El periodista como integrante de una red social, para su trabajo o para uso personal

Las encuestas reflejan en números y gráficos la evolución que, al ritmo que marca la red, se ha producido en muy poco tiempo en el consumo de información. Las más recientes, “Navegantes en la Red” del EGM, en España, y “Understanding the Participatory News Consumer”, del Instituto Pew en Estados Unidos, confirman que la influencia de las audiencias a través de las redes sociales es cada vez mayor. Un fenómeno que los periodistas deberíamos seguir de cerca.

Acabo de leer queFacebook da pasos de gigante para convertirse en un auténtico medio:quiere conocer su audiencia para controlar mejor la publicidad. Su reciente alianza con Nielsen –materializada la herramienta BrandLift– asegura información detallada sobre los usuarios de los anuncios aparecidos en Facebook (en inglés). Jeff Jarvis ya nos avisó de que la red social creada por Mark Zuckerberg mantiene el control sobre las identidades porque eso le permite beneficiarse, en lugar de dejar que cada uno controle sus datos y pueda relacionarlos con el resto de su identidad online presente en otras plataformas y redes sociales. Y RinzeWind manifiesta, a continuación en una entrada titulada  “Facebook y la privacidad”, por qué él nunca se hará una cuenta en esta red social, las razones deja que las expliquen “otros que lo han hecho mejor de lo que lo podría hacer yo”.

Aprovecha para mostrar este gráfico que se ha publicado en DeObfuscate. Muestra cómo la política de privacidad de la red social va evolucionando con el tiempo y con la cuota de mercado que va adquiriendo:

 

 Podría parecer que se trata de algo ajeno a nuestra profesión, pero no es así. Antes que nada, me gustaría recordar que, en una lista de las 1000 webs con mayor tráfico en todo el mundo elaborada por Google, Facebook es ya la página más visitada:

  1. Facebook.com: 540 millones de usuarios únicos.
  2. Yahoo.com: 490 millones de usuarios únicos.
  3. Live.com: 370 millones de usuarios únicos.
  4. Wikipedia.org: 310 millones de usuarios únicos.
  5. Msn.com: 280 millones de usuarios únicos.
  6. Microsoft.com: 230 millones de usuarios únicos.
  7. Blogspot.com: 230 millones de usuarios únicos.
  8. Baidu.com: 230 millones de usuarios únicos.
  9. Qq.com: 170 millones de usuarios únicos.
  10. Mozilla.com: 140 millones de usuarios únicos.
  11. Sina.com.cn: 130 millones de usuarios únicos.
  12. WordPress.com: 120 millones de usuarios únicos.
  13. Bing.com: 110 millones de usuarios únicos.
  14. Adobe.com: 110 millones de usuarios únicos.
  15. 163.com: 98 millones de usuarios únicos.
  16. Taobao.com: 98 millones de usuarios únicos.
  17. Soso.com: 97 millones de usuarios únicos.
  18. Twitter.com: 96 millones de usuarios únicos.
  19. Youku.com: 89 millones de usuarios únicos.
  20. Ask.com: 88 millones de usuarios únicos.

(La lista completa se puede consultar en “The 1000 most-visited sites on the web”. Como nota al margen, nótese que los medios de comunicación “tradicionales” no aparecen hasta el puesto 43, ocupado por la BBC. La CNN está en el 64 y The New York Times, en el 83. Por otra parte resulta significativo para un apunte de nuevas formas de dominación cultural que en esta lista es abrumadora la presencia de empresas estadounidenses)

En un momento en que hasta Obama se salta a los periodistas para difundir su mensaje, con lo que, además de aprovechar la máxima difusión, se ahorra alguna que otra pregunta inoportuna y más de una foto indiscreta, Facebook se convierte en botín de ciberpiratas, que también los hay. Sin ir más lejos, investigadores de VeriSign iDefense han detectado el intento de venta de 1,5 millones de cuentas de esta red social a través de un foro digital. Conclusión apresurada: los datos personales que inocentemente reflejamos en las redes sociales están adquiriendo cada vez más valor. La información personal que almacenan estas cuentas cuentan –como nos avisa Jarvis– mucho de los usuarios, de sus gustos, de lo que hacen y de lo que piensan.

Los periodistas, como usuarios tanto en su trabajo como en el ámbito personal, se encuentran inmersos en una de las oleadas laterales que ha provocado el sunami de las redes sociales. Pero los valores pueden ser muy diferentes para ellos, o al menos pueden observarse desde perspectivas distintas. Hay muchísimas muestras a favor de la incorporación de blogs y redes sociales a las rutinas periodísticas. De hecho un reciente informe de la Fundación Nieman para el Periodismo de la Universidad de Harvard (informe completo en inglés) ha reunido una treintena de artículos en los que se describe cómo puede aprovechar un profesional de la información las oportunidades que le ofrecen herramientas como Facebook o Twitter.

Las empresas, por su parte, se muestran cada vez más preocupadas por el comportamiento de sus redactores en estas redes sociales. Tanto la agencia Associated Press como los diarios The New York Times o Wall Street Journal ya han dispuesto diversas medidas para intentar controlar qué dicen y qué muestran sus empleados en sus perfiles personales. Uno de los últimos en tomar cartas en el asunto ha sido Washington Post, que ha enviado a su plantilla instrucciones para que no comenten en la internet nada relativo con el trabajo de la redacción, ni, por supuesto, a negociaciones que se lleven a cabo en el periódico o comentarios sobre la competencia. El documento, donominado “The Washington Post Social Networks Guidelines” parte de la idea de que los periodistas representan al medio para el que trabajan, incluso cuando entran en la red con nombre propio y para solventar cuestiones privadas. Por ello, han de proteger la “integridad profesional” identificándose  siempre como periodista del diario y manteniendo, también en estas redes, principios como la transparencia, exactitud, claridad y concisión en los mensajes.

En línea con otros medios que se habían manifestado antes al respecto, el caso del Washington Post ha tenido un eco global por lo pormenorizado del mensaje –muy restrictivo- y la influencia que tiene esta cabecera, tanto en Estados Unidos como fuera. La guía del Washington Post señala que todos sus periodistas “deben renunciar a algunos de sus privilegios como ciudadanos particulares” y les prohíbe “escribir o publicar cualquier cosa que pueda reflejar una parcialidad o favoritismo político, racial, religioso o sexual”. En este punto ha recibido muchas críticas.

Para los responsables del diario es importante que los trabajadores de WP no publiquen nada reprobable en la red ni cometan el error de incluir entre sus contactos de una red social personas o grupos considerados políticamente incorrectos. No desean que problemas racistas, sexistas o religiosos les salpiquen innecesariamente porque un redactor haya bajado la guardia en una red social. Si el periodista se encuentra inmerso en una investigación y necesita romper estas normas, precisará la aprobación de un superior.

Al controvertido caso del Washington Post, que ha sido el último y el más estricto hasta ahora en cuanto a sus recomendaciones, se le suma el manual de la National Public Radio (NPR). La prestigiosa radio pública estadounidense ha pedido a su plantilla, en un tono mucho más realista, que utilice las plataformas digitales “como una forma de conectar con la audiencia” pero sin hacer “nada que dañe a su credibilidad ni a la de NPR”.

Paper Papers, en una entrada muy crítica, que titula “Torquemadas digitales” http://paperpapers.blogspot.com/2009/09/los-torquemadas-digitales.html , reúne algunos de los consejos de la NPR:

-Los periodistas tienen que asumir que todo lo que escriben o reciben en las redes sociales es público;
-Se debe usar el nivel más alto de privacidad para controlar la actividad en estas plataformas, en orden a que nadie puede dar a conocer a la comunidad lo que uno pretende que esté en su esfera privada;
-Los profesionales no se deben comportar de forma diferente en estas redes sociales a como lo harían en cualquier lugar público;
-Aunque es recomendable que se enlacen contenidos de NPR, los periodistas no podrán utilizar material con derechos de autor sin permiso previo;
-Los periodistas deben recordar que los términos de servicio de un medio social se aplican más allá de lo que se postea y más allá de ese site.
-Se debe asumir que las mismas reglas éticas que se aplican al mundo «offline», también se aplican a la información en internet. En relación a esto, se recuerda a los periodistas que no deben perder de vista nunca cómo se actúa en NPR y ello trasladarlo a internet;
-Los periodistas tienen que confirmar toda la información que toman de estos medios sociales a través de los métodos tradicionales de trabajo (a través de conversaciones telefónicas u otros recursos similares); en este sentido, se insiste en varios puntos sobre la necesidad de verificar la fuente;
-La actividad de los periodistas de NPR en las redes sociales no puede caer en la «polarización» sobre determinados valores. No puede haber un posicionamiento en ellos;
-Es imprescindible que los profesionales de la entidad asuman que cada red social tiene su cultura y sus peculiaridades y, en consecuencia, debe respetarlas;
-Y, dos últimas cosas, si se va a escribir en alguna de estas plataformas el periodista tendrá que cerciorarse si estos contenidos se van a grabar o no y, en caso de duda, deberá consultar a su editor.
Esta guía sobre cómo se deben comportar los profesionales de NPR en su actividad diaria y personal en las redes sociales se suma a las reglas que componen el código ético del que dispone esta organización independiente.

Entre todas las recomendaciones, la influyente cadena estadounidense no olvida solicitar a sus redactores que utilicen las opciones de privacidad que ofrecen las redes sociales y se comporten al igual que lo harían en público para evitar malentendidos y problemas. Todo de sentido común y que no debería sonar a nuevo a ningún periodista. En cuanto a la propiedad intelectual, la NPR recuerda que las reglas offline también se deben aplicar al online, y que no pueden publicar el contenido íntegro de su trabajo para NPR sino sólo un resumen o extracto con enlace a la fuente original. Además se insiste en mantener la práctica de contrastar la información y consultar a varias fuentes también cuando se trata de datos conseguidos a través de la Red-

Este mismo mes de junio, la agencia de noticias Associated Press ha publicado una nueva edición de su libro de estilo (en inglés) en donde, como era de esperar, aborda este tema. Se incluyen recomendaciones para el uso de redes sociales como herramientas de trabajo con una mentalidad mucho más abierta que la expresada anteriormente por otras agencias internacionales, como Reuters. En 42 entradas se aborda cómo comprobar la procedencia de las expresiones declaradas a través de Twitter o Facebook, realiza un acercamiento a los blogs, los RSS, los motores de búsqueda y otros términos con los que los profesionales de la agencia se tienen que familiarizar.

AP creó una cuenta en Twitter (@APStylebook)  donde se pudo seguir el proceso de elaboración del libro de estilo. Una experiencia interesante que aglutinó a más de 44.000 seguidores que hicieron preguntas y comentarios sobre el tema. La agencia, en este caso, no desea comprometer el ámbito personal de sus periodistas.

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Integración de redacciones vs. integración expandida

A veces pienso que la integración de redacciones parece un pensamiento único, porque lo de inevitable me suena a cantinela de economista liberal proponiendo recetas macroeconómicas. Brillante, como acostumbra, también Pablo Mancini reflexiona sobre el huracán de convergencias redaccionales que arrasa el mundo periodístico y sobre la oportunidad que puede significar para superar una fase de obsolescencia empresarial y, de paso, reinventar la fábrica de noticias:

Es un error seguir centrando el debate de la integración en la guerra Internet Vs. Papel. En la coyuntura extrema que atravesamos, con medios periodísticos tradicionales inmersos en una doble crisis financiera y de credibilidad, y con medios digitales que aún no encuentran modelos de negocios sustentables, lo primero que tenemos que hacer es declararnos agnósticos del soporte. Y enfocar todo nuestro esfuerzo en el periodismo y el futuro del negocio.

(…) Gerentes y editores de toda la región vuelan decenas de miles de kilómetros por año en busca de la receta perfecta para la integración. Consultoras de variado calibre ofrecen servicios para dejarnos integrados. Durante estos diez años hemos viso de todo.

(…) El periodismo y los medios son pacientes difíciles en esta época en la que todo termina topándose con Internet, un entorno donde las reglas, especializaciones y procedimientos, productos y servicios, están en permanente revisión. En ese contexto, la integración de redacciones es una prescripción con diagnóstico postergado. Como Dr. House, estamos sometiendo a nuestro paciente -la industria, el medio, la profesión- a una serie de hipótesis. Un tratamiento de integración que tiene un componente de experimentación, de prueba y error, inusual en los medios.

Mancini piensa que la integración de redacciones es, tal y como se está desarrollando, “un proceso para poner a prueba nuevas mecanismos de eficiencia en la gestión de contenidos”. Propone lo que denomina una “integración expandida”, en la que las audiencias contribuyen -lo están haciendo ya- a generar una transformación de mayor alcance. 

Bueno, que si lo dice otro tan bien, mejor aconsejar que lo lean “integro” en su blog de origen:

Integración expandida: las nuevas redacciones, Pablo Mancini

Empieza a notarse el trabajo de Sindo Lafuente en El País

El País está inmerso en una serie de cambios redaccionales que conviene seguir de cerca, porque es el primero de la clase y porque en diciembre contrató a Gumersindo Lafuente y, después, éste se trajo a su equipo.

Sobre uno de estos cambios decía ayer el diario que Eskup ha sido “desarrollada íntegramente por el equipo técnico de El País”. Pero ya sabíamos que esta aplicación, de uso abierto y gratuito, se basa en la tecnología desarrollada bajo la marca Utoi por la gente de Soitu.es, medio que cerró en octubre pasado y del que Gumersindo Lafuente –hoy adjunto a la dirección del diario de Prisa–  era su fundador y director. No sé. Habrá que leer más sobre el tema porque la cuestión del desarrollo propio no está clara.

 Silvia Cobo entrevista a Lafuente y a Borja Echevarría, su mano derecha y subdirector del periódico, para que le expliquen los cambios que han introducido en la redacción de El País y hacia dónde lo quieren llevar.

Sindo ha sido siempre uno de los defensores de las redacciones desintegradas. Por eso me han llamado la atención especialmente las palabras que explican por qué en El Mundo se resistió a la convergencia y ahora en El País la vende como única vía posible. Si hasta en Huesca el pasado mes de marzo confesó que no le gustaba la palabra “integración”, que prefería denominarlo “trabajar de otra manera”:

Siempre he dicho que hay una solución para cada momento y para cada redacción. En su día, en El Mundo teníamos un producto muy ideológico y a la vez, quería ser líder en Internet. Para tener la suficiente agilidad no podíamos trabajar con la redacción de papel, pero que, curiosamente, estaba físicamente en la misma redacción. La separación era de mando.

 El momento actual es muy diferente. Han pasado diez años y con la situación económica actual, ya no puedes permitirte solapamientos de gastos. Ahora, con el mismo esfuerzo de la redacción, por muy complicado que sea, hay que diseñar el presente y el futuro.

Pero eso no nos lleva necesariamente a la integración completa de las redacciones, sino a darle la vuelta por completo a la manera de elaborar la información. Hoy el modelo de negocio es todavía inmaduro, el modelo de producto lo sigue siendo también, pero el tiempo para hacer experimentos se nos ha acabado.

(…) Porque, o nos espabilamos o vamos acabar muriendo poco a poco. Y no lo queremos, no lo vamos a permitir. Tenemos una marca y mucho talento en la redacción sobre el que trabajar.

De todas formas, la integración redaccional en El País ya es una realidad de facto, aunque aún a medias y muchos de los redactores ni creen en ella ni han asumido como propio el objetivo empresarial. Sindo la ve así:

No es una receta cerrada ni que pueda ser exportada a ninguna otra parte. Depende del momento, de las características de cada medio. Pero creo que el final está claro: que tendremos una redacción grande trabajando para la primera salida, que es la digital, y un grupo pequeño haciendo un producto de papel. Eso es un futuro de aquí 5 años, no mañana.

Va ser cierto eso de que de tanto dar vueltas a cómo va a ser el negocio periodístico no vamos pararnos nunca a reflexionar en cómo tiene que ser el periodismo. Lafuente y Echevarría han dado pruebas de tener la mente bien amueblada y de dar siempre pasos en la dirección correcta, por eso de momento me quedo con el papel que ambos entrevistados otorgan a los periodistas en el nuevo escenario, como prescriptores y como individualidad:

Lafuente: El periodista ha sido siempre prescriptor. Una de las misiones del periodista de hoy es ésta: ser administrador de los flujos de información y enriquecedor de noticias con sus fuentes.

Echevarría: Muchos no se dan cuentan de que algunos nombres de la redacción de El País lo son. Queremos reforzar esa capacidad de recomendar. Es lo que hablamos al principio, el periodista como marca. No pretendemos debilitar la marca del individuo frente al todo, sino al contrario, fortalecer la marca del individuo.

Entrevista en Escacc (en catalán)

Entrevista en Lolacomomola (traducida por la propia Silvia)  

Guerra del fútbol y malas prácticas del periodismo digital

El pulso empresarial entre Prisa y Mediapro provocó la llamada ‘guerra del fútbol’ y lleva casi dos años de enconado enfrentamiento. Pero la necesidad de dinero proporciona razones que la inteligencia no quiere ver y a principios de mes parecía que la paz estaba a punto de firmarse, aunque después no fue así.

La negativa de Sogecable (80 por ciento de Prisa) a pagar el primer plazo de los derechos por emitir partidos por televisión tiene una primera consecuencia: Mediapro se desestabiliza económicamente porque necesita esa inyección de dinero. Pero no hay que olvidar que también Prisa necesita urgentemente liquidez, y para ello el fútbol es un activo importante. Parece un escabroso asunto económico que tiene más que ver con la crisis que con el periodismo y que, como mucho, sólo afectará al deporte y a sus seguidores. No es tan sencillo. Los vaivenes de estos dos grandes grupos de comunicación tienen implicaciones hasta en política, no en vano Prisa gozó del favor de los primeros gobiernos socialistas mientras que Zapatero ha inclinado la balanza hacia Mediapro.

Esto, como es lógico genera carnaza para los rumores de todo tipo que, tengo que confesar, suelo seguir. Pero no es lo mismo que en una página web te informen de los últimos rumores que se generan en el mundillo periodístico que copien directamente y vendan como propio lo que otros han escrito. Una cosa es enlazar a lo que que otro profesional (estamos hablando de periodismo) se ha esforzado en recopilar para elaborar su artículo. Otra cosa es tomar tal cual -y sin cambiar ni un adjetivo- el trabajo, eliminar la firma y, para cubrirse las espaldas, incluir entre los párrafos una frase que aluda al verdadero autor.

Original: “Las vuvuzelas de Media Prisa”, Francisco Álvarez. Sección: “Medios y Redes”. ABC. 19/06/2010 a las 03.06 h

Apropiación: “Las vuvuzelas de Media Prisa”, Redacción. Sección: “Periodismo”. Periodista Digital. 19/06/2010 a las 09:48 h

Philip Bennett, teoría y práctica sobre el periodismo que hay que hacer

El reportaje “Retrato de un país en crisis”, de Philip Bennett en El País me ha recordado que quería revisar y archivar algunas ideas interesantes de este periodista estadounidense, que fue editor del Whasington Post desde 2004 hasta 2008.

El síndrome de cíber Sthendal  puede convertirse en un peligro cierto. De repente, en la red hay demasiadas personalidades a las que atender, demasiados pensamientos sobre los que depositar unos minutos de atención. No hay tiempo. Y ése, más que la evolución vertiginosa de los dispositivos y las tecnologías, será uno de los factores determinantes que van a marcar –al menos a corto plazo- la evolución y la percepción de internet: el tiempo, o mejor dicho su limitación.

Ahora, sumido en esa especie de vértigo que produce atender a demasiadas luces a la vez, repaso algunas de las cosas que leído últimamente. Intento (¿en vano?) ordenar las ideas y recuperar datos que no quiero que se pierdan en los límites de mi memoria. Este blog me ayuda en esa labor de rastreo, reflexión y archivo de fogonazos sobre la profesión. Aquí dejo hallazgos como éste que considero que merece la pena compartir. Seguro que para muchos no serán nuevos, pero con la redundancia de la blogosfera muchas de las ideas afortunadas no se perderán y, en su caso, se oirán con más claridad:

El Cuaderno de Periodistas de la APM, una publicación con la que colaboro, ha reproducido en su último número una ponencia de Philip Bennett durante el debate sobre lo que pasó en los medios periodísticos en 2009 y las expectativas para 2010. El encuentro, organizado por la Fundación Nuevo Periodismo Iberoaméricano, tuvo lugar en Bogotá (Colombia) el pasado 16 de diciembre.Entre los subrayados que hice veo:

“Hoy en día, muchos de los periodistas más ilustres pasan más tiempo pensando en los nuevos modelos de negocio del periodismo que en los nuevos modelos de periodismo. Creo que esta es una oportunidad perdida.”

“Nos propusimos lograr la modesta tarea de imaginar juntos el sitio de noticas del siglo XXI. Esa tarea no ha sido lograda por ninguna empresa de noticias y nosotros no lo logramos tampoco.”

Lectura aconsejable, tanto la del reportaje (para entender mejor el alcance de la crisis en España y para analizar un artículo admirablemente estructurado) y la ponencia (para situar las perspectivas del periodismo tras la primera década de la Edad de Google).

Erratas, gazapos y aviso a los lectores

Recupero mi actividad normal tras una larga temporada de tensión acumulada que me ha alejado del blog. Bueno, ha merecido la pena y ya estoy de nuevo operativo.

Esta mañana leí que a la cantante Bebe iban a ponerle una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. A mediodía ya se estaba desmintiendo la noticia. La agencia EFE, generadora de la información, había rectificado poco después de lanzar la noticia con la aclaración de que el reconocimiento no estaba dirigido a la cantante española sino a Bebe & Cece Winans. Nada que ver.

Esto me hace pensar en lo curioso de las rectificaciones. Suelo mirar la fe de erratas de El País, que se ha propuesto no dejar pasar una y las refleja día a día en su página web. Si bien es cierto que hay que buscarlas. Y no es lo mismo que se puntualice un error comprensible (las erratas so las últimas que abandonan el barco, recordaba Escolar), como el de Lluís Bassets al escribir centro-izquierda cuando quería decir centro-derecha al refererirse a la coalición de gobierno en Alemania, que haya que reconocer una metedura de pata de calado. Un ejemplo subsanado (?) más tarde: la afirmación de que la lista de asistentes al foro Bilderberg, que ronda el centenar de personas, “no es pública”, cuando sí lo es.

La sección “Fe de errores” sirve para enmendar esos pequeños fallos que a todos se nos cuelan. Es comprensible que Antonio Elorza, y tras él los editores del artículos, confundiera en el artículo La patria de los italianos, publicado el 25 de mayo, dos fechas: la expedición de Garibaldi fue en 1860, no en 1861; y la proclamación del Reino de Italia, en 1861, no en 1862. A algunos cinéfilos quizá les sorprendiera el cambio de nacionalidad de un lauredo en Cannes, que es tailandés, y no taiwanés como se decía en el titular -corregido- de la información en la sección de Cultura. Son despistes, deslices, pequeños equívocos que hasta en las redacciones mejor preparadas se cuelan.

Queda la duda de si en un medio como El País debería haberse publicado esto. Son dos ejemplos recogidos de su “Fe de errores” corresponden a la edición impresa:

14 jueces se presentan para sustituir temporalmente a Garzón – En la información titulada “Catorce jueces se presentan para sustituir temporalmente a Garzón”, publicada el 9 de junio en la página 16, se afirma que si Garzón volviera a su puesto, su sustituto quedaría adscrito a la Sala de lo Penal, cuando en realidad el sustituto volvería a su plaza de origen, ya que se trata de una comisión de servicios y no de servicios especiales.

Clásicos que se ponen al día – En el pie de foto de la información Clásicos que se ponen al día, publicada el domingo 6 de junio en la sección de Tendencias, las butacas Plastic de los diseñadores Charles y Ray Eames producidas por VItra fueron designadas equivocadamente como taburetes de Alvar Aalto producidos por Artek.

Más allá del puro gazapo, el diario ha reconocido (¿le exime de culpa?) que “En la información sobre el estudio que detecta abusos en las residencias de ancianos, publicada ayer, 17 de junio, en Sociedad, se incluía la fotografía de un centro de Fuenlabrada que no tiene ninguna relación con este caso”. Porque una cosa son los gazapos, que han generado una enorme literatura, casi siempre condescendiente y humorística, y otra muy distinta las equivocaciones producidas por la omisión, el olvido o la ignorancia, tanto del autor como de quien supervisó su trabajo. En las rectificaciones se mezcla todo.

El objetivo de las “cero erratas” es un sueño de los editores, una químera, un deseo utópico. Ya lo sabemos aunque intentamos conseguirlo.

Para entretenerse un rato y reflexionar sobre el tema:

Scott Rosenberg: «Los errores periodísticos, como los informáticos, son problemas que hay que resolver».

En Flickr se puede ver una recopilación de imágenes de erratas donde aparecen todo tipo de textos de periódicos en formato árbol muerto, periódicos digitales, algunos olvidos de maquetistas, rótulos de tiendas y similares.

Otra Recopilación de erratas de prensa entre las muchas que se pueden encontrar en cualquier buscador.

Gincana de erratas de todo tipo y selección de erratas que atentan contra la lengua.