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El riesgo del periodista con adjetivos y protagonismo, según Vargas Llosa

Mario Vargas Llosa habló ayer en la última jornada del Hay. Es de esos personajes que me interesan poco y que, sin embargo, atiendo a lo que dicen. Como es de la casa y estuvo con el jefe, El País se hace eco. Elsa Fernández-Santos reseña sus palabras en la crónica del acto, en el que, como es natural, se cruzaron el periodismo y la literatura:

El autor de La ciudad y los perros (…) ofreció en solitario una conferencia-autoentrevista sobre sus novelas y sus lecturas. Una vida literaria, recordó, que desde muy joven estuvo marcada por su paso por el periódico La crónica y por el aprendizaje de un oficio que parecía puramente alimenticio y que acabó siendo “apasionante”.

“Mi vocación siempre fue la literatura, pero nunca me ha gustado la idea de una escritura alejada de la realidad. Para mí siempre ha sido importante tener un pie en la calle, porque de ahí viene gran parte de mi energía. Una impresión de realidad que no me gustaría perder nunca. Y eso es para mí el periodismo, un puente con la realidad”.

Vargas Llosa habló (…) del “esfuerzo de la claridad” y de cómo una generación como la del 98 forjó gran parte de su obra en los periódicos. Citó a Azorín (“uno de sus textos más bellos, acaso el más bello, La ruta de Don Quijote, es un reportaje periodístico, una delicia de periodismo y literatura”), a Ortega y Gasset (“que tocó los temas más complejos sin perder nunca el rigor y que puso la alta cultura en contacto con el público”) y a “documentos vividos” como la mítica A sangre fría de Truman Capote.

El escritor hispanoperuano recordó (…) la primera frase que decía en sus clases de Harvard el catedrático Raimón Lira: “Los adjetivos se han hecho para no usarlos”, para afirmar que el reportero-cronista que se convierte en protagonista sólo consigue “destruir su trabajo”. “Un escritor de periódico tiene que ser lo más invisible posible, es un mero transmisor. El lenguaje literario en un periódico puede sonar pretencioso y ridículo”, añadió Vargas Llosa, que apuntó otra preocupación: “Por hacer un periodismo entretenido, no sólo en el sentido de ágil, sino por buscar a toda costa el entretenimiento del público, se va relegando a un segundo plano la objetividad y, lo que es más importante, la información. El auge del periodismo amarillo está infectando a los periódicos más serios”.

El director de El País [Javier Moreno] coincidió con el escritor en que el periodismo sensacionalista (que no es un problema en los países, como el Reino Unido, donde la forma marca la diferencia entre ambos) sí es una amenaza cuando llega disfrazado de lo que no es.

ACTUALIZACIÓN: Veo, después de haber colgado este post, que Arcadi Espada le hace una corbata a Moreno con sus palabras. Estoy de acuerdo con Espada. Y lo siento, porque El País sigue siendo a pesar de todo mi diario de referencia.

En este tema, como ya expuse en su momento, creo que se ha equivocado.

“El periodismo está en su mejor momento cuando es asesor independiente del público, no cuando se inclina ante sus humores.” Furio Colombo

Hay que cambiar, pero aún no sabemos cómo

Antes, cada vez que aparecían nuevos datos sobre tiradas y audiencias, me entretenía observando las reacciones de cada medio para comprobar que, pasara lo que pasara, todos ganaban. He perdido la pasión (y el tiempo) y creo que es mejor observar los datos y reflexionar uno mismo. Y en todo caso, ampliara perspectivas con la visión de alguien de confianza.

Zeitung zusammengerollt por Schuhe WeltEstamos, de todas formas, inmersos en una sensación de crisis global de modelos -no sólo económicos- y, sospecho, los pensamientos surgen mediatizados.

Juan Varela hace un completo análisis en “Sociedad Cableada”  (cada día me gusta más Soitu.es, por cierto).  Y, después de hacer un repaso a fondo a todo lo que ocurre y de concluir que “la solución está en cambiar aceleradamente el periodismo y el modelo de negocio de la información” aunque “todavía no sabemos cómo”, lo que no deja mucho lugar para alegrías, ofrece algunas pistas para conseguir ese cambio:

  1. Información: más calidad, actualización inteligente, diferenciación y oportunidad. Nuevos criterios: subjetivos y sociales.
  2. Conexión: recuperar y ampliar la vieja conexión íntima entre los medios y su público. Lo peor para los medios informativos no son sus problemas financieros, sino la desconfianza e incluso el resentimiento de una gran parte de la sociedad sobre su reputación, maltrecha por el excesivo partidismo, la falta de independencia y la contaminación de otros negocios.
    Conexión es hoy también convertir a los medios en redes sociales creadas alrededor de la información y que ayuden a construir una identidad digital abierta, de dominio público.
  3. Multimedia: desarrollo de nuevos lenguajes y fórmulas narrativas. Especialmente en el trabajo sobre la visualización de la información, que está dando grandes resultados a medios nativos de internet: de los mapas a la geolocalización y los gráficos dinámicos.
    Pero multimedia también en el producto con la suma de públicos generalistas y nichos.
  4. Tecnología: siempre ha estado en la génesis de los medios y los mensajes, como sentenció MacLuhan, y ahora es más importante que nunca.
  5. Nuevas redacciones y nuevos periodistas: más abiertos, flexibles, conectados y que aprovechen todas las ventajas de la organización en red.
  6. Nuevos modelos de negocio: desde la adaptación y desarrollo de un mercado distribuido de información y publicidad, donde el paquete tiene cada vez menos importancia y donde la información se distribuye viralmente, hasta la vuelta a la socialización de los medios y su propiedad con el objetivo de maximizar la rentabilidad social y convertirse en negocios abiertos.

El encanto de saber lo que leen en otros países (y en éste también)

La página Noticias24horas.com ofrece una interesante revista de prensa, con un repaso a las portadas de los periodicos del mundo, ordenadas por temas y por procedencia geográfica, y reseñas de las secciones de Política, Opinión, Economía en la prensa nacional, además de una selección de la prensa mundial por regiones.

En su “manifiesto”,  a veces ingenuo (“habrá que crear un fondo económico independiente y transparente que apoye el servicio social de los medios de comunicación”) y a veces desfasado o, al menos, discutible (“a pesar de los satélites, la eclosión de las televisiones, las radios e internet, la prensa escrita -en papel y pantalla- sigue siendo usualmente la mejor fuente de actualidad”), bajo el lema “Un bolígrafo y un papel”, se puede leer:

Aunque nosotros sólo citamos unas decenas de noticias y opiniones de la prensa, las que nos parecen de más trascendencia, nos encanta poder llegar a saber lo que leen en China, en Irán, en Marruecos, en América… y comprender mejor lo que pasa, al igual que lo hacen los dirigentes gubernamentales y de las corporaciones a cuyo nivel de información y análisis aspiramos humildemente a llegar en nuestro semanal de tinta. También sabemos que si sólo lees un periódico te puedes perder cosas y si sólo lees en español más. Leer más prensa es lo mejor y poder elegir de un vistazo cuál o cuáles compras y lees hoy es sublime. Por eso: “Aquí estamos”.

Nuestro trabajo en la red no tiene ánimo de lucro, nos servirá para elaborar análisis y estudios y ayudará a promover la edición de libros e informes y un semanal con lo mejor de los medios de la Tierra con nuestras piezas de bolígrafo y papel. Y por supuesto, en tinta electrónica y en papel.

Sus redactores piensan que los retos que la situación actual plantea y que ellos recuerdan en este manifiesto “se tratan de forma completa en el documental “News war” de la cadena PBS de Estados Unidos, que al igual que nosotros es una iniciativa de servicio público”. El documento, muy reivindicativo, tiene realmente interés. Por cierto, en la página de presentación de los documentales se puede leer que “Television’s last fully serious bastion of journalism.” Newsday: 

VER DOCUMENTAL PBS ‘NEWS WAR’ (DE FRONTLINE) VER PARTE CONCRETA

LEER LA TRANSCRIPCIÓN ÍNTEGRA (EN INGLÉS) DE TODAS LAS ENTREVISTAS Y LOCUCIÓN

Atención al completo directorio de medios que ofrece Noticias24horas.com

Me ha sorprendido que entre las “reseñas” se reproduca una entrevista y el comunicado de la FAPE del nombramiento de Magis Iglesias como presidenta.

La exclusiva es mía, los demás publican filtraciones

Por fin, Francisco Mercado, el periodista que consiguió el polémico vídeo del accidente de Barajas, explica en El País cómo consiguió las imágenes y por qué decidió publicarlas. Merece la pena leerlo con detenimiento porque su razonamiento es impecable:

1. En primer lugar, una de las virtudes de este periódico: la dirección de EL PAÍS no me interrogó por la fuente de la noticia.

2. Frente a la polvareda sobre la “filtración interesada” o las “maniobras de Fomento”, la noticia no llegó en sobre oficial, sino gracias a los procedimientos tradicionales de cualquier redactor honesto y a través del más viejo y tozudo enfoque: ¿qué personas tienen el material? Y, acto seguido, tocarlas una a una.

3. La paradoja llega cuando el material obtenido es reproducido, en muchos casos sin citar la procedencia (“tenemos unas imágenes o unas grabaciones…”, “hoy hemos conocido”), por muchos medios audiovisuales que, sorprendentemente, organizan una campaña de presión sobre el Gobierno y el juez instructor para denunciar que ese material que vampirizan gratuitamente procede de una “filtración interesada”. Esto no es nuevo.

4. El mal perdedor llama exclusiva a lo propio y filtración a lo que publica la competencia (…) Los mismos medios que llevan semanas ofreciendo, también, datos en exclusiva sobre la tragedia. Cada vez que esos medios colgaron imágenes o escritos del sumario no juzgaron relevante pedir consejo a las víctimas. ¿Por qué ahora acuden a ellas para ocultar su envidia?

5. También tiene palabras para el Gobierno, para el PP y para el juez instructor, a quien le dice: “sólo puedo decir que mi trabajo no obstruye el suyo. Si me interroga, le diré lo mismo que ya he dicho en similares trances: señor juez, aunque la información me la hubiera dado usted, nunca se lo confesaría.”

En este asunto hay muchos otros intereses -con muchos ceros- que no menciona Mercado. Tienen que ver con el reparto de responsabilidades y de indemnizaciones y están jugando, como es de suponer, su juego de manera sorda y de espaldas a cualquier actitud ética. Los periodistas de cualquier medio han de estar atentos. Por eso, en su primera aparición pública como nueva presidenta de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE), Magis Iglesias (sustituye a Urbaneja), ha declarado que El País “ha cumplido con su obligación informativa al difundir el vídeo del accidente”.

Elpaís.com adelantó el jueves el vídeo del avión, todos los medios se hicieron eco de ello (Borja Ventura hace un buen repaso de actitudes) y el juez del caso, Juan Javier Pérez, envió a la Guardia Civil al periódico para requisar el vídeo. A pesar de ello tanto este medio como televisiones y webs de todo el mundo siguen emitiendo las imágenes. Por si alguien se ha despistado y aún no las ha visto(vídeo 0:55). 

El Huffington Post ¿una mala influencia?

 The Huffington Post, el sitio web que fundó Arianna Huffington, se ha convertido en menos de cuatro años en uno de los blogs políticos más leídos de Estados Unidos. Es probable que el proceso electoral tenga mucho que ver en ello. El éxito hace que, además, le salgan algunos enemigos en los medios, que le acusan de ‘deformar’ la información hasta límites a los que habría que poner coto de alguna manera.

Anna Gau escribe al respecto en La Vanguardia para señalar la mala influencia que tiene para el periodismo el tipo de información que hace:

Los observadores y estudiosos de la comunicación en Estados Unidos -donde la Universidad de Columbia acaba de crear un máster en periodismo digital- siguen con alarma cómo la creciente vulnerabilidad económica de las empresas periodísticas y las nuevas tecnologías condicionan la información. No ya sólo su formato sino también su esencia. La blogosfera imprime carácter e impone productos como «The Huffington Post» (www.huffingtonpost.com), un diario digital que funciona como un blog. Raramente genera información propia, sino que la parasita de la prensa «clásica», a la que aventaja por el desparpajo de sus comentarios. Su éxito no depende tanto de informar como de sintonizar con las ideas y creencias de los lectores, embarcarles en una especie de charla sin fin.
Hace unos meses, el comunicólogo neoyorquino Eric Alterman advertía de que lo que está ocurriendo es una especie de choque de civilizaciones de la información que ya previeron hace más de un siglo dos intelectuales norteamericanos, Walter Lippman y John Dewey. El primero preconizaba una información exigente y vertical: el informador es el que sabe e informa al informado. Dewey en cambio auguraba una relación mucho más horizontal: todos sabemos y pensamos más o menos lo mismo, y nos lo contamos (…)
A los expertos les preocupa que llegue un momento en que no sea humanamente posible discernir entre rumores, opiniones e información, y es más, que el público -y los publicistas- estén encantados de que así sea. La tendencia ya se apunta en los canales de radio y TV por cable, cuyos comentaristas son cada vez más subjetivos. Hay quien teme que sea la realidad la que tenga que pedir perdón si no se parece a las noticias.


Sin embargo, este pensamiento no es unánime. Hay quien piensa que la inquieta cultura blogger está cambiando para bien la mentalidad de los políticos, y también la forma de entender y practicar la política. Y el proceso no tiene por qué afectar al periodismo ni a la esencia de la información.
 La propia Arianna Huffington opina que  el periodismo debe buscar la verdad, porque es su esencia:

“The pursuit of truth, no matter what, without any kind of flavor — that has always been the heart of good journalism.”

 

 

 

Esa información oficial que nos pertenece a todos

Como somos tan ingenuos que nos creemos lo que nos dicen las teleseries, pensamos que los funcionarios son esos probos trabajadores que trabajan por nuestro bien y que nos van a facilitar la vida siempre y en todo lugar. Bueno, muchos son así, y me consta, pero hay otros que parecen educados en el más puro despotismo ilustrado: oficialmente todo lo hacen por el pueblo, pero no quieren que el pueblo meta las narices en “sus asuntos”.

El problema es que “sus asuntos” son “nuestros asuntos”, y nosotros les pagamos para que los administren. Por eso, cuando necesitamos información, datos, números exactos sobre esos asuntos oficiales, ellos, que son funcionarios a los que les hemos asegurado un trabajo estable de por vida, deberían proporcionarlos sin más.

Es imporante que todos los periodistas y bloggers nos concienciemos de la importancia que tiene esta reivindicación. Sólo con nuestro primer paso, podrá conocer la sociedad la verdadera dimensión de lo que ocurre y la verdadera transcencia que tiene el derecho del ciudadano a acceder a la informaicón oficial.

Copio y pego una nota de prensa que acabo de recibir (con fecha del lunes que viene, por cierto):

Madrid, 22 de Septiembre de 2008.- El Ministerio de Cultura se niega a facilitar los informes anuales de la Sociedad General de Autores a un ciudadano que buscaba información sobre cómo emplea la SGAE el dinero que recibe del canon.
En defensa de los intereses de este ciudadano y de la sociedad en general a conocer esta información, Access Info Europe, organización dedicada a promover la transparencia de la Administración, ha presentado hoy un recurso ante los tribunales contra el rechazo formal del Ministerio de Cultura a entregar la documentación que se le pedía.
El Ministerio se niega a darle las memorias del año 2006 de la SGAE y VEGAP, entidad de gestión de los artistas visuales, porque “no forman parte de un expediente administrativo”, pero no aclara si éstas se encuentran en su poder o no.
“Dado que estas entidades están obligadas a emplear una parte del canon en actividades dirigidas a toda la comunidad de artistas y no solamente a sus socios[1], la sociedad tiene derecho a saber cómo se está empleando este dinero y si de verdad está sirviendo para ayudar a todos los artistas con independencia de su vinculación a estas entidades o no”  comenta Eva Moraga, Abogada de Access Info Europe.
“El Ministerio se escuda detrás de las carencias de la normativa actual que regula el derecho de acceso a la información para denegar una información de claro interés público” concluyó Eva Moraga.
Access Info Europe se encarga de la asesoría jurídica y defensa de este caso así como de otros de los que está haciendo un seguimiento y de los que presentará un informe la semana próxima  con motivo del Día Internacional del Derecho a Saber el próximo 28 de Septiembre.
Esta organización es miembro de la Coalición Pro Acceso formada por 22 organizaciones de las sociedad civil que defiende la aprobación de una Ley específica de Acceso a la Información Pública en España para que situaciones como ésta no vuelvan a repetirse.[2]
 
[1] El veinte por ciento de lo que reciben las entidades de gestión en concepto de canon debe dedicarse a partes iguales a actividades o servicios de carácter asistencial para sus socios y a actividades de formación y promoción de todos los autores y artistas en general. Las entidades de gestión deben informar cada año al Ministerio sobre las actividades y servicios prestados, las cantidades dedicadas a los mismos y los beneficiarios.
[2] En la actualidad sólo 4 países de los 27 de la Unión Europea no tienen una ley de acceso. Más información en: www.proacceso.org
Para más información:
Contacto: Eva Moraga – Tfno: 659 47 68 07 –
eva@access-info.org
www.access-info.org

Access Info Europe es una organización de derechos humanos, dedicada a promover y proteger el derecho de acceso a la información en Europa y a contribuir al desarrollo de este derecho a nivel mundial.
Conformada por expertos en acceso a la información europeos e internacionales, Access Info Europe trabaja para impulsar los más altos estándares de transparencia en el gobierno y otros organismos públicos, así como para promover el acceso a la información en poder de entidades privadas cuando es necesaria para la protección de derechos fundamentales.

Los nuevos Hoods roban para editar revistas

Portada de la revista en la que se explica cómo 'burlar' a las entidades. (EL MUNDO) Si estuviera en Cataluña, saldría ahora mismo a la calle en busca de uno de los 150 puntos en donde se va a repartir una peculiar revista gratuita, Crisi (en catalán). Supongo que no será difícil porque se han anunciado 200.000 ejemplares.

Mi interés no lo mueve tanto el morbo de la historia: un joven antisistema pide créditos con la intención de no pagarlos y, después, huye del país. Me ha sorprendido que parte de la nada desdeñable suma conseguida, 492.000 euros, la haya empleado en editar una revista en la que contarlo antes de esconderse de la justicia. Me resulta extraño, pero muy significativo, que haya elegido el papel y no internet para dar a conocer su delito.

La revista, que lleva como subtítulo “Publicación gratuita para sobrevivir a las turbulencias económicas”, contiene, según la información de El Mundo, dos páginas en las que el propio joven, de 32 años y que responde al nombre de Enric Duran, relata cómo ideó la estafa y a qué ha destinado el dinero, además de invertirlo en la revista.

Los nuevos Hoods ya no reparten el botín, ahora espacen ideología, que es otra forma de ver el tema de la solidaridad. Pero como la brecha digital no permite que el mensaje llegue a donde se quiere, pues se recurre a métodos tradicionales.

En el esquema de Laswell (quién dice, qué, a quién, por qué canal y con qué efectos) la elección del canal depende mucho del receptor al que se quiera llegar y de los efectos que se quiera conseguir. No hay que ser profesional de la información para saberlo.

Crisis, crisis en los medios y percepción del problema

Las crisis económicas tienen un componente psicológico importante, por eso me ha extrañado mucho la insistencia con la que los medios “nos han metido en ella”. La lógica moderación por parte del informador cuando trata de asuntos económicos delicados se ha esfumado. Tanto es así que, con mis nulos conocimientos de economía, tengo la sensación de a la crisis del ladrillo y las hipotecas se ha unido otra, la del empecinamiento periodístico. Los medios quieren que nos enteremos de que la crisis es muy muy profunda. 

Al principio, sobre todo con El País, pensé que tanta insistencia se debía a un ajuste de cuentas del Grupo Prisa con el Gobierno por un quítame allá esos derechos de fútbol; pero ahora creo que la cosa no es tan sencilla. Mi tendencia obsesiva a leer entre líneas, incluso aunque no haya nada escrito en ese espacio en blanco, me va a matar.

¿Hay algún interés por parte de las empresas periodísticas para que haya la sensación crisis sea intensa? Sigue leyendo

Hay periodismos que matan

El argentino La Nación me recuerda en un editorial que el periodismo mata y, la verdad, muy a mi pesar me ha hecho sonreír. Por lo que dice y por lo despistado que soy. Por un momento he pensado que estaba en el diario argentino y no en la página digital del grupo español Intereconomía. Me tendría que haber dado cuenta por el diseño o por la URL, que avisa bien claro que el dominio es español; sin embargo no he caído hasta que he leído “predrojotiano”:

A veces les pasa a las compañías, como a la de aviación United Airlines, que viene un inexperto periodista anónimo y les funde los plomos. Esto es, un novato lee una antigua información de cuando la empresa esta al borde de la suspensión de pagos. La toma por nueva la publica y produce un efecto dominó sobre las acciones de United que bajan un 99% en Wall Street. Este tipo de dramas. Son aún más molestos cuando afecta a las personas.

La empresa del alcalde de Nueva York, Bloomberg, tan seria ella y tan aséptica, editó sin más un obituario del célebre Steve Jobs el fundador y consejero delegado de la compañía de informática Apple (hoy reconvertida en firma de telefonía). Naturalmente, se trataba de una metedura de pata, grande, pero una metedura de pata. Jobs vive y parece que goza de buena salud.

(…)Así que el periodismo mata y arrolla. Produce víctimas de las que debemos sacar provecho, en el mejor sentido, naturalmente, todos los que nos dedicamos a este oficio. Las noticias hay que confirmarlas. Bastante cuesta luego mantenerlas en pie, aun sabiendo que son ciertas.

Esto me recuerda una poco conocida anécdota del periodismo español que refleja el estimulo contrario al de la humildad y el reconocimiento del fallo, cuando lo hay: la contumacia y/o la soberbia. Hace muchos años, el Diario de Irán publicó un obituario dedicado a un popular comerciante de la villa. “Don Fulano de tal falleció ayer en Irán a la edad de 73 años….”, ya saben. Airados, sus familiares recurrieron al diario porque el comerciante no había muerto. Alguien no confirmó la información. Al día siguiente, publicaba, en similares alardes tipográficos, el mentís de su noticia: “Por error, les informábamos ayer del fallecimiento de don tal …”

Quince días después, esta misma persona fallecía. Una especie de saña, de quien no asimiló bien que el periodismo mata guió la pluma de quien escribió la necrológica. “Por fin murió ayer en Irán el comerciante don Fulano de Tal…” Sólo le faltó añadir aquello tan pedrojotiano de: “Como este periódico ya adelantó en exclusiva hace 15 días”. Créanme, el periodismo mata.

El mensaje del maestro Restrepo

Consulta 871.
En una reunión de concejales se dio lectura a una carta anónima que denunciaba irregularidades en el manejo del presupuesto municipal. Un periodista que cubría la reunión informó porque había ocurrido en el encuentro de concejales; otro periodista se abstuvo porque la carta era anónima y las irregularidades no habían sido comprobadas. ¿Cómo se debió proceder?   

Respuesta:
El buen periodismo rechaza los documentos anónimos, a menos que una investigación a partir de sus datos, confirme las aseveraciones del anónimo De este enunciado general se desprende:
  • Toda fuente debe ser sometida a comprobación, tanto de su autenticidad ( que la fuente sea quien dice ser) como de la veracidad de sus afirmaciones.
  • Es obligatorio dar a conocer al lector la fuente de donde proceden las informaciones que se publican. La excepción se da cuando de conocerse el nombre de la fuente, correrían peligro su vida o su trabajo.
  • La fuente anónima, lo mismo que los rumores, exponen al periodista y su medio a ser objeto de manipulación por parte de quienes se valen del nombre y el rostro del periodista y del medio, para atacar sin dar la cara.
  • El periodista es mucho más que un simple intermediario que trae y lleva informaciones de documentos o de entrevistas. Profesionalmente debe estar preparado para someter cualquiera información a comprobación, análisis y desarrollo.
  • Documentos anónimos y rumores, sin embargo, pueden ser el punto de partida para una investigación con otras fuentes, con el fin de validar la información sin nombre, o para invalidarla definitivamente.
 
Referencia Bibliográfica:
 
  • El rumor no es noticia en El Colombiano. Publicarlo es darle entidad de hecho comprobado, con los naturales riesgos para la credibilidad del periódico y para las personas involucradas. El rumor debe utilizarse solo como una pista que puede conducir a hechos comprobables.
  • Los testimonios de fuentes anónimas a través de cartas, grabaciones o conversaciones telefónicas deben ser examinados minuciosamente y confirmados con otras fuentes antes de su publicación. Inclusive las conversaciones telefónicas con fuentes que se identifican, deben ser sometidas a un examen de autenticidad.
    Manual de Estilo y Redacción de El Colombiano. Medellín, a. 2.1.1 y 2.1.16.
  • Los rumores no son noticia. Cuando el rumor sea utilizado por algún grupo como arma contra otro, se podrá denunciar este hecho, pero sin citar las acusaciones difundidas mediante esta argucia.
    Libro de Estilo de El País, Madrid. A 113.
  • Al procesar comunicados o boletines oficiales de cualquier organización, este debe identificarse con toda claridad y precisión.
  • La autenticidad de todo comunicado o boletín deberá ser comprobada, cualquiera que haya sido el medio para su difusión.
  • En toda comunicación telefónica el periodista establecerá plenamente la identidad del interlocutor y se asegurará de haber captado con exactitud su declaración.
    Manual de Redacción del diario El Tiempo, de Bogotá. Aa 201.09 20110 20111.

 

 

 

De cuando en cuando -menos de lo que me gustaría- me acerco al Consultorio Ético de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano para disfrutar de la respuesta a consultas como ésta. Lo lleva magistralmente Javier Dario Restrepo, probablemente la autoridad máxima en nuestro idioma en asuntos de ética y un verdadero referente en toda América Latina. Creo que es una de esas pocas pocas personas que nos hacen olvidar que las referencias clásicas para el “gran periodismo” están más al Norte y sólo en inglés.

A muchos quizá lo que más le suene de Restrepo es la máxima que acompaña siempre a sus talleres, y que en realidad es una frase de García Márquez: “La ética no es una condición ocasional, sino que debe acompañar siermpre al periodismo como el zumbido al moscardón”.El zumbido y el moscardón” es precisamente el título de su libro más conocido. Se trata de una recopilación de las lecciones que imparte desde 1995 junto a algunas de las cosultas más interesantes de este consultorio.

Aunque lo veas, puede ser mentira

El diario británico Telegraph publica las 20 fotografías falsas más sorprendentes, interesantes y polémicas de los últimos años.

Periodista Digital añade unas cuantas más, y 20 Minutos cambia la presentación y lo titula “El arte de engañar con la imagen”.

La fotografía perdió la inocencia muy temprano. Es algo que sabemos desde hace tiempo. Nos hemos acostumbrado a vivir con la manipulación de la imagen, que se ha convertido en una constante de nuestra prensa y en una preocupación para todos.

Tengo archivados otros fotomontajes curiosos. Me sorprendió uno del As recogido por Mahugo, quien hace una muy interesante reflexión sobre el tema en ese mismo post.

 

Una pista más para quienes estén interesados en fotomontajes y manipulación digital: Tíscar tiene un apartado en su blog dedicado a este material. También lo utiliza en sus clases.

Los chascarrillos adquieren dimensión periodística

Los chascarrillos de cafetería que casi nunca lograban salir de la tasca de turno, y si lo hacían rara vez se les dejaba penetrar en las redacciones de los medios, ahora, gracias a Internet, adquieren una dimensión planetaria en cuestión de horas.

El País, por boca de Francisco Peregil, se cae del burro por fín. El artículo a doble página está dedicado en realidad a la vida cada vez menos privada de los políticos para los medios de comunicación. Y la primera culpa (¿la responsabilidad?) parece recaer en internet.

Se trata simplemente del nuevo mecanismo de producción de noticias: aparece un bulo en la red, un medio tradicional de amplia audiencia, generalmente televisión, se hace eco de ello y le da marchamo de credibilidad. Pero eso no quiere decir que sea verdad, no nos engañemos.

En este caso hay ligeras variaciones para la fórmula, pero el resultado es el mismo:

El diario digital marroquí L’Observateur el pasado miércoles (…) aseguraba que el bebé que espera la ministra francesa de Justicia, Rachida Dati, soltera de 42 años, es hijo de Aznar.

En España sólo algún medio digital sin apenas resonancia se había hecho eco del infundio publicado por el diario marroquí. Pero Aznar a las seis y diez de la tarde del miércoles, a través de la fundación FAES, emitió un comunicado en el que amenazaba con “emprender todas las acciones legales contra quienes han vertido tales falsedades o quienes se hagan eco de ellas”. A partir de ese momento, los medios digitales recogieron la mentira y su desmentido. Y al día siguiente hubo diarios de difusión nacional que le dedicaron al chascarrillo hasta dos páginas con sus correspondientes análisis.

La batalla de los medios: una forma de retroalimentación periodística

La retroalimentación periodística consiste básicamente en que yo hablo de lo mal que te va a ti, tú respondes denunciando lo explotados que están mis trabajadores y un tercero asegura que nosotros dos usamos fuentes de muy dudosa calidad en nuestras noticias. Y si se piensan que este cruce de parrafadas es una batalla entre medios, andan muy confundidos. Nada más lejos de la realidad, por Dios, ¡no sean ingenuos! Esta supuesta batalla no es nada menos que un verdadero ejercicio de altruismo periodístico mediante el que los medios, a falta de noticias medianamente interesantes, se retroalimentan los unos a los otros con este tipo de contenidos (mucho más interesantes, dónde va a parar).


Los auténticos expertos en la retroalimentación periodística son ese tipo de diarios (digitales, por lo general) cuyos redactores se pasan la mañana entera en la redacción aburridos y pensando qué van a publicar hoy, ahora que ya no les queda nada (o casi nada) por manipular o por inventar directamente. Y los hay de todos los colores políticos, ¿eh? No crean.

Ottoreuss se despacha a gusto en su entrada de Soitu. Y lo hace contra unos y otros. La lectura me parece muy recomendable. Protesta por ese tipo deleznable de dialéctica periódistica que surge cuando no hay nada qué contar.

Habrá que hablar de nuevo de las esencias de la profesión

Estas vacaciones, el golpe emocional del accidente de Barajas me ha zarandeado con una fuerza feroz. Ya de por sí ha sido algo tremendo sin palitivos, pero yo iba a pasar por el aeropuerto madrileño  a los dos días para coger un avión, y de Spainair precisamente. Afortunadamente no hubo ninguna incidencia. Para volver tampoco; tres horas de retraso, pero nada más. La compañía, pesarosa, me invitó a cenar.

 

Me pregunto si estarán pesarosos algunos periodistas por la cobertura que han realizado del accidente y de los días posteriores. Porque nos pasamos la vida discutiendo sobre cómo afecta la tecnología a los medios y elucubrando mundos virtuales, imaginando pros y contras de la convergencia total, y aplaudiendo o denigrando escenarios repletos de ciberperiodistas ciudadanos. Sin embargo, con tanta innovación, nos hemos olvidado de la esencia del oficio, de lo realmente importante, de lo que ni siquiera se aprende en las facultades.

Creo que, entre todos, hemos perdido el sentido común.
Y si alguien no entiende a que me refiero, que eche un vistazo a la red.
Lean si no las palabras de la diputada socialista Elena Valenciano:

El espectáculo de reporteros y reporteras -jóvenes y, probablemente mal pagados- micrófono en mano con el logotipo de su cadena de televisión, correteando por los pasillos del IFEMA y por las lágrimas y la pena de los familiares es, sencillamente, repugnante y ha llegado a rozar la crueldad.

La necesidad de rellenar horas y horas de “información” en las teles y en algunas radios ha producido verdaderos “esperpentos de la comunicación”.

Pero esto no es más que el principio de un post en el que hay que leer los numerosos comentarios  sobre el estado de la profesión, casi todos identificados con nombres y apellidos. Es tan sólo un ejemplo de lo que se ha dicho estos días en internet sobre el periodismo. Tremenda la imagen que los ciudadanos tienen de nuestra profesión. Y no vale eso de que en agosto los verdaderos profesionales están de vacaciones o que la culpa la tienen los programas del corazón, porque se está viendo que muchas de las formas de actuar de éstos se utilizan constantemente en los informativos, a los que hasta no hace mucho se les suponía cierta seriedad. Como mucho se podría dudar de su sesgo ideológico, pero pocas veces se iba más allá. ¿Es que no hay redactores jefes o editores en las redacciones? ¿Hasta dónde vamos a llegar en la deriva?
Como perros guardianes, estamos acostumbrados a clamar contra todo lo que consideramos incorrecto, incluso hemos puesto en tela de juicio -y nunca mejor dicho- ciertas actuaciones judiciales. No pasamos una a los políticos ni a los médicos negligentes o a los empresarios corruptos. Ha llegado el momento de que empecemos a considerar el problema que tenemos en casa. No sirve de nada discutir sobre convergencia mediática o periodismo ciudadano si no tenemos claro qué es periodismo. No es de recibo entristecerse por la agonía del periódico de papel cuando se nos está muriendo entre los brazos el propio periodismo.
Un repaso por algunas de las cosas leídas estos días dan que pensar. Ahí van algunas para agravar el síndrome postvacacional (si es que eso realmente existe):

  •  “Parece una competición de falta de ética periodística y hay medallas para todos”, opinaba Nacho Escolar. El director de Público reflexiona sobre una información de la cadena de televisión argentina Todo Noticias (TN), que emitió el jueves por la noche, el día siguiente del accidente, una información donde aseguraba tener la transcripción de las últimas frases que se cruzaron el comandante del JK5022 y su copiloto. (Vídeo 3:42)

 

Puede que no sea un tema de control, sino de principios. De definición. De saber quiénes somos, qué hacemos y cuáles son nuestras obligaciones.

Puede que tengamos que hablar de nuevo de las esencias de la profesión. Y de la ética, la deontología y todo eso.