¿Birmania o Myanmar? Con los topónimos a vueltas

Con los topónimos a veces uno se sorprende. La gran discusión en las redacciones es habitualmente cómo llamar a algunas ciudades españolas que han cambiado de nombre.

Siempre hay puristas del idioma y miedos a no ser políticamente correcto:

En momentos así, los libros de estilo actúan como jueces y salvan el pellejo del becario en apuros, y también de algún que otro redactor despistado. Por eso, en casos como el de Birmania/Myanmar, de plena actualidad por culpa de un desdichado ciclón y la tremenda reacción de sus autoridades, debería actuarse de la misma forma. No parece que se haya hecho así.

Según el Diccionario Panhispánico de Dudas:

Birmania. Aunque la denominación oficial de este país asiático ha adoptado la forma vernácula Myanmar, sigue siendo mayoritario y preferible en español el uso del topónimo tradicional Birmania, al menos en los textos de carácter no oficial. En estos últimos se recomienda recordar la denominación tradicional, junto con el nuevo nombre oficial. El gentilicio es birmano, que deriva del nombre tradicional y designa también la etnia mayoritaria de este país, así como su lengua oficial: «El Gobierno birmano dice que no tiene planes de liberar a la líder opositora» (País [Esp.] 20.6.03).

No obstante, la Wikipedia avisa de que oficialmente, en la Unión Europea y en la ONU, el nombre que se le da desde 1989 es Unión de Myanmar, o sencillamente Myanmar:
El término es utilizado en la documentación en español de las Naciones Unidas[1], recomendado por el Grupo de Expertos de las Naciones Unidas sobre Nombres Geográficos, y empleado también oficialmente por la Unión Europea.
Según el medio se utiliza una u otra denominación, y hay para todos los gustos:
El País no sigue los criterios academicistas, pese a que la RAE lo pone como ejemplo. No obstante, a veces advierte del cambio mediante la utilización de ambos términos.
No obstante, parece que sólo lo hacen cuando utilizan despachos de Efe, que es una de las pocas páginas que pone ambas denominaciones, una entre paréntesis. Terra es otra.
El Mundo, Cuatro  y Reuters utilizan directamente Myanmar y confían en que sus lecotores estén avisados.
Sin embargo, La Vanguardia, ABC, El Periódico, Público, La Razón, ADN o BBC prefieren seguir las recomendaciones de la RAE.

Convergencia: de qué estamos hablando

Hay cierta dispersión mental cuando se habla de convergencia. Sospecho que es porque en ocasiones quien habla se refiere a una cosa y el que escucha entiende otra.

En periodismo se aceptan habitualmente cinco tipos de convergencia:

1. Convergencia del capital. Se refiere a que los grupos financieros tienden a agruparse, a absorber a otros hasta crear grandes emporios mediáticos. Hay muchos condicionantes legales, éticos y sociales que, aunque sólo sea en teoría (algunos hay), deberían marcas caminos y límites para que no sea sólo el negocio quien decida algo tan trascendente para toda la sociedad. 

2. Convergencia tecnológica. Las innovaciones aportan nuevas herramientas digitales que nos llevan hacia un vértice que con toda probabilidad será una pantalla única. Aún está por ver cuál de las cuatro pantallas en liza (tv, ordenador, móvil o pda) será el vértice; pero todo apunta hacia el móvil.

3. Convergencia de los contenidos. Hasta ahora cada medio mantenía una versión perfectamente diferenciada. Todavía hoy la formación que se imparte en las facultades marca la divergencia conscientemente: por un lado están las titulaciones de Periodismo y, por otro, las Audiovisuales. La adaptación de los planes de estudio a la realidad del mercado no se produce con suficiente velocidad, los profesores se ven desbordados y los alumnos desconcertados.

4. Convergencia de redacciones, mediática o editorial, según autores. También se le ha llamado integración de redacciones. Es la más polémica y suele ser el centro de las conversaciones entre colegas, sobre todo porque lleva asociada una consecuencia inevitable: la reducción de plantillas. Se trata de reunir en un mismo lugar lugar a los productores de información que alimenten a distintos medios y plataformas.

5. Convergencia periodística. Reclama la vieja idea del periodista todoterreno, aunque en este caso más que aquel que se adapta a todos los géneros y secciones de una redacción, reclama un profesional conocedor de todos los medios y sus herramientas. La imagen de esta deseada versatilidad la vimos con la película Kika de Almodóvar, donde Victoria Abril lleva a cuestas todo tipo de aparataje para emitir al instante en cualquier formato. Fuera de España se conoce como “periodismo de mochila” (backpack jurnalism) o “de navaja suiza”.

La tecnología trastoca el ecosistema mediático cada cierto tiempo. Los profesionales lo vivimos como una verdadera revolución, lo celebramos, hablamos de nuevas crisis (cuándo no) y, finalmente, nos adaptamos a la realidad. La linotipia, el offset, la llegada de los ordenadores a las redacciones… ahora internet, son  escalones en la innovación profesional que conllevaron cierta tensión. Y ante el progreso no queda otra opción que asumirlo, aprovechar todas sus ventajas e intentar minimizar cualquier inconveniente.

Es cierto que las redacciones digitales integradas se muestran como el paradigma del progreso, la victoria del conocimiento que da servicio a todo tipo de nanoaudiencias, que ayuda a los empresarios a racionalizar costes y a anunciantes a encontrar sus nichos.

Pero también lo es que estas plataformas multimedia capaces de integrar imágenes texto y sonido no han revelado, tal y como recuerdan Fogel y Patiño, “subida alguna de la calidad ni de la rentabilidad de las empresas”. Porque la experiencia no es nueva. Ya habíamos visto intentos de convergencia en radio y televisión. Por eso, estos autores señalan que “La suma de las redacciones nunca llegó a buen puerto, mientras que la división del talento se esboza con unos periodistas que trabajan al mismo tiempo en internet y en otro medio”. Y ahí está el principal riesgo de la convergencia de redacciones, que se convierta en la partición del talento.

Lo que hay que preguntarse es si más allá de la convergencia tecnológica, lo que realmente nos está abrumando es la convergencia de los intereses económicos, que conlleva una concentración del poder de decisión en pocas manos. Tenemos que preguntarnos si esto es algo consustancial a la globalización o uno de sus daños colaterales. Porque en nuestro campo, la convergencia digital es algo más que un proceso tecnológico -contra el que se sitúan sólo unos pocos desinformados-. Supone, no nos engañemos, un cambio de gran trascendencia para la comunicación, para el periodismo, para los periodistas y para su objeto de trabajo, la información. 

No podemos aceptar lo que se nos viene encima sin más, sin reflexionar, sin debatir.

Hoy por hoy, hay tres bandos bien diferenciados en la profesión a la hora de hablar de integración de redacciones:

1. Los indiferentes. Son la gran mayoría. Ni siquiera se plantean el tema y se limitan a seguir con su rutina sin más. Es curioso que se trate de personas con una gran capacidad de percepción y análisis y un desarrollado espíritu crítico hacia todo tipo de cuestiones sociales.

2. Los defensores. En las redacciones suelen ser pocos, muy jóvenes y con altos conocimientos tecnológicos. Son optimistas exarcebados y verdaderos apóstoles de la integración. Su número aumenta si buscamos en internet, sobre todo en blogs de tecnología, o sondeamos a periodistas especializados en temas digitales. También los editores se muestran muy proclives, aunque de momento pocos han dado el paso. Quienes lo han hecho hasta ahora parecen movidos por cuestiones de prestigio. Los argumentos a favor se basan en el aprovechamiento de la polivalencia de los periodistas, que puede redundar en mejor aprovechamiento para los distintos medios en distintos niveles:

Fuentes e ideas. Compartirlas reforzará el producto en las distintas plataformas de emisión. Es positivo para la elaboración de temas, pues las piezas conjuntas tienen un planteamiento global con una cobertura más amplia.

Recursos. Se aprovechan mejor, sobre todo en la cobertura de acontecimientos imprevistos.

Imágenes y documentos sonoros. Se ahorra mucho tiempo y esfuerzos al compartirse en distintos soportes.

Renovación. Las redacciones del papel tienen una gran oportunidad para rejuvenecerse y dar esquinazo al riesgo de desaparición. Además, es una forma de atraer nuevos lectores.

3. Los detractores. Tampoco son muchos. Se notan más en círculos sindicales y en los esclarecedores análisis de algunos docentes. Temen que de una operación de índole empresarial y de reducción de costos -algo lícito-, se desprenda un periodismo más barato, estereotipado y mucho menos elaborado. Sus argumentos son dos:

La calidad de la información se resiente cuando un redactor tiene que atender a más de una tarea. Es algo humano.

Es un ardid empresarial para incorporarse a la red sin que suponga una gran inversión, pues rentabilizan la mano de obra que ya tienen.

Pere Massip debate en Brasil sobre convergencia (vídeo 6:13)

Personalmente estoy más cerca de este tercer grupo. Soy muy escéptico con las redacciones integradas aunque me maravillan las inmensas posibilidades que plantea la tecnología para la información. Tan sólo se trata de aprovecharlas, pero, por favor, no sólo para ganar dinero. Es importante atender a la forma en que se aplica la convergencia, que en sí misma es un fenómeno inevitable y positivo.

Los vértices sin pulir en este poliedro son demasiados. Hasta el Derecho quedará tocado por la convergencia mediática. Aunque según la Ley de Propiedad Intelectual el soporte de la obra no debería afectar a su protección, es evidente que los nuevos soportes generan nuevas modalidades de explotación y modifican casi todos los conceptos legales, como por ejemplo: el concepto de obra de autor, la atribución de autorías y derechos, los derechos morales, los derechos económicos, la transmisión de derechos, los sistemas de protección y los sistemas de gestión.

Hasta ahora los movimientos de convergencia redaccional más significativos se han producido en el ámbito anglosajón y, salvo alguna incursión de las televisiones, suele ocurrir entre medios impresos y digitales. Hay muchos ejemplos:

El Financial Times unificó a los redactores del diario impreso y digital en 1999.

El New York Times muestra con orgullo su redacción integrada, cuyo proceso comenzó en agosto de 2005 con el objeto de “ganar calidad y operatividad”.

En diciembre de 2005, USA Today también decidió dar el paso. Su fin “crear una sola empresa informativa de 24 horas”.

En España, El Mundo está probando de momento con la convergencia de algunas secciones. Comunicación, Deportes y Ciencia están integrados desde septiembre de 2007, y trabajan indistintamente para el periódico y la edición online.

20 Minutos es el ejemplo más exitoso y mejor implementado en nuestro entorno de convergencia redaccional.

Roy Greenslade tomó el pulso a la integración de las redacciones de tres importantes medios británicos, The Daily Telegraph, Financial Times y The Times, en enero pasado (en inglés). Su visión es optimista, aunque reclama planificación empresarial y cambio de mentalidad  en los periodistas, que deben ser más creativos y aprender nuevas técnicas para su trabajo.

Pero también es cierto, aunque puede verse como un daño correlativo al progreso, algo que ya conocieron los primeros trabajadores de la revolución industrial con la llegada de las máquinas de vapor, que estas decisiones acarrean reducciones de plantilla. Por ejemplo, a principios de diciembre de 2005, el Orlando Sentinel despidió a 33 periodistas y el Chicago Tribune puso en la calle a otros 28 por esta razón (aunque hay otras). En este momento hay muchos de los 1.300 trabajadores del New York Times están esperando a que les echen. La “optimización de recursos” y “aprovechamiento de sinergias” son razones que todos entendemos en estos momentos de crisis editorial.

Hay casos muy señalados, como The Washington Post o The Guardian que no han integrado sus redacciones y, sin embargo, han demostrado que el modelo divergente funciona perfectamente, tanto en calidad y como en beneficios (aunque el segundo ha anunciado que se replanteará su organización para el otoño). Tan sólo se trata de encontrar el modelo de negocio en la red.

“No se trata de hacer un periodismo más barato, sino de hacerlo mejor. Los informadores actuales y los nuevos periodistas tienen que recibir una formación multimedia y acostumbrarse a trabajar en redacciones convergentes y polivalentes. Nos oponemos al informador multiuso, convertido gracias a las herramientas digitales en una especie de navaja de explorador

Son palabras del profesor José Álvarez Marcos en el Manual de Redacción Ciberperiodística que traigo como ejemplo de que para muchos investigadores y profesionales (antes hablé de Fogel y Patiño) la convergencia redaccional es tanto fenómeno inevitable como sinónimo de más trabajo y menos calidad informativa.

La solución no es resistirse, es debatir. ¿Por qué la era de la superespecialización no llega a las redacciones? ¿Seguiremos hablando de lo mismo cuando se aclare el negocio en la red? ¿Estamos observando el tema desde la perspectiva adecuada? 

 
 
 

 

 

 

 

 

La tele se resiente más que los periódicos por la aparición de internet

Internet transforma inexorablemente los hábitos de los lectores de prensa, que dedican menos tiempo a leer el periódico. Pero no nos engañemos, para el 78% las cosas no han cambiado y dedican el mismo tiempo a esta actividad.

Repetimos como un mantra que internet se come al papel; no obstante, el medio que más se resiente es, sorpresa, la televisión. Según el II Estudio de la Fundación BBVA sobre internet en España, el 27% de los encuestados dedica menos tiempo a verla desde que tiene conexión a la red. Habrá que tomar nota.

Acceso al documento en formato pdf

[foto de la noticia]

El estudio según los medios: 

El Mundo: Aumenta el porcentaje de españoles que se informa a través de Internet

La Vanguardia: Internet gana terreno en detrimento de la televisión

ADN: Internet no desplaza por ahora a la prensa, la tele o el cine (vídeo 1:10)

Público: El 75% de los internautas no paga ni pagará por las descargas

Presentación del estudio anterior (2005)

‘Planeta Web 2.0′ salta de la red al papel, del gratuito al pago

Gracias a Marcos Palacios me entero de que Planeta Web 2.0 ha superado en menos de medio año (lo colgaron en septiembre pasado de forma gratuita) la prueba de la red, lo que le catapulta directamente al papel. Curioso recorrido inverso, y no sólo por pasar de lo digital a lo analógico cuando lo habitual es lo contrario. La transmutación desde lo gratuito al pago es algo que también habrá que observar.

Los pioneros marcan camino mientras que los mirones nos limitamos a señalar con el dedo.

Descargar libro

Hugo Pardo, uno de sus autores (el otro es Cristóbal Cobo), informa de ello en Twitter, que también es una forma novedosa de hacerlo:

Más de 90.000 copias bajadas de Planeta Web 2.0 y esta semana sale de imprenta en México DF la versión papel “revisited”. (Twiter 02:03 AM May 05, 2008 from web)

Supongo que esta entrada -la mía, no la de Pardo- sirve más de felicitación que como reseña de lectura aconsejada, que también. Porque se trata de un libro que rastrea perfectamente los territorios ideólogicos que fundamentan el universo tecno-social que nos rodea. Unas letras para centrarnos sobre lo que hablamos cada día en esta parte de la blogosfera, vamos.

Como sus autores confiesan: “pretende desde su primer capítulo ser un aglutinador de ideas, al diseñar un breve marco teórico para el darwinismo digital de la World Wide Web y recopilar un vasto mapa de lecturas para aquellos interesados en comprender y profundizar en este momento evolutivo de Internet”.

Pues nada: pasen y festejen el éxito o pasen y lean.

Hoy va de columnas (y de Espadas en alto)

Traigo aquí la reflexión sobre el lenguaje, primero de los periodistas, luego de los estudiantes y después del resto de la sociedad, que hace hoy Elvira Lindo en El País. Bajo el título “Marujeo” se esconde una sonrisa y un asentimiento, porque es eso mismo lo que ocurre. Es la marea del habla, que ha hecho que los niveles de comunicación se mezclen. Para bien o para mal.

“La Audiencia Provincial de Sevilla ha condenado al programa Aquí hay tomate a indemnizar a la duquesa de Alba en una sentencia escrita con tan elocuentes palabras: “El marujeo no puede ni debe erigirse en una sociedad de hombres libres como modelo”. ¿He oído bien? ¿Marujeo? Dios mío, teniendo más razón que un santo, ¿era necesario emplear una palabra tan manoseada para describir la supuesta tendencia genética de las señoras al cotilleo? Si seguimos así, a Roca lo acabarán condenando por fistro y al ex teniente de alcalde mallorquín que pagaba puticlús con cargo al Ayuntamiento por pecador de la pradera.”

Y, como va de columnistas (ellas), también reseño “La Mía” de hoy en ADN. Mariola Cubells nos cuenta “Cómo hacer más amarillo lo que es amarillo“. Verdad como la vida misma. Acaba así:

“Después el ejecutivo recibió en su despacho, a solas, al productor y al director del programa. Entonces les pidió que convirtieran aquello que había visto en un programa de sucesos con un punto de humor en lugar del “programa de investigación” que les había salido. Y en ello están. Trabajando horas, rehaciendo, calentando más las bocas de los que intervienen en el programa, grabando otra vez áridas conversaciones. Cuando acaben de reconstruirlo, lo podrán ver ustedes en sus pantallas.”

Pero no me voy a olvidar de ellos y menos, cómo no, de Arcadi, que hoy da un salto adelante con tirabuzón y triple pirueta mortal con un escueto post en El Mundo por dentro. Lo titula “¿Mentiras y plagios en el periódico?” (Espada se refiere siempre a El Mundo como ”el periódico”):

Se espera la respuesta del periódico.

Lacónico, pero muy efectivo. Supongo que habrá hecho saltar algún resorte en la propia redacción del “periódico”. También sospecho que sigue en la línea de la entrada de ayer, que empieza suave:

“Luis Martínez traduce y resume hoy en el periódico una información del Times sobre la verdad y el dinero. Errol Morris, autor de un documental sobre las torturas de Abu Ghraib, reconoce haber pagado a algunos testimonios.”

Y acaba fuerte:

Es realmente llamativo que la excelencia se confunda con la candidez. Las noticias exclusivas sólo llegan al periódico por dos vías de interés: hacer negocio o hacer daño. Por desgracia para Rosenstiel el make sense no suele mover a la fuente. En realidad si no se tratara del negocio o del daño no haría falta el periodismo. La única función del periodismo es comprobar si los canallas dicen la verdad, dado que los santos ni se acercan. Si no pagarle a la fuente fuera un antídoto contra la dramatización o las ganas de agradar el trabajo sería bien sencillo: de nuevo inexistente. Como cualquier poseedor de materias de primas de interés las fuentes quieren cobrar. A veces no les basta con la posibilidad del negocio futuro o de la venganza que obtendrán tras la publicación de lo que conocen. Quieren algo a cuenta. El periodismo debe ver si vale la pena pagarlo. Como cantaría Krahe: ‘Ay qué tiempos tan precarios/todo en manos de becarios’.”

En el mismo post, la respuesta del periodista aludido, Luis Martínez, bajo la rúbrica “Correspondencias”. Que vaya por delante que no estoy de acuerdo en nada de lo que dice:

Estimado Arcadi, Mal. No vale utilizar sólo una parte de una argumentación para declararla no válida. En el artículo que comentas hoy, en efecto, Rosentiel se limita a defender su silla. Si cobra por defender la ética del periodismo desde el Projecte for Excellence in Journalism (o desde de la Pompeu Fabra, qué más da), lógico es que suelte bobadas del tipo: “Si se paga, se deja la puerta abierta para que se dramatice, se actúe, y no se cuente, simplemente, la verdad”. Ponte en su lugar. Tú mismo (tú que conoces el precio de todo, pero no das valor a nada. Así define Wilde al cínico) ejerces desde el mismo tribunal y con el mismo gusto por el aforismo resultón (”El periodismo debe ver si vale la pena pagar”). En cualquier caso, lo que se discute no es ni el chascarrillo de Rosentiel ni el tuyo. De lo que se habla, y de ahí el escándalo (o lo que sea), es que Morris haya ocultado que pagó a los entrevistados. Hubiese bastado una nota al final de la película. Las declaraciones que hizo en el festival de Berlín y las que ha hecho en el festival de Tribeca le ponen al descubierto como un tramposillo (no llega a tramposo, es cierto). Evidentemente, lo de la ética periodística es como lo del pensamiento navarro, pero más grave (sin exagerar, eso sí) es sustituir el razonamiento por la ocurrencia. El problema de la prosa oscura (o demasiado clara, qué más da) es que corre el riesgo de convertir el pretendido cinismo en simple estupidez, esa enfermedad extraña que no la sufren los que la padecen, sino los que rodean (o leen el blog, qué más da) al enfermo.

La contestación de Arcadi ha sido publicar la carta. Podría haberle dicho “Estimado Luis, Mal”, pero queda mejor así porque el periodista queda peor.

A veces nos puede la soberbia de la pluma. Qué pena.

Lecturas periodísticas para el puente de mayo

Desde hace unos días estoy enterrado entre libros, de papel y digitales. Los de papel han llegado en tromba porque, por mi cumpleaños, mis amigos se empeñan en que lea más. Y no sé si es posible, porque el día tiene las horas que tiene. Los digitales han llegado también a borbotones porque he descubierto una página que es una mina. Quiero compartirla: es la sección de libros de la web del Instituto de Prensa.

El primer título que me he bajado es Manual para Periodistas de Malcolm F. Mallete. En esta edición en español ha colaborado el Comité Mundial para la Libertad de Prensa, y aunque algunos capítulos pueden parecer un tanto antiguos (la edición que ofrecen es sin embargo de 2006), está plagado de buenos consejos y explicaciones prácticas de las que antes daban los buenos jefes de redacción a los alevines de periodista. Me han gustado especialmente los capítulos 3, titulado “Escribir para la prensa: oficio y proceso”, y el 20, “Redacción de titulares: decirlo todo en breve”.

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Libro completo Manual para Periodistas

El segundo es un joya, el Manual de Estilo de José Luis Martínez Albertos y Luisa Santamaría (primera edición de 1993). Me recuerda que no hace mucho circulaba por la red un listado de libros de estilo recopilados por Julio Alonso, en el que faltaba éste. 

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Pero aún hay más por descubrir. La página web del Instituto de Prensa no está muy actualizada, pero se pueden encontrar también conferencias de interés, como ésta de Rosental Calmon Alves sobre “El diario en transición: de producto a servicio; de monomedio a multimedia”.
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Bueno, de momento creo que hay suficiente para un fin de semana largo como el que se nos viene encima. Si alguien encuentra por aquí algo digno de reseñar, por favor que avise.

La convergencia agudiza el declive del periodismo, pero es “moderna”

Leo en las dos últimas entradas de Infotendencias algunas divergencias que la convergencia redaccional plantea en dos grandes medios. Una se refiere al WP, que se resiste a integrar:

El Washington Post, una de las instituciones periodísticas más respetadas de Estados Unidos, ganadora absoluta de los Pulitzer de este año, tiene un grave problema: la divergencia entre sus versiones impresa y digital. Un artículo en profundidad del semanario local Washington City Paper explica los problemas de (in)comunicación entre las dos redacciones y sus consecuencias.

(Post completo, firmado por David Domingo)

La otra anuncia que la aplicada BBC ha dado un paso adelante, pero en sentido contrario que el Wasington Post:

Desde la semana pasada, los periodistas de radio y televisión de la BBC en Londres trabajan ya en una única redacción integrada, según informa Press Gazette. Se trata de la primera medida efectiva hacia la plena unificación de redacciones, conforme a un plan que fue anunciado por directivos de la Corporación a finales de 2007.

(Post completo, firmado por Ramón Salaverría y actualizado por David Domingo)

Atención a los móviles empresariales y económicos que empujan a la BBC hacia la convergencia, según se expone en el post:

“El motivo principal de estos cambios no parece ser una apuesta editorial sino más bien un problema económico

Reciclar contenido de la TV y la radio para la web es un paso atrás y no significa una integración real.”

Sin embargo, no entiendo por qué nos empeñamos en buscar problemas donde no los hay. Washington Post ha conseguido un periodismo de altísima calidad que ya quisieran para sí la mayoría de los diarios integrados que le hacen competencia. Y lo mejor de todo es que mantiene el nivel en ambos formatos. ¿Cuál es el problema?

WP no tiene integrada la redacción ni falta que le hace, y los casos de mezquindades profesionales y de competencia entre las redacciones no son significativos de nada. Aquí los vemos todos los días entre secciones de un mismo medio y a veces entre jefecillos de una misma sección. Porque las luchas de poder y la competencia son parte del alma humana (y todos los periodistas tienen una, lo juro).

No creo que ninguna convergencia borre las envidias profesionales, apague los celos o rebaje los egos que, en esta profesión, vienen de fábrica. Lo que sé con seguridad, porque lo veo cada día. También veo que hay un montón de editores que quieren que internet se integre con los otros medios. Y la historia del periodismo nos ha demostrado que el profesional puede ser todoterreno, pero que los medios mantienen su separación y su personalidad, aunque las sinergias (esa palabra que ahora gusta tanto) es cierto que benefician, pero menos a la redacción que a la empresa; menos al periodismo que a la cuenta de resultados.

Y en este punto, elenguaje puede ser muy manipulador cuando se habla de periodistas “abiertos” porque son partidarios de la convergencia. Como el negocio no está claro, hay que buscar soluciones, porque la tecnología ya ha madurado y el personal también. Sólo falta que lo hagan los empresarios, que de momento la única solución que ofrecen es la reorganización de espacios y de papeles redaccionales. Lo “nuevo” frente al desgastado concepto de lo “viejo”. Todos los problemas del periodismo actual desaparecerán con la convergencia. La magia está asegurada. Se mejorarán los productos y las cuentas de resultados. Quienes están en contra son los “viejos periodistas”, los “carcas conservadores”, los “tecnófobos que tienen miedo al progreso”, los “desactualizados”…

No hace mucho leía en el blog de Julio Alonso que el reportero de la BBC (precisamente) Ben Hammersley mostraba algunos reparos frente al periodismo de mochila:

En una entrevista publicada en Samsa News (un blog en francés) se le ha hecho la siguiente pregunta: “¿Pero es posible hacer todo esto al mismo tiempo? La foto, el vídeo, el blog, twitter, el reportaje y los bastidores del reportaje. ¿Acaso es posible trabajar correctamente haciendo todo esto?”.

Respuesta:  “No (sonrisa)… No (…) Hice dos cosas a la vez. Trabajar para dos medios de comunicación al mismo tiempo es posible. Es duro, pero se puede hacer. (…) Ahora bien, cuando usted quiere hacer tres cosas a la vez —y hay gente que lo cree posible, gente que dice ‘enviamos a un periodista con una videocámara ligera, un equipo para la radio y un ordenador portatil, y podrá hacer todo’—, éso no es posible. Nosotros lo intentamos, pero no. Es demasiado trabajo. No es que la gente sea incapaz —hay muchos periodistas que lo pueden hacer—, es que no hay tiempo para hacerlo.”

La convergencia multimediática es un hecho imparable, pero la convergencia redaccional es una decisión empresarial que tan sólo busca reducir costes y que deberíamos frenar en seco. La calidad del periodismo está en juego en un momento crítico para la credibilidad profesional. Los sindicatos ingleses ya han avisado de ello.

Y sólo se tratan de integrar redacciones de otros medios con internet, pero no entre ellos ¿Cómo no se les habrá ocurrido antes a los de Prisa que podrían utilizar los mismos redactores para los informativos de la SER, para los de Cuatro y  para El País? 

¿Quién ha dicho que el papel está en crisis?

Qué bien repartido está el quiosco. Cada medio ladea el espejo de las cifras para ver sólo su lado bueno. Y si no lo hay, pues con unas gafas de color de rosa se arregla todo. Y así, todos contentos con ’su OJD’:

‘El País’ crece el 4% en marzo y encadena 11 meses de subidas, ElPaís.com (24/04/200 8) (ESP)
‘El Mundo’ alcanza su récord de ventas mensual en más de 12 años, elmundo.es (24/04/200 8) (ESP)
ABC, el periódico que más aumentó la difusión durante el mes de marzo, ABC.es (24/04/200 8) (ESP)
Expansión aumenta su liderazgo hasta marzo, Expansión.com (24/04/200 8) (ESP)

Recopilado por MMLAB

III Congreso de Periodismo en la Red de “La Complu”, segundo día

Acabo de confirmar que la negativa impresión que me traje ayer a casa del Congreso de Periodismo en la Red la comparto con algunos ponentes. Es un alivio toparme con este respaldo, pues, por mucho que se pudiera razonar, andaba yo con cierta conciencia de culpa. Como he hablado tanto de la subjetividad, debo arrastrar algún trauma con ella. Creo que me lo voy a tener que tratar. Menos mal que esta vez el refrendo viene de personas cuya opinión respeto.

Lo peor de este segundo y último día congresual es que fue “menos” de lo mismo, salvo por la intervención de Jauregui, siempre sensato él, y las anécdotas de Urbaneja al cierre. Aparte, y por eso de la ecuanimidad, tengo que admitir que, como en eso de los libros, que dicen que de todos se aprende algo, siempre me traigo algo de los congresos. En este hubo un par de chispas que despertaron mi interés. Sobre todo cuando Pilar Gómez-Borrero, Eduardo Bendala y Juanlu Sánchez hablaron de sus experiencias profesionales. No obstante, para calificar el evento habrá que esperar a que se publiquen las comunicaciones.

De momento, si ayer hice una colección de frases, hoy contaré alguna de esas anécdotas (por orden de aparición, no de importancia):

Jaime Estévez, más que una historieta, da una primicia al anunciar que abandona Europa Press para crear una agencia digital.

Fernando Jauregui capta la atención del personal cuando, para ilustrar lo que significa enfrentarse a nuevas tecnologías, cuenta que, en los orígenes de El País, trajeron una modernísima rotativa de Suecia. Un día, de repente, la máquina dejó de funcionar y nadie sabía qué hacer. Hubo que llamar a un técnico sueco, cuyo diagnóstico fue concluyente: hacía falta un gato. Al parecer el taller estaba infestado de ratones que se comían los cables.

Después, tras un inciso sobre la necesidad de cambiar la ley y las responsabilidades, cuenta como la frivolidad de un redactor, un viernes a las 12 de la noche (sin supervisión posible, claro), le costó una multa. Él, como director del medio, se enteró el lunes de que tenía una denuncia de unos futbolistas del Barcelona F.C. El caso, conocido como Hesperia, hizo jurisprudencia; no obstante, el redactor no dio la cara, según Jauregui.

Jauregui recuerda también la discriminación hacia los medios digitales existe haste en la Agenda de la Comunicación, una publicación que pagamos todos con nuestros impuestos. Cuenta que La Moncloa decidió quitar su medio de la guía. Moraleda no quería merterlos “porque no cabían todos los medios digitales”. Él insistió porque “naturalmente estamos ante un medio, porque cuenta con un director profesional, tiene más de tres o cuatro periodistas contratados, está abonado al menos a una agencia de noticias, está constituido como empresa legal en España y no en cualquier paraíso fiscal y, además, su objetivo compobado es la información.

Lo mejor de Urbaneja es el análisis de una noticia de hoy, servida por agencia, de la que se han hecho eco varios diarios: “La ministra de defensa restringe las visitas al Marca desde los ordenadores del Ministerio”. Para el presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, la nota habla de “cuatro ejércitos” y a él no le salen las cuentas. Sólo llega hasta tres. Además “¿quién ha visto esa nota? ¿La tenía el periodista? Ni siquiera va firmada la noticia. ¿Cuáles son las fuentes a las que se refiere? Es una forma de ejemplificar que “en esta época de ‘anarquí digital’, entendida en el buen sentido, no podemos perder de vista que hay que preservar más que nunca las viejas reglas del oficio. Los periodistas vivimos de esto”.

Otra de Urbaneja:The Guardian publica 1.200 rectificaciones al año. Podría parecer que es el diario que más se equivoca del mundo”, pero nos equivocamos nosotros si lo vemos desde esta perspectiva.

La intervención de Urbaneja empezó con una cita al director del New York Times: “No olvidemos que la diciplina del periodismo es la verificación, no la afirmación”.

Eduardo Bendala se asombra de la formación con la que algunos alumnos salen de la facultad (lo he apuntado bien por la parte de culpa que yo pudiera tener en esto) y de la falta de reflexión generalizada en la profesión sobre lo que se publica. Cuenta que mandó a una becaria a hacer una entrevista a Pedro Solbes. Al supervisar el trabajó comprobó que en el texto aparecía “P. y B.”. Extrañado preguntó a la redactora, y ésta le contestó que Solbes lo había pronunciado así y ella lo había transcrito. “No sabía lo que era el PIB (Producto Interior Bruto) y no se había molestado en comprobarlo. Daba por acabado su trabajo a pesar de que sí sabía que lo iba a ver su jefe”.

Una pena que, al principio de la intervención de Eduardo, no funcionara la conexión a Youtube. Intentó mostrar el vídeo “UPMC Future?”, un ejemplo de cómo cambia la vida hiperconectada con tecnología ya existente. Bueno, lo traigo aquí por si alguien se quedó con las ganas (03:05, en ingles):

Bueno, finalmente he de decir que lo mejor estuvo en las gradas. Me sorprendió gratamente la inquietud que mostraron muchos de mis alumnos (los de la Carlos III siguieron masivamente el congreso y plantearon muchas preguntas; sin embargo, los pocos que vimos de la Complutense -fuera los de la organización- no se hicieron notar de demasiado a pesar de que jugaban en casa) y los miembros del Sin Futuro y Sin Un Duro, que dejaron claro que el nombre del blog es sólo una declaración de guerra a los obstáculos que se interpongan entre ellos y su vocación. Enhorabuena desde aquí. Han prometido colgar mañana viernes todos los vídeos, ya editados, que han grabado durante estos dos días. Con chavales como éstos no todo está perdido.

“Aún hay esperanza”. fue la frase que cerro este congreso. Me quedo con ella.

 

III Congreso de Periodismo en la Red en la Complutense

Vuelvo un poco bajo de forma y fondo del III Congreso Internacional de Periodismo en la Red, que se está desarrollando en la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense. Me pasa siempre, tanto con los congresos como con los restaurantes: en la carta/programa los platos parecen mucho más suculentos que cuando pasan la dura prueba del paladar.

No he sido el único, parece. Pero yo, después de comprobar que la mirada positiva también funciona en los blogs como acicate del conocimiento, me niego resisto a desarrollar ningún espíritu crítico. Será por aquello que decía Don Murray:

Los periodistas a veces se ponen difíciles. Me aburren las quejas de los demás periodistas. Incluso me aburro de las mías propias. Pero es cierto que redactar no  se hace más fácil con la experiencia, pues uno siempre está elevando su propia exigencia cada vez que se aprenden nuevas formas de decir lo mismo. El periodista merece respeto y comprensión por los retos de este peculiar oficio. Podrá aprenderse a ser editor, eso no puedo asegurarlo; pero sí sé que nunca se aprende del todo a redactar; siempre se está aprendiendo; siempre estamos propensos a equivocarnos y a ser enviados a la última fila del aula.

Cojo oxígeno positivo. He llegado a tiempo para escuchar algo de la experiencia de Fogel con Lepost.fr, que compara con la aventura española de Sindo Lafuente, Soitu.es (Sindo habló después). Como soy un coleccionista de frases, me quedo con éstas del ponente francés:

Hablamos mucho de que el periodista digital tiene que aprender a convivir con su audiencia. Pero el periodista tiene que ser mejor que ella. No basta con convivir.

De los demás, subrayo esto:

Estamos especulando mucho sobre internet y puede que en unos años desaparezca. Estamos inmersos en cambios muy rápidos. El CERN está preparando una nueva red, que se llama Grid, muchísimo más potente y más veloz. (Concha Edo)

Ya no necesitamos más información; necesitamos inteligencia para buscarla (…) Cuando todos hacen mermelada ,nosotros -los periodistas- tenemos que hacer licor de fresas (…) Hemos hablado demasiado de herramientas cuando lo importante está en el contenido. (José Luis Orihuela)

Es preocupante la cantidad de medios públicos que hay en España (…) En la actualidad hay medios de información pagados por todos que dicen a los ciudadanos lo que tienen que votar. (Gumersindo Lafuente)

Los periodistas en internet competimos por el segundo clic. El primero es de Google, de los buscadores que están ganando cantindades astronómicas con ello. El objetivo es conseguir que después el usuario pinche nuestro destino. Aquí nos están comiendo la merienda Wikipedia y Youtube. (José Cervera)

Recuerdo que mañana, jueves, se puede seguir el congreso en directo por internet. Aunque luego suelen alterarse algo los horarios establecidos, conviene consultar el programa.

 

Los trabajadores de RTVE respaldan el Estatuto de Información

Los trabajadores de informativos de RTVE han aprobado, por un 76% de votos a favor frente a un 23% de votos en contra, el Estatuto de Información de la Corporación RTVE, que garantizará el control interno y la independencia de estos profesionales.

Después de una larga negociación, el Estatuto se presentó a los trabajadores como un buen método para resolver los conflictos de carácter ético que puedieran surgir en el desarrollo de la profesión. De hecho el documento asegura, de una manera novedora por estas latitudes, la integridad y la coherencia de la línea infromativa de un medio de propiedad pública, y al mismo tiempo garantiza la libertad de opinión y las obligaciones profesionales.

Entre los datos que da la agencia EFE sorprende uno: “en la consulta ha participado el 48% de la plantilla de los servicios informativos” ¿Sólo? No es tan poco como se señala en Periodismo Global. Hay que tener en cuenta la complejidad de la consulta, con la diversidad de turnos, viajes, libranzas, diversidad de sedes que tiene RTVE.

La importancia del Estatuto radica en tres puntos:

  • Regula las relaciones profesionales en el seno de la empresa
  • Establece los derechos y deberes, no sólo de los profesionales sino también de la dirección
  • Desarrolla un código deontológico con 19 puntos de obligado cumplimiento para los profesionales de informativos

En su desarrollo se estable entre otras normas de obligado cumplimiento que:

  • La elección del director de Informativos exigirá un informe previo del Consejo de Informativos y un referéndum no vinculante de los profesionales de estos servicios informativos.
  • Existe el derecho a la carrera profesional para que cualquier traslado o promoción se haga de acuerdo con la trayectoria y la capacidad profesional de los trabajadores.
  • Es obligada la distinción entre hechos y opiniones y al contraste de las noticias con diversas fuentes.
  • Se deberán identificar «claramente» las fuentes en asuntos polémicos.
  • Se respetará el «off the record» (una información que la fuente ofrece pero que no puede ser revelada) cuando así se solicite.
  • Se vigilarán los contenidos cuando difundan noticias sobre la violencia sexista y se evitará la discriminación habitual que genera el uso de tópicos sobre sexo, raza o religión.
  • Se puede rectificar o matizar una información que haya conculcado el Código Deontológico, que son los principios básicos por los que se rige RTVE.
  • La libertad de información y de expresión, la cláusula de conciencia y el secreto profesional, la libertad de creación y el derecho a participar en el proceso de rectificación, entre otros, quedan regulados.
  • Se prohíbe realizar actividades publicitarias, aceptar viajes pagados o utilizar en provecho propio informaciones privilegiadas obtenidas de forma confidencial.
  • El respeto al derecho de las personas a la intimidad y su propia imagen debe ser una norma, lo mismo que la observación del principio de presunción de inocencia y al trato “con especial cuidado” de toda información que afecte a menores.
  • Las imágenes deben ser tratadas “con especial cuidado”, sobre todo cuando, por su crueldad, puedan dañar la sensibilidad del espectador. Hay que advertir previamente a la audiencia de esas imágenes y contenidos. También hay que evitar la utilización morbosa y fuera de contexto, sobre todo si no se justifican o se ocultan los elementos noticiosos que las han generado, como son guerras, atentados o accidentes.

En Aragón, Andalucía, Cantabria, Extremadura y Murcia ha ganado el “no” porque el Consejo de Administración no ha aceptado un desarrollo del Estatuto propio de los centros territoriales, una propuesta que apoyaba en principio la comisión redactora del Estatuto.

Periodismo Global ofrece dos entradas muy esclarecedoras para quien quiera profundizar en el tema:

Estatuto de Información de RTVE

Los trabajadores aprueban el Estatuto de Información de RTVE

 

 

El director de la Ser arremete contra el “periodismo baboso”

Este fin de semana se ha hablado mucho mucho del artículo de Daniel Anido, director de la Cadena Ser. Por si alguien se lo ha perdido, antes que nada, que lo lea y seguimos hablando:

“La baba en la pluma” Texto completo del artículo de Anido

Coincido en la rabia que motiva este artículo de desahogo  (va dedicado: “A ellas, que sufren estos días el maltrato de quienes quieren robarnos el oficio: disculpas”), pero al meter en el mismo saco (ideológico) a todos los periodistas que cita, rebaja la calidad profesional y personal de algunos al tiempo que eleva innecesariamente a otros, pues los pone a todos a la par. Hay algunos en esta lista -Losantos y Schilichting- para los que no sirve esa frase vacía de contenido que nos recuerda machaconamente que “hay que respetar todas las opiniones”. Hay opiniones que no merecen ningún respeto.

Anido lo expresa así, lástima que en la crítica no hay matices y lástima que la crítica a periodistas de la competencia no se ejerza también en ocasiones en las que los de casa resbalan:

Cuando fluye la baba y el periodismo se acojona la tiniebla va cubriendo el espacio vacío; un territorio abandonado que ocupan pajilleros, reprimidos, grasientos, puteros, siniestros, cobardes y acomplejados, con nombres y apellidos.

Son de ilustres burgos, ansones, losantos, pejotas, usias y alguna que otra schlichting, pero segregan ese líquido viscoso y corrompido por la comisura de sus parpados, acentuando el asco que desprende su mirada.

En fin, algunos de los párrafos no dejan de ir de boca en boca y de blog en blog. Quedarán en los anales.

 

El teletexto de TVE, otra forma de informarse

El 16 de mayo se cumplen 20 años de la emisión ininterrumpida del teletexto de TVE, pionera en España de este servicio. La cadena pública lo celebra manteniendo el liderazgo del primero que llegó. Su audiencia en este sector es mayor que el de todas las demás cadenas juntas.

El servicio de teletexto de TVE contabiliza cada día más de 2,3 millones de consultas en la 1, y 1.150.000 en la 2, con lo que, según FórmulaTv, se distancia del resto de las cadenas. Son datos que normalmente pasan completamente inadvertidos, pero que habrá que analizar con detenimiento. No sólo por la competencia entre televisiones, sino porque indica por dónde van los hábitos informativos de los usuarios.

Más de la mitad de los telespectadores (53,8%) eligen la cadena pública para consultar sobre todo, la programación de las cadenas, las últimas noticias y la actualidad del mundo del deporte, además de otras informaciones como la meteorología, el mercado bursátil, pasatiempos, sorteos, ofertas de empleo y el estado de las carreteras.  Se sitúa así a distancia de Tele 5, con un 12,6%; Antena 3, 11,5%, o La Sexta, 3,3%. Además, el teletexto de TVE es el preferido por los telespectadores en todas las comunidades autónomas con la única excepción de Asturias.

Mario Tascón abandona Prisa.com

Hace ya años Mario Tascón protagonizó una de las mudanzas más sonadas de la pequeña historia de Internet en España al cruzar la orilla que separa El Mundo de Prisacom con su equipo para relanzar, entre otros, ElPais.com.
Hoy Mario ha anunciado que deja el Grupo Prisa para liderar un proyecto nuevo pegado a la Red. Suerte en la travesía.

Así daba ayer la noticia La Tejedora bajo el llamativo título “Combustión del papel“. Toda la blogosfera periodística comenzó a bullir. Pero, parece que antes, ya había informado de ello PRNoticias, y aportaba algunos detalles más sobre los proyectos de Tascón: “montar una factoría de medios de Internet, de momento sin afiliación a ninguna empresa y con el objetivo de producir medios de Comunicación en el mediano plazo.

mariotascon.jpgMario Tascón
Nació: España
Edad: 45 años
Otros datos: Infografista y profesor asociado de la Universidad de Navarra.

Tascón es periodista. En su currículum ostenta el haber sido uno de los fundadores del diario El Mundo. Es profesor asociado de la materia Comunicación Visual en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra. Desde el 2000 es Director General de Contenidos del grupo Prisacom, responsable de las ediciones digitales de El País (de Madrid), As, Cinco Días y la Cadena Ser. 

La relevancia de su labor en internet ha hecho que muchos compañeros olviden que durante los años 1991 y 1996 estuvo a cargo de la sección de infografía del diario El Mundo, donde consiguió máximos galardones en los premios de la Society of News Design, incluyendo varias medallas de oro, menciones especiales del jurado y un Best of show, junto a otros importantes premios internacionales.

Estas son algunas de las reacciones a su despedia de Prisa.com, un hecho del que sin duda se hablará mucho. El peso que tiene el personaje en el periodismo digital español es considerable:

Quiosco virtual en catalán

Leo en La Vanguardia que la Associació de Publicacions Periòdiques en Català (APPEC) estrena un kiosco digital de revistas en catalán Quiosc.cat. Nada nuevo salvo lo del idioma, pues el servicio es del ya conocido Zinio. Lo interesante es que, con motivo de la celebración de Sant Jordi, ofrece una campaña promocional con una semana de suscripciones gratuitas.

La web sirve para comprar, formalizar suscripciones, hojear, subrayar y archivar revistas en catalán. De momento, las revistas adheridas a este quiosco digital son: ‘La Terra’, ‘Articles’, ‘Benzina’, ‘Biorritmes’, ‘CadíPedraforca’, ‘Castells’, ‘Cupatges’, ‘Dialogal’, ‘Escola Catalana’, ‘Foc Nou’, ‘Gavarres’, ‘Llengua Nacional’, ‘Enderrock’, ‘Jaç’, ‘Sons de la Mediterrània’, ‘Eben Interiors’,’ BC+R’, ‘Catàleg’, ‘ONGC’, ‘Fòrum’, ‘Guix’, ‘Guix Infantil’, ‘L’Avenç’, ‘Nuvis’, ‘La Revista de les Revistes’, ‘Viure en Família’, ‘Top Girona’ y ‘Temps de Viure’.

El ‘enfado viral’ de Rupert Murdoch

No me extrañaría nada que la versión satírica del Wall Street Journal agotara su edición en una semana, sobre todo por el morbo despertado entre los empleados de Rupert Murdoch. Como tampoco me sorprende que funcione la parodia de suplantación, que consiste en imitar su aspecto y tipografía a lo largo de sus 24 páginas. Lo que sí me desconcierta es que, después de tantos bombardeos en el mismo solar y de tantas declaraciones de amor a Laura (vídeo 1:53), todavía funcione la publicidad viral que han hecho.

Ya me ha llegado por dos vías diferentes el correo electrónico con el vídeo (0:40, en inglés) que, sospecho, mis amigos han extraído de la información de Elmundo.es. Es humor entre colegas, porque supongo que fuera no tendrá tanto gancho ver enfadado a Ruperto, que por cierto es jefe de Aznar. Habrá que reírse:

La huelga de Le Monde vista desde dentro

Cuando se da por hecho que la redacción de Le Monde hará una huelga histórica hoy lunes y que el paro afectará también a la edición digital, leo en la web las razones por las que el diario francés no parará.

En un recorrido histórico detallado por lo ocurrido, con enlaces a los todos los comunicados sindicales y asamblearios, el artículo no escatima miradas a lo que dicen otros medios como:

Libération:Le “Monde” fait silence”
Le Nouvel Observateur: Grève historique au quotidien Le Monde
L’Express:Grève sans précédent au journal Le Monde

Aunque mi francofilia va por rachas, tengo que reconocer que Francia es un gran país, en el que los ciudadanos están acostumbrados a dialogar y debatir con una pasión y una profundidad de pesamiento infrecuente por otros lares. Siempre es interesante observar lo que le ocurre a nuestros vecinos más civilizados. Por eso, me he detenido a leer algunos de los comentarios de los lectores, y me ha admirado la reflexión que Daniel F. acaba de colgar (11h 12).

Lee Le Monde desde 1956 y le gusta, pero si la empresa no le ofrece lo que el busca en la publicación, lo buscará en otra, aunque la eche de menos (”mais au quotidien, j’ai besoin de vos infos“, pero al diario, tengo necesidad de vuestras informaciones). Y desea que encuentren una solución a los problemas, aunque “il sera peut-être trop tard” (quizá sea demasiado tarde). Al fin y al cabo el lector crea vínculos con el medio, pero no con su plantilla. Quizá con alguna de sus firmas.

 

Sobre el retoque fotográfico y la copia de textos

Zhang Liang tenía una buena fotografía pero le faltaba una paloma para que fuera perfecta, para conseguir el efecto apropiado. La añadió con Photoshop y recibió un premio por su obra. Ahora, comprobada la trampa, le han despedido de la publicación para la que trabajaba, que es donde publicó la foto.

Zhan ha dicho en su defensa que sólo lo ha hecho una vez. Y yo me pregunto: ¿Cuántas veces hay que matar para recibir una acusación de homicidio?
Pero la noticia es el despido no la manipulación, no nos engañemos. Me recuerda que hace unos meses también despidieron al redactor jefe de la revista “Men’s Fitness”, Neal Boulton, por publicar en la portada del mes de junio/julio de una imagen del tenista Andy Roddick con los brazos exageradamente musculosos. La realidad nunca puede estropear una portada impactante, debió pensar y también recurrió a san Photoshop.

En la era de los efectos especiales y la realidad virtual, la sensibilidad popular no perdona que el fotógrafo retoque la imagen. Vemos el mundo a través de sus ojos y sólo lo creo si lo veo, aunque sepa que hay muchas maneras de percibir y de mirar. Para los redactores no es lo mismo, aunque los despidos muchas veces parecen reacciones de la mujer del César.

EFE despidió a una “veterana periodista” por copiar literalmente varios párrafos del artículo ‘déjà vu’ contenido en Wikipedia. El artículo se publicó en un diario colombiano, a cuya redacción empezaron a llegar inmediatamente cartas e coreos electrónicos denunciando el caso. 

La costumbre está muy extendida en la profesión. Y creo que parte de la Universidad o antes. Incluso hay quien lo defiende. Para muchos, lo importante es que no se han inventado la información. El caso de Jayson Blair dejó marcado al NYT, el diario más prestigioso del mundo.

Confieso que face unos años me preocupaba mucho el tema. Me parecía terrible que los profesionales copiaran, que los estudiantes se entrenaran en los colegios para hacerlo o que internet fomentara el hábito. Ha llegado la hora de relajarse y mirar de frente al mundo cambiante (también en esto).

No me preocupa tanto que, en fotografía, se hagan algunos retoques como que se manipule la imagen para intentar engañar, o vender que es lo mismo; no me parece mal que el redactor copie y pegue siempre que no se apodera de la autoría. Es lícito si respeta al autor original y lo cita. Es más, es muy probable que el texto se enriquezca con estas aportaciones.

En realidad con la copia y el retoque no es tanto el gesto como la intención. ¿O no es así?

Posdata: Me ha conmovido Espada hoy, porque enlaza con su viejo medio (Siempre tuvieron agua), del que se marcho bastante enfadado  y porque plasma en las reflexiones que hace sobre la entrevista a Costan Dacosta, de Eroski, algunas cuestiones de las que tantas veces hablo en clase. Impagables pensamientos sobre el entrevistador pasivo y el entrevistado mudo:

El señor Costan Dacosta se permite no responder a una pregunta de intención postal. Percibo una inesperada flojera en sus entrevistadores. Es el problema de las entrevistas, y, especialmente, el problema de las entrevistas que cuesta conseguir. ¿Cómo se permite el “no comment” un empresario vasco ante la pregunta de si es objeto o no de chantaje? ¿Es que no percibe que no responder a esa pregunta supone instaurar al chantajista como un poder fáctico, reconocerle y someterse? ¿Es que no lo ven, tampoco, sus entrevistadores? ¿Cuál es la respuesta que se deduce de esa no respuesta?

No son periodistas ni quieren serlo

En un blog que suelo leer con placer, me encuentro con una entrada sobre Periodismo e Internet que me ha conmovido. No dice nada nuevo, pero es un tema que toca mi fibra porque alguien en quien he depositado mi cuota de credibilidad afirma que bloggers e informadores ocasionales son periodistas. He dejado mi opinión en el correspondiente comentario, claro.

Así, de corrido, algunas de las opiniones de Mercè Molist. Como siempre, aconsejo leer el artículo completo y también el de Francis Pisani en el Ciberpaís, “El estado de los medios de información en EE UU“, que da pie a sus reflexiones:

¿De verdad el blogger es menos periodista que el periodista? ¿Cuántos periodistas que ejercen como tales en los medios tradicionales no han pasado por la facultad? ¿Por qué al blogger se lo pone aparte? ¿Porqué el medio en el que escribe no es “como los otros”? ¿Qué define, de verdad, a un periodista? ¿El título universitario? ¿El que trabaje para una empresa llamada periodística? ¿O, amigos y amigas, ese gusanillo, esa nariz, esa maravillosa fluidez comunicativa?

A veces el discurso de los medios de comunicación tradicionales se asemeja al de la industria cultural: ¡Sin nosotros, no habrá cultura! ¡Sin nosotros, no habrá periodismo! Bueno, bueno.

El llamado “periodismo ciudadano” no pisará a los profesionales del periodismo. Pero estos tampoco deberían despreciar al “periodismo ciudadano”. Coincido en lo que dice Pisani sobre la credibilidad que siguen teniendo los medios tradicionales, frente a un post escrito por alguien en el blog Yopasabaporaqui. Aunque hay excepciones, depende de la noticia. Y del blog. Algunos ya tienen tanta credibilidad como la prensa más consagrada.

Mi comentario:

Es difícil razonar sin que medie una distancia prudencial. Los periodistas estamos sometidos a un cambio vertiginoso, y reconocerlo no nos da más que la posibilidad de intentar alejarnos para reflexionar. No nos engañemos. No tenemos visión suficiente desde tan cerca y menos a esta velocidad.

Es difícil porque el día a día empuja y hemos llegado a la red tarde. O quizá no. Tan sólo sé que, a nuestra llegada, ya había gente ocupando un sitio que -según nuestro razonamiento ciberforastero- nos correspondía. ¿Es lícito que miremos este espacio nuevo con las mismas gafas que utilizábamos para movernos por el viejo periodismo?

Ahora actuamos como los vaqueros de las películas del Oeste. Queremos alejar a los indios de los pastos. Necesitamos instalar aquí nuestras reses porque la sequía nos ha dejado sin hierba fresca en nuestro territorio tradicional. Qué pena.

Tienes razón en todo lo que dices. Sólo disiento en una cosa, Mercé: aunque es cierto que no es necesario que un periodista pase por la Facultad para serlo (hay muchos con título que han ido cinco años a la universidad, pero la universidad no ha pasado por ellos), sí pienso que el periodista,en su trabajo, necesita un mínimo de método para considerarlo profesional y, sobre todo, una intencionalidad, la de informar; esa a la que te refieres cuando dices que “queremos publicar, y punto”.

Muchos bloggers actúan con criterios profesionales, pero otros muchos no. Lamento que a estos últimos los consideres periodistas o que se llame así a informadores ocasionales que han grabado en su móvil un accidente y lo envían a la tele.

La intencionalidad pocas veces es informativa. Sólo quieren ‘fardar’ delante de sus amigos, pero nada entienden de criterios de veracidad, precisión o amenidad. No se han planteado si su información es rigurosa. Sólo saben que es sensacional. Y punto.

Lo siento, por respeto a esta profesión a la que quiero tanto como tú, no puedo llamarles periodistas. No creo que a ellos les importe mucho. Ya sabes lo devaluada que está la profesión en el imaginario popular.

Últimamente percibo en la blogosfera periodística una fuerte corriente, parece que mayoritaria, en el mismo sentido del pensamiento de Mercè Molist. Lo entiendo cuando llega de personas que no han vivido el periodismo desde dentro y creen que con saber leer, escribir u opinar, con dejar su firma en el medio ya se está haciendo periodismo. No entiendo que los propios profesionales lo confirmen.

En el caso de los bloggers habrá que analizar primero el campo, definir bien estos términos que, ya desde un principio, dan lugar a tantas divergencias y, finalmente, separar el grano de la paja. Una bitácora de diario, donde un señor cuenta su vida con detalles, da mucha información personal, pero nadie se atrevería a calificarla de periodística. No creo que el propio blogger se considere periodista en este caso. Lo que ocurre es que, a base de insistir y con la inestimable ayuda del lenguaje utilizado de manera inconsciente, acabarán por serlo. Habrá que buscar entonces nuevos términos que definan con concisión cada actividad.

Por otra parte, mi vecino, que grabó cómo se quemaba su casa del pueblo y envió el vídeo a la televisión para que lo emitieran en el informativo regional, no tiene ninguna conciencia de ser un reportero gráfico. Me consta que apenas tiene concomientos del funcionamiento de su videocámara. No le llamaría periodista ni le pondría el adjetivo de ciudadano. Mi vecino es ya es ciudadano antes de coger la cámara. La utilización de este epíteto, que parece que refuerza y centra el tipo de “periodismo” a que nos referimos está, en realidad, vaciando de contenido a una palabra tan hermosa y con tantas connotaciones como “ciudadano”. 

“Periodismo ciudadano” se ha impuesto, se habla de él por doquier. Incluso los congresos más serios adoptan el término sin un mínimo cuestionamiento previo, que sería lógico entre acadámicos. Es cierto que se ha intentado acotar y definir de otras muchas formas: “periodismo participativo”, “periodismo colaborativo”, “periodismo amateur”, periodismo accidenta”… La cultura del marketing lo impregna todo y necesitamos un buen slogan para cada cosa. En internet la utilización de tags contribuye a la tendencia.

Las etiquetas se fijan y quedan colgadas sin que, después, su utilización conlleve un razonamiento previo, pero llevan en sus genes la carga de la significación, de la idea primigenia. ¿A alguien le interesa que un blogger o un informador ocasional sea periodista? ¿Les interesa a ellos mismos?

Creo que ni son periodistas ni se les ha ocurrido serlo hasta que nosotros se lo hemos propuesto. Y no nos confundamos. Que el receptor se convierta en prosumer no implica que lo tratemos como profesional. Necesitamos reivindicar el periodismo ahora más que nunca. La sociedad precisa la visión metódica y sosegada del periodista. La infoxicación reclama buenos gestores con conocimientos profesionales.

Postdata:

Desdobles conversacionales como éste ocurren pocas veces, y siempre suelo señalarlo. No sé muy bien si es una práctica correcta, porque se desvía la atención del lugar original de la charla y se duplican los corrillos de comentarios.

Pero si no lo hago, el sistema de altavoces virtual que forman a nivel global los blogs no funcionaría con la fuerza que deseo. Es el riesgo asumido: la conversación entre Mercè y yo/los-usuarios-de-su-blog puede quedar limitada a una esquinita de la blogosfera sin que el rumor trascienda a otros muchos posibles interlocutores. Por eso y porque los comentarios deberían ser más breves que el propio post, me hago eco (qué apropiada metáfora) de lo dicho por Mercé y de lo expuesto por mí.

Se ofrece trabajo para ‘bloggers freelances’