Plagios y refritos periodísticos, fáciles de hacer pero también de detectar

En internet es muy fácil copiar y pegar artículos ajenos, pero también es tremendamente sencillo descubrir a quien se vale de esta técnica para presentar un trabajo como suyo.

Las alertas del Blog del Knight Center me avisan de que “una reportera de Politico renunció tras acusaciones de cometer plagio de artículos previamente publicados por The New York Times, Associated Press y otros medios”. Una nota editorial de la publicación digital señala:

“Uno de los principios inviolables del periodismo, algo por lo que trabajamos en Politico, es que lo publicamos sea genuino y nuestro (…) Nuestro estándar en Politico es ser honestos con nosotros mismos y con nuestros lectores cuando erramos, y actuar con prontitud, en forma justa y transparente para mantener la confianza del público.”

En The New York Time ya se enfrentaron con Jayson Blair al problema de un periodista de prestigio que plagia, pero supieron reaccionar. Entonces, un ‘comité de investigación del plagio’ liderado por Allan M. Siegal identificó en una serie de ‘exhaustivos’ artículos los desllices de Blair, que arrastraron consigo al director del NYT, Howell Aines, quien se vio obligado a dimitir.

No hay que engañarse, el copia-pega se está convirtiendo en una herramienta más del oficio. Pero tampoco hay que resignarse. Todas las estrellas tienen un ángulo poco fotogénico.

Helena Barrera-Agarwal  reflexionó sobre el caso de Jayson Blair, Su pensamiento es extrapolable al momento actual con las circunstancias introducidas por internet en todos los medios del mundo:

“Durante años Blair se había servido de la tecnología del periódico para escribir historias apócrifas. Usando teléfonos celulares había dado la impresión de encontrarse en los lugares de sus reportajes, sin abandonar Nueva York. Sus crónicas contenían pormenores plagiados de crónicas ajenas, descripciones redactadas con la ayuda de fotografías localizadas en bases de datos, declaraciones inventadas por su imaginación febril. A pesar de la gravedad y envergadura de sus embustes, con alarmante regularidad su firma había aparecido en la célebre primera plana (…)

El ambiente periodístico que permitió las actividades de Jayson Blair y de Judith Miller es un paradigma de los escollos que inquietan a la profesión. Seth Mnookin en su libro Hard News (Difíciles Noticias) alude a las características de la administración de Howell Raines valiéndose de las observaciones críticas de Daniel Okrent, editor público del The New York Times:

‘Una avidez por exclusivas; una cultura que valoraba espectaculares historias de primera página; una tendencia al periodismo de “golpea y corre”, en el que raramente se asignaba continuaciones escépticas a historias; y una mística en la que las fuentes de importancia eran tratadas con guante blanco.’

31 de mayo de 2006. Caigo en la cuenta de que los plagios en periodismo también pueden ser gráficos. La portada de Marca copia literalmente una imagen de un blog:

elcodigodeluis.jpg

7 de febrero de 2007. La agencia EFE despide, por primera vez en su historia, a una redactora por plagiar un artículo de la Wikipedia.

25 de marzo de 2007. Pero esto también afecta a personajes muy acostumbrados a escribir. El novelista peruano Alfredo Bryce Echenique es acusado por estas fechas de sucesivos plagios en revistas y  periódicos. Más tarde, también Arturo Pérez Reverte se topa con el fantasma del copia-pega en sus artículos.

18 de mayo de 2009. Maureen Dowd, ganadora del premio Pulizter en 1999 y columnista de New York Times, plagió al menos un párrafo entero de un artículo publicado en un blog sin citarlo. El prestigioso periódico norteamericano tuvo que publicar una corrección y pedir disculpas. La periodista, en cambio, dijo que nunca antes leyó ese texto (ing.) pero que se lo escuchó decir a un amigo suyo.

13 de enero de 2010. Una sentencia condena a Periodistadigital.com a pagar 3.100 euros al blogger Samuel Parra, experto en protección de datos, cuyo post “El cotillear se va a acabar (en la Administración de Justicia)” fue reproducido tal cual dos días después por el medio online. Para el juez, esto “supone una infracción de los derechos de autor de Samuel Parra por plagio del citado artículo sin autorización ni citación de la fuente ni del autor”.

No es la primera vez que PD es acusada de plagio.  Rosa J.C. denunció que esta página le copió hasta las erratas.

7 de febrero de 2010. Sin embargo Periodistadigital.com señala con el dedo a El País por hacer lo mismo en un artículo -que reproduce literalmente otro de La Defensora del Lector  de ese diario-. Esta vez admite la reproducción total bajo un intento de eximir la culpa mediante un subtítulo: “Autoplagiarse de forma tan extensa y tan literal puede menoscabar su imagen (la de José Tamayo, que firma la pieza) y la del propio diario El País”. Sorprende la falta de autocrítica y de comillas que indiquen donde comienza la cita:

Por su interés, reproducimos a continuación el artículo Historias de plagios y autoplagios de la Defensora del Lector del El País, Milagros Pérez Oliva, publicada este domingo 7 febrero 2010 en el diario.

La historia que les traigo hoy a colación tiene que ver con las inseguridades del mundo digital, donde las cosas no siempre son lo que parecen ser y donde llegar a desentrañar lo que realmente es requiere a veces un esfuerzo casi detectivesco que no siempre los lectores están en condiciones de hacer. Vean este ejemplo: un lector de Tarragona, Miquel Sunyol, me envía este correo: “ El País se hizo eco en su momento de la muerte de Edward Schillebeeckx, uno de los grandes teólogos del siglo XX, lo cual es un punto positivo para El País. Mi asombro vino cuando pude comprobar que la reseña necrológica, firmada por Juan José Tamayo, era un simple ejercicio -propio de un mal alumno de ESO- de copiar y pegar, extractado de Wikipedia (los profesores de ESO suelen darse cuenta cuando ocurren estas cosas). Edward Schillebeeckx y los lectores de El País se merecían otra cosa”, escribe. El lector se había tomado la molestia de copiar en paralelo las dos versiones, la de Wikipedia y la de El País.

Sin embargo, Pérez Oliva coteja las versiones de quienes gestionaron la necrológica y la del propio autor, y descubre que la primera, la que coincidía con Wikipedia, también era obra de Tamayo. Sorprendente la conclusión de la Defensora del Lector:

He aquí cómo, en tiempos de Internet, el verdadero autor puede llegar a ser sospechoso de plagio, y quedar incómodamente indefenso y hasta ignorante de la mala fama que ello le puede reportar.

No se pierdan el final del artículo de la Defensora, con otros dos aleccionadores ejemplos de copia-pega:

Una lectora de Madrid, Rosa de Lera López, me escribió el 21 de diciembre para advertirme de que acababa de leer una noticia calcada de otra publicada anteriormente. “Creo que un periódico de la talla y prestigio de EL PAÍS no puede permitirse este autoplagio tan escandaloso”, decía, enfadada. Efectivamente, la noticia EL PAÍS, líder en Twitter, publicada el 21 de diciembre, era casi idéntica a la titulada EL PAÍS es líder en Twitter, del 29 de octubre. Sólo se había cambiado la cifra de usuarios. Un burdo copiar y pegar con firma corporativa que, tratándose de una noticia que quiere destacar un éxito del propio diario, no habla precisamente a favor de su calidad.

El hecho de que EL PAÍS sea utilizado como base de documentación por muchos académicos, y que sea además tan fácil acceder a los archivos, hace que plagios y autoplagios sean ahora mucho más fácilmente detectables. Un profesor universitario me escribe, con ruego que de que no mencione su nombre, para advertirme de que el artículo de Javier Sampedro publicado el 27 de diciembre bajo el título Patente omisión, es en su mayor parte una reproducción literal de otro titulado El precio de no inventar, publicado por el mismo Sampedro ¡en septiembre de 1998!

Sampedro me facilita la siguiente explicación: “El lector está en lo cierto. Quería mostrar ejemplos históricos de patentes, recordé que los tenía escritos en una vieja pieza, la busqué y los tomé de ahí. Incurro a menudo en este tipo de autoplagios. Cuando has explicado cien veces lo que es el ADN, ya no puedes mejorar más ese párrafo, y lo lógico es tomarlo de artículos anteriores. Un hiperlink evitaría tener que hacerlo, pero apenas los usamos en nuestra web”. Sampedro es uno de los divulgadores científicos más respetados. Aun cuando el texto sobre las patentes siga siendo tan interesante como lo era el de 1998, autoplagiarse de forma tan extensa y tan literal puede menoscabar su imagen y la del propio diario. Y desde luego estoy segura de que también hiere la vista de sus admiradores.

9 de febrero de 2009. Las cabeceras también se acusan unas a otras de plagio. La página 8 del ABC de este lunes se convierte en un golpe a la línea de flotación del diario La Razón, dirigido por Francisco Marhuenda. Lo hace con pruebas documentales, pues buena parte del contenido del editorial “Toda una vida”, publicado por ABC el pasado sábado, reaparecía al otro día, pero en las páginas de La Razón.

15 de febrero de 2010. @ramonsalaverria se queja en Twitter de que en El Mundo le copian sin pararse a enlazar, que es lo mínimo:

“Esto se llama plagio: ayer en mi blog; hace un rato en El Mundo. No hay links”

16 de febrero de 2010. El País informa de que el diario The New York Times investiga a uno de sus periodistas económicos sospechoso de haber plagiado palabras y pasajes publicados, entre otros, por el Wall Street Journal o la agencia Reuters. El periódico neoyorquino aseguró en la sección Correcciones que en el último año, en varios artículos económicos y en uno de los blogs de su edición online, un redactor, Zachery Kouwe, “parece haberse apropiado indebidamente de expresiones y pasajes publicados por otros medios de comunicación”.

17 de marzo de 2010. Otro de los grandes, The Washington Post, pide disculpas en un editorial publicado en su página web porque Sari Horwitz , ganadora nada menos que de dos premios Pulitzer, ha plagiado parte de dos reportajes publicados por el Arizona Republic Newspaper.

2 de mayo de 2010. Milagros Pérez Oliva vuelve a la carga desde su posición de Defensora del Lector de El País para arremeter contra “el periodismo de refrito y composición”:

Examinados los casos, no he encontrado plagio, y así se lo he hecho saber, pero la insistencia en este tipo de quejas me ha llevado a observar con un poco más de detenimiento esta cuestión. Y lo que he encontrado es algo que parece molestar a los lectores tanto como el plagio, aunque no lo sea: lo que podríamos llamar periodismo de refrito y composición. Son artículos “tan inspirados” en otros, que parecen copiados (…) Pero la lección que extraer de estas quejas es clara: hemos de evitar el periodismo de refrito, tener mucho cuidado con el de composición y en todo caso, ser exquisitamente respetuosos con el trabajo de los demás, citando aquellos artículos cuyo contenido nos parezca interesante reproducir.

20 de junio de 2010. Los casos de plagio se multiplican por la facilidad de las nuevas tecnologías y, además, gracias a ellas se dan a conocer con gran viralidad. Los medios deciden despedir a quien encuentra culpable http://www.eae-deusto.es/contabilidad-finanzas/inicio.htm?c=I10111M3107   .Jill Geisler, del Poynter, opina que un despido puede ser justificado si el periodista ha actuado de espaldas al medio. Ofrece algunos consejos para los editores.

 7 de septiembre de 2010. La portadilla del programa Puro Cuatro de la cadena de televisión del mismo nombre presenta como una noticia real una de las habituales burlas de El Mundo Today, que publicó una información acerca de la posibilidad de que el nuevo iPod no permita escuchar “música de mierda”. Reproduce declaraciones que habría hecho el fallecido presidente de Apple, Steve Jobs, durante la presentación de novedades de la compañía.

26 de diciembre de 2010. Borja Cabeaga introduce un nuevo matiz en este ejercicio “tan periodístico” que es el corta y pega:

Este fenómeno lo he padecido mucho como entrevistado. Noto una gran diferencia entre las entrevistas que me hacían hace dos años con el estreno de mi anterior película y las que me hacen ahora. A mí me gusta llamarlo “el Armageddon del corta-pega”. Consiste en que el periodista no te entrevista por teléfono ni presencialmente, sino que te envía las preguntas por mail y tú escribes las respuestas. La ventaja para el entrevistado es que no hay peligro de tergiversación en tus palabras y la desventaja es que le estás haciendo el trabajo al periodista. Eso sí que es “yo periodista”… El entrevistador abre el documento, selecciona el texto, corta y pega y ya tiene su artículo. Si hay un “yo periodista”, lo normal sería que en los próximos años hubiera un “yo médico”, un “yo auxiliar administrativo” o un “yo técnico nuclear”.

27 de febrero de 2011. Milagros Pérez Oliva hace una nueva incursión sobre el plagio y la falta de respeto al trabajo ajeno, que se presenta nuevos matices cuando el periodista se hace pasar por experto en un tema que desconoce. Esta vez la Defensora del Lector analiza el caso relacionado con un artículo publicado el 20 de febrero en el suplemento Negocios a página entera y en un formato reservado a las grandes aportaciones. En ese artículo, firmado porBorja Vilaseca, se defiende que el actual modelo de consumo es insostenible y se argumentan las razones sin que aparezzca ni una sola cita, de modo que cualquier lector puede pensar, con lógica, que lo allí expuesto es una formulación original del autor:

“Mi sorpresa fue”, prosigue, “que al leer el artículo me encontré con una transcripción resumen, en algunos casos con expresiones idénticas, del vídeo de Annie Leonard La historia de las cosas, uno de los mejores audiovisuales que yo he visto explicando este tema”. El lector tenía razón. Esta defensora se quedó estupefacta al comprobar no solo que el texto sigue fielmente el esquema del vídeo, sino que, como dice Carlos Ballesteros, “hay expresiones que son literalmente una transcripción de la traducción española que hay en YouTube”.

17 de agosto de 2011. La bloguera británica Alice acusa al diario Daily Mail de apropiarse sin su consentimiento de unas fotografías que ella hizo y posteriormente colgó en su cuenta de Twitter. El rotativo colgó las fotos en su sitio web sin atender a las condiciones de la bloguera y eliminando además todos los ‘links’ que relacionaban la noticia con ella.

Relacionados:

‘Churnalism’ arma de detección (de plagios) masiva.  Se trata de una nueva plataforma independiente sin ánimo de lucro creada por Media Standards Trust cuya función es comprobar la originalidad de los textos periodísticos fusilados tal cual de otros medios, sin enlace y sin remordimiento. Mediante un sistema de comparación pretende detectar qué textos son una copia o cuales son originales. El término es una fusión de los términos en inglés “churn” (remover o revolver) y “journalism”, (periodismo).

“Criptomnesia”: es más fácil recordar la información que la fuente

El plagio entre periodistas. Una práctica más habitual de lo que se cree

El refrito en los medios

Medios que ni siquiera saben copiar 

¿Ha muerto realmente el periodismo?

Vía @saladeprensa Gerardo Albarrán.

No sé si ha muerto. Pero sí que anda mal. En Twitter hablan de ello:

Lo que ocurre cuando los políticos se meten de consejeros en los medios de comunicación

Aún no me he recuperado del cabreo. Y menos mal que estamos en campaña, porque ya se empieza a ver por dónde van a ir los tiros en los próximos años. Si alguien tiene dudas, que mire a TeleMadrid.

Me refiero a que el Consejo de Administración de TVE aprobó ayer (21 de septiembre, última hora de la tarde) acceder a la edición de las noticias. Un escándalo de dimensiones incalculables, sobre todo ya no por quien propuso la medida, sino por -atención- los que se abstuvieron y permitieron que ésta esta siguiera adelante (PP voto a favor; PSOE, CCOO y ERC se abstuvieron y en contra, IU y UGT). Había pensado escribir sobre el tema en este blog y también en encender el ambiente en Twitter, pero ahí ya está bastante animada la conversación al respecto. Y aquí es mejor dejar constancia de las cosas como han y están sucediendo. Contadas desde la propia casa:

Así saltó la noticia (0:5om)

La FAPE ha emitido un comunicado de condena tajante. Para la Federación de Asociaciones de Periodistas de España:

Esta propuesta anticipa un objetivo de censura previa que se creía desterrada en los medios de comunicación. Es una propuesta que nos devuelve a un pasado que entendíamos superado, en el que la libertad de información no existía.

Revuelo en la red, asambleas de trabajadores en RTVE, corrillos en las redacciones…

El primero, que yo sepa, fue Ignacio Escolar en Twitter:

Después otros bajo el hashtag #rtvedetodos:

A las 10:28 de esta mañana (día 22),  la página oficial del Ente avisaba de que se vislumbraba una vía de solución. Pero el daño estaba hecho y la desconfianza había prendido en todos los rincones del país:

Los consejeros del PP de RTVE han emitido un comunicado en el que informan de la anulación del acuerdo adoptado este miércoles y propuesto por una consejera de este partido para que los miembros del Consejo de Administración puedan tener acceso al sistema de producción y edición de los informativos de TVE (iNews).

(…) El sistema de trabajo iNews es una red interna que utilizan los editores de los informativos de TVE para seleccionar los temas de cada informativo y los informadores para realizar su trabajo y elaborar su noticias.

En el informativo de las 15:00 ya se da por cierto que tanto PSOE como PP rectifican y que “se trata de un error que hay que rectificar”. ¿Cómo?

Con la dimisión de los consejeros, supongo.

 

Cinco propuestas para conocer de primera mano lo que le pasa al periodismo (estadounidense)

Estaba paseando encantado por una de esas plataformas digitales que intentan que los ciudadanos se preocupen por lo que sucede a su alrededor, abandonen la cómoda inactividad y se impliquen en acciones sociales concretas. Me encuentro con una que se preocupa por el periodismo. Es sobre todo del estadounidense y está en inglés, pero marca un camino interesante.

TakePart pide la colaboración a activistas de todo el mundo y les ofrece plataformas digitales para que se movilicen. Igualmente proporciona todo tipo de información y ayuda con el fin de conseguir sus objetivos: agrupar y visibilizar las acciones ciudadanas, a las que ofrece la referencia de su página web como centro de operaciones.

Con respecto al periodismo me encuentro de nuevo con ‘Page One, un proyecto que para TakePart es mucho más que ese documental subtitulado ‘Inside The New York Times’ en el que nuestro periódico de referencia universal se mira en el espejo. Una oportunidad de ver que los ricos también lloran y que, además, pasan penalidades. Es lo que le toca al mundo impreso y, en general, todo el periodismo en este momento.

(tráiler de la película: 2,29m, ing. )

Como paradigma de todos los demás diarios, el gigante estadounidense enseña las cicatrices que le está dejando la reestructuración del modelo de negocio. Es una empresa y lo necesita para sobrevivir: un centenar de despidos y la valentía de volver a interponer un antipático muro de pago en su web con una fórmula mixta observada con interés por los analistas de todo el mundo. Es impagable ver y oír cómo sobrellevan las fricciones del zeitgeist periodistas que todos tenemos en el altar de la profesión y que han contribuido a que el nombre del NYT sea tan grande.

Pero los chicos de TakePart van más allá y dan cinco consejos sobre cosas que puedes hacer si te interesa el tema, además de, por supuesto, ver la película :

  1. Unirte a la conversación en su Facebook.
  2. Leer ProPublica y estar al tanto de sus investigaciones periodísticas, siempre de interés público.
  3. Visitar NewsTrust, un marcador social de periodistas para periodistas que ayuda a identificar el periodismo de calidad (estamos hablando de periodismo estadounidense).
  4. Contribuye a mantener el proyecto SaveTheNews.org, una iniciativa de Free Press para para promover una prensa más libre y robusta.
  5. Sigue la cuenta en Twitter de Pageonemovie.

Para cualquier periodista es difícil, muy difícil no perder la perspectiva de la profesión mientras intenta adaptarse al proceso cambiante a que ésta se ve sometida y tiene, además, que ponerse al día con la tecnología, la economía (hoy has de ser emprendedor y saber cómo funcionan las empresas) y, por supuesto, estar muy al tanto de la especialidad a que se dedique. Aparte debe conocer lo que ocurre en el mundo, porque es su obligación y sus artículos han de estar bien contextualizados. Es difícil pero seguimos intentándolo.

ACTUALIZACIÓN 20.09.2011, 14:45: Leo y pego de una entrevista de Bernaldo Barrena con David Carr en Público.es. Más brotes verdes a tener en cuenta descubiertos por uno de los ‘protas’ de Page One:

B.B. A veces, el documental se parece a un epílogo. ¿Se enfrentan los periódicos y el periodista a la vieja frase de “no hay futuro”?

D.C. No. Creo que el filme es muy esperanzador, creo que el negocio es muy bueno y creo que al NYT le ha ido bien con su muro de pago en internet. Obtuvimos un préstamo de 250 millones de dólares por parte de un multimillonario y le estamos pagando a tiempo, lo que es muy importante, ya que no es bueno deber ese montón de dinero. Estoy bastante esperanzado, y no soy tan fatalista como era cuando filmaron el documental.

Repensar la noticia y definir el nuevo diario, posibles soluciones a una crisis inacabable

Como cada cual, asisto ensimismado y con orejas, ojos y demás sentidos muy abiertos al espectáculo de una información sometida a “la centrifugadora digital”, (Fogel y Patiño dixit). Insisto en que hasta ahora hemos hablado mucho de tecnología y demasiado de economía, pero poco de periodismo. Sin embargo, parece que las mentes más despiertas empiezan (afortunadamente) a reaccionar y a recordarnos dónde estamos.

El último análisis sobre la situación es de Pepe Cervera, quien , brillante como siempre, expone sus ideas en el Congreso Andaluz de Periodismo Digital de La Rábida (15-16 sept. 2011). Previamente Cervera ha desarrollado su tesis en su blog. Demoledor. Reproduzco párrafos, pero aconsejo lectura detenida en origen:

1. Situación desesperada.

Ya hemos recortado todo lo recortable, reasignado todo lo reasignable, reducido todo lo reducible. Hemos quitado, simplificado y despejado; hemos reprogramado, reajustado, minimizado y niquelado. Nuestros productos no tienen un gramo de grasa de sobra, y nuestros compañeros no tienen un minuto del día libre.

El trabajo de los redactores lo hacen becarios, el de los redactores jefe, redactores, el de los subdirectores, redactores jefe; cuando no hacen becarios todos los trabajos, y aún se mantienen dobles estructuras de sueldo y condiciones entre unos y otros. Donde debía haber 15 haciendo el trabajo de 10 hay 5 haciendo el trabajo de 15, y ganando lo que debieran cobrar 2. No queda un coste por recortar, un recurso por aprovechar, un esfuerzo por exigir en el nombre de la empresa y la profesión. Y pronto no quedará un periodista por despedir.

2. Hemos reaccionado, pero mal.

Lo hemos probado todo en muros, murallas, vallados, cercos, tapias, paredes, tabiques, cercados, alambradas, barreras fijas y móviles y otros dispositivos de control. Hemos cobrado, regalado, ofertado, vendido y revendido. Hemos demandado, amenazado, suplicado y hasta mendigado. No ha servido de nada. Nos hundimos.

 3. La solución pasa por reinventar el periodismo.

Nuestro problema, damas y caballeros, es de producto [no de modelo de negocio]. La gente ya no necesita diarios de 64 páginas, ni noticias 10 segundos antes que el vecino, ni informativos de 30 minutos. El público recibe demasiada información, está anegado de datos, y no necesita productos que incrementan la infoxicación que sufre, en lugar de aliviaría.

PRIMERAS PROPUESTAS DE PEPE CERVERA:

A)    Tenemos que redefinir la noticia, el átomo de la información. Los valores de rapidez y exclusividad carecen de sentido en un entorno de sobreabundancia de información; ya no vale ser el primero, es más importante ser el mejor.

 B) No basta con contar lo que pasa; hay que explicar qué significa, de dónde viene, cuáles son sus consecuencias. Y para ello no hay que distinguir por secciones, o por formatos, o por medios; hay que usar todos los recursos disponibles y necesarios para contar mejor la historia. Hay que usar texto, fotos, vídeos, visualización de datos, geolocalización y enlaces en función de lo que queremos contar.

C)   Hay que replantear lo que ofrecemos, cómo lo fabricamos y de qué manera lo ofrecemos. Hay que acabar con las secciones y con los feudos, con las barreras entre soportes y con el tradicional reparto de funciones y tareas. Hay que inventar un nuevo núcleo informativo desde la necesidad del usuario y las herramientas disponibles. Y seguir haciéndolo según surjan nuevas posibilidades. Tenemos que repensar, y rehacer, el diario generalista; entendido como paquete de información.

D) El medio futuro en la red no tiene por qué, ni puede, tratar todos los temas y cubrir todas las informaciones. La idea de contar el mundo al mundo para todo el mundo carece y de sentido. El diario generalista de audiencia general ha quedado obsoleto. El futuro son medios segmentados, de audiencias reducidas pero rentables, de redacciones pequeñas y de alcance informativo menor. Se ha terminado la era industrial de los medios; hay que regresar a los talleres de artesanos que fabrican noticias de alta calidad que no interesan quizá a todo el mundo, pero que son las mejores para aquellos que sí están interesados.

E) Si queremos que el periodismo viva tenemos que pensarnos seriamente cuál es la esencia del periodismo, y qué es accesorio. La noticia tal y como la conocemos, el diario y sus valores han formado parte central de lo que somos, pero no son la esencia de la profesión ni del papel social de nuestra industria. Para que sobreviva nuestra esencia hay que abandonar lo accesorio y abrazar lo importante, que es informar lo mejor posible.

No puedo evitar comparar el razonamiento con el de los indignados del 15M ante un sistema económico global que no funciona y que nos está machacando a todos. Los economistas y los políticos buscan las soluciones donde no pueden encontrarlas y los problemas se perpetúan. En periodismo ocurre lo mismo. Puede que Pepe tenga razón. No es un problema de negocio, sino de producto. No es un problema de empresa sino del papel que juega la información (profesional) en el nuevo mundo que estamos construyendo.

Nos centramos demasiado en la economía, en el beneficio, en la publicidad, en el puesto de trabajo y desviamos la mirada al proceso tecnológico. Los efectos del ciberespacio son prometedores, pero de momento el optimismo tecnológico no se cumple. Los nuevos luditas se cargan de razones y aportan datos de una profesión devastada.

La urgencia de los datos económicos y lo arrollador de la novedad tecnológica despistan. Nos olvidamos de los procesos que generan estos efectos (Boczkowki, pág. 14) y nos centramos demasiado en lo revolucionario de la tecnología online. Muy a menudo se pasan por alto las formas en que los usuarios –que somos todos- incorporan a su actividad diaria los cambios tecnológicos. Y el anunciado sunami acaba arrollándonos. A no ser que reaccionemos. Estamos a tiempo.

El periodista es narrador, no cómplice de lo que cuenta

Acabo de aterrizar en Madrid tras una larga estancia en el Reino Unido y, claro, lo primero es ‘aclarar el jabón’ de la inmersión inglesa con una rápida hojeada a los RSS atrasados en Netvibes, que son bastantes.

Entre todo lo que veo me llama la atención que El Periódico de Catalunya cambió la portada del lunes 29 de agosto pasado por presiones ejercidas por usuarios de Twiter.  Un aluvión de comentarios en la red social demostraron hasta qué punto es cierto que las redes sociales están cambiando la forma de hacer periodismo más allá de la pantalla del ordenador. Su efecto llega también al papel.

Enric Hernández, director del diario, lo cuenta en primera persona y explica cómo reaccionó el diario cambiando la portada.

Montaje-portada-elperiodico

Me gusta el razonamiento de Enric:

“Si un solo lector puede malinterpretar un titular, es que este es erróneo”

El cambio de la entradilla es mínimo, pero esencial. Donde ponía “un catálogo de los delitos más habituales en la capital”, ahora pone “un catálogo plagado de expresiones xenófobas”.

No es necesario dar explicaciones ni alterar la esencia de una noticia, que es tal cual es; pero sí conviene dejar claro que una publicación no comparte el espíritu de la información que da en un momento determinado. El Periódico reaccionó bien y a tiempo.

 

Todas las soluciones para el periodismo pasan por la ética, la integridad y la honestidad

Ya han colgado el vídeo y la reseña del séptimo Laboratorio de Periodismo de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), que se celebró el viernes pasado, 11 de junio. El planteamiento partió de una propuesta positiva: el rescate del periodismo. Una provocación, en un momento en el que el mercado rescata bancos. Pues eso, ¿qué periodismo queremos rescatar?

Resumen realizado por Sergio J. Valera

Vídeo del VII Laboratorio de la APM (4:51)

En mi intervención (Qué raro me veo y qué raro me escucho), planteé que cualquier análisis de la situación periodística gira en torno a dos lógicas, una externa –que no depende de nosotros, pero a la que debemos estar muy atentos y sobre la que podemos influir- y otra interna, que es la que consume una gran cantidad de energía y está dejando a la profesión sin autoestima. Si atendemos a cualquiera de las ramas que parten de estos dos troncos podemos crear grandes árboles de discusión.

Desde la lógica externa podemos perdernos en múltiples debates, todos interminables, algunos ya extenuantes y a veces hueros:

-Industrial, económica y tecnológica. Son elementos transversales de los que no podemos liberarnos y que nos arrastran inevitablemente hacia un prototipo de periodista parecido al dibujado por Almodóvar en Kika. La formación multiplataforma es en estos momentos un requisito tan esencial como hablar idiomas. Puede ser muy enriquecedor o puede significar una nueva forma de opresión laboral. Ya veremos.

-Social. El periodismo observado como un servicio a la sociedad y no vinculado a intereses de ningún otro tipo aparte del propiamente informativo.

-Política. Es una lógica intervencionista que va más allá de la manipulación burda en la que se piensa ante el simple enunciado de la palabra. Abarca cuestiones menos groseras y presentes en cualquier país democrático con temas como las subvenciones a los medios. En este momento el Congreso debate si los periódicos pueden o no llevar anuncios de prostitución. ¿No es un tema de ética empresarial? ¿No deberían ser en último término los lectores quienes decidan si compran o no un diario con este tipo de publicidad? ¿Por qué los partidos se cuestionan  si la prostitución debe estar en las páginas de los periódicos y no discuten sobre su la legalidad en calles y carreteras?

-Educativa. La Universidad se ha convertido, muy a nuestro pesar, en una gran fábrica de becarios con la que abastecer un mercado ya muy saturado de trabajadores malpagados y con contratos de chiste. Sin embargo, hay unas 70 facultades en toda España impartiendo enseñanzas relacionadas con el Periodismo. La lógica académica intenta mantener el tipo con un sentido equilibrado, que obliga a mantener un método. Siempre se acusa a la Universidad (también desde dentro, faltaría más) de lentitud ante los cambios tecnológicos. Sin olvidar que, sistemáticamente, los alumnos aseguran no salir preparados para ejercer su labor profesional. Esto ha generado una locura de máster y posgrados por doquier. Hay también un debate abierto sobre la “burbuja académica” y su inminente estallido. Sin embargo -como quedó claro en alguna de las intervenciones del otro día-, cuando se trata de instituciones privadas nadie puede evitar que sigan creándose nuevas facultades. Otro tema es cuando una ciudad grande, además de su AVE y su aeropuerto, reclama su facultad de Periodismo.

Ante todas las discusiones posibles (y el Laboratorio de la APM es una buena muestra) sólo cabe un objetivo:

Mantener un periodismo digno que informe al ciudadano de lo que pasa en el mundo en el que vive, pero que, a la vez, le sirva para mantenerse económicamente él. Esto es una profesión y hay que vender el producto.

Y aquí entra en juego la lógica interna de la profesión, la que nos compete a todos los que la ejercemos. No sé si la solución la encontraremos conjuntamente de una manera gremial y manteniendo el ejercicio de buena voluntad, que parece generalizado en estos momentos. Pero estoy seguro de que, más allá de una buena formación, la solución está en tres palabras clave:

Ética

Integridad

Honestidad

Sólo con ellas dignificaremos la profesión. Porque el rescate moral es más importante que el económico.