Hoy va de columnas (y de Espadas en alto)

Traigo aquí la reflexión sobre el lenguaje, primero de los periodistas, luego de los estudiantes y después del resto de la sociedad, que hace hoy Elvira Lindo en El País. Bajo el título “Marujeo” se esconde una sonrisa y un asentimiento, porque es eso mismo lo que ocurre. Es la marea del habla, que ha hecho que los niveles de comunicación se mezclen. Para bien o para mal.

“La Audiencia Provincial de Sevilla ha condenado al programa Aquí hay tomate a indemnizar a la duquesa de Alba en una sentencia escrita con tan elocuentes palabras: “El marujeo no puede ni debe erigirse en una sociedad de hombres libres como modelo”. ¿He oído bien? ¿Marujeo? Dios mío, teniendo más razón que un santo, ¿era necesario emplear una palabra tan manoseada para describir la supuesta tendencia genética de las señoras al cotilleo? Si seguimos así, a Roca lo acabarán condenando por fistro y al ex teniente de alcalde mallorquín que pagaba puticlús con cargo al Ayuntamiento por pecador de la pradera.”

Y, como va de columnistas (ellas), también reseño “La Mía” de hoy en ADN. Mariola Cubells nos cuenta “Cómo hacer más amarillo lo que es amarillo“. Verdad como la vida misma. Acaba así:

“Después el ejecutivo recibió en su despacho, a solas, al productor y al director del programa. Entonces les pidió que convirtieran aquello que había visto en un programa de sucesos con un punto de humor en lugar del “programa de investigación” que les había salido. Y en ello están. Trabajando horas, rehaciendo, calentando más las bocas de los que intervienen en el programa, grabando otra vez áridas conversaciones. Cuando acaben de reconstruirlo, lo podrán ver ustedes en sus pantallas.”

Pero no me voy a olvidar de ellos y menos, cómo no, de Arcadi, que hoy da un salto adelante con tirabuzón y triple pirueta mortal con un escueto post en El Mundo por dentro. Lo titula “¿Mentiras y plagios en el periódico?” (Espada se refiere siempre a El Mundo como “el periódico”):

Se espera la respuesta del periódico.

Lacónico, pero muy efectivo. Supongo que habrá hecho saltar algún resorte en la propia redacción del “periódico”. También sospecho que sigue en la línea de la entrada de ayer, que empieza suave:

“Luis Martínez traduce y resume hoy en el periódico una información del Times sobre la verdad y el dinero. Errol Morris, autor de un documental sobre las torturas de Abu Ghraib, reconoce haber pagado a algunos testimonios.”

Y acaba fuerte:

Es realmente llamativo que la excelencia se confunda con la candidez. Las noticias exclusivas sólo llegan al periódico por dos vías de interés: hacer negocio o hacer daño. Por desgracia para Rosenstiel el make sense no suele mover a la fuente. En realidad si no se tratara del negocio o del daño no haría falta el periodismo. La única función del periodismo es comprobar si los canallas dicen la verdad, dado que los santos ni se acercan. Si no pagarle a la fuente fuera un antídoto contra la dramatización o las ganas de agradar el trabajo sería bien sencillo: de nuevo inexistente. Como cualquier poseedor de materias de primas de interés las fuentes quieren cobrar. A veces no les basta con la posibilidad del negocio futuro o de la venganza que obtendrán tras la publicación de lo que conocen. Quieren algo a cuenta. El periodismo debe ver si vale la pena pagarlo. Como cantaría Krahe: ‘Ay qué tiempos tan precarios/todo en manos de becarios’.”

En el mismo post, la respuesta del periodista aludido, Luis Martínez, bajo la rúbrica “Correspondencias”. Que vaya por delante que no estoy de acuerdo en nada de lo que dice:

Estimado Arcadi, Mal. No vale utilizar sólo una parte de una argumentación para declararla no válida. En el artículo que comentas hoy, en efecto, Rosentiel se limita a defender su silla. Si cobra por defender la ética del periodismo desde el Projecte for Excellence in Journalism (o desde de la Pompeu Fabra, qué más da), lógico es que suelte bobadas del tipo: “Si se paga, se deja la puerta abierta para que se dramatice, se actúe, y no se cuente, simplemente, la verdad”. Ponte en su lugar. Tú mismo (tú que conoces el precio de todo, pero no das valor a nada. Así define Wilde al cínico) ejerces desde el mismo tribunal y con el mismo gusto por el aforismo resultón (“El periodismo debe ver si vale la pena pagar”). En cualquier caso, lo que se discute no es ni el chascarrillo de Rosentiel ni el tuyo. De lo que se habla, y de ahí el escándalo (o lo que sea), es que Morris haya ocultado que pagó a los entrevistados. Hubiese bastado una nota al final de la película. Las declaraciones que hizo en el festival de Berlín y las que ha hecho en el festival de Tribeca le ponen al descubierto como un tramposillo (no llega a tramposo, es cierto). Evidentemente, lo de la ética periodística es como lo del pensamiento navarro, pero más grave (sin exagerar, eso sí) es sustituir el razonamiento por la ocurrencia. El problema de la prosa oscura (o demasiado clara, qué más da) es que corre el riesgo de convertir el pretendido cinismo en simple estupidez, esa enfermedad extraña que no la sufren los que la padecen, sino los que rodean (o leen el blog, qué más da) al enfermo.

La contestación de Arcadi ha sido publicar la carta. Podría haberle dicho “Estimado Luis, Mal”, pero queda mejor así porque el periodista queda peor.

A veces nos puede la soberbia de la pluma. Qué pena.

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Lecturas periodísticas para el puente de mayo

Desde hace unos días estoy enterrado entre libros, de papel y digitales. Los de papel han llegado en tromba porque, por mi cumpleaños, mis amigos se empeñan en que lea más. Y no sé si es posible, porque el día tiene las horas que tiene. Los digitales han llegado también a borbotones porque he descubierto una página que es una mina. Quiero compartirla: es la sección de libros de la web del Instituto de Prensa.

El primer título que me he bajado es Manual para Periodistas de Malcolm F. Mallete. En esta edición en español ha colaborado el Comité Mundial para la Libertad de Prensa, y aunque algunos capítulos pueden parecer un tanto antiguos (la edición que ofrecen es sin embargo de 2006), está plagado de buenos consejos y explicaciones prácticas de las que antes daban los buenos jefes de redacción a los alevines de periodista. Me han gustado especialmente los capítulos 3, titulado “Escribir para la prensa: oficio y proceso”, y el 20, “Redacción de titulares: decirlo todo en breve”.

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El segundo es un joya, el Manual de Estilo de José Luis Martínez Albertos y Luisa Santamaría (primera edición de 1993). Me recuerda que no hace mucho circulaba por la red un listado de libros de estilo recopilados por Julio Alonso, en el que faltaba éste. 

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Pero aún hay más por descubrir. La página web del Instituto de Prensa no está muy actualizada, pero se pueden encontrar también conferencias de interés, como ésta de Rosental Calmon Alves sobre “El diario en transición: de producto a servicio; de monomedio a multimedia”.
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Bueno, de momento creo que hay suficiente para un fin de semana largo como el que se nos viene encima. Si alguien encuentra por aquí algo digno de reseñar, por favor que avise.

La convergencia agudiza el declive del periodismo, pero es “moderna”

Leo en las dos últimas entradas de Infotendencias algunas divergencias que la convergencia redaccional plantea en dos grandes medios. Una se refiere al WP, que se resiste a integrar:

El Washington Post, una de las instituciones periodísticas más respetadas de Estados Unidos, ganadora absoluta de los Pulitzer de este año, tiene un grave problema: la divergencia entre sus versiones impresa y digital. Un artículo en profundidad del semanario local Washington City Paper explica los problemas de (in)comunicación entre las dos redacciones y sus consecuencias.

(Post completo, firmado por David Domingo)

La otra anuncia que la aplicada BBC ha dado un paso adelante, pero en sentido contrario que el Wasington Post:

Desde la semana pasada, los periodistas de radio y televisión de la BBC en Londres trabajan ya en una única redacción integrada, según informa Press Gazette. Se trata de la primera medida efectiva hacia la plena unificación de redacciones, conforme a un plan que fue anunciado por directivos de la Corporación a finales de 2007.

(Post completo, firmado por Ramón Salaverría y actualizado por David Domingo)

Atención a los móviles empresariales y económicos que empujan a la BBC hacia la convergencia, según se expone en el post:

“El motivo principal de estos cambios no parece ser una apuesta editorial sino más bien un problema económico

Reciclar contenido de la TV y la radio para la web es un paso atrás y no significa una integración real.”

Sin embargo, no entiendo por qué nos empeñamos en buscar problemas donde no los hay. Washington Post ha conseguido un periodismo de altísima calidad que ya quisieran para sí la mayoría de los diarios integrados que le hacen competencia. Y lo mejor de todo es que mantiene el nivel en ambos formatos. ¿Cuál es el problema?

WP no tiene integrada la redacción ni falta que le hace, y los casos de mezquindades profesionales y de competencia entre las redacciones no son significativos de nada. Aquí los vemos todos los días entre secciones de un mismo medio y a veces entre jefecillos de una misma sección. Porque las luchas de poder y la competencia son parte del alma humana (y todos los periodistas tienen una, lo juro).

No creo que ninguna convergencia borre las envidias profesionales, apague los celos o rebaje los egos que, en esta profesión, vienen de fábrica. Lo que sé con seguridad, porque lo veo cada día. También veo que hay un montón de editores que quieren que internet se integre con los otros medios. Y la historia del periodismo nos ha demostrado que el profesional puede ser todoterreno, pero que los medios mantienen su separación y su personalidad, aunque las sinergias (esa palabra que ahora gusta tanto) es cierto que benefician, pero menos a la redacción que a la empresa; menos al periodismo que a la cuenta de resultados.

Y en este punto, elenguaje puede ser muy manipulador cuando se habla de periodistas “abiertos” porque son partidarios de la convergencia. Como el negocio no está claro, hay que buscar soluciones, porque la tecnología ya ha madurado y el personal también. Sólo falta que lo hagan los empresarios, que de momento la única solución que ofrecen es la reorganización de espacios y de papeles redaccionales. Lo “nuevo” frente al desgastado concepto de lo “viejo”. Todos los problemas del periodismo actual desaparecerán con la convergencia. La magia está asegurada. Se mejorarán los productos y las cuentas de resultados. Quienes están en contra son los “viejos periodistas”, los “carcas conservadores”, los “tecnófobos que tienen miedo al progreso”, los “desactualizados”…

No hace mucho leía en el blog de Julio Alonso que el reportero de la BBC (precisamente) Ben Hammersley mostraba algunos reparos frente al periodismo de mochila:

En una entrevista publicada en Samsa News (un blog en francés) se le ha hecho la siguiente pregunta: “¿Pero es posible hacer todo esto al mismo tiempo? La foto, el vídeo, el blog, twitter, el reportaje y los bastidores del reportaje. ¿Acaso es posible trabajar correctamente haciendo todo esto?”.

Respuesta:  “No (sonrisa)… No (…) Hice dos cosas a la vez. Trabajar para dos medios de comunicación al mismo tiempo es posible. Es duro, pero se puede hacer. (…) Ahora bien, cuando usted quiere hacer tres cosas a la vez —y hay gente que lo cree posible, gente que dice ‘enviamos a un periodista con una videocámara ligera, un equipo para la radio y un ordenador portatil, y podrá hacer todo’—, éso no es posible. Nosotros lo intentamos, pero no. Es demasiado trabajo. No es que la gente sea incapaz —hay muchos periodistas que lo pueden hacer—, es que no hay tiempo para hacerlo.”

La convergencia multimediática es un hecho imparable, pero la convergencia redaccional es una decisión empresarial que tan sólo busca reducir costes y que deberíamos frenar en seco. La calidad del periodismo está en juego en un momento crítico para la credibilidad profesional. Los sindicatos ingleses ya han avisado de ello.

Y sólo se tratan de integrar redacciones de otros medios con internet, pero no entre ellos ¿Cómo no se les habrá ocurrido antes a los de Prisa que podrían utilizar los mismos redactores para los informativos de la SER, para los de Cuatro y  para El País? 

¿Quién ha dicho que el papel está en crisis?

Qué bien repartido está el quiosco. Cada medio ladea el espejo de las cifras para ver sólo su lado bueno. Y si no lo hay, pues con unas gafas de color de rosa se arregla todo. Y así, todos contentos con ‘su OJD’:

‘El País’ crece el 4% en marzo y encadena 11 meses de subidas, ElPaís.com (24/04/2008) (ESP)
‘El Mundo’ alcanza su récord de ventas mensual en más de 12 años, elmundo.es (24/04/2008) (ESP)
ABC, el periódico que más aumentó la difusión durante el mes de marzo, ABC.es (24/04/2008) (ESP)
Expansión aumenta su liderazgo hasta marzo, Expansión.com (24/04/2008) (ESP)

Recopilado por MMLAB

III Congreso de Periodismo en la Red de “La Complu”, segundo día

Acabo de confirmar que la negativa impresión que me traje ayer a casa del Congreso de Periodismo en la Red la comparto con algunos ponentes. Es un alivio toparme con este respaldo, pues, por mucho que se pudiera razonar, andaba yo con cierta conciencia de culpa. Como he hablado tanto de la subjetividad, debo arrastrar algún trauma con ella. Creo que me lo voy a tener que tratar. Menos mal que esta vez el refrendo viene de personas cuya opinión respeto.

Lo peor de este segundo y último día congresual es que fue “menos” de lo mismo, salvo por la intervención de Jauregui, siempre sensato él, y las anécdotas de Urbaneja al cierre. Aparte, y por eso de la ecuanimidad, tengo que admitir que, como en eso de los libros, que dicen que de todos se aprende algo, siempre me traigo algo de los congresos. En este hubo un par de chispas que despertaron mi interés. Sobre todo cuando Pilar Gómez-Borrero, Eduardo Bendala y Juanlu Sánchez hablaron de sus experiencias profesionales. No obstante, para calificar el evento habrá que esperar a que se publiquen las comunicaciones.

De momento, si ayer hice una colección de frases, hoy contaré alguna de esas anécdotas (por orden de aparición, no de importancia):

Jaime Estévez, más que una historieta, da una primicia al anunciar que abandona Europa Press para crear una agencia digital.

Fernando Jauregui capta la atención del personal cuando, para ilustrar lo que significa enfrentarse a nuevas tecnologías, cuenta que, en los orígenes de El País, trajeron una modernísima rotativa de Suecia. Un día, de repente, la máquina dejó de funcionar y nadie sabía qué hacer. Hubo que llamar a un técnico sueco, cuyo diagnóstico fue concluyente: hacía falta un gato. Al parecer el taller estaba infestado de ratones que se comían los cables.

Después, tras un inciso sobre la necesidad de cambiar la ley y las responsabilidades, cuenta como la frivolidad de un redactor, un viernes a las 12 de la noche (sin supervisión posible, claro), le costó una multa. Él, como director del medio, se enteró el lunes de que tenía una denuncia de unos futbolistas del Barcelona F.C. El caso, conocido como Hesperia, hizo jurisprudencia; no obstante, el redactor no dio la cara, según Jauregui.

Jauregui recuerda también la discriminación hacia los medios digitales existe haste en la Agenda de la Comunicación, una publicación que pagamos todos con nuestros impuestos. Cuenta que La Moncloa decidió quitar su medio de la guía. Moraleda no quería merterlos “porque no cabían todos los medios digitales”. Él insistió porque “naturalmente estamos ante un medio, porque cuenta con un director profesional, tiene más de tres o cuatro periodistas contratados, está abonado al menos a una agencia de noticias, está constituido como empresa legal en España y no en cualquier paraíso fiscal y, además, su objetivo compobado es la información.

Lo mejor de Urbaneja es el análisis de una noticia de hoy, servida por agencia, de la que se han hecho eco varios diarios: “La ministra de defensa restringe las visitas al Marca desde los ordenadores del Ministerio”. Para el presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, la nota habla de “cuatro ejércitos” y a él no le salen las cuentas. Sólo llega hasta tres. Además “¿quién ha visto esa nota? ¿La tenía el periodista? Ni siquiera va firmada la noticia. ¿Cuáles son las fuentes a las que se refiere? Es una forma de ejemplificar que “en esta época de ‘anarquí digital’, entendida en el buen sentido, no podemos perder de vista que hay que preservar más que nunca las viejas reglas del oficio. Los periodistas vivimos de esto”.

Otra de Urbaneja:The Guardian publica 1.200 rectificaciones al año. Podría parecer que es el diario que más se equivoca del mundo”, pero nos equivocamos nosotros si lo vemos desde esta perspectiva.

La intervención de Urbaneja empezó con una cita al director del New York Times: “No olvidemos que la diciplina del periodismo es la verificación, no la afirmación”.

Eduardo Bendala se asombra de la formación con la que algunos alumnos salen de la facultad (lo he apuntado bien por la parte de culpa que yo pudiera tener en esto) y de la falta de reflexión generalizada en la profesión sobre lo que se publica. Cuenta que mandó a una becaria a hacer una entrevista a Pedro Solbes. Al supervisar el trabajó comprobó que en el texto aparecía “P. y B.”. Extrañado preguntó a la redactora, y ésta le contestó que Solbes lo había pronunciado así y ella lo había transcrito. “No sabía lo que era el PIB (Producto Interior Bruto) y no se había molestado en comprobarlo. Daba por acabado su trabajo a pesar de que sí sabía que lo iba a ver su jefe”.

Una pena que, al principio de la intervención de Eduardo, no funcionara la conexión a Youtube. Intentó mostrar el vídeo “UPMC Future?”, un ejemplo de cómo cambia la vida hiperconectada con tecnología ya existente. Bueno, lo traigo aquí por si alguien se quedó con las ganas (03:05, en ingles):

Bueno, finalmente he de decir que lo mejor estuvo en las gradas. Me sorprendió gratamente la inquietud que mostraron muchos de mis alumnos (los de la Carlos III siguieron masivamente el congreso y plantearon muchas preguntas; sin embargo, los pocos que vimos de la Complutense -fuera los de la organización- no se hicieron notar de demasiado a pesar de que jugaban en casa) y los miembros del Sin Futuro y Sin Un Duro, que dejaron claro que el nombre del blog es sólo una declaración de guerra a los obstáculos que se interpongan entre ellos y su vocación. Enhorabuena desde aquí. Han prometido colgar mañana viernes todos los vídeos, ya editados, que han grabado durante estos dos días. Con chavales como éstos no todo está perdido.

“Aún hay esperanza”. fue la frase que cerro este congreso. Me quedo con ella.

 

III Congreso de Periodismo en la Red en la Complutense

Vuelvo un poco bajo de forma y fondo del III Congreso Internacional de Periodismo en la Red, que se está desarrollando en la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense. Me pasa siempre, tanto con los congresos como con los restaurantes: en la carta/programa los platos parecen mucho más suculentos que cuando pasan la dura prueba del paladar.

No he sido el único, parece. Pero yo, después de comprobar que la mirada positiva también funciona en los blogs como acicate del conocimiento, me niego resisto a desarrollar ningún espíritu crítico. Será por aquello que decía Don Murray:

Los periodistas a veces se ponen difíciles. Me aburren las quejas de los demás periodistas. Incluso me aburro de las mías propias. Pero es cierto que redactar no  se hace más fácil con la experiencia, pues uno siempre está elevando su propia exigencia cada vez que se aprenden nuevas formas de decir lo mismo. El periodista merece respeto y comprensión por los retos de este peculiar oficio. Podrá aprenderse a ser editor, eso no puedo asegurarlo; pero sí sé que nunca se aprende del todo a redactar; siempre se está aprendiendo; siempre estamos propensos a equivocarnos y a ser enviados a la última fila del aula.

Cojo oxígeno positivo. He llegado a tiempo para escuchar algo de la experiencia de Fogel con Lepost.fr, que compara con la aventura española de Sindo Lafuente, Soitu.es (Sindo habló después). Como soy un coleccionista de frases, me quedo con éstas del ponente francés:

Hablamos mucho de que el periodista digital tiene que aprender a convivir con su audiencia. Pero el periodista tiene que ser mejor que ella. No basta con convivir.

De los demás, subrayo esto:

Estamos especulando mucho sobre internet y puede que en unos años desaparezca. Estamos inmersos en cambios muy rápidos. El CERN está preparando una nueva red, que se llama Grid, muchísimo más potente y más veloz. (Concha Edo)

Ya no necesitamos más información; necesitamos inteligencia para buscarla (…) Cuando todos hacen mermelada ,nosotros -los periodistas- tenemos que hacer licor de fresas (…) Hemos hablado demasiado de herramientas cuando lo importante está en el contenido. (José Luis Orihuela)

Es preocupante la cantidad de medios públicos que hay en España (…) En la actualidad hay medios de información pagados por todos que dicen a los ciudadanos lo que tienen que votar. (Gumersindo Lafuente)

Los periodistas en internet competimos por el segundo clic. El primero es de Google, de los buscadores que están ganando cantindades astronómicas con ello. El objetivo es conseguir que después el usuario pinche nuestro destino. Aquí nos están comiendo la merienda Wikipedia y Youtube. (José Cervera)

Recuerdo que mañana, jueves, se puede seguir el congreso en directo por internet. Aunque luego suelen alterarse algo los horarios establecidos, conviene consultar el programa.

Los trabajadores de RTVE respaldan el Estatuto de Información

Los trabajadores de informativos de RTVE han aprobado, por un 76% de votos a favor frente a un 23% de votos en contra, el Estatuto de Información de la Corporación RTVE, que garantizará el control interno y la independencia de estos profesionales.

Después de una larga negociación, el Estatuto se presentó a los trabajadores como un buen método para resolver los conflictos de carácter ético que puedieran surgir en el desarrollo de la profesión. De hecho el documento asegura, de una manera novedora por estas latitudes, la integridad y la coherencia de la línea infromativa de un medio de propiedad pública, y al mismo tiempo garantiza la libertad de opinión y las obligaciones profesionales.

Entre los datos que da la agencia EFE sorprende uno: “en la consulta ha participado el 48% de la plantilla de los servicios informativos” ¿Sólo? No es tan poco como se señala en Periodismo Global. Hay que tener en cuenta la complejidad de la consulta, con la diversidad de turnos, viajes, libranzas, diversidad de sedes que tiene RTVE.

La importancia del Estatuto radica en tres puntos:

  • Regula las relaciones profesionales en el seno de la empresa
  • Establece los derechos y deberes, no sólo de los profesionales sino también de la dirección
  • Desarrolla un código deontológico con 19 puntos de obligado cumplimiento para los profesionales de informativos

En su desarrollo se estable entre otras normas de obligado cumplimiento que:

  • La elección del director de Informativos exigirá un informe previo del Consejo de Informativos y un referéndum no vinculante de los profesionales de estos servicios informativos.
  • Existe el derecho a la carrera profesional para que cualquier traslado o promoción se haga de acuerdo con la trayectoria y la capacidad profesional de los trabajadores.
  • Es obligada la distinción entre hechos y opiniones y al contraste de las noticias con diversas fuentes.
  • Se deberán identificar «claramente» las fuentes en asuntos polémicos.
  • Se respetará el «off the record» (una información que la fuente ofrece pero que no puede ser revelada) cuando así se solicite.
  • Se vigilarán los contenidos cuando difundan noticias sobre la violencia sexista y se evitará la discriminación habitual que genera el uso de tópicos sobre sexo, raza o religión.
  • Se puede rectificar o matizar una información que haya conculcado el Código Deontológico, que son los principios básicos por los que se rige RTVE.
  • La libertad de información y de expresión, la cláusula de conciencia y el secreto profesional, la libertad de creación y el derecho a participar en el proceso de rectificación, entre otros, quedan regulados.
  • Se prohíbe realizar actividades publicitarias, aceptar viajes pagados o utilizar en provecho propio informaciones privilegiadas obtenidas de forma confidencial.
  • El respeto al derecho de las personas a la intimidad y su propia imagen debe ser una norma, lo mismo que la observación del principio de presunción de inocencia y al trato “con especial cuidado” de toda información que afecte a menores.
  • Las imágenes deben ser tratadas “con especial cuidado”, sobre todo cuando, por su crueldad, puedan dañar la sensibilidad del espectador. Hay que advertir previamente a la audiencia de esas imágenes y contenidos. También hay que evitar la utilización morbosa y fuera de contexto, sobre todo si no se justifican o se ocultan los elementos noticiosos que las han generado, como son guerras, atentados o accidentes.

En Aragón, Andalucía, Cantabria, Extremadura y Murcia ha ganado el “no” porque el Consejo de Administración no ha aceptado un desarrollo del Estatuto propio de los centros territoriales, una propuesta que apoyaba en principio la comisión redactora del Estatuto.

Periodismo Global ofrece dos entradas muy esclarecedoras para quien quiera profundizar en el tema:

Estatuto de Información de RTVE

Los trabajadores aprueban el Estatuto de Información de RTVE