Menos papel, menos periodistas y más información local

Los periódicos se reducen en Estados Unidos, sufren pérdidas y recortan plantillas; sin embargo, los editores se muestran optimistas. Al menos eso dice un estudio del Project for Excellence in Journalism (PEJ) que, entre otras cosas, señala que:

  1. Los periódicos en tres años han reducido considerablemente sus páginas.
  2. La secciones más perjudicadas son las de noticias internacionales y nacionales, pero también se observa que cada vez hay menos espacio dedicado a la ciencia, las artes, los reportajes especiales y diversos asuntos especializados.
  3. Los equipos que producen el diario también son menores, cada vez más jóvenes, más adeptos a la tecnología.
  4. Trabajan bajo fuertes presiones de sus superiores y empresa, tienen menos memoria institucional, menor conocimiento de asuntos comunitarios y no están entrenados en la investigación de las historias ni en la búsqueda de información en fuentes específicas.
  5. La edición está también en retroceso, por lo que no hay nadie en las redacciones que pueda detectar y corregir los errores de los redactores inexpertos.
  6. Se ravaloriza, no obstante, el periodismo de investigación, como única vía de diferenciación entre los medios.

  7. Los textos también son más cortos.
  8. La cobertura de economía está empaquetada en una sección propia cada vez más pequeña o está incorporada a alguna otra sección del diario. Las cotizaciones bursátiles tienden a desaparecer en el papel.
  9. Los crucigramas se encogen, lo mismo que las páginas de televisión.
  10. Las páginas de información local se amplían como consecuencia de la nueva ideología de lo glocal.
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El nuevo periodismo y el periodismo nuevo

Leído en Xornal.com:

“Antes, cuando se hablaba de nuevo periodismo lo hacíamos para referirnos a la corriente periodística nacida en los años 60 en Estados Unidos, en medio de importantes cambios sociales y culturales. Ahora se habla de nuevo periodismo para referirnos a cambios tecnológicos. Los Truman Capote de ahora se llaman Bill Gates. O Sergey Brin y Larry Page, los fundadores de Google”. La tesis fue defendida por el periodista José Luis Gómez, editor de Xornal.com, en un curso de periodismo celebrado en Pontedeume, donde habló sobre “El nuevo periodismo en Internet, prensa gratuita y prensa sin informadores”.

“Aquel periodismo se caracterizaba por aplicar recursos y técnicas de la literatura de ficción y otras corrientes consideradas hasta entonces incorrectas por el periodismo tradicional. El de ahora, tiene mucho más que ver con el corta/pega de las a menudo insustanciales noticias de agencias”, añadió José Luis Gómez, quien recordó que de aquella cultura nació en España un medio tan emblemático e influyente como el diario El País. “De la nueva cultura, yo no sería capaz de encontrar un referente equiparable”, matizó.

José Luis Gómez constató que “el mejor periodismo se sigue haciendo en los diarios de pago” y señaló que “la tecnología no es periodismo, si bien puede ser un buen medio para hacerlo, pero solo es una herramienta”. A su juicio, lo importante es la profesionalidad, la investigación, el buen gusto y una cierta ética en los medios.

“La prensa gratuita no ha ganado dinero”, según Cebrián

Juan Luis Cebrián habla en una entrevista en Colombia sobre la política de Prisa en el mercado americano y también sobre su visión de la prensa gratuita, la convergencia empresarial y el periodista frente a la globalización:

1. La prensa gratuita no ha ganado dinero en ninguna parte del mundo. La sacaron los fabricantes nórdicos de papel, que no sacaron prensa gratuita en sus propios países. Se puede uno imaginar que hay un intento de generar marcas globales de cara a Internet. Pero al margen de las condiciones económicas, yo no creo en la información como un commodity. Si hay un vínculo fuerte en la historia de la comunicación, ahora que hablamos de interactividad e Internet, es entre el lector de un periódico y la redacción de ese periódico. Por lo tanto, es la adhesión de los lectores lo que genera la estabilidad y el crecimiento del periódico. Yo creo que los periódicos se venden por lo que dicen, no porque sean más baratos o porque los regalen en las calles. Y hacer periódicos sólo como soporte de la publicidad, pues te lleva a hacer periódicos con la información como commodity, que no es la base de un periódico. Yo me enteré de que habían liberado a Íngrid Betancourt no leyendo El Tiempo, ni oyendo radio Caracol, ni viendo la CNN, ni comprando SEMANA. Me enteré por un mensaje de texto que me envió un amigo al celular. Por lo tanto, yo creo que los periódicos cumplen una función en la socialización y en la creación de opinión pública, y eso nada tiene que ver con la prensa gratuita.

2. La tendencia a la concentración de los grupos responde a las tendencias de concentración de los demás sectores de la economía. Tiene que ver con los avances tecnológicos, con la globalización del mercado, con la generación de márgenes en la producción, y es una tendencia que va a seguir. Yo diría que va a convivir esa tendencia con el mantenimiento de empresas que serían equiparables a las empresas artesanales cuando aparece el proceso de industrialización, locales y potentes, que pueden vivir durante mucho tiempo sirviendo a su mercado (…)

Creo que al final las grandes corporaciones van a seguir en el mercado global, que tiene sus peligros, sobre todo para la libertad de información y para el pluralismo. Y que tiene sus ventajas también. Lo que hay que hacer es convivir, saber responder a las necesidades de la autonomía de las redacciones y la libertad de información en las grandes corporaciones. Y al mismo tiempo, que esa autonomía se beneficie de las bondades de la corporación.

3. Qué es la información, qué es el conocimiento y qué es la sabiduría, son los tres escalones de la percepción intelectual del hombre. Personalmente sigo creyendo que el periodista del futuro va a ser el mismo del pasado. Sigo creyendo que el periodista es un señor que cuenta a los demás lo que pasa.

La dificultad que tenemos ahora es que la sociedad digital tiende a anular los procesos de intermediación. Eso significa que hay mucha información veraz mezclada con muchas mentiras, muchos rumores y mucha basura. Es lo que pasa con algunos blogs, pues como no hay una intermediación, la verdad convive con la mentira. Hoy cualquiera que saca una foto o un video o tenga acceso a una noticia, la puede colgar en la red inmediatamente. Pero todavía tendrá que haber una gestión de la calidad de esa información. En Corea hay un periódico en Internet hecho sin redacción, donde los redactores son 200.000 ciudadanos; es un gran éxito económico y participativo. ¿Qué capacidad hay de mediación o de interpretación de la realidad? No lo sé. Y vamos a convivir con estas paradojas mucho tiempo. Pero al final asistiremos a un proceso de mediación entre la realidad y los ciudadanos, o de interpretación o análisis, y eso es lo que hacen los periodistas: mediar entre la realidad y los lectores, los oyentes, los televidentes o los usuarios de Internet. Pero hasta que eso se produzca, vamos a convivir con una etapa de confusión.

Las revistas frente al reto digital

Tres tendencias a tener en cuenta al analizar lo que está ocurriendo con en el mundo de las revistas:

1. Para los inversores, son interesantes las cabeceras con implantación en internet; sin embargo, las reticencias de los periodistas tecnoabstemios son un freno:

El auge de este medio [internet], según destaca en su informe PriceWaterHouseCoopers, está llevando a muchas compañías a comprar cabeceras con una fuerte impronta online y se prevé que esta tendencia continúe en los próximos años, siendo “obligatorio integrar las operaciones digitales y las de papel. La dificultad de muchos periodistas del papel a adaptarse a los nuevos formatos y los problemas para encontrar a profesionales multimedia que dominen tanto el periodismo tradicional como los nuevos formatos digitales son los principales frenos a dicha unión”, destaca la consultora.

2. Las revistas se copian unas a otras:

El informe también destaca que la piratería entre publicaciones es uno de los mayores problemas de estas revistas, por lo que anima a las compañías editoras a desarrollar estrategias de copyright. También las agencias publicitarias se están viendo involucradas en un proceso de transformación provocado por la digitalización, que obliga a perseguir unos objetivos diferentes a los que pretendía la publicidad tradicional en medios escritos.

3. El papel sigue teniendo sus seguidores fieles, aunque el encanto de las revistas digitales crece:

La mayoría de consumidores continúan prefiriendo leer las revistas en soporte papel, aunque la tendencia ya comienza a invertirse. El 60% afirma que también les interesa acceder a los contenidos digitales a través, principalmente, de Internet y que, en los próximos cinco años, invertirán menos tiempo en leer las revistas en papel y más en acceder a los contenidos digitales (siempre y cuando sus dispositivos de acceso estén al alcance de todos).

Además, esta tendencia hacia la digitalización también se ve reforzada cuando más de la mitad de los encuestados seguirían comprando su revista preferida si esta se publicase únicamente en formato digital. Esta forma de pensar es especialmente pronunciada en China, con casi un 80%, y Rusia e India con alrededor del 70%. En cambio, cuando se les pregunta cuánto pagarían por los contenidos digitales, la mayoría asegura que el coste de los mismos debería ser menos de la mitad del precio de la revista impresa. Por género, el informe señala que el 41% de los hombres está dispuesto a pagar por los contenidos digitales frente al 29% de las mujeres.

4. El crecimiento de una publicidad barata de gran impacto en la red marcará el cambio:

Los medios online siguen consolidando su modelo de negocio mediante los ingresos publicitarios. Un último informe de la consultora PricewaterhouseCoopers, así lo atestigua: las revistas digitales ingresarán diez veces más que sus homólogas del papel hasta 2012. El mercado global de las revistas actualmente alcanza los 50.440 millones de euros de facturación y para 2012, el estudio pronostica que la industria crecerá un 19% hasta alcanzar los 59.896 millones.

La información es de Europapress

¿Cansancio de bloguero o empuje de otras herramientas de diálogo?

Un puñado de blogueros especialistas en tecnología han ha anunciado de manera más o menos brutal su abandono del ejercicio de manera tal que lleva a preguntarse si, debajo de la publicidad que algunos buscan no hay algo más serio: ¿Crisis de los blogs?

Lo cuenta Pisani en su columna de El Ciberpaís, y lo describe como “el cansancio de los blogueros ilustres”:

Hay elementos trágicos. En abril el New York Times anunció la muerte de tres blogueros (de tecnología) atribuída al exceso de trabajo: muchos de ellos reciben apenas 10 dólares por nota o son pagados por el tráfico que generan.

De hecho los blogs de tecnología más conocidos han dejado de ser blogs para volverse medios que usan plataformas de blogs para publicar sus notas (…)

Varias tendencias se están juntando para explicar esos elementos aparentemente no relacionados entre sí pero que ocurren juntos. En lo económico la difícil situación lleva, como suele ser el caso, a una consolidación de las empresas que han dejado de ser blogs.

Paralelamente se da un movimiento de cansancio de los blogueros más activos (Arrington reconoció en abril haber engordado 15 kg que atribuye ampliamente al estrés). Mucho más importante sin embargo es la aparición y el éxito de nuevas herramientas de diálogo social como son Twitter.com y FriendFeed.com y de espacios como MySpace.com. Facebook.com o Hi5.com. En vez de depender del bloguero, las conversaciones se dan de manera más ágil y menos jerárquica.

Crisis ¿qué crisis?

Puede que a los políticos les dé reparo hablar de crisis, pero a los periodistas nunca nos pasó. La profesión está inmersa en ella casi desde su nacimiento.

Siempre nos referimos metafóricamente a la primera acepción que da la RAE a la palabra, “Cambio brusco en el curso de una enfermedad, ya sea para mejorarse, ya para agravarse el paciente”. El vocablo nos resulta familiar, ya sea por cuestiones éticas, ya sea por razones tecnológicas o, sencillamente, por cabezonería corporativa. Sin embargo, ahora tenemos que utilizarlo con su último significado: “Situación dificultosa o complicada”. 

Y esta vez no se trata de “precariedad en el empleo”, que eso era tan crónico como la propia crisis en primera acepción. Ahora el escenario es de dificultad generalizada. También para los gratuitos, como se había comentado estos días.

No creí que la cosa iba a ser tan drástica en 20 Minutos. Al principio pensé que había un error y que, tratándose del diario más leído de España 2.911.000 lectores según el último OJD-, la noticia de los despidos masivos tendría que asentarse. No podían ser tantos. Pero no, 21personas han recibido la carta de despido. Parece un juego de números sin ninguna gracia: 20 minutos y 21 despidos.

He buscado infructuosamente una aclaración -que no explicación- en los blogs de Arsenio Escolar (director) y Martínez Soler (director general de la publicación). Quizá mañana. De momento, Manolo Saco se lo toma con ingenio. Hace un guiño a las “rebajas” y a jugar a la lotería por “si toca aquí”. ¿Se refiere al diario? 

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 No hace mucho leía en el blog de Pardina una receta para aplicar “mientras se aceleran los cierres de publicaciones en España y en el mundo –y el verano es LA época dorada de las discontinuaciones–”:

Al echar un vistazo atrás en la historia del periodismo, se diría que los tiempos duros de recesión y crisis económica parecen ser el mejor momento para sacar nuevas revistas al quiosco.

Quién sabe. A lo mejor Jose tiene razón y hay que hacerle cara a la adversidad. Pero es difícil informar sobre la crisis económica que está cayendo sin esperar que algo nos toque a los informadores.

 

El País, El Mundo y sus obsesiones

Cómo están los dos diaríos más importantes de este rincón del planeta. Mientras que El Mundo parece obsesionado con apropiarse del Manifiesto por la defensa del idioma con el mismo empeño con que la ultraderecha se adueñó de la bandera rojigualda como símbolo, El País anda dándole cabezazos a Zapatero a golpe de estudios de encargo que llegan a primera página con aires de gran bombazo informativo. Y ya son muchos días seguidos con la cantinela de que el presidente ha perdido popularidad frente a Rajoy, una musiquilla que se repite desde hace algún tiempo en un medio que tradicionalmente estaba volcado con el PSOE.

No puede ser que, debido a las vacaciones de la plantilla, no tengan nada de qué informar este verano. ¿Por qué no se dedican a investigar para refrendar de otra manera sus hipótesis? ¿Por que dan como noticia de primera la estadística de una encuesta de encargo? ¿Y por qué lo repiten y lo repiten día sí y día también?

La opinión de una sola persona, ni siquiera una de gran relevancia, rara vez llega a la portada de un diario. ¿Por qué la opinión de muchos, a veces claramente mediatizada, se convierte en un titular de importancia capital cuando no hay ninguna elección a la vista?

No nos engañemos. La guerra del fútbol, que ha provocado que Digital+ pierda los derechos de la Champions, ha desatado los truenos en la calle Miguel Yuste. Pero todo es tan burdo que los lectores se han dado cuenta y están protestando.

Así están las cosas. Unos quieren arreglar las cuentas con unos políticos que no les dejan hacer negocios a sus anchas tal y como estaban acostumbrados. Esos traidores que les deben tantos favores… Otros quieren que los lectores más conservadores se enteren de que ellos son los abanderados del conservadurismo patrio. Todo sea para recoger esos lectores de derecha que supuestamente andan perdidos por el quiosco. El ABC  y a La Razón no refrendan sus opiones como antes.

Por cierto. Que nadie se quede sin leer el “Manifiesto por la lengua común“. Y después que opine. Incluso que vea los vídeos de la presentación que se hizo en Madrid. Por mi parte, estoy de acuerdo con todo lo que expresa y me parece una pena que este documento, tardío pero necesario, se utilice comercial y políticamente. Aunque comprenda las reticencias (sólo algunas), animo a todo el mundo a que lo firme.

Porque es cierto que son los habitantes quienes tienen los derechos y no las regiones en donde habitan. La lengua la determinan/deberían determinar/ los hablantes y no los territorios o los políticos de turno. Y precisamente porque algunos políticos -y también algunos medios- se muestran como amedrentados por un pensamiento que parece falsamente dominante y, lo que es peor, muchos de ellos no hacen nada porque les parece que esa pasividad es progresista además les ayuda a mantener alianzas beneficiosas con los nacionalistas.