Anuncios
  • "Señor Boot, soy un periodista de 250 dólares a la semana. Se me puede contratar por 50. Conozco los periódicos por delante y por detrás, de arriba abajo. Sé escribirlos, publicarlos, imprimirlos, empaquetarlos y venderlos. Puedo encargarme de las grandes noticias y de las pequeñas. Y, si no hay noticias, salgo a la calle y muerdo a un perro. Dejémoslo en 45." (Charles Tatum / K. Douglas en 'El gran carnaval', Billy Wilder)
  • Follow me on Twitter

    • RT @VocentoLab: Sobre modelos de suscripción, embudos de lealtad y estrategias de pago y contenidos ➡️ muy interesante y sintético este hil… 1 week ago
    • RT @ismaelnafria: Actualizado el gráfico interactivo con la evolución trimestral de los suscriptores digitales del @nytimes. El producto in… 1 week ago
    • RT @IsaiasLafuente: Sí pides un rescate bancario de 60.000 millones, dices que no le va a costar un solo euro a los contribuyentes y al fin… 1 week ago
    • RT @iescolar: ÚLTIMA HORA | La ONU insta a España a alejar a niños, niñas y adolescentes de la violencia de la tauromaquia https://t.co/XiI… 1 week ago
    • RT @marc_lax: Este año es el primero en que los #goya2018 no aburren. Porque lo que dan es vergüenza ajena. 2 weeks ago
  • Mi Del.icio.us

  • Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

    Únete a otros 30 seguidores

  • Páginas

“Ahora estoy en otra película”, por Gema Izquierdo

Algunos temas personales y laborales -sobre todo éstos- me tienen un poco apartado del blog, por lo que tengo que hacer eso que tan mal queda en la red: disculparme. Menos mal que hay amigos que están al quite, y se muestran dispuestos a suplir mis carencias.

He aquí una muestra de lo que se puede hacer cuando hay voluntad para cambiar un mundo que no responde, ni de cerca, a nuestros planteamientos. Un ejemplo de que aún hay profesionales con conciencia. No hace falta tener espíritu de reportero intrépido y estar en primera línea de fuego. Vale con derramar unas gotas de solidaridad, que no es un gran derroche en los tiempos que corren. 

Ahora estoy en otra película

IMGP2708

Gema Izquierdo

Periodista

A los 20 años comencé a colaborar como freelance en una publicación ya desaparecida (también su grupo editorial). Cómo olvidar mi primer apasionante y entrañable encargo, las bondades del pan y sus múltiples variedades. Un año y medio después de publicarlo me ofrecieron un puesto en prácticas en la Redacción. Recuerdo también cómo la directora me obligaba a recuperar las horas que empleaba en hacer los exámenes en la facultad de Periodismo.

De ahí a otros medios escritos, un tiempo en la tele y, finalmente, me mudo a Mallorca y tengo tres hijos a los que dedico, y estoy orgullosa de ello, gran parte de mi tiempo. De vez en cuando cuelo algún temita interesante en alguna publicación, tiro de las cartas al director cuando quiero denunciar asuntos locales y regalo mis escritos a varias ONG con las que colaboro. Me gusta juntar letras, no puedo evitarlo, sin embargo, he perdido la ilusión por ver estampada mi firma en nada que no me interese realmente. Y si encima de escribir sobre temas banales que se repiten hasta la inquina resulta que te pagan cuatro duros, de los que descuentan uno, o no te pagan, como me ha ocurrido demasiadas veces, pues casi como que no le veo el sentido.

En realidad abomino de la situación periodística actual. Razones familiares me hacen estar al tanto de todos los tejemanejes y parece que no hay salida. Recuerdo la primera clase de Teoría de la Comunicación Social en la facultad, el profesor, del que no recuerdo su nombre y sí que era tartaja, nos vaticinó el futuro: “Con vosotros crecerá aún más la lista del paro, tenedlo claro. Los pocos que conseguiréis trabajar como periodistas debéis tener siempre presente que vuestra función es la de formar e informar al público”.  En la actualidad, un innecesario y antiecológico exceso de papel impreso de venta en los quioscos incumple esa máxima, sustituyéndola por el todo vale y contribuyendo a alimentar a una sociedad vacía intelectualmente, deseosa de escapar de la vida real, de aparentar ser quienes no son y tendente a criticar sin piedad . Revistas que monopolizan las inserciones publicitarias de las pocas marcas que pueden pagar sus tarifas, condicionan el consumo y merman el conocimiento del mercado real, reducen los equipos periodísticos al mínimo posible, pagan mal, contratan a becarios a perpetuidad…  

El futuro lo veo negro, las revistas que más venden son las que menos me atraen, de hecho confieso no haber comprado nunca ninguna de color rosa o amarillo. Con los periódicos, idem de idem, siempre al servicio de los partidos políticos, tratando de ocultar las incoherencias y malas gestiones de los propios y despotricando contra los contrarios. 

Ahora estoy en otra película, trato de conseguir medios para lograr que una pequeña población de Burkina Faso pueda disponer de agua para vivir. También me esfuerzo en realizar una campaña efectiva para la sensibilización social sobre el abuso sexual infantil.

Quién sabe, a lo mejor también os interesan estos temas y podéis echarme una mano.  (Vídeo: 9:52m)

Anuncios