Aunque sea el mismo medio, una cosa es la web y otra el periódico en papel

Un interesante ejercicio es comparar lo que aparece en la página web de un periódico cuando salta una noticia y cómo lo publica después en papel. En ocasiones nos encontramos con diferencias muy marcadas. Podría deberse a la diferencia entre el lector de pantalla y el de prensa, que ofrece un perfil muy diferente y a las estrategias empresariales de la cabecera. Pero, ¿esto no distorsiona los principios de la credibilidad basada en el brand-name? ¿Está bien que la información se ofrezca de una forma en internet y otra en el diario?

 

Hoy Milagros Pérez Oliva, defensora del lector de El País, habla en su sección sobre “Las tenues fronteras del sensacionalismo“. Contesta así a las protestas de algunos lectores por la presentación de las fotos del cadáver de Gadafi, identificadas como una concesión al periodismo amarillo.

Tanto las fotos como los vídeos sobre la captura y muerte de Gadafi son de una gran violencia. ¿Estaba justificada la publicación de esas imágenes? Ricardo Gutiérrez, redactor jefe de Fotografía, asegura que ni él ni los demás responsables del diario tuvieron la más mínima duda: el valor informativo era incuestionable. La única duda que se planteó fue sobre la autenticidad, pues la imagen no era del todo nítida y las mismas fuentes habían anunciado tiempo atrás la captura de uno de los hijos del coronel, y esta no se había producido. Advirtiendo de esta cautela, la foto fue publicada en la cabecera de la edición digital. Y enseguida llegaron cartas de lectores.

Pérez Oliva comprende que las fronteras del sensacionalismo son imprecisas, sobre todo en una sociedad en la que este tipo de fotografías escabrosas circula con rapidez por la red y “se ha incrementado la tolerancia, tanto los editores como entre los lectores”. Por eso ha querido comprobar el tratamiento efectuado por otros medios “de referencia” (todos extranjeros, por cierto).

Me ha movido la curiosidad y, ya que Milagros se refiere a las ediciones digitales, he buscado portadas de papel de ese día. Y ha habido sorpresas:

“Como las fronteras del sensacionalismo son imprecisas, al recibir las primeras quejas quise comprobar qué tratamiento estaban dando a esas imágenes -sobre las ocho de la tarde del jueves- las webs de otros periódicos de referencia. En la prensa británica, The Guardian colocaba la foto de Gadafi en portada, pero con un tratamiento discreto: la foto del cadáver era la primera de un mosaico de cuatro que, en conjunto, ocupaba un espacio más bien discreto.”

Sin embargo, la portada en papel se dejó llevar por la emoción:

The Guardian

The Times mostraba en portada una gran foto de Gadafi aún vivo, aunque ensangrentado, y remitía a una galería de imágenes en la que había dos del cadáver.

Al día siguiente no hay fotos del tema en portada:

The Times

The Independent abría también su edición digital con la noticia, pero no llevaba la foto de Gadafi en portada. En el desarrollo interior incluía una imagen del coronel muerto, dentro de una galería con otras imágenes.

Efectivamente, después no puso fotos del cadaver en portada. Pero sí de su linchamiento, de una violencia extrema.

The Independent

El francés Le Monde abría con una gran foto en la portada, pero no era la del coronel muerto, sino la de un joven que exhibía un póster con la imagen del dictador muerto; era una forma muy indirecta de mostrar el cadáver.

Le Monde

Por su parte, La Repubblica, en Italia, mostraba en la portada dos grandes fotos, una de un joven exhibiendo la pistola de Gadafi y otra del cadáver.

Después la imagen del “cuerpo profanado” aparece, aunque en pequeño. Corriere hace lo propio:

La RepubblicaCorriere della Sera

Al otro lado del Atlántico, The Washington Post no llevaba fotos del dictador en portada, ni vivo ni muerto. La noticia remitía, mediante un enlace, al vídeo de su captura y a una galería de fotos, entre las que solo había una del cadáver.

En papel no exhibe el cadaver, pero ofrece la cara del dictador ensangrentada. Si bien es cierto que en un tamaña menor:

Washington Post

¿Y qué hacia The New York Times, el diario de referencia del resto de diarios? En ese momento la noticia de la muerte de Gadafi abría también su edición digital y como EL PAÍS, encabezaba la portada con una galería de fotos. Pero la que aparecía fija en primer lugar no era la del coronel muerto, sino una que mostraba el júbilo de los rebeldes. En la galería, la foto del cadáver figuraba en último lugar y cuando el lector iba a acceder a ella aparecía una advertencia en grandes caracteres: “La foto que sigue es una imagen del que se dice que es el cadáver de Gadafi”.

 

New York Times

“Como las fronteras del sensacionalismo son imprecisas, al recibir las primeras quejas quise comprobar qué tratamiento estaban dando a esas imágenes -sobre las ocho de la tarde del jueves- las webs de otros periódicos de referencia. En la prensa británica, The Guardian colocaba la foto de Gadafi en portada, pero con un tratamiento discreto: la foto del cadáver era la primera de un mosaico de cuatro que, en conjunto, ocupaba un espacio más bien discreto.”

Sin embargo, la portada en papel se dejó llevar por la emoción:

The Guardian

Sin embargo, aparte de esta diferenciación notoria y que merece un análisis detenido entre una plataforma y otra del mismo medio, habría que reflexionar sobre otras cuestiones. La defensora se da cuenta y dice:

La primera frontera está clara: el valor informativo debe prevalecer sobre la capacidad de impacto. En este caso, la imagen de Gadafi muerto pertenece a la misma categoría que la del cadáver del dictador rumano Nicolae Ceausescu, ejecutado en 1989, o la del cuerpo de Benito Mussolini colgado por los pies en una plaza de Milán tras ser ejecutado en 1945.

Los editores de los diarios mencionados coincidieron en que el valor informativo de la imagen justificaba su publicación. Pero no todos la colocaron en portada y no todos le dieron el mismo tratamiento. De lo cual se deduce que la frontera del sensacionalismo se sitúa, en estos casos, en la medida, en los matices. Varios de estos diarios han aplicado en este caso un criterio implícito: que el lector no se encuentre por sorpresa con una imagen tan desagradable, pero que pueda acceder a ella si quiere verla. The New York Times es el que aplicó este criterio de forma más exquisita.

Yo habría añadido que también cuenta la cultura. No es lo mismo un lector anglosajón que uno mediterráneo o iberoamericano:

ClarínO Globo

La VanguardiaEl Mundo

Queda claro que, en todo caso, el valor informativo de una imagen prevale sobre otras consideraciones.

 

Una respuesta

  1. […] La sensibilidad de la aduiencia -sea lector, oyente, televidente o usuario de la red- depende, de la cultura y del entorno social, tal y como comentábamos en la última entrada. […]

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