El enlace es una herramienta básica para el periodismo digital, pero no se entiende

Internet no existiría sin el hipertexto. A los periodistas nos ofrece una gran oportunidad que no aprovechamos. Da igual que se clame en desierto de los oídos sordos. Por vagancia, falta de tiempo o desconocimiento, la cultura del enlace es aún una asignatura pendiente para la mayor parte de los profesionales que se acercan a la red.

En este campo se precisa una alfabetización tardía del redactor que le permita entender que con esta herramienta se transforma radicalmente la linealidad de su relato. Antes tenía un principio y un fin predeterminado por él mismo, pero en formato digital eso no es así. En realidad todos tenemos que aprender a leer, escribir y comunicar hipertextualmente.

Ni siquiera las cabeceras importantes, que tanto cuidan su estilo, se han parado a observar el detalle. Se oyen algunas voces de profetas incomprendidos dentro de las redacciones, pero no se ve plasmado su trabajo. Tampoco algunos jóvenes de la generación digital han reflexionado sobre el tema. Ellos han nacido utilizando el hipertexto y nadie va a enseñarles cómo hacerlo correctamente. 

Hace año y medio Esther Vargas me preguntaba por el uso que se hace de los enlaces en la prensa. Poco o nada ha cambiado desde entonces. Yo sigo siendo partidario de una baja densidad de enlaces intertextuales con el fin de no despistar al usuario del artículo que tenemos entre manos. Al final, se pueden añadir todos los que se quiera como información complementaria interesante y seleccionada por el autor. Pero no es una indicación fija, pues cambia con cada entrada o artículo.

A los redactores se les ha enseñado en las facultades a escribir, saben estructurar artículos según el género, conocen la gramática y respetan la ortografía. Pueden distinguir cuándo un compañero tiene un estilo periodístico depurado. Sin embargo, el estilo hipertextual les es ajeno. Ni lo huelen.

Nadie les explicó en qué consiste la gramática hipertextual. Tampoco parece que los talleres de adaptación a las nuevas tecnologías que se han impartido en las nuevas redacciones integradas hayan hecho mucho hincapié en el tema. Quizá por eso la utilización que los periodistas -también los más jóvenes, no nos equivoquemos- hacen de los enlaces es muy simple. Se limita a términos desconocidos y títulos de libros o películas, pero poco más.

Un enlace ha de avisar siempre al usuario. Le tiene que mostrar lo que va a encontrar cuando pulse sobre ese texto subrayado. Una utilización razonada del hipertexto enriquece el discurso y lo dota de una nueva dimensión. A lo largo de un texto, los enlaces se organizan de forma jerárquica y van añadiendo capas de profundidad. Así cada capa ofrece más información y documentación, y puede referirse a la propia notica (información primaria) o a temas relacionados (información secundaria).

El gran problema es que no hay una pauta consensuada para la gramática hipertextual. No hay todavía un manual aceptado que exprese, por ejemplo, que no se deben incluir enlaces en el primer párrafo de un artículo porque es una invitación directa a que el usuario se vaya. Es preferible esperar un poco más para que sepa de lo que le vamos a hablar. El hipertexto es una convención artificial que subvierte el orden lógico que el periodista tradicional imponía en un artículo.

Como norma, hay que usar los enlaces. No hacerlo sería como seguir publicando en blanco y negro pese a tener una imprenta de color, pero hay que tener en cuenta algunos principios básicos:

-No todo lo que puede ser enlazado debe ser enlazado. 
-Muchos tipos de enlaces introducen temas tangenciales y confunden. El autor debe ser un filtro (gatekeeper) de enlaces.
-Demasiados enlaces pueden dar lugar pérdidas de tiempo y huidas (podrían no volver).
-Para no interrumpir a un lector en un punto, es mejor no poner ahí un enlace.
-Pero es bueno proporcionar enlaces externos (completan la información) e internos ( muestran la riqueza de nuestro sitio). Nos proporciona ventaja competitiva.

 

Un usuario experto no tendrá ninguna dificultad para manejarse en un artículo con una alta densidad de enlaces. Incluso le parecerá muy trabajado y, por suspuesto, lo agradecerá. Otro usuario que no esté tan familiarizado puede actuar de dos formas: ignorando los enlaces -lo que tampoco es tan malo si la pieza está bien construida- o pulsando sobre uno y otro hiperenlace hasta desorientarse. No es lo que se busca.

Falta un debate amplio y abierto sobre este tema.

Este mismo mes, la BBC ha cambiado la normativa con respecto al hipertexto. Esto marca un antes y un después para muchos otros medios en todo el planeta porque plantea algunas novedades interesantes.

Se puede comprobar que, por fin, cambia su política anterior en tres puntos principales, algo que todavía se hace en otros muchos medios de forma incomprensible:

– Los enlaces externos (los que van a otros medios) sólo podían ser enlaces directos, es decir, llevar a la  página principal. Ahora se dice, no sólo que “los enlaces son esenciales para el periodismo en internet” (¡Gran descubrimeinto en octubre de 2010!), sino que además “es preferible vincular la información al artículo del que se está hablando (enlaces profundos). Son los que llevan al usuario a los temas de “especial relevancia”.

– Los hipervínculos integrados en el texto no estaban bien vistos. Ahora están permitidos cuando se trata de una fuente primaria. De todas formas, hay que evitar enlazar noticias; es preferible vincular información útil con análisis y explicaciones

– Para un redactor era obligado usar el archivo de noticias. Ahora puede mirar hacia afuera. Con ello la BBC pretende duplicar el número de enlaces a sitios externos, de 10 millones a 20 millones, para 2013.

Lo peor no es que los periodistas no utilicen enlaces. No creo que sea una obligación. Para mí el gran pecado es hacerlo mal. El hipertexto es un elemento más del estilo ciberperiodístico, lo mismo que un vídeo o igual que un adjetivo o un verbo. Un artículo puede estar plagado de adjetivos o presentar un estilo seco y apenas usarlos. Lo que no se entendería es que el periodista decidiera utilizar un montón de adjetivos en el primer párrafo y no añadir ninguno más en todo el artíuclo. Creo que la estructura quedaría descompensada. 

un compañero me decía el otro día que cuando explicaba la gramática hipertextual se sentía como los profesores de literatura, que pontifican sobre lo bien y lo mal escrito sin que ello quiera decir que ellos mismos sean buenos escritores. Pues eso. La técnica se puede enseñar, el resultado del aprendizaje se apreciar después; sin embargo, el talento es algo de cada uno. Ocurre lo mismo con las clases de redacción periodística. El estilo no se enseña en la facultad, pero sí las herramientas del oficio que ahora es profesión y necesita una licenciatura. Bueno, ahora, incluso hay que hacer postgrado para ejercer, aunque sea de becario.

El mecanismo es fácil de entender. Usarlo con estilo no tanto.

Más sobre cómo utilizar los enlaces

1. “Apuntes sobre la utilización del hipertextoEs una entrada en mi otro blog, que escribí en su momento con motivo de un taller de periodismo digital. Aunque algunos enlaces están ya rotos, creo que, en el fondo, todo lo expresado ahí sigue siendo válido.

2. “El enlace tiene ciencia– 14 de noviembre de 2006. Por su interés, restauro este hipervínculo al artículo de Eva Domínguez en “El Cuarto Bit”.

3. “Tipología y formatos de enlaces de hipertexto” . El profesor Orihuela nos enseña cómo hacerlo en la práctica.

4. “Enlazar es importante” . Algunos consejos para enlazar correctamente, según Microsiervos. Sirven para periodistas y para quienes no lo son.

5. Once puntos a tener en cuenta antes de enlazar, según SIGT.net

6. “Un pacto para enlazar y por el derecho de cita” propuesto por Juan Varela

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Consideraciones sobre el hipertexto para Esther Vargas

author photoEsther Vargas me planteó tres preguntas sobre el hipertexto, y yo gustosamente le conteste:

1.- ¿Consideras que se usa el hipertexto en los diarios on line?

Lo peor del hipertexto -entendido aquí en su sentido limitado a la utilización que se hace en el periodismo de los enlaces internos y externos que complementan la información- no es su poco uso, que también; lo realmente malo es que en los diarios digitales de nuestro entorno se emplea mal. Me consta que se está haciendo un esfuerzo -aún claramente insuficiente, pero explicable por las circunstancias de la integración- en las redacciones de Elpaís.com y de Elmundo.es y en Lavanguardia.es, pero poco más. El resto se mueve entre la nada y las buenas intenciones, con algunos ejemplos regionales destacados como Lavozdegalicia.es, que a veces -no siempre- pone enlaces a noticias relacionadas.
 
No obstante, hay que decir que el hipertexto es una herramienta excepcional que internet proporciona al periodista. Pero el nuevo medio no la impone. No es una obligación, no nos engañemos. Ocurre lo mismo con el color en los diarios impresos. Tienen la posibilidad de incorporarlo a todas sus páginas y emplearlo con profusión, pero no lo hacen. Con el lenguaje hipertextual, el redactor se enfrenta a un elemento adicional nuevo, muy enriquecedor -para él y para sus usuarios- pero complejo. Le obliga a cambiar su forma de enfrentarse al artículo y su manera de pensar, entrenada en el discurso lineal con principio y fin.
 
Por ello, el periodista se ha de acostumbrar a la nueva herramienta de la misma forma que los maquetadores de los diarios se han de hacer con el concepto del color: poco a poco y conociéndolo a fondo. El hecho de tenerlo no significa que hay que usarlo sin sentido. Internet es muy joven aún, y conviene dejarlo crecer sin trompicones.
 
De momento, más que del periódico digital, todo depende del redactor que sirva la información. De hecho, es significativo que la nueva Prisa considere a los redactores convergentes “proveedores de contenidos”. Poco más hay que decir de la deriva de la profesión.

 
2.- ¿Crees que hay temor de los medios para usarlos?

Más que de temor yo hablaría primero de una falta manifiesta de tiempo y después de cierto desconocimiento. Muchas de las informaciones que vemos en las portadas de los diarios online españoles no son volcados directos del papel, como se suele pensar, sino servicios de agencia tal cual. Como mucho, con ligeros cambios en el titular pero sin ningún enlace.
 
Si a la premura le añadimos el desconocimiento, provocado porque la mayoría de los redactores son autodidactas y se acercan al hipertexto sobre la marcha (la empresa les ha dado unos cursillos rápidos para que se hagan con el software), hemos dibujado un paisaje bastante aproximado.
 
El periodista tradicional se ha convertido en periodista digital de la noche a la mañana. No creo que la mayoría de redactores de El País, ahora también ciberredactores/proveedores-de-contenidos de Elpaís.com, se haya planteado de una forma reflexiva la utilización del hipertexto. Hasta ahora no he presenciado debates sobre cómo usar un enlace. No al menos con la frecuencia en que se dan en los departamentos de maquetación las diatribas sobre la utilización de un color u otro. Hasta que esto no suceda carece de sentido pedir más hipertexto.
 
Además, si acudimos a la bibliografía de referencia, hay teóricos, como Kushal Khan y Craig Locatis, partidarios de una baja densidad de enlaces. Como con el color, se puede entender una política de moderación hipertextual. Porque, además de la perspectiva del periodista, también hay que presuponer que los usuarios lo manejan sin problemas. Un texto muy enriquecedor para un internauta experto puede desorientar a otro menos experto y no acostumbrado a los enlaces intertextuales.
 
Una vez dicho esto, es cierto que apenas se aprovechan las inmensas posibilidades del hipertexto en los diarios digitales españoles. Tampoco se utiliza el potencial multimediático de la Red y mucho menos la oportunidad que nos proporciona la interactividad. Son otras asignaturas pendientes del periodismo en Internet.

3.- ¿Por qué se teme tanto al enlace externo?

Se han dado dos razones principales para ello: el temor a perder definitivamente al usuario y el no querer proporcionar visitas a la competencia.  El hipertexto aparece como una invitación a que el usuario abandone nuestra página, pero también es una ocasión inmejorable de demostrarle que le damos lo mejor, de lo nuestro y de los demás. Proporciona una ventaja competitiva sólo comprensible con un pequeño cambio de mentalidad. Los enlaces suman, en ningún caso restan.
 
En general me preocupa más que se utilicen compulsivamente enlaces simples, de una sola palabra o término, y que no se utilice un ‘hipertexto razonado’ basado en una idea, que subraye una frase. El uso de enlaces en nuestros medios es muy mecánico. Aún no se percibe que los periodistas, ni siquiera los más jóvenes, hayan incorporado el hipertexto a sus artículos con la misma soltura con que utilizan los adjetivos o los tiempos verbales. Hasta que el hipertexto no forme parte del ‘estilo del ciberperiodista’ no habremos alcanzado la madurez en este campo.
 
Sólo en ocasiones es suficiente enlazar un solo término. Jugar con conceptos más complejos -frases no excesivamente largas o combinación de palabras determinantes- es suficiente para que el usuario tenga una idea precisa de hacia dónde le va a llevar el clic.
Especialmente irritante es la costumbre de cubrir la ‘cuota hipertextual’ con enlaces innecesarios a una web oficial de empresas e instituciones que apenas nos dice nada de ellas. Tampoco es habitual avisar de que las páginas referidas (las que se van a abrir) se expresan en idiomas ajenos. Cuando el enlace nos lleva a un vídeo o un podcast, debería expresarse la duración. Puede que sean muy interesantes, pero es probable que un usuario interesado carezca de tiempo o paciencia para verlos/oírlos.

¿Qué cuesta indicárselo?

Esther acaba de publicar el artículo en Tinta Digital bajo el título “Los medios y el link

Siento cierto vértigo al ver mi nombre junto al de Álvaro Liuzzi, Pablo Mancini y Nabor Garrido. Ahora -me suele suceder- se me vienen a la cabeza tantas cosas que podría haber dicho sobre los enlaces y la novedosa economía que se genera alrededor. Me tranquilizo pensando que tendré muchas más oportunidades aquí de desarrollarlo.

Aprovecho esta entrada para transmitir todo mi apoyo a esta periodista de raza que es Esther Vargas, comprometida con su causa personal y con la profesión.

El mundo se mueve gracias a la energía de muchas y muchos comoVargas.  Enhorabuena Esther, eres grande.

El enlace es otra forma (discutida) de crowdsourcing

Por San Blas las cigüeñas han traído unas cuantas letras y han completado el nombre del proyecto i, desde ahora lo llamaremos Lainformación.com. Supongo que esto se hará con permiso de los del Diario de Navarra , con los que se van a confundir en los buscadores.

Sea como sea, hasta ahora el trabajo que hacen es brillante, como también lo es la campaña viral desplegada para el proyecto, con sugerentes própositos para enmendar la realidad que nos ahoga (de lectura obligatoria para cualquiera que desee mantener una conversación coherente sobre lo que nos estamos jugando en la partida digital. Anda, pierde unos minutos y enlaza a estos diez puntos. No te arrepentirás). Los primeros son reveladores:

1. El periodismo de enlaces como ejercicio de transparencia.

2. La agregación de contenidos como aliada del nuevo periodismo.

Por ahí van los tiros más certeros del momento. Y si no que se lo digan a Espada, que alertaba ‘al periódico’ (al suyo, claro) de que Soitu.es ya ha abierto camino:

El ejemplo de Soitu. Desde hace pocos días han instalado el llamado Selector y han construido una nueva home con él, que recuerda mucho en su estructura física el cajetín “Mi Mundo” del periódico, con lo más interesante (dicen) que aparece en la red (…)  La idea de soitu es excelente, y se ha practicado con éxito en periódicos y blogs fundamentalmente americanos; pero es la primera vez (que yo sepa) que se aplica en España a esa escala. La excelencia tiene una oscura contrapartida: la nueva home es lo más interesante de soitu, como no podía ser de otro modo, dado su nivel de producción propia. Se plantea de nuevo quién paga esa home. Es cierto que la mayoría de las veces soitu se limita a poner un breve telegrama y el link original: pero no acabo de ver que eso pague las historias. En realidad el periodismo agregado (¡segregado!) sólo hace que repetir el viejo esquema de las agencias y los periódicos. Una fuente original (ayer agencia, hoy periódico, blogs o microblogs) elabora una noticia y otros (soitu, huffington o quien pase por ahí) la redifunde, más o menos retocada y con mayor o menor legalidad. En el tiempo viejo se sabía quién y cómo pagaba. No digo que no acabemos sabiéndolo; pero de momento no lo sabe nadie.

Y al periódico le convendría mucho saberlo. Y ya no digamos al periodismo. Una cosa es el periodismo y otra el centrocampismo. Este último sólo reparte juego. Segregando y agregando, segregando y agregando. Al parecer, los nuevos medios.

La (bendita) polémica está servida. Y más ahora que La Vanguardia ha contraatacado con HagoClic.com, una selección diaria de enlaces de actualidad. Espada no se resiste:

Aún no conocía el experimento, en fase beta, de La Vanguardia. Hagoclic.com, inspirado hasta en el color en el prototipo del Times, el magnífico Blogrunner. No acaba de entenderse que el digital haya desaprovechado hasta ahora la oportunidad de poner en marcha el ingenio. Renunciar a incoporar a la propia web el trabajo destacado de los otros (periódicos o blogs) es colocarse voluntariamente en una situación de inferioridad. Así, La Vanguardia o Soitu pueden enriquecerse con los contenidos del periódico (y lo hacen a menudo, mediante links ortodoxos, aunque Soitu exige un doble clic para acceder a la fuente original de los temas más destacados), pero no a la recíproca. No tiene lógica. La cuestión clave es que cualquier material publicado en internet está hoy al alcance de cualquiera y parece absurdo limitarse por misteriosa prescripción facultativa al goce múltiple. Si el negocio no va a estar en la protección del material propio, sino en su diseminación (juntemos las manos para que esté ahí), ¿por qué el periódico no acude a recoger los frutos diseminados en el gran zoco digital?

Simplificando mucho: ¿El ejercicio de rastreo, una forma evolucionada de las revistas de prensa tradicionales, va a complementar/sustituir sin aportar nada más por parte de sysop (system operator) en que se va a convertir el profesional de la información?

Después de la batalla judicial que se ha iniciado en Estados Unidos por enlazar información sin permiso entre New York Times y la empresa GateHouse Media, que engloba a 125 cabeceras, podría sentarse un precedente judicial con innegables consecuencias en todo el mundo. La cosa se pone interesnate. Y eso sin meternos todavía en harina con otro de los vértices del periodismo de crowdsourcing que se avecina y para el que los profesionales deben prepararse, por supuesto: los usuarios.

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Los profesionales, tal y como bien han reflejado los chicos de Dixired se quedan en el centro. La crisis nos está demostrando que sí, que el periodismo tradicional tal y como lo entendíamos hasta ahora se tambalea, pero lo que de verdad se hunde es el modelo de negocio de la información.

Atención a lo que viene diciendo Varelay no sólo él- desde hace tiempo. Los vientos animan a abrir las velas del hipertexto y a buscar soluciones imaginativas:

1. La necesidad de un nuevo periodismo más participativo y con criterio social.
2. Medios abiertos para una economía del enlace que genere más valor del que captura.
3. El periodismo y los medios como un proceso informativo, personal y social
para la ciudadanía 3.0 y las identidades de dominio público, más allá del producto acabado y cerrado.
4.
Medios distribuidos y negocio distribuido. El fin de la centralización y cómo los contenidos se independizan de su soporte.
5. Redacciones más pequeñas y eficientes,
órganicas, flexibles, conectadas, abiertas y multimedia.
6.
Nuevos periodistas con las habilidades imprescindibles de siempre y las nuevas (tecnología, gestión participación, multimedia, transparencia, etc.)
7. Medios como plataforma, herramientas donde la información se use y procese por el público.
8. Redacciones distribuidas, con menos gente dentro para tareas mecánicas y más gente fuera, profesionales y aficionados, para generar más información.
9. Nuevas formas de propiedad centradas en la responsabilidad social y el dominio público. Otra vez el modelo de la influencia de Philip Meyer y más atrás, el modelo de transmision ritual de James Carey fortalecido por el software libre y la cultura participativa de internet.
10. Y nuevos modelos de rentabilidad, de la gratuidad y el periodismo como servicio, alejándose de la
comoditización, evolucionando hacia modelos freemium ante la caída de la publicidad.

Escribir un post no es lo mismo, leerlo tampoco

Un post no se debe concebir como una columna de opinión. Su lectura ha de ser también distinta. La culpa, del hipertexto.

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Júcaro reflexiona sobre ello en Ciberprensa.com:

“El escritor de blogs tiene el trabajo adicional de, una vez concluido el cuerpo del escrito, enriquecerlo con vínculos o enlaces a otros textos, sonidos o imágenes. Es una labor que requiere su tiempo; no se trata de linkear alegremente sino que todo enlace debe responder a unas razones.”

Este último link nos lleva, precisamente, a un artículo de Boulesis.com que aboga por una gramática del hipertexto. Creo que desdice lo expuesto en el párrafo anterior.

“Es necesaria, a mi entender, una gramática del hipertexto. Conocemos su sintaxis (…), también su semántica. Pero fallamos en la pragmática del hipertexto, es decir, en su uso.”

¿Hay que atender a los enlaces una vez acabado el cuerpo escrito, como dice Júcaro?  (El audiovisual va incluido, supongo) Yo creo que no. Hay que hacerlo ‘durante’ no ‘después’. Me explico.

El hipertexto es una cuestión de estilo ciberperiódistico, con la misma importancia que los adjetivos, por ejemplo. Con la práctica, hay que aprender a utilizar y situar los enlaces con la misma soltura que cualquier otro elemento gramatical. Eso evita los típicos “textos Frankenstein” de los bloggers recién llegados y, lo que es peor, de algunas cabeceras online que, tras volcar su artículo del papel, incluyen algunos enlaces dispersos por el texto.

No es habitual que un redactor se detenga después de haber escrito un artículo para sembrarlo de adjetivos. Sí para releerlo, corregirlo y cambiar la expresión por otra más precisa. Si añade adjetivos será para que enriquezcan la expresión de los existentes. También puede eliminar los que considere excesivos. ¿Por qué va a ser diferente con el hipertexto?

Hay mucho escrito al respecto, y no todos los teóricos coinciden. Personalmente, defiendo la propuesta de “hipertexto razonado” de Mark Bernstein.

Tiro el enlace, pero yo no he sido

munch.jpgMe fastidia que, a estas alturas, las palabras enlazadas no me den una idea de adónde me llevan.

Me molesta aún más si lo hace un blogger en el que confío y que está entre mis favoritos.

Hoy me ha pasado. ¡Con lo tranquilito que estaba!

Leo en e-Cuaderno:

JP Quiñonero sobre blogs y periodismo

Juan Pedro Quiñonero: Blogs, periodismo(s) y otras mafias

No hay más información. Confiado, sigo el hipertexto amigo, pulso y, desastre, pierdo el tiempo en leer un desparrame (algo que nos pasa a todos cuando algo nos indigna y lo soltamos en el blog, que lo aguanta todo; pero los usuarios no tienen por qué hacerlo).
En fin. No vale con tirar la piedra y esconder la mano. ¿Pero por qué esconderse? ¿Por qué JLOri no hace una pequeña introducción de lo que hay después? A lo mejor piensa que con el título es suficiente…

Es una ley del periodismo (con mayúsculas):

CUANDO UN PERIODISTA SE HACE ECO DE UN INSULTO, ÉL NO INSULTA PERO, SI NO CONTRASTA O DOCUMENTA, SE CONVIERTE EN COMPLICE DE ESE INSULTO

¿Tengo que entender que está de acuerdo, que suscribe esta entrada (¿salida?) de Quiñonero? 
Yo disiento.
Hagamos un ejercicio de fisking (o bad reporting si se prefiere, es igual):

Aquí y allá, minúsculos fuegos fatuos de pensamiento reaccionario siguen defendiendo el “auténtico” periodismo frente las marejadas de la blogosfera.

1. Blogs y periodismo no se pueden idenficar. Una cosa es una herramienta y otra una forma, profesional o no, de comunicar la información. Incluso se pueden cruzar en su camino.

Sin advertir que, en verdad, blogs y cuadernos de bitácora comienzan a granjearse una credibilidad y un espacio informativo, periodístico, cultural, artístico, que no siempre consiguen preservar con dignidad los medios de com. e incomunicación de masas.

Basta con vagabundear diez minutos por Technorati para advertir que los grandes blogs profesionalmente periodísticos en los EE.UU. tienen más lectores que muchos si no todos los grandes medios carpetovetónicos tradicionales. Solo citaré ejemplos muy conocidos:

The Huffington Post.
Pajamas Media.
Dailykos.
Wonkette.
Hotair.

2. ¿No podríamos hacer el mismo ejercicio en el quiosco? Hay muchos, demasiados ejemplos de pura bazofia bloguera en la red, como hay periodismos paradigmáticamente nefastos. Como en botica. Ni todo es bueno ni todo es malo. Y si el número de seguidores fuera la medida de la calidad, arreglados andaríamos. Me dan ganas de recordar lo de las moscas.

No es un secreto que New York Times y Wall Street Journal, entre otros, han recurrido y recurren sistemáticamente a bloggers freelance para enriquecer sus columnas. El caso más legendario y trágico quizá sea el de SV, Steven Vincent, blogs, periodismo pistoleros y mandarines.

En la vieja Europa, los medios más influyentes, Le Monde, Financial Times, Handelsblatt, la BBC, recurren al blog como herramienta informativa ¡y no como vanidoscopio con foto retocada de los colaboradores a sueldo de la casa..!

3. De acuerdo en parte. Habrá que cambiarle el nombre a estas columnas de opinión virtuales para que nadie las llame blogs. También habrá que matizar si se trata de una herramienta informativa o de opinión. Sospecho que el blog está más cerca del género interpretativo. Y, bueno, lo de vanidoscopio parece un espejo del egobloging más narcisista. Conozco columnistas que se han negado a que pongan su foto y el medio les ha obligado por eso del prestigio. Todo es según el cristal…

Blogs y cuadernos de bitácoras, profesionales, informativos, hace años que son objeto de operaciones empresariales de primera importancia, mensurables en centenares de millones de dólares. El colectivo Micro Siervos, JL Orihuela y Juan Varela, entre otros, hace años que tratan e informan de estos temas con rigor profesional, ellos mismos.

Siendo importante, en el terreno laboral y empresarial, esa irrupción de la herramienta blog / cuaderno de bitácora, en el terreno del periodismo cívico y profesional, el aspecto al que soy más sensible, es de la ocupación en curso, consumada por los blogs, del terreno cultural, informativo, que los medios de com. e incomunicación abandonan parcialmente, víctimas ellos mismos de la demagogia y la incultura rampantes, convertidos en meros instrumentos publicitarios de las industrias de la kultur. e inkultura de masas.

Solo citaré algunos ejemplos que tengo muy a la mano.

Libreros, críticos literarios y profesores de literatura encuentran en el blog una libertad e independencia que no tendrían en ningún otro medio, aplicándose ellos mismos el rigor propio del trabajo libre e independiente. Es el caso de Fernando Valls, Gabriel Laguna o Llibreter.

4. ¿Operaciones empresariales de cientos de millones de dólares? ¿Por qué dólares y no euros? ¿En Europa no se da esta conspiración del capital? ¿Qué les ha pasado a los bloggers que se nombran? Me quedo con las ganas de saber más de estas operaciones que ya duran años (dicho por dos veces, con lo que entiendo que el tiempo de presión es importante).

El texto en rojo no lo entiendo, pero deduzco por los párrafos siguientes que blogs y blogs-que-trabajan-para-un-medio se entrecruzan, que los blogs ocupan un espacio cultural que estaba baldío, abandonado por los medios. Hasta ahora que las empresas los han absorbido, con lo que se han convertido en instrumentos publicitarios. ¿Es así? Pues eso es lo que ha ocurrido en todo el periodismo. Nos hemos convertido en plataformas para la publicidad. ¿Pero qué tiene eso que ver con los blogs? Es un proceso en el que el liberalismo económico nos ha sumido.

Atención a quien votas y con quién andas. Es el sistema democrático en que vivimos. El ciberespacio es sólo un reflejo de lo que ocurre fuera. No perdamos perspectiva.

 

La información cultural, editorial, libresca, sometida en los periódicos tradicionales a temibles presiones empresariales, publicitarias y mafiosas, encuentra en los blogs un refugio que autores como JA Millán, Txetxu Barandirán o Marcos Taracido convierten en eficaces instrumentos de información y comunicación.

Last but not least, tratándose de cuestiones de arte y cultura, indisociables de la com. e incomunicación (donde las mafias filantrópicas imponen temibles criterios sectarios). Artistas, creadores, poetas, novelistas, autores, filósofos, cineastas, jóvenes ensayistas, encuentran en el blog un espacio de libertad e información que con frecuencia se les niega en los periódicos. Solo citaré estos casos, al azar de mi sensibilidad personal: Ramón Gaya, Miguel Leache, Gregorio Luri, Antón Castro, El espía de Malher, Joaquín / Don Cógito, Julia Otxoa, Tomás Segovia, Vicente Aranda. ¡Hasta yo mismo he publicado algunos capítulos de una novela [La locura de Lázaro] en otro blog… Biografía NO autorizada de CJC..!

5. Enhorabuena por haber publicado con libertad. Es una de las muchas y grandes ventajas que tiene la red. Enhorabuena también por el buen gusto en las visitas virtuales. Yo también pienso que la cultura ha encontrado una vía fantástica en internet. Pero no sólo la cultura, sino todo el conocimiento. Eso no quiere decir que los blogs tengan que ser herramientas exclusivas para un fin. Hay sitio para todos y para todo. Después, cada usuario es muy libre de visitar las páginas o los blogs que quiera y le gusten. Si las encuentra sin dificultad. Pero esa es otra conversación. Un saludo.