Píldoras para el fin de semana

Se venden más periódicos, pero no aquí

La Asociación Mundial de Periódicos (WAN, por sus siglas en inglés), ha celebrado el 27 y 28 de mayo su conferencia anual en Barcelona bajo el lema “El poder de la prensa impresa“. Según datos proporcionados allí, la circulación mundial de periódicos creció un 1,3 por ciento en 2008, con casi 540 millones de ejemplares vendidos cada día. Esto representa un crecimiento de 8,8 por ciento en los últimos cinco años. La venta de periódicos creció en África, Latinoamérica y Asia, sobre todo en India y China, pero cayó en Europa y Norteamérica. Gavin O’Reilly, Presidente de la WAN, lo explica así:

Se podría decir que dicho crecimiento tiene lugar en los mercados en desarrollo y oculta una tendencia decreciente constante en los mercados de los países desarrollados. Y hasta cierto punto, eso es verdad, pero resulta parcial, pues las compañías de periódicos en dichos mercados [en desarrollo] han adoptado tecnologías digitales para aumentar sus audiencias (…) La opinión, incluida la crítica, debe titularse en letra cursiva.  

Vía WAN-press.org          

      

Preocupación en Suramérica

La Sociedad Interamericana de la Prensa (SIP) ha mostrado su preocupación por la propuesta de los presidentes de Ecuador, Rafael Correa, y Venezuela, Hugo Chávez, de plantear a la Unasur la creación de un organismo que se encargue de vigilar a los medios de comunicación de Suramérica. El caso de Venezuela merece una mención aparte. Yolanda Valery analiza en BBC la situación de los medios en Venezuela, donde el gobierno y los medios que se oponen a él mantienen un pulso desde hace años, con tres batallas muy definidas:

RCTV. Uno de los momentos más álgidos se presentó hace exactamente dos años, cuando el gobierno decidió no renovarle la concesión a Radio Caracas Televisión (RCTV), a la que había acusado de conspiradora y golpista.

Ley Resorte. En 2005, el gobierno promulgó la Ley de Responsabilidad Social de Radio y TV -conocida como Ley Resorte-, que según el gobierno busca promover el uso responsable de los medios, ante lo que el gobierno ha visto como abusos. Sus críticos dicen que promueve la “autocensura”.

Globovisión. En la más reciente polémica, el presidente enfiló sus baterías contra Globovisión y aseguró que tomaría medidas contra “el loco con cañón”, como se refirió al director del medio. Hugo Chávez envió policías a la casa del presidente de la cadena, Guillermo Zuloaga y ha acusado a ese canal de televisión de utilizar “terrorismo mediático” y el “discurso de odio” con “fines desestabilizadores”.

 

Almódovar se cabrea con Boyero y Hermoso

Esta semana se ha hablado mucho de la visceral reacción de Pedro Almodóvar contra Carlos Boyero, crítico de cine de El País, y el jefe de la sección de cultura de este periódico, Borja Hermoso. El manchego se ha despachado a gusto en su blog. La verdad es que ‘Los abrazos rotos’ a mí no me ha parecdio una gran película, por lo que no me extraña que los de El Deseo se volvieran a casa con las manos vacías a pesar de las expectativas del director. 

ACTUALIZACIÓN 31.05.09. Milagros Pérez Oliva, Defensora del Lector de El Páis es emplazada a responder por varios lectores. Y lo hace:

La libertad del crítico para criticar es intocable, como lo es también la independencia del diario para decidir a su criterio quién y cómo deben cubrir un festival de cine. Pero del mismo modo creo que es incuestionable la libertad del criticado para criticar a su vez al crítico. Y, por tanto, yo no consideraría un intento de presión que el cineasta se defienda en su web. La misma libertad que asiste a Boyero para criticar desde EL PAÍS al director de cine, asiste a Almodóvar para expresar como mejor le parezca su malestar (…) Siendo el estilo de Boyero tan manifiestamente subjetivo, sus críticas deberían presentarse siempre de forma clara como opinión.

 

¿Empresas o medios de comunicación?

Carlos Ayala Ramírez reflexiona en Adital sobre el papel de la empresa en el periodismo. Lo hace en unos momentos en los que el ultraliberalismo es pensamiento único y no deja resquicio para otras vías:

El medio como empresa. Es un hecho que la mayoría de medios de comunicación social están configurados como empresas que buscan obtener recursos y beneficios en el mundo del mercado. Hablamos del medio como empresa con exigencias muy concretas: rentabilidad, optimización de recursos, éxito financiero (…)

Hay que hacer prevalecer la empresa como medio y no el medio como empresa. La comunicación y la información no pueden ni deben reducirse a una mercancía que se produce y se vende.  Hay que evitar que los criterios del mercado se impongan a los criterios éticos o que éstos se vean postergados por la lógica empresarial que puede resultar perversa para la sociedad y para los mismos profesionales de la comunicación.  

 

La causa y los periodistas

Miguel Ángel Aguilar habla en El País de los periodistas ‘con causa’:

Los periodistas están siempre solicitados para que desempeñen el papel de promotores, para que ofrezcan espacios de mayor relevancia a los asuntos con causa, como la cinta roja de los juzgados indica la prioridad de atención debida a las causas con preso. Pero esa solicitud sólo puede satisfacerse postergando a su vez otros asuntos que compiten por ese mismo privilegio. Porque sabemos que la atención es un bien escaso (…)

Así sucede también en los periódicos, a los que debe negarse indulgencia alguna cuando al enamorarse de sus propias noticias acaban aturdidos y contagiando de aturdimiento a sus lectores. Porque los periódicos deben en última instancia cultivar la tendencia que les haga independientes incluso de sus propietarios y de sus periodistas. De modo que al procesar sus noticias, también las más exclusivas, deben hacerlo respetando las pautas de ponderación que merece siempre su audiencia. Porque la exclusividad en absoluto confiere de antemano a una información el valor de un titular en primera página a seis columnas. Porque muy por delante de esos aspavientos, destinados tal vez a elevar la moral de la propia tropa periodística, están los deberes imprescriptibles con aquellos a quienes el periódico se dirige.  

 

‘Twittervistas’, nueva forma de entrevistar

Público descubre la novedosa forma de entrevistar de Pérez Miguel. El periodista, más conocido como Allendegui, (eliminado debido a fallos ‘telefónicos’ 11,1,11, que es el día de los palotes) entrevista a personajes interesantes del cibermundillo y para ello utiliza la web social o herramientas propias del microblogging. Despúes muestra sus charlas en su blog, Gente de Internet. Prefiere llamarlas ‘twittervistas’. 

En información, la garrafa es lo de menos

José Luis Pardo, catedrático de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid, en su artículo “Las garrafas y el vino del periodismo”, mantiene que nos estamos perdiendo en la discusión papel-pantalla, que no deja de ser de contenedores, mientras hemos olvidado los contenidos, que son lo importante. Para Pardo ésta es una forma de enterrar la profesión, que no aprovecha el gran activo que tiene en la opinión: 

Como la opinión -es preciso recordarlo ante el notorio desgaste que ha sufrido este término- consiste siempre en un juicio argumentalmente justificado y expuesto a la discusión, y no en la simple emisión de gustos, intereses o preferencias presuntamente indiscutibles, ésta es la única función de la prensa que puede efectivamente contrarrestar la proclividad a la indiferencia y la amalgama que subyace al carácter amorfo de la temporalidad moderna, pues ella es la que produce inmediatamente jerarquías y vínculos conceptuales entre los contenidos, que obligan a distinguir unos de otros y que hacen imposible considerarlos a todos ellos iguales e igualmente prescindibles o renovables. Por tanto, es también la única función de la prensa capaz de distinguirse de la simple propaganda, del negocio o del ingenio publicitario, porque es la única que garantiza su autonomía con respecto a esas otras esferas de influencia de los poderes fácticos (…)

Y la discusión acerca de qué podríamos hacer para mejorar el periodismo, el nivel cultural, las instituciones educativas o la investigación científica no puede celebrarse porque es una discusión de contenidos, y de momento estamos ocupadísimos con los contenedores y con la publicidad, con los portátiles, los móviles y las descargas caseras. Y no es por culpa de estos artilugios, sino de algunas decisiones políticas y profesionales, por lo que los periódicos, los libros, las escuelas y las universidades, que fueron hasta hoy los lugares naturales de estas discusiones, se están volviendo literalmente insoportables, es decir, inviables en cualquier soporte.  

 

Puntualizaciones a la integración

En las sesiones de trabajo 10 en Comunicació sobre periodismo y nuevas tecnologías -que organizó la Fundació Escacc en el Col·legi de Periodistes de Catalunya se escucharon las palabras del holandés Piet Bakker, profesor de Cross Media Content (información y convergencia de medios) en la Universidad de Utrecht, sobre convergencia redaccional.  Leo la crónica en La Vanguadia, y me parece que Bakker aporta algo de sensatez a lo que se ha dicho sobre el tema: 

Aunque a priori la integración pueda parecer la opción más económica, en realidad puede ser más costosa que mantener redacciones separadas ya que, según Bakker, con la fusión aumentan los costes de organización y de coordinación.  
Además, “transferir el mismo modelo de negocio” al periodismo online quizás no sea la fórmula más adecuada. Entre otros motivos porque un periódico o una televisión de ámbito nacional compiten con cinco o seis cabeceras o emisoras, mientras que una web tiene cientos de competidores. La consecuencia de esta mayor competencia es que la publicidad da menos dinero.

También es fundamental ser consciente que las personas que recurren a la versión digital de un medio tradicional “son distintas y tienen una actitud distinta” de los usuarios habituales del medio. Según Bakker, la coincidencia es tan sólo de un 20%.  

 

¿Quién gana con los lectores electrónicos?

Las palabras de Piet Bakker en 10 en Comunicació sobre la experiencia periódisica del e-reader merecen una píldora aparte:

En relación a la reciente aparición de las suscripciones a los periódicos vía e-reader, Bakket criticó que en Estados Unidos (donde esta opción está más avanzada) el portal Amazon se queda con el 70% de la cuota y con todos los derechos. De esta forma, un periódico como The New York Times, que ofrece este tipo de suscripción por entre 10 y 15 euros al mes, acaba percibiendo sólo 30 euros por su contenido de todo un año. “Debemos replantearnos cómo vamos a hacerlo”, sentenció.

Vía La Vanguardia  

Teléfonos inteligentes como herramienta periodística

Leo en Alt1040 que  en Estados Unidos ya se pide que los estudiantes de Periodismo utilicen el i-phone:

Sé que actualmente un smartphone es algo de lo más normal, pero vamos, no todo el mundo posee uno. Por ese motivo me pareció bastante raro que la Escuela de Periodismo de la Universidad de Missouri obligue a sus estudiantes a tener un iPhone o un iPod touch. Y aunque no lo creas, esto no es opcional, o lo tienes, o te vas a casa.

Desde la universidad aseguran que el dispositivo sirve para descargar material que se encuentra en la red y que además es útil para aprender cómo manejarse con el periodismo multimedia, cosa que no niego, pero convengamos que no es una herramienta fundamental para ejercer la profesión y mucho menos para dejar a estudiantes fuera de la carrera.  
 

Puertas al campo digital

Internet para muchos es como el Salvaje Oeste, lleno de indios cazando bisontes y aprovechando unas riquezas que los colonos piensan que son suyas. Pronto vendrá el hombre blanco para poner orden en tanto caos. Los primeros pasos son tímidos, porque la opinión pública protege de momento a las tribus digitales partidarias de la gratuidad y desconocedora de cualquier tipo de copiright. Pero ya empiezan a llegar caravanas con pioneros dispuestos a hacerse con el terreno. Lo leo en el blog del Knight Center. Se están desarrollando herramientas para que los editores de periódicos impidan o detecten cuándo blogs y pequeños sitios web copian su contenido. Las quejas por este motivo crecen paulatinamente. La  agencia Associated Press (AP) anunció recientemente “un plan para proteger sus contenidos y el desarrollo de un sistema para rastrear la distribución de sus informaciones en línea”. El artículo habla de dos sistemas informáticos de control.

Los sindicatos defienden la autoría

La Federación de Sindicatos de Periodistas (FESP) ha entrado en liza por la reciente sentencia sobre el derecho de los editores a cobrar derechos de autor de las empresas de presclipping y los derechos reprográficos, pues considera que no tiene en cuenta a los periodistas. La FESP anuncia también que impulsará sin demora la creación de la gestora de derechos de los profesionales de la información, prevista en la legislación.  Igualmente se compromete a defender, con todos los recursos legales a sus disposición, el derecho de autoría de los periodistas. En este caso, espera que una resolución en instancia superior enmiende este fallo que considera injusto, pues de no ser así intervendrá.

 

 

Qué pasa con los derechos de autor que generan nuestros artículos

Hay algo que no entiendo, y creo que me costará mucho tiempo hacerlo: la actitud de los periodistas ante los derechos de autor. Parece que por pudor o no sé muy bien por qué hemos delegado en los editores, que se han convertido en los propietarios absolutos de todo lo que compete a nuestros artículos. ¿Qué pasaría si las discográficas hicieran lo mismo con la obra de los músicos o las editoriales con la de escritores y traductores?

Los fotógrafos, esos compañeros de fatigas, espabilaron a tiempo y tienen su terreno bien acotado. No es momento para reivindicar derechos de autor, pues se basan en una legislación pensada para la Inglaterra preindustrial y se adaptan mal a los nuevos tiempos de intercambio global de conocimiento. Las leyes no nos sirven, los legisladores no muestran cintura y, encima, los jueces tampoco parecen entenderlo o, como en este caso, se atienen a literalmente a lo que está escrito.

Acabamos de asistir al último episodio de una batalla en la que los editores han ganado algo que no les corresponde, los derechos de autor de la información. ¿O sí? Los juzgados españoles han reconocido a los editores como propietarios exclusivos de los contenidos de sus diarios. Los periodistas aquí no cuentan.

No es momento, repito, de reivindicar. Porque va contracorriente, pero tampoco parece una buena opción quedarse impasible mientras otros (los editores) se apoderan de una propiedad que, de existir, no es suya.

Qué ha ocurrido: El  juzgado 6 bis de lo Mercantil de Madrid da la razón, después de más de dos años de litigio, a la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE). Documentación de Medios, empresa dedicada a lo que se conoce como press-clipping (elaborar resúmenes de prensa y boletines temáticos mediante recortes, fotocopias y enlaces a medios), debe cesar en su actividad cuando no cuentan con la debida autorización de los propietarios de la información. Es la primera sentencia que se produce en España en este sentido. La batalla legal la han ganado 55 editores españoles, asesorados por el despacho de abogados Cremades & Calvo-Sotelo.

Qué dice la sentencia: Se fundamenta en que este tipo de empresas deben alcanzar acuerdos previamente con los editores, que son los propietarios de la información, puesto que la elaboración de resúmenes y recortes de prensa de lo publicado en los diversos medios es una actividad de un gran volumen de negocio que, en ocasiones, se realizaba sin las correspondientes autorizaciones. La sentencia considera que “recopilar y a realizar fotocopias y digitalizaciones de artículos periodísticos con cita del medio impreso diario y del día a que corresponde (…) carece de creatividad o esfuerzo creativo alguno”. Ganar dinero con ello es”una remuneración con aprovechamiento del esfuerzo y actividad empresarial y comercial ajena”. No considera en ningún momento que los editores están reclamando un rendimiento por un esfuerzo ajeno, el de los periodistas.

Qué dice la Ley:  la Ley de Propiedad Intelectual (LPI), aprobada en 2006 -artículo 32-, deja claro que el propietario de los derechos de autor de una noticia es el autor, el periodista. No obstante, la patronal de editores, que cuenta con el apoyo de los grandes grupos mediáticos (léase PRISA, Vocento o Unedisa) ha rebuscado en la legislación hasta encontrar el artículo adecuado, el 8, que considera que “el periódico es una obra colectiva”. El juicio ha dejado claro que “los periodistas ceden los derechos de autoría” mientras que los fotógrafos no lo hacen.

Qué pasa con el clipping en España: Hay dos tipos de empresas que elaboran resúmenes de prensa: por una parte, un grupo acogido bajo el parapeto de la Asociación de Empresas de Seguimiento de Información y Publicidad, la AESIP, (Documentacion de Medios, la condenada -creo, pues no he podido confirmarlo aún- pertenece a ella) ha buscado un acuerdo con las asociaciones de la prensa (PDF) para pactar una cantidad que, más tarde, repecutiera en los periodistas como autores. La sentencia recoge que este tipo de acuerdos no son legalmente válidos. Por otra parte, están las empresas que hacen ‘clipping’ a gran escala, como Sofres y Acceso Havas-Mediaplanning, que pantan directamente con los grandes editores.

Qué pasa(rá) en la Red: La sentencia descarta también modelos de negocios que puedan surgir. Literalmente dice: “al amparo de la excepción de la cita del artículo 32.1 de la Ley de Propiedad Intelectual puedan desarrollarse modelos de negocio que se limiten a reproducir y digitalizar contenidos de otros y a percibir una remuneración aprovechándose, así, del esfuerzo de los editores” [que reconozca sólo el ‘esfuerzo de los editores’ llama la atención]. Todas las miradas se dirigen ahora a Google News y los problemas legales que se plantearán cuando comience a incluir publicidad. Después a otros agregadores. Ya hay jurisprudencia en España que descarta que al amparo de la excepción de la cita del artículo 32.1 de la Ley de Propiedad Intelectual puedan desarrollarse medios digitales que se limiten a reproducir y digitalizar contenidos de otros y a percibir una remuneración aprovechándose, así, del esfuerzo de los editores. Algunos medios, como El País o El Periódico, ya lo dejan bien patente en sus webs.

 Seguiremos hablando del tema, más que nada porque la LPI ya se presentó desde el principio como poco satisfactoria para la mayoría de las partes(PDF). De lo que tendríamos que hablar es de nuestros derechos. Si no, otros lo harán –y cobrarán- por nosotros.

Antena 3 incorpora publicidad a sus vídeos en YouTube

Antena 3 y Google han llegado a un acuerdo para comercializar de forma conjunta el canal propio que la cadena posee en YouTube.

Antena 3 en YoutubeEl portal de vídeos de Google provoca posiciones enfrentadas entre las cadenas de televisión. Mientras Telecinco ha decidido poner una demanda a YouTube por “atentar contra los derechos de propiedad intelectual”, Antena 3 decidió abrir su propio canal y ahora, además, podrá incorporar publicidad.

Los derechos de autor de los vídeos se han convertido en el centro de una polémica que divide en dos bandos a los medios de comunicación: los que están a favor de YouTube y los que están en contra. Por una parte, Viacom, Fox, la liga de fútbol inglesa, la NBA o la cadena de televisión francesa TF1, entre otros, han demandado al portal de vídeos de Google por infringir la ley de derechos de autor, y han exigido la eliminación de los respectivos vídeos.

En el otro lado de la línea se sitúan los ‘aliados’. Es el caso de la BBC, CBS, NBC Universal o Antena 3, Efe, RTVE y Cuatro en España, que han llegado a acuerdos con el portal de vídeos para utilizar sus materiales y, ahora, en el caso de Antena 3 va un paso más allá para rentabilizar sus contenidos en YouTube integrando publicidad.

Leído en El Mundo

Editores a por el ‘press clipping’

La batalla de los editores, agrupados en Gedeprensa, contra las empresas de resúmenes o press clipping, se ha convertido en una guerra de trincheras en la que desde hace años apenas se producen avances. La nueva Ley de Propiedad Intelectual (LPI) dio un empujoncito que ahora, según leo en Expansión, tiene resultados:

copia.jpgLos grupos editores de prensa podrán constituir una sociedad conjunta para gestionar los resúmenes de prensa, o press clipping, de sus cabeceras. La Audiencia Nacional ha anulado el fallo del Tribunal de Defensa de la Competencia (TDC), de mayo de 2004, contra la creación de una sociedad común para la defensa y explotación e los derechos de propiedad intelectual de los periódicos. (Foto FlickrCC )

El siguiente frente será cobrar derechos de autor a los buscadores. Los editores están en guerra (El País dixit).

El enemigo común ha unido a vecinos mal avenidos, porque tanto El País como El Mundo y sus grupos respectivos están en línea con Gedeprensa (con Recoletos, Grupo Correo Prensa España y Grupo Godó). Me resulta curioso que El Mundo de papel publicara hoy la noticia “Los editores de periódicos ganan la sentencia del ‘press clipping’, y que la información no aparezca en la web. ¿Por qué?

Seis razones para firmar los artículos

Estos días hay una fiebre repentina por los libros de estilo en los blogs que frecuento. Ya dije lo que pienso en su momento y he dejado algunos comentarios por ahí para reforzar la idea de que no me interesa si hay muchos o pocos, pues cada medio ha de tener el suyo. Me parece más importante que se cumplan y, sobre todo, que no sirvan sólo como diccionario de uso para los redactores. Para eso está el de la RAE, que es sólo uno. O en su caso el María Moliner.

Sea como sea, me he quedado con una frase de Pardina al respecto:

Muy recomendable la Style Guide de The Economist, esa revista excelsamente escrita donde ningún autor firma sus artículos.  

Una cosa no lleva a la otra, espero. No creo que su excelencia en la escritura se deba a no firmar los artículos.

En nuestro entorno, me parece un error que el periodista no firme sus trabajos. Lo digo con el resquemor de la herida en propia piel, pues he estado varios años en revistas donde no se firmaban los artículos. Por eso quiero exponer mis razones para pedir que el nombre del periodista aparezca junto a su trabajo:

  • Primera. El supuesto objetivo empresarial  de convertir cada ejemplar en una especie de obra coral, más que un objetivo editorial me parece una excusa para que cualquier cambio en una precaria redacción pase inadvertido. Si no hay firmas, es difícil que se nota cuando se va un redactor y llega otro.
  • Segunda. A los periodistas nos pagan de dos formas: una material (dinero y especies) y otra inmaterial, pero muy importante (nombre). La firma de un redactor es uno de los valores que se acumulan en su currículo. Que su nombre se conozca juega a su favor no sólo al buscar trabajo, sino en el día a día, cuando se acerca a las fuentes en busca de información.
  • Tercera. Aunque el periodismo es un trabajo en equipo, no es lo mismo un artículo firmado por un miembro de una redacción que por otro. Me gusta saber quién está detras de lo que leo/veo/oigo. La credibilidad depende en gran parte de esa visibilidad. En la red lo estamos viendo cada día. Esto es especialmente importante cuando hablamos de géneros interpretativos y de opinión; pero también en todos los demás: en los informativos, por ese refuerzo de confianza cada vez más necesario, y en los géneros dialógicos porque quiero saber con quién habla el entrevistado. Si soy testigo de una conversación, me gustaría ver a las dos personas que charlan. Para artículos sin firma, ya tenemos el editorial.
  • Cuarta. La firma del periodista humaniza su trabajo. No ‘ver’ a la persona que está detrás de una información  es como recibir la información de una máquina. No hay pálpito. Y ninguna cabecera de las que conozco por aquí tiene suficiente calidez como para reemplazar el látido humano de la firma
  • Quinta. La mezquindaz del medio no puede quitarle ese derecho al profsional. Porque, ¿qué gana una publicación poniéndose por encima de las personas que trabajan en él? ¿Se engrandece su cabecera mientras la figura de los redactores se hacen más pequeños?
  • Sexta. No puedo entender la comparación con otros trabajos creativos en los que, sin discusión previa, se reconoce la labor del autor. Que cada cual busque los ejemplos, que hay muchos y de sangrante cercanía.

Puede que la mala experiencia no me deje ver el tema con claridad, pero estoy abierto a otras perspectivas.

Algunas lecturas que me han hecho pensar:

Los periodistas españoles quieren cobrar sus derechos de autor

Despues del golpe militar, en los 70 en Argentina, las mujeres no podían firmar artículos

El día en que los periodistas se niegan a firmar como medida de presión

…o como salvaguarda de su conciencia

El Copyright y su incierto futuro visto por Cristobal Cobo

Cristobal Cobo cuenta en e-Rgonomic como actuaron él y Hugo Pardo Kuklinski  con los permisos de lectura y reproducción de su libro  “Planeta Web 2.0. Inteligencia colectiva o medios fast food“.

Los autores no actuaron de la forma habitual, pues dejaron que fuera de acceso público y, ahora que todo el mundo lo ha podido leer, lo han inscrito como es tradicional.
Doble recomendación de lectura: la del libro -para quien no lo haya hecho todavía- y la del post, para quien quiera comprender un poco mejor el animado debate sobre los derechos de autor que se libra en todo el mundo.


[Dictadura de las editoriales: foto al contrato
que estipula la cesión de derechos patrimoniales de
Planeta Web 2.0“*,
requisito de la editorial
para lanzar la versión impresa]
“Cansados de la escandalosa y abusiva mafia de los intermediarios (productoras, editoriales, casas de sellos musicales o del séptimo arte) los productores, particularmente los jóvenes, generadores de cine, música, literatura, fotografía, están optando cada vez más por convertir la Red en una fuente de auto-distribución (commons-based peer production).”

Espero que Cristobal Toro y Hugo Pardo tengan el mismo -o mejor- resultado que Suze Orman con su libro Women & Money (Cuenta la experiencia Pérez Garrido en “Regala tus contenidos y venderás más”)