Píldoras periodísticas para el fin de semana

pillEl Kindle DX o el futuro e-periódico

Jeff Bezos, fundador y presidente de Amazon, y Arthur Sulzberger, editor del New York Times, presentaron el miércoles el Kindle DX, la segunda versión de este popular libro electrónico. Los modelos anteriores significaron un anuncio de revolución para  la venta de libros. Ahora el objetivo es atraer a los lectores de prensa. Para ello, el Kindle DX aumenta el tamaño de su pantalla, que pasa de las 6 a las 9,7 pulgadas ( poco menos que un folio de tamaño A4). Era la principal pega que se le ponía para la lectura de periódicos y revistas. Pero, como indica Ramón Peco, lo más importante del Kindle para la prensa es la plataforma tecnológica que hay detrás del dispositivo, que es el equivalente a lo que la iTunes Store de Apple supone en la comercialización de música y aplicaciones para el iPhone.

Arcadi tiene muy claro lo que supone (interesante para calentar el debate) 

 

pillManual de Acceso a la Información’ en Colombia

Con ocasión del Día Mundial de la Libertad de Prensa, la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) publicó un Manual de Acceso a la Información en Colombia. El documento tiene herramientas prácticas para que periodistas y ciudadanos puedan buscar y recibir información.

Manual de Acceso a la Información  (PDF)

La información es la materia prima de la democracia. Buscamos información o accedemos a ella para saber qué reglas nos rigen, qué obligaciones tenemos y cuáles son nuestros derechos. Este conocimiento es el fundamento de las decisiones que tomamos como ciudadanos. Exigimos información para ejercer un legítimo control político: la publicidad es una garantía de transparencia.

Vía Knight Center   

 

pillInteractive Media Conference

La Vanguardia hizo una excelente cobertura, con múltiples enlaces externos de  la 20 Interactive Media Conference -el congreso que analizó en Nueva Orleans la situación de los medios de comunicación en Internet-.

En la clausura, por cierto, entregarón un premio a  TV3.cat, de la Corporación Catalana de Mitjans Audiovisuals, como Mejor Web de Televisión Local.

 

pillMujer y periodismo

“Las lenguas no son sexistas, lo son las personas”. Sobre esta idea, expresada por Francisco González, presidente del BBVA, giró el seminario internacional “Mujer y lenguaje en el periodismo en español”, que durante esta semana se ha desarrollado en San Millán de la Cogolla (La Rioja) bajo el auspicio de la Fundéu BBVA y de la Fundación San Millán.

Vía La Vanguardia  

 

pill Foro de Periodismo Digital

Para quienes no pudieron acercarse a la Complutense. En Guadaqué.com han realizado una detallada crónica de lo ocurrido en el I Foro de Periodismo Digital.

 

pillEscuela de Periodismo BBC en español

Julia Zapata,  directora del servicio en español de la BBC, anuncia la apertura de la Escuela de Periodismo al publico de habla española y portuguesa y ofrece sus recursos: 

La Escuela de Periodismo de la BBC abre sus puertas virtuales con la intención de compartir sus criterios editoriales: precisión, imparcialidad, responsabilidad, independencia y transparencia. Acá explicamos cada uno de nuestros pilares: qué significan y por qué los seguimos. Además, les ofrecemos nuestra guía editorial completa en formato PDF para que la vean y la impriman. Que lo disfruten.

La BBC también ofrece otros recursos en línea en su sección de Capacitación y Desarrollo (en inglés) http://www.bbctraining.com/journalism.asp , que incluye cursos gratuitos en materias como la producción de radio y televisión.

Vïa Knight Center  

 

pillUn poco de optimismo

 

pillEl vaso medio lleno o medio vacio, según

Medio lleno: Prisa anuncia un beneficio de explotación de 139 millones el primer trimestre del año

Medio vacío: El beneficio de Prisa cae un 88,4% y su deuda crece hasta marzo  

No ven vaso; quieren beber: Los trabajadores salen a la calle. Y no son los únicos.  

 

pillMurdoch se da un año para cobrar por contenidos

Los medios del magnate de la comunicación Rupert Murdoch, englobados en News Corporation y entre los que figuran el Wall Street Journal o el Times londinense, comenzarán a cobrar por el acceso a los contenidos en internet dentro de un año, según informa CCN (ing.). Según los analistas, este paso adelante de Murdoch agitará el debate sobre la cultura del libre acceso a los contenidos ‘on line’.

Vía Rtve.es (que, cosa rara por nuestro entorno, enlaza a la competencia)   

 

pillEl Senado estadounidense observa futuro de la prensa

El Selector de Soitu ofrece un enlace al webcast completo (en inglés) de las intervenciones ante el comité del Senado dedicado analizar el futuro de la prensa. Se trata de dilucidar si el Gobierno debe actuar en este sector.

 

pillLa tv fuente preferente para informarse

Los medios audiovisuales tienen en España una mayor audiencia que la prensa escrita. Así lo revelan los datos del último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), correspondiente al mes de abril. El 75,5% de los españoles ve todos los días las noticias en televisión o las escucha en la radio, mientras que el 26,2% se informa de la actualidad diaria a través de los diarios, ya sean en papel o en internet, excluyendo la prensa deportiva, según este estudio.

Elmundo.es  

 

pillLa URJC no incluirá a Julián Muñoz en sus cursos

Leo en El País.com y no cambio ni una coma para que no se malinterprete nada:

La dirección del curso de verano de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) Periodismo y corrupción política ha decidido “no contar con la presencia” del ex alcalde de Marbella Julián Muñoz, cuya participación había sido anunciada. En un comunicado, el director del curso, Juan Luis López Galiacho, argumenta que el objetivo del curso es “respaldar, en todos sus términos, el combate de las instituciones del Estado de Derecho contra la corrupción política” y que no desea, “bajo ningún concepto”, que pueda derivarse ninguna interpretación confusa al respecto que pueda manchar la imagen de la URJC (…) López Galiacho, profesor de Ciencias de la Comunicación de la URJC, ha insistido en que Muñoz no había sido “invitado como ponente” sino que iba a participar en los cursos en “calidad de simple invitado” y, en consecuencia, “nunca habría recibido compensación económica alguna”.”El objetivo de esa presencia -justifica- no era otro que acreditar el papel de controlador que ejerció el periodismo de investigación en relación con la corrupción política y urbanística destapada en Marbella”.

 

Hoy va de columnas (y de Espadas en alto)

Traigo aquí la reflexión sobre el lenguaje, primero de los periodistas, luego de los estudiantes y después del resto de la sociedad, que hace hoy Elvira Lindo en El País. Bajo el título “Marujeo” se esconde una sonrisa y un asentimiento, porque es eso mismo lo que ocurre. Es la marea del habla, que ha hecho que los niveles de comunicación se mezclen. Para bien o para mal.

“La Audiencia Provincial de Sevilla ha condenado al programa Aquí hay tomate a indemnizar a la duquesa de Alba en una sentencia escrita con tan elocuentes palabras: “El marujeo no puede ni debe erigirse en una sociedad de hombres libres como modelo”. ¿He oído bien? ¿Marujeo? Dios mío, teniendo más razón que un santo, ¿era necesario emplear una palabra tan manoseada para describir la supuesta tendencia genética de las señoras al cotilleo? Si seguimos así, a Roca lo acabarán condenando por fistro y al ex teniente de alcalde mallorquín que pagaba puticlús con cargo al Ayuntamiento por pecador de la pradera.”

Y, como va de columnistas (ellas), también reseño “La Mía” de hoy en ADN. Mariola Cubells nos cuenta “Cómo hacer más amarillo lo que es amarillo“. Verdad como la vida misma. Acaba así:

“Después el ejecutivo recibió en su despacho, a solas, al productor y al director del programa. Entonces les pidió que convirtieran aquello que había visto en un programa de sucesos con un punto de humor en lugar del “programa de investigación” que les había salido. Y en ello están. Trabajando horas, rehaciendo, calentando más las bocas de los que intervienen en el programa, grabando otra vez áridas conversaciones. Cuando acaben de reconstruirlo, lo podrán ver ustedes en sus pantallas.”

Pero no me voy a olvidar de ellos y menos, cómo no, de Arcadi, que hoy da un salto adelante con tirabuzón y triple pirueta mortal con un escueto post en El Mundo por dentro. Lo titula “¿Mentiras y plagios en el periódico?” (Espada se refiere siempre a El Mundo como “el periódico”):

Se espera la respuesta del periódico.

Lacónico, pero muy efectivo. Supongo que habrá hecho saltar algún resorte en la propia redacción del “periódico”. También sospecho que sigue en la línea de la entrada de ayer, que empieza suave:

“Luis Martínez traduce y resume hoy en el periódico una información del Times sobre la verdad y el dinero. Errol Morris, autor de un documental sobre las torturas de Abu Ghraib, reconoce haber pagado a algunos testimonios.”

Y acaba fuerte:

Es realmente llamativo que la excelencia se confunda con la candidez. Las noticias exclusivas sólo llegan al periódico por dos vías de interés: hacer negocio o hacer daño. Por desgracia para Rosenstiel el make sense no suele mover a la fuente. En realidad si no se tratara del negocio o del daño no haría falta el periodismo. La única función del periodismo es comprobar si los canallas dicen la verdad, dado que los santos ni se acercan. Si no pagarle a la fuente fuera un antídoto contra la dramatización o las ganas de agradar el trabajo sería bien sencillo: de nuevo inexistente. Como cualquier poseedor de materias de primas de interés las fuentes quieren cobrar. A veces no les basta con la posibilidad del negocio futuro o de la venganza que obtendrán tras la publicación de lo que conocen. Quieren algo a cuenta. El periodismo debe ver si vale la pena pagarlo. Como cantaría Krahe: ‘Ay qué tiempos tan precarios/todo en manos de becarios’.”

En el mismo post, la respuesta del periodista aludido, Luis Martínez, bajo la rúbrica “Correspondencias”. Que vaya por delante que no estoy de acuerdo en nada de lo que dice:

Estimado Arcadi, Mal. No vale utilizar sólo una parte de una argumentación para declararla no válida. En el artículo que comentas hoy, en efecto, Rosentiel se limita a defender su silla. Si cobra por defender la ética del periodismo desde el Projecte for Excellence in Journalism (o desde de la Pompeu Fabra, qué más da), lógico es que suelte bobadas del tipo: “Si se paga, se deja la puerta abierta para que se dramatice, se actúe, y no se cuente, simplemente, la verdad”. Ponte en su lugar. Tú mismo (tú que conoces el precio de todo, pero no das valor a nada. Así define Wilde al cínico) ejerces desde el mismo tribunal y con el mismo gusto por el aforismo resultón (“El periodismo debe ver si vale la pena pagar”). En cualquier caso, lo que se discute no es ni el chascarrillo de Rosentiel ni el tuyo. De lo que se habla, y de ahí el escándalo (o lo que sea), es que Morris haya ocultado que pagó a los entrevistados. Hubiese bastado una nota al final de la película. Las declaraciones que hizo en el festival de Berlín y las que ha hecho en el festival de Tribeca le ponen al descubierto como un tramposillo (no llega a tramposo, es cierto). Evidentemente, lo de la ética periodística es como lo del pensamiento navarro, pero más grave (sin exagerar, eso sí) es sustituir el razonamiento por la ocurrencia. El problema de la prosa oscura (o demasiado clara, qué más da) es que corre el riesgo de convertir el pretendido cinismo en simple estupidez, esa enfermedad extraña que no la sufren los que la padecen, sino los que rodean (o leen el blog, qué más da) al enfermo.

La contestación de Arcadi ha sido publicar la carta. Podría haberle dicho “Estimado Luis, Mal”, pero queda mejor así porque el periodista queda peor.

A veces nos puede la soberbia de la pluma. Qué pena.

No son periodistas ni quieren serlo

En un blog que suelo leer con placer, me encuentro con una entrada sobre Periodismo e Internet que me ha conmovido. No dice nada nuevo, pero es un tema que toca mi fibra porque alguien en quien he depositado mi cuota de credibilidad afirma que bloggers e informadores ocasionales son periodistas. He dejado mi opinión en el correspondiente comentario, claro.

Así, de corrido, algunas de las opiniones de Mercè Molist. Como siempre, aconsejo leer el artículo completo y también el de Francis Pisani en el Ciberpaís, “El estado de los medios de información en EE UU“, que da pie a sus reflexiones:

¿De verdad el blogger es menos periodista que el periodista? ¿Cuántos periodistas que ejercen como tales en los medios tradicionales no han pasado por la facultad? ¿Por qué al blogger se lo pone aparte? ¿Porqué el medio en el que escribe no es “como los otros”? ¿Qué define, de verdad, a un periodista? ¿El título universitario? ¿El que trabaje para una empresa llamada periodística? ¿O, amigos y amigas, ese gusanillo, esa nariz, esa maravillosa fluidez comunicativa?

A veces el discurso de los medios de comunicación tradicionales se asemeja al de la industria cultural: ¡Sin nosotros, no habrá cultura! ¡Sin nosotros, no habrá periodismo! Bueno, bueno.

El llamado “periodismo ciudadano” no pisará a los profesionales del periodismo. Pero estos tampoco deberían despreciar al “periodismo ciudadano”. Coincido en lo que dice Pisani sobre la credibilidad que siguen teniendo los medios tradicionales, frente a un post escrito por alguien en el blog Yopasabaporaqui. Aunque hay excepciones, depende de la noticia. Y del blog. Algunos ya tienen tanta credibilidad como la prensa más consagrada.

Mi comentario:

Es difícil razonar sin que medie una distancia prudencial. Los periodistas estamos sometidos a un cambio vertiginoso, y reconocerlo no nos da más que la posibilidad de intentar alejarnos para reflexionar. No nos engañemos. No tenemos visión suficiente desde tan cerca y menos a esta velocidad.

Es difícil porque el día a día empuja y hemos llegado a la red tarde. O quizá no. Tan sólo sé que, a nuestra llegada, ya había gente ocupando un sitio que -según nuestro razonamiento ciberforastero- nos correspondía. ¿Es lícito que miremos este espacio nuevo con las mismas gafas que utilizábamos para movernos por el viejo periodismo?

Ahora actuamos como los vaqueros de las películas del Oeste. Queremos alejar a los indios de los pastos. Necesitamos instalar aquí nuestras reses porque la sequía nos ha dejado sin hierba fresca en nuestro territorio tradicional. Qué pena.

Tienes razón en todo lo que dices. Sólo disiento en una cosa, Mercé: aunque es cierto que no es necesario que un periodista pase por la Facultad para serlo (hay muchos con título que han ido cinco años a la universidad, pero la universidad no ha pasado por ellos), sí pienso que el periodista,en su trabajo, necesita un mínimo de método para considerarlo profesional y, sobre todo, una intencionalidad, la de informar; esa a la que te refieres cuando dices que “queremos publicar, y punto”.

Muchos bloggers actúan con criterios profesionales, pero otros muchos no. Lamento que a estos últimos los consideres periodistas o que se llame así a informadores ocasionales que han grabado en su móvil un accidente y lo envían a la tele.

La intencionalidad pocas veces es informativa. Sólo quieren ‘fardar’ delante de sus amigos, pero nada entienden de criterios de veracidad, precisión o amenidad. No se han planteado si su información es rigurosa. Sólo saben que es sensacional. Y punto.

Lo siento, por respeto a esta profesión a la que quiero tanto como tú, no puedo llamarles periodistas. No creo que a ellos les importe mucho. Ya sabes lo devaluada que está la profesión en el imaginario popular.

Últimamente percibo en la blogosfera periodística una fuerte corriente, parece que mayoritaria, en el mismo sentido del pensamiento de Mercè Molist. Lo entiendo cuando llega de personas que no han vivido el periodismo desde dentro y creen que con saber leer, escribir u opinar, con dejar su firma en el medio ya se está haciendo periodismo. No entiendo que los propios profesionales lo confirmen.

En el caso de los bloggers habrá que analizar primero el campo, definir bien estos términos que, ya desde un principio, dan lugar a tantas divergencias y, finalmente, separar el grano de la paja. Una bitácora de diario, donde un señor cuenta su vida con detalles, da mucha información personal, pero nadie se atrevería a calificarla de periodística. No creo que el propio blogger se considere periodista en este caso. Lo que ocurre es que, a base de insistir y con la inestimable ayuda del lenguaje utilizado de manera inconsciente, acabarán por serlo. Habrá que buscar entonces nuevos términos que definan con concisión cada actividad.

Por otra parte, mi vecino, que grabó cómo se quemaba su casa del pueblo y envió el vídeo a la televisión para que lo emitieran en el informativo regional, no tiene ninguna conciencia de ser un reportero gráfico. Me consta que apenas tiene concomientos del funcionamiento de su videocámara. No le llamaría periodista ni le pondría el adjetivo de ciudadano. Mi vecino es ya es ciudadano antes de coger la cámara. La utilización de este epíteto, que parece que refuerza y centra el tipo de “periodismo” a que nos referimos está, en realidad, vaciando de contenido a una palabra tan hermosa y con tantas connotaciones como “ciudadano”. 

“Periodismo ciudadano” se ha impuesto, se habla de él por doquier. Incluso los congresos más serios adoptan el término sin un mínimo cuestionamiento previo, que sería lógico entre acadámicos. Es cierto que se ha intentado acotar y definir de otras muchas formas: “periodismo participativo”, “periodismo colaborativo”, “periodismo amateur”, periodismo accidenta”… La cultura del marketing lo impregna todo y necesitamos un buen slogan para cada cosa. En internet la utilización de tags contribuye a la tendencia.

Las etiquetas se fijan y quedan colgadas sin que, después, su utilización conlleve un razonamiento previo, pero llevan en sus genes la carga de la significación, de la idea primigenia. ¿A alguien le interesa que un blogger o un informador ocasional sea periodista? ¿Les interesa a ellos mismos?

Creo que ni son periodistas ni se les ha ocurrido serlo hasta que nosotros se lo hemos propuesto. Y no nos confundamos. Que el receptor se convierta en prosumer no implica que lo tratemos como profesional. Necesitamos reivindicar el periodismo ahora más que nunca. La sociedad precisa la visión metódica y sosegada del periodista. La infoxicación reclama buenos gestores con conocimientos profesionales.

Postdata:

Desdobles conversacionales como éste ocurren pocas veces, y siempre suelo señalarlo. No sé muy bien si es una práctica correcta, porque se desvía la atención del lugar original de la charla y se duplican los corrillos de comentarios.

Pero si no lo hago, el sistema de altavoces virtual que forman a nivel global los blogs no funcionaría con la fuerza que deseo. Es el riesgo asumido: la conversación entre Mercè y yo/los-usuarios-de-su-blog puede quedar limitada a una esquinita de la blogosfera sin que el rumor trascienda a otros muchos posibles interlocutores. Por eso y porque los comentarios deberían ser más breves que el propio post, me hago eco (qué apropiada metáfora) de lo dicho por Mercé y de lo expuesto por mí.

Muletillas y ‘palabras gastadas’

Esta lista de muletillas informativas, que los periodistas utilizamos hasta la saciedad, deberíamos desterrarlas de nuestro vocabulario si queremos depurar la redacción.

Es un consejo del profesor mexicano Joaquín Andrés Félix Anduaga a sus alumnos para que enlacen bien la atribución con la entrada y los párrafos de una noticia:

  • A pregunta expresa…
  • Al emitir su opinión en torno al…
  • Al mencionar que…
  • Al cabo de…
  • Al ser abordado…
  • Al respecto…

Continúa…

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Ana Rosa Quintana: lectoras ‘cuarentañeras’

Vi la propuesta y pasé por ella sin darle ninguna importancia. Ahora, vuelvo a encontrármela en Periodistas-es.org, y eso hace que me detenga sobre el tema. El escenario también influye en las mis reflexiones.

ar.jpgLa propuesta en cuestión viene de la revista AR (por las iniciales de Ana Rosa Quintana, como sabéis) y quiere sustituir el término ‘cuarentón-a’ por ‘cuarentañero-a’. Es difícil quitar de la boca del hablante palabras tan arraigadas. Pero en la redacción de AR no se arredran. Además, van a llevar el cambio a la Real Academia Española para que lo tutele.

Las entradas del Diccionario dicen:

Cuarentón, na.
1. adj. Dicho de una persona: Que tiene entre 40 y 49 años.
Treintañero, ra.
1. adj. Dicho de una persona: Que tiene entre 30 y 39 años.
Aviso: La palabra cuarentañera no está en el Diccionario.

Cuarentón tiene una connotación negativa, es cierto, y la revista cree que aún se puede crear una corriente de pensamiento que no manipule el lenguaje de esta forma. El paso del tiempo es algo que la naturaleza impone, no debe ser motivo de chanza o menosprecio. Sin embargo, puede que la cuestión no esté en lo linguístico, sino en lo sociológico. Y se corre el riesgo de caer en el ridículo de lo políticamente correcto, del que conocemos muchos extremos a los que como mucho se les puede llamar ‘bienintenciados’. 

La cruzada se presenta como una forma de periodismo de conciencia ciudadana un tanto ingenuo. Aunque pienso que Ana Rosa ya ha superado la cuarentena (en todos los sentidos) ¿o no? Sus lectoras se sitúan entre los 35 y los 45 años.

Hay abierto un foro de opinión con canal de votación.

Las palabras las carga el enemigo

El lenguaje, como principal instrumento de trabajo, se convierte en una responsabilidad para el periodista. Y no vale la excusa de que “lo conozco desde pequeño y me comunico con él a cada momento”, como he oído más de una vez. O la de “a mí se me entiende perfectamente”, porque en ocasiones -muchas más de las que pensamos- la intención comunicativa no se corresponde con la percepción.

palabras.jpgNo es extraño que, ante un párrafo dudoso, el redactor le diga al corrector (cuando existe) o al redactor jefe: “Lo que quise decir es…” 

Si intentamos decir algo y no lo conseguimos, hemos fallado en la intención. Se ha desmoronado uno de los cimientos de la precisión.

Ocurren estas cosas por la dejación de un instrumento tan familiar como es el lenguaje. Y eso nos trae tantos problemas como el desconocimiento tecnológico, por mucho que esté en el aire esa preocupación como ‘mayor’. Y si no, véase el post anterior por dónde van las preocupaciones de las asociaciones de periodistas. Claro que, esto queda/debería quedar en manos de las facultades y de los planes de estudio, incluso de enseñanza básica. Las asociaciones tienen un punto de razón, pues pueden ayudar más en el campo de la alfabetización digital que en el de la alfabetización propiamente dicha.

No obstante, lo mismo que no creo que el periodista necesite conocimientos informáticos de geek, tampoco pienso que deba ser un filólogo profesional, pero casi. La lengua es una de las asignaturas primordiales y atraviesa en diagonal todos los planes de estudio de Comunicación. La obligación de cualquier profesional, sea del medio que sea, es conocer el funcionamiento interno de las palabras en profundidad; por lo menos con tanta habilidad como un buen carpintero conoce su martillo y todas sus posibilidades. 

Todo esto me ha venido porque la otra noche, un amigo me dio la cena con múltiples preguntas y observaciones-no-inocentes sobre entradas de este blog. Yo, en ese momento, sólo quería oxigenarme por lo que le invité a que dejara comentarios aquí; que prometía contestarlos con calma. Es evidente que no sirvió de nada. La conversación, con la complicidad de los demás comensales, siguió hacia donde él quería llevarla: a cómo utilizamos el lenguaje los periodistas cuando hablamos terrorismo en España y cómo lo hacemos cuando se trata de otros países. Conclusiones momentáneas:

  • Primera: hay vida más allá de internet. Se puede hablar sin una pantalla de por medio.
  • Segunda: me leen más de lo que creía, aunque sean amigos y para pincharme después.
  • Tercera: empieza a ser urgente que motive de algún modo los comentarios de este blog.

Sea como sea, esta mañana tenía en mi correo electrónico un pequeño ejercicio de parte de mi amigo. El juego consistía en reescribir un texto según las distintas opciones que me daba (en verde):

“Hoy en Judea y Samaria / en los territorios palestinos / en los territorios ocupados/en los territorios en disputa / en los territorios liberados, tres palestinos / inocentes / terroristas musulmanes fueron / eliminados preventivamente / brutalmente asesinados / muertos por el enemigo sionista / por las tropas de ocupación israelíes / por las fuerzas de defensa israelíes“.

A continuación una gran pregunta sin descanso:

 “¿No se puede definir al periodista y a su medio cuando utiliza ‘territorios cuestionados’ en lugar de ‘ocupados’ y si estos deben ser ‘devueltos’ o ‘cedidos’; si habla de ‘Israel’, de ‘entidad sionista’ o de ‘Palestina ocupada’; si para él los judios son ‘ultraortodoxos’ mientras que los palestinos son ‘fundamentalistas’…?”

El mesaje acababa con otras preguntas, las mismas que me hizo la otra noche durante la cena:

“¿Por qué en algunos medios Castro es un ‘dictador’ y lo expresan pero no lo son -o no lo dicen- Musharraf o el emir de Kuwait? ¿Por qué no hablas en tu blog de cómo manipulan los periodistas las palabras en la sección de internacional?”

Pues nada. Ya lo he hecho. Lo peor es que ocurra por desconocimiento.

Responsabilidad de los medios ante el terrorismo

Después de publicar el post anterior, me he parado un momento a pensar sobre las lecturas off line. Mi reacción, Paulov por medio, fue probablemente motivada por ésta: 

En la presentación del último número de Cuaderno de Periodistas, Urbaneja cuenta que recientemente escuchó “en una cadena de televisión que presume de seriedad, y que se siente depositaria del buen priodismo, una alusión al secuestro de la política colombiana Ingrid Betancourt por las guerrillas terroristas qu se trataba de una ‘detención’, y el cronista siguió tan ancho, como el editor, presentador… Así vamos”.

Gorka Landaburu piensa que hay una intoxicación sobre el tema de ETA, de manera que el grupo terrorista copa muchas portadas innecesariamente, sólo porque vende bien. No obstante, no puede haber autocensura, sino actuar con ética. Para él es importante la afirmación de la Unesco acerca de que el mayor servicio que los medios pueden prestar en la lucha contra el terrorismo es actuar libremente. Pero con una matización importante: “los medios, además de defender la libertad, deben defender la democracia”. La banda atentó contra él (vídeo 0:44 m)

José Luis Barbería, por su parte, cree que Batasuna ha convocado ruedas de prensa, con gran impacto mediático, en las que no decía nada nuevo. Se regala un espacio demasiado valioso cuando “la única noticia de ellos que interesa es la que no están dispuestos a darnos”.

  •  Descargar el artículo. En él se muestra partidario de reducir drásticamente el desmesurado espacio que se dedica al terrorismo, incluidas las páginas de condenas rituales y se dicen cosas como éstas, que no tienen desperdicio: “Los medios de comunicación no podemos ser neutrales puesto que formamos parte del sistema democrático y estamos comprometidos en la defensa de los derecho humanos que los terroristas tratan de destruir (…) ¿Por qué nos comportamos, a veces, como si el mensaje de los terroristas fuera una mercancia más destinada a excitar la antención de los lectores? (…) Tienen sus propios medios de comunicación, pero éstos cumplen casi exclusivamente la función de cementar la cohesión interna en su espacio político. Al resto, nos necesitan para que labremos el camino que conduce al desistimiento colectivo. Atención no aspiran tanto a convencernos de las bondades de sus propuestas, como a que les apliquemos ese tratamiento aséptico, aceptado tácitamente por algunos de nuestros compañeros, que, invocando la imparcialidad profesional, consigue, precisamente, el efecto contrario a la mirada objetiva, en la medida que ignora o amortigua las diferencias entre el terrorismo y la democracia (…) Conviene no olvidar que en la ponencia Txinaurriak (hormigas) de KAS elaborada en 1995 para preparar el terreno al asesinato de periodistas (‘el frente mediático’, que dicen ellos) explicaban que con esos atentados se trataba de conseguir ‘que los periodistas que ahora piden guerra, pidan luego soluciones’ (…) ¿Han conseguido domesticarnos? Aceptamos con resignación que nos retiren el derecho a preguntarles en sus comparecencias (…) pasamos por alto que hayan impuesto el veto a una serie de periódicos y hasta nos disputamos sus declaraciones (…) La quema de un cajero bancario puede dar para dos columnas ocn foto (..) No soy partidario de un apagón infromativo -los hechos son sagrados-, pero sí de reducir drásticamente el desmesurado espacio que dedicamos al terrorismo (…) El exceso de información produce, además, el efecto perverso de normalizar la presencia del terrorismo y de exagerar el peligro, al tiempo que adormece conciencias y facilita la impresión buscada de que todo lo que se haga contra ellos resultará inútil.

Lourdes Pérez se muestra preocupada por la utilización de las nuevas tecnologías, concretamente de internet, por bandas terroristas como Al Qaeda.

  •  Descargar el artículo. En él se aboga por extremar la responsabilidad social para sobreponerse al miedo colectivo, no magnificar equivocadamente el impacto del terror, saberlo calibrar para no infravalorarlo y no alimentar la visceralidad. Y, por supuesto, prestarle la debida atención a las víctimas.