Todas las soluciones para el periodismo pasan por la ética, la integridad y la honestidad

Ya han colgado el vídeo y la reseña del séptimo Laboratorio de Periodismo de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), que se celebró el viernes pasado, 11 de junio. El planteamiento partió de una propuesta positiva: el rescate del periodismo. Una provocación, en un momento en el que el mercado rescata bancos. Pues eso, ¿qué periodismo queremos rescatar?

Resumen realizado por Sergio J. Valera

Vídeo del VII Laboratorio de la APM (4:51)

En mi intervención (Qué raro me veo y qué raro me escucho), planteé que cualquier análisis de la situación periodística gira en torno a dos lógicas, una externa –que no depende de nosotros, pero a la que debemos estar muy atentos y sobre la que podemos influir- y otra interna, que es la que consume una gran cantidad de energía y está dejando a la profesión sin autoestima. Si atendemos a cualquiera de las ramas que parten de estos dos troncos podemos crear grandes árboles de discusión.

Desde la lógica externa podemos perdernos en múltiples debates, todos interminables, algunos ya extenuantes y a veces hueros:

-Industrial, económica y tecnológica. Son elementos transversales de los que no podemos liberarnos y que nos arrastran inevitablemente hacia un prototipo de periodista parecido al dibujado por Almodóvar en Kika. La formación multiplataforma es en estos momentos un requisito tan esencial como hablar idiomas. Puede ser muy enriquecedor o puede significar una nueva forma de opresión laboral. Ya veremos.

-Social. El periodismo observado como un servicio a la sociedad y no vinculado a intereses de ningún otro tipo aparte del propiamente informativo.

-Política. Es una lógica intervencionista que va más allá de la manipulación burda en la que se piensa ante el simple enunciado de la palabra. Abarca cuestiones menos groseras y presentes en cualquier país democrático con temas como las subvenciones a los medios. En este momento el Congreso debate si los periódicos pueden o no llevar anuncios de prostitución. ¿No es un tema de ética empresarial? ¿No deberían ser en último término los lectores quienes decidan si compran o no un diario con este tipo de publicidad? ¿Por qué los partidos se cuestionan  si la prostitución debe estar en las páginas de los periódicos y no discuten sobre su la legalidad en calles y carreteras?

-Educativa. La Universidad se ha convertido, muy a nuestro pesar, en una gran fábrica de becarios con la que abastecer un mercado ya muy saturado de trabajadores malpagados y con contratos de chiste. Sin embargo, hay unas 70 facultades en toda España impartiendo enseñanzas relacionadas con el Periodismo. La lógica académica intenta mantener el tipo con un sentido equilibrado, que obliga a mantener un método. Siempre se acusa a la Universidad (también desde dentro, faltaría más) de lentitud ante los cambios tecnológicos. Sin olvidar que, sistemáticamente, los alumnos aseguran no salir preparados para ejercer su labor profesional. Esto ha generado una locura de máster y posgrados por doquier. Hay también un debate abierto sobre la “burbuja académica” y su inminente estallido. Sin embargo -como quedó claro en alguna de las intervenciones del otro día-, cuando se trata de instituciones privadas nadie puede evitar que sigan creándose nuevas facultades. Otro tema es cuando una ciudad grande, además de su AVE y su aeropuerto, reclama su facultad de Periodismo.

Ante todas las discusiones posibles (y el Laboratorio de la APM es una buena muestra) sólo cabe un objetivo:

Mantener un periodismo digno que informe al ciudadano de lo que pasa en el mundo en el que vive, pero que, a la vez, le sirva para mantenerse económicamente él. Esto es una profesión y hay que vender el producto.

Y aquí entra en juego la lógica interna de la profesión, la que nos compete a todos los que la ejercemos. No sé si la solución la encontraremos conjuntamente de una manera gremial y manteniendo el ejercicio de buena voluntad, que parece generalizado en estos momentos. Pero estoy seguro de que, más allá de una buena formación, la solución está en tres palabras clave:

Ética

Integridad

Honestidad

Sólo con ellas dignificaremos la profesión. Porque el rescate moral es más importante que el económico.

 

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Otro periodismo es posible: la #spanishrevolution contagia su espíritu renovador a la profesión

La sociedad no está tan adormecida como pensábamos. Se indigna y reacciona. Algo importante está sucendiendo en Madrid. Los acontecimientos se desarrollan con una velocidad de vértigo, más si –como yo- vives al lado de la Puerta del Sol. Pero la crónica esta vez se escribe en Twitter , que le roba el tiempo al blog porque ahora manda la inmediatez. La reflexión, para quien no la haya hecho ya, se impone sobre la marcha y se refleja en asambleas.

Desde Alemania, Ramiro Villapadierna escribe en su su blog:

“¡Déjame ver qué escribes!”, me espeta hoy una manifestante en Berlín. “Ojo, que vamos a ir por aquí…” en el tema, me apunta en otro momento un jefe al teléfono.

Ambas frases son de leso periodismo; cuando yo empezaba hubieran sido impensables, y confirman el deterioro de la prensa como servicio.

Es fácil que la joven molesta no haya abierto ya nunca un periódico y, oir que hubo un respeto a la información, sea como oir que antes había cassettes. Y es posible que el mandante no recuerde ya que la información llega de la calle y no por inducción del despacho ¿Quién le perdió antes el respeto?

Porque lo que está sucediendo en la madrileña Puerta del Sol (Rebautizada apócrifamente de las SOLuciones) crece y crece por la necesidad de la gente de mostrar su impotencia ante un momento histórico que no comprenden ni comparten. El centro de Madrid se ha convertido en un ágora en el que reflexionar sobre la sociedad. Y, como demuestra Ramiro, el periodismo no se queda aparte.

Estoy convencido de que el espíritu regenerador que ahora impulsan los jóvenes españoles no va a ser baldío. La inquietud general es demasiado grande para que todo permanezca sin cambios.

Propongo algunos enlaces para entrar en materia:

– PR Noticias: El espíritu del 15M se traslada a la profesión con ‘Periodismo real’ En medio del inesperado clima de reivindicación y protesta que estamos viviendo, un grupo de periodistas ha creado el grupo ‘Periodismo real ya’ para reclamar que la profesión se dignifique. De momento la página se encuentra en proceso de creación, pero ya ofrece un decálogo que, pese a su evidente ingenuidad, invita a recapacitar sobre el periodismo actual:

-No a los contratos basura

-No a los despidos masivos

-No a los becarios de 35 años

-Fuera políticos de los medios

-Guerra al algoritmo

-No al periodismo multimierda

-Copiar es delito

-Informar no es un pasatiempo y los informativos no son un circo

-No al fin de los corresponsales y los enviados especiales

-Servicio público y sentido de la responsabilidad

Blog de Periodismo Real

En Facebook: @PRya #Periodismoreal, página de encuentro para depositar ideas e inquitudes.

– Paula Gonzalo: El poder de las Multitudes Inteligentes en la #spanishrevolution #15M

-Delia Rodríguez: Los virales de la #spanishrevolutionUna estupenda revisión de lo sucedido durante los primeros días del movimiento reivindicativo.

Irene Lozano: El triunfo del morbo y la confusión. El periodismo se deteriora de la mano de gestores que creen que es un negocio como la venta de tornillos.

-Paula Gonzalo: El periodismo ciudadano está transformando la relación entre los medios y sus audiencias:

“Pienso, utilizando un término del famoso cocinero español Ferrán Adriá, que hay que “deconstruir” la profesión periodística, y empezar a ver qué funciones tienen que hacer los medios de comunicación social, y cómo se debe establecer un verdadero diálogo con las audiencias.” (Óscar Espiritusanto)

Olga Rodríguez: Otro periodismo es posible. Análisis descarnado de la situación.

Sol TV retransmite en directo la acampada de la Puerta del Sol

Puntos en los que se producen movilizaciones

Encuentros POR (Piensa, Opina, Reacciona) 

Resumen del primer acto, el 30 de mayo en el Reina Sofía. Vídeo: 11:14

El periodismo se encuentra a sí mismo en la red

Bajo el título “El porvenir de todo esto” Antonio Fraguas Garrido recoge en su sección de El País Semanal una selección –muy personal, por supuesto- que ha definido así: Gurús, reporteros ‘de papel’, periodistas ciudadanos y blogueros de guardia… El periodismo se redefine en Internet”.

 

Repito lo de “selección personal”. Me he permitido añadir algunos enlaces, pero no he cambiado ni una coma al artículo:

1. CONSTRUYENDO 1001medios.es Formado por un grupo de periodistas que quieren participar “en la construcción del futuro”, 1001medios.es explora las nuevas maneras de contar noticias y sirve de foro para debatir sobre los cambios en el oficio.

2. ABIERTO Cafeperiodismo.com Todos los meses, expertos del llamado periodismo digital (directores de medios, altos cargos, blogueros…) se toman un café ante una concurrida audiencia y debaten sobre nuevas tendencias. Un encuentro abierto a todos que se retransmite vía Twitter, #cafeperiodismo.

3. PIONERO Congresoperiodismo.com Desde el año 2000, la web del I Congreso de Periodismo Digital de Huesca ofrece materiales para ejercer la profesión. Entre otros recursos, se puede acceder a todas las ponencias sobre temas como “el periodista integrado”.

4. EN MOVIMIENTO  Futuro del periodismo Esta galería elaborada por el periodista de El País Joseba Elola recoge testimonios en vídeo de expertos y responsables de grandes medios de comunicación como The Guardian, The Huffington Post o The New York Times que cuentan cómo afrontan sus cabeceras este periodo turbulento.

5. CONVERSANDO Periodismo con futuro Periodistas e internautas debaten y comparten novedades, vídeos y fotos en este foro dedicado a los nuevos medios de Eskup, la red social y de noticias de El País.

6. ANGLOSAJONES Future of Journalism En 2008, el diario británico The Guardian acogió una conferencia sobre el futuro del periodismo. Esta web recopila todo lo que se dijo allí, con gurús de la talla de Jeff Jarvis y Arianna Huffington.

7. EN PRIMERA PERSONA Entrevista a Enric González [duración 11:07 minutos]. El periodista Enric González relativiza algunas ideas aceptadas en las redacciones quizá con demasiada felicidad [¿facilidad?]y aporta una óptica esclarecedora en esta entrevista en vídeo concedida en 2009 a CaspaTV.

8. VOCES La palabra escrita El periodista Pedro de Alzaga entrevista en profundidad en este blog a interlocutores de primera línea en el debate sobre el futuro del periodismo: David Simon, Paul Steiger, Jan Schaffer, Ron Steinman y Pam Horan, entre otros.

9. EN LATINOAMÉRICA Encuentro de blogs y nuevos medios Esta web recoge las conclusiones del encuentro de blogs y nuevos medios 2.0 celebrado en Nicaragua este verano, y al que acudieron expertos de Costa Rica, Guatemala, Uruguay… También ofrece reflexiones y noticias sobre comunicación.

10 A TRES COLUMNAS Futureofjournalism.net Con una estética que alude a los periódicos tipo sábana, futureofjournalism.net es un diario digital sostenido en tres pilares: la última hora, los grandes temas y los artículos de fondo. Dedicado a la comunicación y al periodismo.

De El País Semanal, pág. 94 (03/10/2010)

Una selección de cosecha propia son estas dos visiones del presente y del futuro profesional firmadas por Jesús Martínez del Vas en 233 grados.com. Pura síntesis en viñetas:233_32233_110

 

La churrería, por Pilar Ortega Bargueño

Invité a mis amigos a que, en lugar de lamentarse en el bar sobre lo mal que va la profesión, dejaran comentarios en mi blog. No me pareció mala fórmula para incentivar las visitas, animar la conversación y dejar constancia de algunos lúcidos análisis. Una buena jugada, pensé, pues son listos, tienen experiencia y son mis amigos 😉
Pero no sirvió. La única conversación que se animó fue la del bar. Tuve que echar mano del plan B, que consistió en dejarles un hueco -con tratamiento de estrella, por supuesto- en la página.
Estoy muy contento porque esta vez ha funcionado. Poco a poco van llegando sus contribuciones. He aquí la segunda:

La churrería
pilar-ortega

 

 

 

 

 

Pilar Ortega Bargueño
Periodista (y mujer) en activo

 

Los periodistas que integran la Redacción de un diario nacional con sede en Madrid denominan ‘la churrería’ al sector digital, seguramente por el ritmo acelerado al que se genera la información y cuyo funcionamiento y sistema de trabajo muy poco, por no decir nada, tiene que ver con el de su hermano mayor, el diario de papel.

Quien esto escribe conoce bien los dos ámbitos –mejor el diario tradicional- y considera que hay un tipo de periodista para cada tipo de sector.

Hay profesionales que prefieren la serenidad, la reflexión, la calma, la posibilidad de contrastar aquí y allá, el placer de documentarse… cuando se trata de ofrecer a la opinión pública una historia que contar, una noticia, un artículo, un reportaje o una crónica. Para ellos está hecho el papel, que, si bien está perdiendo terreno, hoy por hoy brinda, por lo general, más calidad y garantía que cualquier producto ofrecido a través de la Red, sin que ello suponga desmerecer el trabajo de los profesionales ‘digitales’.

Sin embargo, ya hay una generación de profesionales formada en el periodismo concebido para Internet. Para ellos sí están pensados los medios digitales, porque son capaces de moverse en el editor de noticias como peces en el agua, con una agilidad pasmosa. Y por eso llaman a su factoría de noticias ‘la churrería’. Muy posiblemente, el periodista de papel la denominaría ‘fábrica de hacer churros’, una idea que gasta más en palabras –ahorrar tiempo no es para él- para producir un impacto más tradicional y familiar, quizá también más antiguo.

El periodista digital no sólo tiene que saber de periodismo. Tiene que conocer muy bien los secretos de Internet, los programas y soportes informáticos que editan fotografías, los editores de video, las hemerotecas digitales y, por supuesto, el editor en el que quiere transferir su información al lector, y en el que también caben gráficos, localizadores espaciales y temporales, secuencias fotográficas, enlaces a otras informaciones casi siempre internas, el uso de negritas y cursivas, la utilización de símbolos y la obligatoriedad de incluir claves y más claves para que la información salga de la manera deseada.

El periodista que tradicionalmente ha trabajado para el periódico impreso sufre una revolución de considerable magnitud cuando se ve obligado a desempeñar su trabajo en la redacción de un diario digital. Tiene que despedirse de su lápiz y su libreta y adaptarse a los nuevos tiempos a una velocidad superior a la del rayo, porque, en caso contrario, sus propios compañeros le tratarán como a un ser prehistórico. Tiene que ser capaz de desenvolverse muy pronto con soltura en medio de tanta foto, teletipo, agencias, llamadas de teléfono, vídeos… una esquizofrenia de elementos que están ahí, paradójicamente, con un único objetivo: llegar los primeros a la meta, ofrecer la información antes que nadie. Y tiene que ser capaz, claro, de reflexionar sobre el contenido de la noticia, porque a veces la rapidez y la “carpintería” del editor, la presión del corta y pega, pueden imponerse al rigor, calidad y objetividad de lo que se está transmitiendo.

Además, las empresas periodísticas tratan de reducir costes de plantilla a la hora de concebir sus redacciones digitales y los profesionales que acaban en ellas se ven obligados a hacer un trabajo superior al deseable. ‘La churrería” tiene que seguir su producción a un ritmo acelerado, son los altos hornos de la prensa, y el ejercicio del periodismo se reduce, en muchos casos, a estar frente a un ordenador insertando casi siempre información de periodistas y colaboradores ajenos, y con poca capacidad temporal para recapacitar y volver sobre las noticias generadas previamente.

¿Nuevos tiempos para nuevos retos? ¿Llegar el primero a la meta es siempre un seguro de rigor y calidad? ¿No estamos pagando demasiado caro el ejercicio de una profesión que algunos hemos soñado de otra manera? ¿Merece la pena someterse a un estrés que no procede del contraste de las fuentes ni de la urgencia del cierre, sino del hecho de que hay que seguir produciendo para ‘la churrería’?

Bienvenido lo digital, pero no a cualquier precio.

El ‘viacrisis’ del periodismo en un par de pasos, por Manuel Artero Rueda

Harto de discutir off line sobre la situación (tremenda) de la profesión y de escuchar, entre sorbo y sorbo de cerveza y mordisquito de tapa, atinados análisis sobre lo que está ocurriendo en las redacciones, en las empresas y en el periodismo en general, he decidido empujar a unos cuantos ‘al abismo’ de la Red.
Como ninguno de mis amigos se digna a dejar comentarios en este blog, pero todos tienen aclaraciones que hacer a cada entrada que hago, he decidido que voy a abrir el chiringuito para que ellos hagan aquí sus cócteles ideológicos y se los ofrezcan al mundo. Pero sólo en ocasiones especiales, que el bar es mío 😉
Supongo que tendrá más trascendencia que una pataleta en el bar de la esquina. Además, el nivel está asegurado. Todos son buenos profesionales. Son mis amigos. Poco a poco irán llegando sus aportaciones.

 El ‘viacrisis’ del periodismo en un par de pasos

Manuel Artero Rueda

      Reportero, profesor y académico de TV    

El guiño para periodistas es espectacular: Produce la irremediable sonrisa cómplice pero además, en una segunda lectura, nos invita a la reflexión sobre la crisis, la ética y el futuro del periodismo que el autor plantea “entre líneas” y con profunda exquisitez, en la obra que hoy “consume” gran parte de la opinión pública de la sociedad industrial del primer mundo. Se trata,  de la trilogía “Millenium” escrita por Stieg Larsson.

En su primer volumen, en España titulado “Los hombres que no amaban a las mujeres”, al principio de la historia, cuando el lector comienza a conocer al protagonista de profesión periodista, Mikael Blomkvist, éste ha acudido al Palacio de Justicia para recoger una sentencia condenatoria por difamación por un artículo que ha publicado. La ‘tribu’ se le acerca a la salida, como estamos acostumbrados a ver en todos los “informativos”, le rodea con las pértigas y las alcachofas, y un colega le pregunta:

-¿Y cómo te sientes?

 A pesar de lo tenso de la situación, ni Mikael ni los periodistas más veteranos pudieron evitar sonreír por la pregunta. Mikael intercambió una mirada con la de “TV 4”. Los periodistas serios siempre habían sostenido que esa pregunta, era la única que los periodistas deportivos bobos eran capaces de hacer al deportista jadeante al otro lado de la meta. Op.Cit. pag. 21

En España los periodistas veteranos no pueden, ni deben, ser tan cándidos, como lo es, en esencia, el gran escritor sueco, al relacionar la historia profesional de la pregunta de marras con los “talentosos” plumillas de deportes curtidos en infinitas y monotemáticas ruedas de prensa futbolísticas.

Aquí, en España, sucedió el caso Alcàsser, donde la profesión enfebreció a la búsqueda de ese falso, pero económicamente poderoso, santo grial que llamamos audiencia. Se debe recordar para no traicionar a la historia, que seguramente pretenderán borrar, como siempre, los que resultaron ganadores, y hoy además de seguir siendo periodistas son poderosos empresarios o petulantes amigos del poder, que allí en esa pequeña ciudad del cinturón industrial valenciano, un 13 de noviembre de 1992 tres jóvenes adolescentes de entre 14 y 15 años, Míriam García, Desirée Hernández y Toñi Gómez, fueron raptadas, violadas y muertas.

Y que el caso adquirió el grado diez en la escala de lo mediático y por ello, una legión de periodistas veteranos, curtidos o famosos, campearon durante semanas en la ciudad y, a pie de calle, pero escoltados por vigilantes de empresas de seguridad privada, rodearon a los protagonistas, y, sin piedad,  preguntaron “¿Qué se siente?” a ese  padre o esa madre que acababa de reconocer a su hija en la “morgue”, donde el forense, en voz baja, le había comunicado que la adolescente de sus amores, fue torturada antes de muerta.

Es la pregunta maldita del periodismo, de variopinto y extendido uso, para el que no ha habido autocrítica, que da perfecta cuenta que los periodistas no saben preguntar y, por ello, nos ilumina sobre la desmedida proporción del cáncer que soporta la profesión periodística. Y de ahí a la crisis cardiovascular solo hay uno, o un par, de pasos a los que, en la actualidad estamos asistiendo en directo en nuestro país.

Hoy mismo, mientras escribo estas líneas, oigo una de las tertulias televisivas de carácter político que alimentan la “caja tonta”. Los “expertos” comentan, y a la vez publicitan, una de las producciones que la cadena acaba de realizar y va a emitir próximamente. Se trata de un reportaje en el que una plumilla ha estado fumando hachís durante unas cuantas semanas, dicen los tertulianos que para acercar al espectador a esa droga a la que califican de social.

Bueno, el caso es que uno de los “teleparlantes” suelta, para cerrar el tema, que la periodista ha debido ser muy valiente y que ésa, la de fumar e ingerir hachís, es la única manera posible de saber ‘qué se siente’.

Y luego, sin darse cuenta que acaba de tirar otra palada de palabras sobre el cadáver del periodismo, continúa hablando de la política en el país vasco y los problemas internacionales del gobierno ZP por el tema de Kosovo, tan tranquilo.

Muchos argumentan, sobre todo desde que Ryszard Kapuscinsky situó el problema de la manipulación periodística en los directivos de los periódicos, que la responsabilidad de la crisis profesional del periodismo es de los empresarios en busca de beneficios. Que se acabaron para siempre esos viejos periodistas, tan amantes del oficio, a los que no importaba arriesgar su patrimonio por publicar con ética. 

Pero no hay que hacer una ardua tarea de investigación, tan sólo dejarse caer por dos o tres redacciones, para ver que las nuevas generaciones, esa legión de plumillas en prácticas o becarios en formación, se han sentado en las mesas para decir que sí a todo aquello que, con diferentes argumentos, les ordenan los veteranos.

Lo importante es “hacerse un hueco”. Afianzar el trabajo. La pasión por el oficio de contar historias, aquello de buscar fuentes, contrastarlas, o simplemente dudar de las cifras oficiales de los oficiales gabinetes de prensa, sencillamente ha quedado relegado al cajón del desuso, y en el trajín cotidiano de la batalla, “l’écoume des jours” que dijo el genial Boris Vian, se está olvidando.

Es algo así como la dañina “autocensura” elevada al cubo y multiplicada por “n”, siendo “n” la necesidad de hacer la pelota mientras se comulga con ruedas de molino para conseguir un sueldo que supere los seiscientos euros mensuales. Merece la pena recordar en este sentido las palabras del profesor de periodismo de la Universidad Pompeu y Fabra, Arcadi Espada que en su último libro “Periodismo Práctico” escribe: 

¡De acuerdo! ¿Quién puede dudar de los directivos? Pero el primer responsable de una mentira es el que la firma. Y la información es un negocio para todos. Creo que es injusto olvidarse del pequeño y mediano corrupto. También ellos mueven el mundo. Op.Cit. pag. 148.

Pero entiendo que el lector no quiera acudir a una redacción para comprobar esa cara aburrida de la crisis del periodismo. Y digo aburrida porque en las últimas que he estado no había otra cosa que aburrimiento y política corrección. Se acabaron para siempre, las conversaciones en voz alta, las tertulias, las críticas e incluso las broncas profesionales.

Ahora somos todos del mismo partido o al menos, y esto es lo mas grave, todos pensamos igual. Parece como si el concepto de línea editorial se interiorizara en el profesional al ritmo machacón del reloj de la ficha laboral de cada empresa.

Y es que, la empatía necesaria para la práctica del oficio ha cambiado de dirección y ahora no va dirigida a los desposeídos, emigrantes, falsos culpables, engañados y perdedores. En la actualidad, los periodistas empatizan con el poder, con los jefes, los políticos y los gabinetes de prensa, sobre todo con los responsables de los hoy todopoderosos y omnipresentes gabinetes de prensa. Y es que, factor humano, gusta la moqueta.

Parece como si todos hubieran olvidado que una de las reglas no escritas de este oficio, para el que solo existe una regla: no mentir ni tan siquiera sobre el color de los ojos de tu protagonista, como dijo el maestro Gabriel García Márquez, es la de tratar de sortear a los gabinetes de prensa que, ya se sabe, te van a tratar de “colar” tan solo una parte de la verdad, la verdad oficial. Y es que desgraciadamente, cómo no va a estar así el periodismo en crisis, en periodismo político hasta los titulares salen de las interesadas salas de máquinas de los gabinetes de prensa y los periodistas los utilizan sin más. Los actuales programas informáticos de tratamiento de textos son el arma con el que el periodista se está disparando a la sien: la bala no es del nueve ni del seis. Se llama “corta y pega”.

Y no es tan sólo que se acepte una comparecencia pública sin la posibilidad de preguntar. Es que en muchas ruedas de prensa ni tan siquiera se pregunta. ¿Para qué? Si el Gabinete de Prensa ha redactado ya la noticia.

El profesor de filosofía de la Universidad Complutense, José Luis Pardo en su obra “Esto no es música” nos recuerda que la profesión de escritor, mas o menos vinculado a la prensa escrita, nació en el siglo XIX,

que vio aparecer un cierto número de “nuevas profesiones” o de destinos subsidiarios que, precisamente por su novedad o su condición difusa, carecieron durante mucho tiempo de sanción académico-universitaria por parte de la enseñanza superior y estuvieron ligadas mas directa y simplemente al “mercado”… Durante mucho tiempo, espectáculo y periódicos coexistieron con los mítines y panfletos a la hora de atraer a las masas o, a veces, se mezclaron con ellos. Op.Cit- pag. 245

Es normal por tanto que el periodismo se haya acercado de manera tan peligrosa al mundo del espectáculo porque hoy el mercado precisamente está ahí. Bueno y en los bancos.

La noticia viene recuadrada en un periódico salmón. Es del pasado fin de semana (sábado 20 de marzo). Se hace eco de la iniciativa de una de las más importantes cajas de ahorro españolas que, para captar capitales privados, en estos días de monotemática crisis, ofrece a los potenciales clientes una biografía personal de entre ochenta y cien páginas. Por una suma de euros que no recuerdo y a plazo fijo de un año, el capitalista recibe a un periodista investigador que después de varias entrevistas personales y acopio de material gráfico, redacta, me imagino que en tono épico, las andanzas del depositante.

La entidad financiera calcula que el libro cuesta unos mil euros. O sea que después de la imprenta, el papel y la encuadernación ¿Qué sentirá el periodista cuando reciba trescientos euros por dos semanas de trabajo?

Crisis, quién dijo crisis. Las ideas son las que cuentan y hay que reconocerlo, cuando menos esta es original: Además, me hace recordar uno de los tangos más famosos. Se titula “Cambalache”. Su autor: Santos Discépolo.

… Vivimos revolcaos en un merengue,

Y un mismo lodo, todos manoseaos.

Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor,

Ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador.

Todo es igual, nada es mejor,

Lo mismo un burro, que un gran profesor…   (vídeo, 1:14 m) 

Recuerdo por último, un anuncio televisivo de un diario uruguayo Últimas noticias del que no sé en la actualidad si están con ERE,s o problemas económicos, como tantos y tan importantes periódicos lo están en todo el mundo. Y aunque, muchos profesores dicen que ése es precisamente el gran síntoma de la crisis del periodismo: el que no se leen periódicos, el guión de aquel anuncio nos puede iluminar a todos. Se titulaba algo así como el infierno de los periodistas y allí abajo estaban los superficiales que no investigaron nunca y su castigo era escribir cosas que no se entendían. Los inexactos que no contrastaban fuentes. Los tendenciosos que, sin matices, sólo decían sí o no. Los altaneros, intocables, que abusaban de su poder. Los sensacionalistas y los serviles, siempre a favor del viento y, los mercaderes a los que solo importaba el dinero. (vídeo, 1:46m)

Habrá que hablar de nuevo de las esencias de la profesión

Estas vacaciones, el golpe emocional del accidente de Barajas me ha zarandeado con una fuerza feroz. Ya de por sí ha sido algo tremendo sin palitivos, pero yo iba a pasar por el aeropuerto madrileño  a los dos días para coger un avión, y de Spainair precisamente. Afortunadamente no hubo ninguna incidencia. Para volver tampoco; tres horas de retraso, pero nada más. La compañía, pesarosa, me invitó a cenar.

 

Me pregunto si estarán pesarosos algunos periodistas por la cobertura que han realizado del accidente y de los días posteriores. Porque nos pasamos la vida discutiendo sobre cómo afecta la tecnología a los medios y elucubrando mundos virtuales, imaginando pros y contras de la convergencia total, y aplaudiendo o denigrando escenarios repletos de ciberperiodistas ciudadanos. Sin embargo, con tanta innovación, nos hemos olvidado de la esencia del oficio, de lo realmente importante, de lo que ni siquiera se aprende en las facultades.

Creo que, entre todos, hemos perdido el sentido común.
Y si alguien no entiende a que me refiero, que eche un vistazo a la red.
Lean si no las palabras de la diputada socialista Elena Valenciano:

El espectáculo de reporteros y reporteras -jóvenes y, probablemente mal pagados- micrófono en mano con el logotipo de su cadena de televisión, correteando por los pasillos del IFEMA y por las lágrimas y la pena de los familiares es, sencillamente, repugnante y ha llegado a rozar la crueldad.

La necesidad de rellenar horas y horas de “información” en las teles y en algunas radios ha producido verdaderos “esperpentos de la comunicación”.

Pero esto no es más que el principio de un post en el que hay que leer los numerosos comentarios  sobre el estado de la profesión, casi todos identificados con nombres y apellidos. Es tan sólo un ejemplo de lo que se ha dicho estos días en internet sobre el periodismo. Tremenda la imagen que los ciudadanos tienen de nuestra profesión. Y no vale eso de que en agosto los verdaderos profesionales están de vacaciones o que la culpa la tienen los programas del corazón, porque se está viendo que muchas de las formas de actuar de éstos se utilizan constantemente en los informativos, a los que hasta no hace mucho se les suponía cierta seriedad. Como mucho se podría dudar de su sesgo ideológico, pero pocas veces se iba más allá. ¿Es que no hay redactores jefes o editores en las redacciones? ¿Hasta dónde vamos a llegar en la deriva?
Como perros guardianes, estamos acostumbrados a clamar contra todo lo que consideramos incorrecto, incluso hemos puesto en tela de juicio -y nunca mejor dicho- ciertas actuaciones judiciales. No pasamos una a los políticos ni a los médicos negligentes o a los empresarios corruptos. Ha llegado el momento de que empecemos a considerar el problema que tenemos en casa. No sirve de nada discutir sobre convergencia mediática o periodismo ciudadano si no tenemos claro qué es periodismo. No es de recibo entristecerse por la agonía del periódico de papel cuando se nos está muriendo entre los brazos el propio periodismo.
Un repaso por algunas de las cosas leídas estos días dan que pensar. Ahí van algunas para agravar el síndrome postvacacional (si es que eso realmente existe):

  •  “Parece una competición de falta de ética periodística y hay medallas para todos”, opinaba Nacho Escolar. El director de Público reflexiona sobre una información de la cadena de televisión argentina Todo Noticias (TN), que emitió el jueves por la noche, el día siguiente del accidente, una información donde aseguraba tener la transcripción de las últimas frases que se cruzaron el comandante del JK5022 y su copiloto. (Vídeo 3:42)

 

Puede que no sea un tema de control, sino de principios. De definición. De saber quiénes somos, qué hacemos y cuáles son nuestras obligaciones.

Puede que tengamos que hablar de nuevo de las esencias de la profesión. Y de la ética, la deontología y todo eso.

Se ofrece trabajo para ‘bloggers freelances’

A través de trabajo freelance se solicitan bloggers para trabajar en dos blogs, uno sobre mecánica y el otro sobre las próximas olimpiadas. Creo que es una excelente oportunidad para que sobre todo los estudiantes de periodismo practiquen esta nueva forma de periodismo, obtengan experiencia profesional (internacional) y además se ganen un poco de dinero (que en efecto, no es mucho). Se tiene que hacer un post al día de alrededor de 300 palabras (como cuatro párrafos de 5-6 lineas). El pago es de 1 euro por post, que dependiendo de la habilidad puede llevar desde unos 15 minutos hasta una hora en su elaboración. Puede participar cualquier persona de todo el mundo.

Leído en Ciberperiodismo.org.

La idea de Badillo es buena en principio. Es cierto que los blogs sirven para que los estudiantes de Periodismo se desfoguen en las nuevas facetas del oficio, entre otras razones de mucho peso. Pero me pregunto si no sería mejor que cada uno escribiera el suyo o que se aliaran con compañeros con los mismos intereses e intentaran sacarle, además, un provecho económico.

Estamos hablando de una actividad profesional, de una acción en la que el verbo “bloguear” es un sinónimo de trabajar. ¿No es excesivamente mezquino eso de un euro por post?

dinero.jpgMás de un listo ya estará pensando en abrir muchas bitácoras de temas variados, cuantas más mejor, para dejarlas en manos de estudiantes de Periodismo o bloguers especializados. A unos 30 euros al mes -suponiendo un post por día- el negocio podría ser redondo a poco se manejen algunos elementos de posicionamiento + publicidad.

Creo que voy a dejar de trabajar. ¿Para qué hacerlo si otros lo pueden hacer para mí? En mi vejez cuidaré una granja de blogs.

La cultura del todo gratis en la red ha calado tanto que ha llegado también al trabajo gratis. Una deformación monstruosa de la filosofía que impera en las redes sociales, el aprovechamiento de la aportación personal al procomún no puede desembocar en el parasitismo empresarial. Aunque entiendo que si la tarta es grande, si hay dinero, siempre habrá un tiburón que quiera darle un mordisco. 
De todas formas hay otras cosas que no entiendo, por mucho que lo intente. ¿En dónde me he perdido?

Si alguien puede iluminarme, se lo agradeceré mucho, porque empiezo a obcecarme con estas cosas.  Será un síntoma de la edad. Quién sabe.