Yo también quiero ser gurú (aunque sea con estos pelos)

Pues eso, que ayer, tras esa entrada en la que me animaba a mí mismo a echar una miradita a los departamentos vecinos, me puse animosamente a la tarea. Hice una visitilla al siempre didáctico Blog de Anuncios.com  para ver qué se cuece en la mente de publicistas y ‘marketineros’.

El primer post que me llamó la atención, fue una inteligente -cómo no en esta página- crítica a los nuevos gurús, personalizados en Malcolm Gladwell  – el autor de Tipping Point y Blink – que últimamente crecen como setas en los mostradores de las librerías. Genial hasta en el título, ‘Yo quiero ser gurú (aunque sea con estos pelos)’:

Según Wikipedia el colega se embolsa alrededor de $ 40.000 por aparición. Not bad (…) Me había leído ya su último libro, Outliners, y me pareció mucho más especulativo que objetivo, pero más o menos como sus anteriores trabajos, que nunca me parecieron sobrados de rigor científico.

Y ahí precisamente es donde creo que esta su talento y su gracia. El tipo hace bien la parte mas importante – se hace las preguntas adecuadas – y después las responde con sus visiones, sus intuiciones y sus opiniones, pero sin apenas datos contrastables. Eso es por supuesto caldo de cultivo para la controversia, que el individuo maneja con habilidad y pericia.

Es indudable que es un comunicador de pata negra, y se maneja en cualquier clase de auditorio como pez en el agua.  Echadle un ojo a la charla que dio en TED hace ya unos años. No te cuenta apenas nada, pero te lo cuenta muy bien: es entretenimiento disfrazado levemente de ciencia popular.

Total, que eché un buen rato hasta que me topé con otra joya (seguro que se me han pasado otras muchas; tengo que volver más a menudo por este blog). En realidad habla de repeticiones en publicidad y de lo equivocados que estamos todos cuando hablamos de crisis.

Apasionado como soy de las transmutaciones, me he permitido la libertad de cambiar el discurso y traerlo al periodismo, especialmente al que se hace en la Red, aunque no sólo. Tal cual. Supongo Espero que a Toni Segarra no le importara importe, no quiero apropiarme de su pensamiento. Se trata de reflexionar sobre la base de una reflexión suestiva. Mis aportaciones en azul:

De la repetición a la consistencia. Por Toni Segarra

Cada vez es menos difícil percibir que lo que hoy llamamos, con cierto desprecio, publicidad periodismo tradicional no fue más que una breve excepción de feliz simplicidad irrepetible.

Durante unos pocos años, cuarenta o cincuenta, la ilusión de una audiencia masiva, de un espectador global y atento, fue cierta.

Esa etapa nos ha dejado en herencia una larga lista de hábitos y de conceptos de los que poco a poco debemos irnos desembarazando, por nuestro bien.

Hoy me gustaría hablar de uno de ellos, vital, importante: la repetición.

Parece claro que aprendemos gracias a ella, gracias a repetir gestos, hábitos, lecciones, rutinas, experiencias. Me lo han explicado algunas veces pero me cuesta comprenderlo: si no he entendido mal la repetición provoca contactos neuronales que terminan por fijar en nuestro cerebro determinadas cosas. Es así como los niños crecen.

La repetición también ha sido, y es, fundamental para la construcción de marcas cabeceras. En ella está basada nuestra manera de entender la comunicación el periodismo comercial.

La preeminencia de la televisión durante unas pocas décadas permitió una forma abusiva y muy eficaz de repetición, poco sutil es cierto. Muchas marcas cabeceras, las más importantes, se han construido a base de explicar siempre lo mismo a todo el mundo, todo el rato. Bueno o malo. Bien o mal.

Cuando hoy hablamos de la crisis de la televisión hablamos, creo, de la crisis de la repetición como siempre la hemos entendido. Cualquier mensaje, por gris o insípido que fuese, repetido el suficiente número de veces acababa dando sus frutos. Hoy ya no. Hoy lo que está en crisis es el mensaje deficiente, el mensaje invisible, el poco adecuado, el poco inteligente. La mala, aburrida, sosa publicidad periodismo que nos ha atormentado tanto tiempo. No son malas noticias.

Creo que el futuro nos debe guiar hacia otras formas de repetición que ya no podrán estar basadas en la ilusión artificial de un público cautivo que escucha y ve todo lo que le decimos y mostramos.

Como suele ocurrir, no me parece que haya que inventar nada, más bien debemos regresar a las esencias y recuperar como principal valor de repetición la consistencia, la coherencia.

El principal peligro de la fragmentación de los medios es que se fragmente también el mensaje, la conversación que deben mantener marcas cabeceras y consumidores usuarios.

La constante tendencia del sistema, no sólo de la publicidad periodismo , a privilegiar al especialista nos está arrojando a un escenario de descomposición de los mensajes profundos e interesantes, sustituidos por multitud de pequeños fragmentos de escasa relevancia, de un interés momentáneo y superficial, y escasamente relacionados entre sí.

El último festival de San Sebastián nos legó una preocupante entronización de las “primeras veces” en aquellas disciplinas que están obligadas a tomar el relevo de las que tradicionalmente han asumido todo el protagonismo, porque están más cerca de una relación personal con el consumidor. El primer concurso de televisión que no sucede en televisión, la primera campaña basada en erigir un monumento público, el primer hotel destruido por la gente…No quiero valorar la calidad de las propuestas (en general excelente), más bien hacer notar que hemos pasado de privilegiar la anécdota en los festivales de publicidad el periodismo tradicional, a sobrevalorar la novedad en los de las disciplinas emergentes. Y cuando digo novedad, me refiero a la novedad por la novedad, no como parte de algo superior, como elemento de un proceso.

No es tan extraño, es más bien un hábito de nuestra visión historicista y especializada ( dividida en categorías) del mundo. La historia del arte, o de la literatura, han concedido a menudo una importancia desmedida a aquellos autores que empezaron algo, y han tendido a olvidar a los que llevaron ese algo a su máxima expresión. Sobrevaloramos la originalidad, creyendo a pies juntillas que es posible, y a menudo despreciamos la calidad.

Me preocupa que ahora, cuando el regreso a un entorno lo suficientemente complejo parece ofrecernos la oportunidad de recuperar la actitud estratégica y largoplacista que nuestro oficio nunca debió perder, optemos por una deriva empequeñecedora, basada una vez más en la anécdota, sólo que ahora aureolada por el prestigio injustificado de la novedad (trenes llegando a la estación).

El espacio que la repetición cansina y bobalicona deja libre debería ser ocupado por la expresión transversal y constante de una visión de marca cabecera, no por fogonazos sin rumbo.

Sin repetición, o sin algo que cumpla esa función, no creo posible la comunicación eficaz, la que construye valor para las marcas cabeceras , rentabilidad, beneficios.

Lo que escribo no es tan extraño. Unas cuantas marcas cabeceras, las mejores, las que desde siempre han valorado la coherencia, se enfrentan a esta nueva situación, más fluida, mas imprevisible, con notables ventajas. Sobre todo porque con el tiempo han sabido construirse una cultura, una serie de aprendizajes y de conocimientos heredados que edifican una personalidad diferenciada.

Me preocupan las otras, las que han construido sin querer, sin proponérselo, al amparo de una situación privilegiada, de un microclima benévolo que ya ha desaparecido. Me preocupan la inmensa mayoría de las marcas cabeceras, o las que pretenden serlo.

Construir a base de repetición fue sencillo, relativamente sencillo. Ahora toca colaborar para que entre todos los actores de la conversación sepamos sumar y no restar. Cuanto antes nos pongamos a ello, mejor para todos.

Secciones del Anuncios Blog

La visión complementaria del maquetador

 

La velocidad del cambio no puede cegarnos. Pese a todo, pese a que el vídeo y la imagen ganan terreno día a día en la Red, la preferencia de los internautas sigue siendo mayoritariamente textual (en inglés).

 

Los blogs han descubierto escritores digitales por doquier y las redes sociales se tejen con palabra escrita, que necesita superar los obstáculos de la pantalla. El objetivo es que el mensaje llegue de forma clara y atractiva al usuario. Y ahí radica la importancia del diseño. Es algo más que pura estética. Se trata de ver el hecho comunicativo desde otro ángulo, de cambiar la perspectiva.

 

Un ejemplo. No es lo mismo ver la página de la CNN así, con ojos de maquetador:

cnn1

Que verla de esta otra forma. Así es como la percibe el usuario y, probablemente, como la piensan los periodistas que trabajan en ella:

cnn2

Este sugerente ejercicio de comparación -del que se pueden extraer algunas lecciones- lo han realizado en Webwithoutwords.com (en ingles) con estas otras páginas. No todas salen bien paradas: 

Facebook.com »

Apple »

The Drudge Report »

YouTube.com »

WikiPedia.com »

JohnMcCain.com »

BarackObama.com »

Google.com »

Yahoo.com »

Esperanza y reflexión se cruzan en un solo día

Hoy Obama llena los medios de una palabra que suena bien: esperanza. Supongo que, como medio planeta, me dejo arrastrar por la necesidad. Quiero ser optimista. El año ha empezado mal, pero puede que algo cambie: a partir de hoy hay nuevo presidente en el Imperio y recibo el animoso y siempre sugerente boletín del proyecto-i en el que se anucia que la cosa avanza. No todo está perdido.

Pienso en posibles coincidencias mientras un sociólogo me dice desde la tele que [los hombres-la humanidad] necesitamos héroes. Y puede que sea cierto, porque yo, que no soy nada mitómano y que he desarrollado el espíritu crítico hasta los límites de la patología, empiezo a dejarme guiar por las lucecitas y el brillo de ciertos líderes. Vale. Me mosquea que la campaña panmediática de Obama sea tan eficaz hasta en mí mismo y que, al mismo tiempo, sus limitaciones sean tantas. Si fuese realista, si tuviera la mente fría, si fuera yo mismo en un entorno sin presiones psicoloógicas de ningún tipo, llevaría la contraria a todo el mundo y diría que los milagros no existen por mucho que queramos que se produzcan. Que Estados Unidos seguirá siendo lo que es, aunque ya no esté Busch.

Con Mario Tascón me ocurre lo mismo que con Obama. Me dejo llevar, aunque en ocasiones la razón pida explicaciones más concretas y me recuerde que Dixired es en realidad una empresa que está haciendo una campaña inteligente, que no ha demostrado nada todavía salvo generar expectativas. Sin embargo, el mecanismo de detención del pensamiento racional funciona en casos como éstos con la misma rotundidad de un enamoramiento. La fe anula la reflexión. Pero los chicos de 233grados han razonado tan bien y de forma tan brillante sobre lo que ocurre que me gustaría que todo les salga bien, que deseo fervientemente que creen un nuevo medio. Necestio que alguien abra los ojos a los profesionales y nos muestre el camino.

Hoy, encima, para rematar su boletín aconseja leer la trilogía Millennium, de Larsson, una verdadera lección de periodismo envuelta en una trama absorbente. Fantástico e impagable. Es de lo mejor que he leído el año pasado (en España sólo se han publicado las dos primeras novelas, y estoy ansioso por que aparezca la tercera). Nadie puede negar que los chicos de Tascón son buenos, muy buenos. Acaparan toda la esperanza de un escéptico como yo.

No puede ser de otra forma cuando leo cosas como éstas:

Cuando arrancamos este proyecto, una de nuestras obsesiones era la Redacción. Sabíamos que era la clave del éxito, pero no teníamos muchos ejemplos en los que inspirarnos. Todos veníamos de redacciones digitales que habían nacido en medios convencionales y teníamos miedo de cometer viejos errores. Hemos trabajado durante meses en llegar a un modelo que aunque no definitivo sí se parece bastante al que queremos. Comenzamos con una estructura bastante convencional, jerárquica y absoluta. Un organigrama cerrado, con un equipo en su gran mayoría propio. Pero un día nos preguntamos, si ya hay gente que hace cosas que nos gustan, por qué no intentar que también las haga con nosotros. Así están empezando a nacer acuerdos que, aunque aún no podemos concretar, enriquecerán sin duda el resultado.
David de Ugarte, en su libro El poder de las redes, parte de la ilustración creada por Paul Baran – uno de los impulsores de las redes de conmutación de paquetes– para analizar las diferencias entre un mundo en el que la información se distribuye en una red centralizada, descentralizada o distribuida. Este gráfico nos ha ayudado a visualizar el tipo de Redacción que queríamos conformar. La norma lleva a optar por una red centralizada, es decir, una organización con una estructura jerárquica muy poderosa de la que cuelgan todas las categorías. Nosotros, sin embargo, hemos apostado por un modelo híbrido entre una red centralizada y una distribuida. Tendremos una gran –cada vez más grande, esperamos- organización propia que producirá contenidos y gestionará la información que llegue de terceros, pero también queremos contar con equipos autónomos e independientes que sumen su trabajo al Proyecto i.

Redes

Por eso, en nuestro blog hemos hablado sobre los verdaderos periodistas digitales, hemos recogido los 12 pasos necesarios para serlo según Jeremy Lennard, subdirector internacional del diario británico The Guardian. Hemos descrito las diferencias entre nativos e inmigrantes, así como los requisitos para asumir los nuevos roles. Tradujimos varios post de Jarvis, desde su visión del nuevo escenario informativo a su respuesta a un colega de Slate sobre el periodismo. Investigamos sobre mojos y expertos en narrativas visuales. Entrevistamos y seguimos haciéndolo a los responsables de las redacciones digitales españolas. También a los emprendedores de la Red.

En definitiva, nos hemos preocupado de escuchar a los periodistas.

Encuentro una prueba más para cimentar mi fe y mi esperanza en estas conferencias de Marío Tascón en el ‘I Congresso Internacional de Ciberjornalismo’, en diciembre pasado (vía Infotendencias):

(Video 8:29) Tascón ofrece una interpretación personal de la mediamorfosis y la gestión transmediática:

(Video 8:45) Características de los medios digitales, que, según la visión de Lev Manovich, son modulares. Y también un recuerdo para uno de los panfletos de la economía liberal que más detesto, ése del pobrecito ratón al que le roban el queso. Tascón ilustra así la idea de que los buscadores (léase y oígase Google, pues los demás parece que casi no cuentan) se llevan nuestra ración de publicidad; qué pena y qué tontos somos ¿no?:

(Video 6:11)  Insistencia en el queso. Sólo el 30% del del NYT está en el papel, según Mario. El resto lo ha tenido que fichar en otros campos. Muy de acuerdo con esa alerta para la secuela que deja Politico.com:

(Video 8:53) Tascón explica la ‘fabricación’ de los medios digitales. Atentos a los múltiples cambios. Exclarecedor:

¿Sólo la tv confunde información y ‘tomateo’?

Si ya lo han contestado otros y, encima, desde el propio medio, pues eso… Os dejo la respuesta aunque este vblog me resulte algo chillón (0:57 m):

Por si alguien quiere echar un vistazo al artículo sobre Ed Murrow a que se refiere:

Venerado por una generación, por Víctor de la Serna

El futuro del periodismo visto por los estudiantes

Es bueno recordar de vez en cuando que el futuro no es tan negro como lo pintan/mos. Cada día compruebo que hay una nueva generación de periodistas vocacionales y con muchas ansias de aprender y hacer cosas. De hacer cosas de otra forma. En La Buena Prensa, con la perspectiva que da otra universidad diferente a la mía, me lo confirman.

Sin duda hay que dar la enhorabuena a los alumnos de 4º de Periodismo de la Universidad de Navarra y a Begoña Blanco, que estuvo al frente, por la edición de Puntoyseguido. Los profesores Miguel Ángel Jimeno, Paco Sancho y Luis Guinea coordinaron el trabajo (pulsar sobre la imagen): 

 

Se trata de un cuadernillo de 32 páginas, con 5.000 ejemplares de tirada, que incluye entrevistas y reportajes sobre los cambios que vive el periodismo y sus principales protagonistas.

Son los estudiantes, los futuros profesionales, quienes reflexionan sobre los nuevos retos a los que se enfrenta la profesión.

Visión externa del periodista:

(…) Cuando hablamos de indepencia y objetividad del profesional, los ciudadanos confián menos. Un demoledor 74,8% cree que los periodistas no son independientes y sólo un 31,4% cree en su afán de notoriedad.

El público echa en falta la confianza, y la reclama a los periodistas a los ve como personas cercanas y entretenidas. Si los ciudadanos tuviesen que elegir un valor, se quedarían a partes iguales entre la honradez (37,7%) y la objetividad (34,9%). La independencia no es uno de los fuertes, sólo la reclama un 8,3%.

Y si algo se le echa en cara al informador es que sea sensacionalista. Un 79% cree que está presente en las informaciones.

Visión (prospectiva) interna del periodista (las negritas son mías):

Lo dicen los profesionales: el periodista debe escribir con magia y amenidad, improvisar, cuidar la imagen personal al vestir, ser versátil, ser empresario del talento propio y ser periodista. Como James Bond.

Al periodista del futuro se le pide que sea un todoterreno, que salga de las redacciones y que ponga sus pies en la calle para buscar historias distintas. Un periodista aventurero que no tenga miedo de los nuevos retos, pero que conserve las mismas virtudes que fundaron este oficio: pasión ansia por saber y olfato para ir un paso más allá.

Las secciones hacen un juego con las clásicas 5 W de la información del periodismo -How, Who, Where, When, What & Why- con el fin de indagar sobre los cambios de la profesión. Atención al debate ‘Where’, en la pág. 12, y a ‘Who’, en la 29 y ss.

Martes y 13 para Ignacio Escolar

Nacho Escolar.jpgMartes y 13. La superstición se asoma a mi Netvibes con una mala noticia. Ignacio Escolar anuncia en su blog que deja su cargo como director de Público:

Después de casi dos años al frente, desde su fundación, la propiedad del diario ha decidido sustituirme y nombrar a Félix Monteira, de El País, como nuevo director.

Nacho deja de ser director de la publicación, pero mantendrá el contacto como columnista. Daniel Tercero señala el desembarco de redactores de El País en Público. Juan Varela lo observa también desde este ángulo.
Mejor no digo nada porque de esto se hablará (ya se está hablando) mucho en la red y lo harán con mejor y más cercana información. A mí el Público de Escolar me gusta, me sorprenden sus portadas y comulgo con muchos de sus columnistas. Sin embargo, se me queda corto. Y no me refiero al papel. Roures no puede hacer un reestiling a un diario que de casi recién nacido no tiene arrugas. Y como la cosa no funciona (como en todas las cabeceras), pues a marear el staff. La competencia ha elegido vías más tradicionales y se ha dado mucho autobombo:

Contar lo que pasa, no lo que pasará

Los Reyes me han dejado, entre otras cosas, un poco de tiempo libre para echar un vistazo a lo que se dice por la red. He leído muchos resúmenes, muchas propuestas y muchos augurios, también algún que otro pensamiento interesante al respecto, como las “Diez cosas que debería plantearse todo medio digital” para 2009 que propone Borja Ventura (Por cierto hay que felicitar a Borja por su incorporación al ‘Proyecto-i’).

Por lo demás, mucho de lo mismo, de eso que cada día del año se escribe por doquier. Con tal cantidad de análisis y augurios salidos de tanta mente preclara, me he acordado de lo que escribió Enric González el día 30 de diciembre del año ya pasado:

The Economist es uno de los medios informativos más prestigiosos del mundo. Se puede estar en desacuerdo con su rígido liberalismo (aunque ahora exige a los gobiernos que suelten la pasta), con su pedantería o con cualquiera de los rasgos que lo caracterizan, pero se trata de un semanario interesante y con gran influencia entre las élites. Sus previsiones son consideradas altamente fiables. ¿Recuerdan lo que The Economist vaticinaba para 2008, en enero de este mismo año? Hillary Clinton iba a ser presidenta de Estados Unidos, la economía española iba a mantener un crecimiento del 3,7% y el gran tema iba a ser el calentamiento climático. Cito estas tres previsiones como ejemplo: las otras estaban igualmente equivocadas.

A veces es mejor no jugar a ser como Aramís Fuster. El oficio sólo pide ‘contar a la gente lo que le pasa a la gente’, pero no lo que le va a pasar. 

Pues eso, que de todo lo leído, quiero salvar sólo esta entrada que 233grados.com recuerda entre lo mejor del año pasado:

Del papel al online: pierde cien y gana ocho