Periodismo low cost, el largo proceso de gestación de un escándalo laboral: #gratisnotrabajo

De vez en cuando el ego se viene arriba. No es dinero porque #gratisnotrabajo. Es, para no ser menos que mis amigos de Twitter, por un ataque de generosidad y porque si te llama un compañero lo menos que puedes hacer es atenderle como a ti te gustaría que te atendieran. Me llamaron de El País, un diario para el que he trabajado y en el que tengo muchos amigos, y les atendí.

 

Otras veces he quedado más satifecho con el resultado de los artículos en los que aporto información . Pero, bueno, supongo que a las fuentes que yo he utilizado para mis artículos también les habrá ocurrido algo así más de una vez. Hay cierta distancia entre lo que expresa el emisor y lo que percibe el receptor. Esta vez quedó así. Supongo que lo que le dije a Aurora se lo habían dicho antes algunos compañeros y tuvo que decidir. Mis palabras fuera de contexto y recogidas lateralmente me resultan extrañas. Nos pasa a todos.

Pero centrémonos. Se trataba de un artículo sobre el hashtag #gratisnotrabajo y la precariedad laboral de los freelance.

Ilustración de Well-Com.es

El día 8 de diciembre el tema afloró a la conciencia colectiva. Lo conté en Twitter y, con la idea de agitar un poco las aguas dormidas, le envié un correo a unos cuantos compañeros bien situados en diferentes redacciones. Había que compartir la información y, a la vez, desahogar la indignación tanto tiempo retenida. También soy un indignado. Comparto el texto de mi mensaje:

Hola:

Supongo que ya os habrá llegado o habréis leído este artículo:

Hace unos días el hashtag #gratisnotrabajo se convirtió en Trending Topic de Twitter. Lo inició una periodista a la que le había llegado una oferta de trabajo. Le ofrecían la fabulosa cantidad de 75 céntimos por cada noticia de 800 caracteres. Artículos en los que tenía que dejar muy bien a una determinada marca de complementos para bodas, bautizos y comuniones. Publicidad encubierta, vamos, y la paga ni siquiera da para tomarse un cafetito tras haber escrito los 800 caracteres.

En fin… Espero ver tiempos mejores para todos. Un abrazo,

Félix

El martes 13 me llamó por teléfono Aurora Muñoz, becaria en El País, de parte de una de las compañeras del diario a la que yo había mandado el correo. Me preguntó cuál era mi postura y qué opinaba de lo ocurrido. Mi contestación fue clara:

“No se trata de algo que haya surgido espontáneamente, sino que es un fenómeno que viene gestándose en la red desde hace varios años. En España, salta ahora a trending topic, pero era algo que se sabía. El hashtag [prefiero este anglicismo a etiqueta, que es el término utilizado en el diario] #gratisnotrabajo, que se convirtió en trending topic.

Una vez más, una realidad cotidiana y conocida por todos adquiere una dimensión inusitada al saltar a las redes sociales y ser rebotada por cientos de tuiteros indignados. Pero la situación no se ha producido por generación espontánea. Las granjas de contenidos son un problema aún sin solucionar en la red. Y hay que pensar en la explotación laboral que suponen y en el problema social que comporta una población alimentada con una información de calidad ínfima como la que ofrecen estas páginas.

Este caso nos permite poner sobre la mesa este problema y reflexionar sobre ello todos juntos. Pero, cuidado, además de Novodistribuciones (la empresa en cuestión) hay algunas otras granjas de contenido en España.”

Como no podía atenderla en ese momento, me ofrecí a enviarle esa misma noche toda la información sobre el tema, cosa que hice. Me alegra saber que habló con una compañera de la Carlos III que sabe bien lo que está pasando y que ésta le contó los precedentes de las granjas de contenidos. No obstante, voy a darme el gusto de exponer aquí algunos puntos que la periodista dejó fuera:

#gratisnotrabajo

Estamos en un proceso de cambio acelerado provocado en gran medida por la llegada de internet a nuestras vidas. En este nuevo escenario los periodistas debemos darnos cuenta de que no somos los únicos fabricantes de noticias y que, cuando lo hacemos, hemos de distinguir entre contenidos, calidad de información y conversaciones. Puede que nuestra próxima actividad se centre precisamente en eso: en filtrar y gestionar la información de calidad de la mucha que circula alrededor del ciudadano, más que en generarla. Y también en moderar la conversación que se produce en torno a los temas de mayor interés, los llamados trending topics.

 

1. Partimos del concepto de crowsourcing

Desde que Jeff Howe acuñó este término en la revista Wired (la biblia de los nerds) como una forma de aprovechar las posibilidades de la red para emplear mano de obra barata proveniente de la multitud de internautas, son muchas las compañías que han buscado jornaleros de todo tipo en páginas web. Muchos de ellos no van a ser especialistas, por lo que el objetivo, como ocurre con el outsourcing es abaratar costes.

Información al respecto:

Hay una página de wired dedicada a este tema de sus inventores.

También Enrique Dans tiene una entrada en su blog para distintas experiencias sobre las que va hablando.

Artículo en El País : ‘La investigación ‘crowdsourcing’ reabre el debate de la explotación laboral’.

En El Mundo: “‘Crowdsourcing’, cuando el pez grande se aprovecha del pequeño

 

2. Primer experimento de crowdsourcing en periodismo: Assignment Zero

Otro artículo de El País resume bien lo ocurrido y apunta el fracaso del experimento.

En el nº 22 de Cuadernos de Periodistas, de la APM (mayo de 2011) publiqué esto:

Páginas de colaboración en la red, una opción en alza. Internet es el mayor escaparate y a la vez el mayor escenario para los negocios del planeta, por eso dos ex redactores de Los Angeles Times, Allen Narcisse y Bill Momary, han optado por aprovechar el potencial para ejercer de emprendedores y ofrecer una oportunidad a otros periodistas en paro de todo el mundo. La idea es muy sencilla: una página para comprar y vender reportajes construida al estilo de la web de subastas eBay, en la que se inspira también su nombre. Aspiran a que Ebyline se convierta en un punto virtual donde un freelance pueda ofrecer sus trabajos periodísticos al medio que más puje. La web, http://www.ebyline.com, apuesta por un modelo periodístico de calidad para diferenciarse del modelo impuesto por Demand Media. Por eso la página exige algunos requisitos a quien quiera aportar trabajos. Ebyline selecciona a los periodistas según su grado de “profesionalidad”, que no es necesariamente su experiencia, antes de darles el visto bueno. Una vez conseguido, éstos ofrecen sus artículos mediante un extracto colgado en la página y responden personalmente a las ofertas de las editoriales.

El objetivo de esta plataforma de colaboradores es aprovechar la tecnología digital con dos objetivos: bajar los costes administrativos y concentrarse en hacer buen contenido. La página es especialmente atractiva para medios pequeños que no cuentan con reporteros en un punto del planeta sobre el que, de repente, quieran informar. Narcisse y Momary se quedan un 8 por ciento de cada transacción. Lanzaron la página en septiembre pasado y ya cuentan con casi medio millar de colaboradores inscritos. Según sus palabras, una treintena de empresas acude regularmente a Ebyline en busca de artículos. Su obsesión es diferenciarse de Demand Media, otra web de servicio editorial online que ofrece a los periodistas unos 15 dólares por hacer refritos de artículos aparecidos en la red.

En Demand Media, que merece un análisis aparte, utilizan un algoritmo robótico parecido al de Google News para detectar rápidamente los temas que más atención están generando en internet. Un ordenador combina los datos de esta información con la del precio que se paga por publicidad asociada a ese tema en sistemas automáticos tipo AdSense y, consecuentemente, calcula la rentabilidad publicitaria de un artículo según el tema elegido. Por ejemplo, con el lanzamiento de iPad 2 cualquier información relacionada con la actualización de la tableta de Apple generaba multitud de comentarios. El sistema lo percibe y lo cataloga como tema de especial atención (trending topic) y ofrece, por tanto, a los posibles editores la realización de artículos del tipo “cómo configurar el iPad” o “cómo mejorar la lectura de revistas en iPad”.

Son dos modelos diferentes de páginas con contenidos para editoriales y de oportunidades más o menos válidas para redactores con ganas de trabajar. Aquí ya conocíamos algunas experiencias temáticas que aprovechan esta forma de crowdsourcing (del inglés crowd, masa, y sourcing, externalización): Practicopedia.com, Parasaber.com, Suite101.net y recientemente Wikio Expert, donde se ofrece al internauta la opción de que se convierta en redactor y gane dinero con ello.

 

3. Fueron los primeros pasos para el periodismo ‘low cost’

Enfrentados como estamos a un momento difícil para las empresas informativas, sometidas bajo la bota de la crisis económica y la consolidación de plataformas digitales cuyo funcionamiento y forma de negocio está aún por descubrir, vemos que el modelo clásico de informador está también en crisis.

Hay audiencia, más que nunca, pero la fragmentación de la red divide los ingresos publicitarios. Aunque están llegando poco a poco (los ingresos por publicidad en internet han superado ya a los medios tradicionales en USA, según eMarketer en 2010 e IAB en 2011).

Sin embargo, los lectores pueden acceder a la información por múltiples vías. No son fieles a un informador y, además, no están dispuestos a pagar. Quieren todo gratis y la tecnología digital satisface sus deseos instantáneamente.

La información, antes un valor y elemento de poder, es ahora se ha depreciada. Los editores no encuentran un modelo sostenible basado en la información de calidad y, como salida, recortan gastos en plantilla. ¿Para qué pagar a un profesional si se puede obtener un producto similar a bajo precio? ¿No habíamos quedado en que los medios se habían convertido en plataformas publicitarias? Pues llevemos la idea hasta el extremo. Al fin y al cabo, la lógica empresarial es la de generar beneficios.

Entre los internautas anglosajones se ha popularizado el término churnalism, que es la información batida en la red y alimentada por el copia y pega de otras páginas.

 

4. En 2010 se produjo el boom de las granjas de contenido. Parecía un escándalo entonces… y Google reaccionó

Un artículo de Ticbeat.com que archivé en su momento, quizá sirva para entendernos. Se titula : ‘Lo mejor de 2010: granjas de contenido’.

Google intentó cortar la sangría procovada por las granjas de contenido en su buscador a principios de 2011, cuando cambió su algoritmo.

Algunos editores (entre ellos Murdoch) habían señalado a al buscador como el gran enemigo de los periódicos, pues Google hacía que los contenidos originales, que tenían dueño y autor, según sus palabras, apareciesen en las búsquedas muy por debajo de páginas que plagiaban sus artículos.

Acción-reacción que ha producido algunos cambios, aunque no determinantes. He aquí unos ejemplos, con crítica, por supuesto:

Primeros despidos en granjas de contenidos castigadas por el algoritmo de Google. El nuevo sistema para elaborar la lista de búsquedas también penaliza a sitios inocentes

 

5. En España #gratisnotrabajo salta ahora a trending topic, pero el fenómeno no es nuevo ni surge por generación espontánea

Una vez más, una realidad cotidiana y conocida por todos adquiere una dimensión inusitada al saltar a las redes sociales y ser rebotada por cientos de tuiteros indignados. Pero la situación no se ha producido de la noche a la mañana. Las granjas de contenidos son un problema aún sin solucionar en la red. Y hay que pensar en la explotación laboral que suponen y en el problema social que comporta una población alimentada con una información de calidad ínfima como la que ofrecen estas páginas.

Este caso nos permite poner sobre la mesa este problema y reflexinar sobre ello todos juntos.

Pero, cuidado, además de Novodistribuciones (la empresa en cuestión) hay algunas otras granjas de contenido en España. Es el caso que te comenté por teléfono, Suite101.net

Ellos no se consideran una granja de contenidos. Hace unos días publicaron este aviso:

Suite101.net podría convertirse en una ‘granja de contenidos’
En ese momento aconsejé a Aurora que se pusiera en contacto con la Asociación de la Prensa de Madrid, cosa que como queda reflejado en le artículo hizo.

 

Una semana para repensar el periodismo y lo que hacemos los periodistas

Muchas citas esta semana pasada, para detenerse y hablar una vez más de lo que ocurre con la profesión y lo que nos pasa a los profesionales. Voces importantes y muchos lugares comunes para encontrar algún destello de pensamiento brillante con que iluminar el camino. Como de costumbre, me sorprendió lo que no esperaba: un discurso de Juan Luis Cebrián. Pero vayamos por partes.

En Madrid, el miércoles 24

Nada menos que los directores de The New York Times, The Guardian, Le Monde, Der Spiegel y El País se reunieron en el Auditorio del Museo Reina Sofía de Madrid. Había que escenificar que son el núcleo de la primera división de la prensa mundial. Lo de debatir sobre la experiencia que supuso formar parte de una coalición informativa inédita para publicar los papeles de Wikileaks, una excusa. Por esta razón, algo tan prometedor se quedó en apenas nada. Fue interesante no cabe duda, pero respondió a las espectativas del título: “El futuro del periodismo”.

Como mucha gente se quedó fuera, me pareció interesante retransmitir en Twitter el acto. Este fue mi último twitt de un acto cargado de autobombo y poco espíritu de autocrítica:

El mejor resumen que he leído sobre el acto: “#pconfuturo: Wikileaks en el centro, el futuro en 2º plano”

Los vídeos de la sesión, del I al VII, están ya disponibles en el canal de Youtube del diario

Hashtag: :#pconfuturo

En Barcelona, el jueves 24

 El tercer encuentro del BCNMediaLab,  en el que se debatió el futuro de los medios impresos bajo el título “El papel del papel” tuvo lugar a las 19:30h.

Y el eco aún sigue reverberando 

Hashtag: #bcnmedialab

En Burgos, jueves 24 y viernes 25

Tuvo lugar la reunión de iRedes, I Congreso Iberoameriano sobre Redes Sociales. Conocidos nombres de la red y algunos de medios de comunicación generalista debatieron sobre la relación que los periodistas y las empresas editoriales deben tener y cómo pueden beneficiarse unas de otras. Tres titulares del encuentro:

“Si eres periodista tienes la obligación de estar en Facebook para entender de qué habla la sociedad” dijo Ignacio Escolar en su intervención, cuando participó en la sesión “Café y periodismo” -un encuentro mensual que excepcionalmente haviajado desde Madrid para coincidir con el congreso-. Escolar criticó la actitud de algunos profesionales de la información, que dan la espalda a las redes sociales porque consideran que estar en ellas es una carga adicional a su trabajo. Para él, es importante buscar los beneficios que hay en ellas.

Petición por parte de Sindo Lafuente de aplicar el sentido común cuando alguien le preguntó por el uso personal de las redes por parte de profesionales que trabajan en medios. En realidad, todo se reduce a eso: sentido común.

“Ahora es más valioso un joven con Twitter en una ciudad en guerra que un periodista en la frontera”. Son palabras del escritor y miembro de la Real Academia, Arturo Pérez Reverte, que también apuntó que “los reporteros antes éramos hijos de puta profesionales” y que “era otro tipo de periodismo” al que se hace en la actualidad. En este sentido, aseguró que “ahora la información no la hace el periodista, que es un busto con un micro”.

Hashtag: #iRedes

En Madrid, el viernes 25

Cuarta sesión del Laboratorio de Periodismo de la APM, que gracias a Urbaneja se adaptó bien al horario previsto, de 19,00 a 21,00 horas. Se presentaba allí el ya conocido documento (no creo que se trate propiamente de un estudio, sino de una puesta en común de las opiniones de varios autores relevantes) “Perspectivas de la comunicación 2011”, elaborado por la consultora Wellcomm.

Partía la cita de una pregunta que llevaba mucha carga de profundidad: ¿Serán los medios capaces de planificar el futuro del negocio sobre bits y no sobre papel? Yo me niego a planificar ningún negocio. No estoy capacitado para ello y mi formación, para bien o para mal, es la de periodista. Supongo que de la empresa deberían ocuparse los empresarios. Otra cosa es qué ocurre cuando los empresarios son periodistas. Como en cualquier debate, habría que diferenciar entre economía, empresa, macroeconomía global y periodismo económico. En una charla con tantos interlocutores se pierden, en ocasiones, los conceptos.

Aparte, sobre la mesa, una catarata de preguntas imposible de contestar el tiempo establecido. Sin embargo, todas sugerentes y que me hicieron salir del Laboratorio con la mente en plena ebullición. Muchas de esas interrogaciones tejen el entramado de mis conversaciones, tanto en el mundo real como en el virtual ¿Es el futuro del periodista la hiperespecialización y la construcción de su marca personal? ¿Son los teléfonos móviles y las tabletas las prótesis que amplificarán nuestra capacidad para trabajar, aprender, entretenernos y comunicarnos? ¿Es el exceso de información una forma de manipulación? ¿Se habla de SEO en las redacciones? ¿Y en las facultades de Periodismo? ¿Son las redes sociales, redes “sociables”? Prefiero desarrollar cada una por separado. Y lo haré en un futuro.

Perspectivas de la comunicación 2011 en PDF

Descargar Perspectivas de la comunicación 2011 de la web

El lunes se cuelgan vídeos y resumen del encuentro en la web de la APM. La próxima sesión será el 15 de abril

Hashtag:#LaboratorioAPM

Jueves (aunque se me pasó y me enteré el viernes)

Otro de los eventos de la semana relacionados con el periodismo fue la inauguración de un nuevo máster de Prisa-UAM, que este año está de aniversario. Especialmente discurso de Juan Luis Cebrián para abrir el curso en la Escuela de Periodismo de El País merece una buena digestión y algún comentario. Pero, sobre todo, vaya por delante que es lo más reseñable de todos estos días. Más que lo dicho por todos los directores en el Reina Sofía y, por supuesto, de más alcance que todo lo expuesto -al menos desde mi humilde punto de vista- en las mesas y encuentros que he comentado. Recomiendo su lectura detenida (y se admiten comentarios al respecto, sobre todo teniendo en cuenta la figura del orador y las circunstancias a que ha llevado -y él es periodista, no empresario- a su grupo, algo que puede servir para continuar el debate abierto en el Laboratorio de la APM. ¿Entender el negocio nosotros?).

Resalto algunos puntos y advierto que no todo no son palabras del Papa, yo, sobre todo el punto 5, lo de las tabletas, lo matizaría. Al tiempo, me gustaría reflexionar un poco, por su alcance, sobre la paranoia con las compañías de servicio que nos arrebatan a los periodistas lo que hasta ahora teníamos en propiedad. No obstante, no le quito razón a JLC en lo que dice:

1. Resulta comprensible la confusión reinante en las respuestas, pues no existe contestación adecuada a interrogantes mal planteadas.

2. Este es para mí el verdadero debate que se abre sobre el futuro de los periódicos a partir de su irrupción en la red. La cuestión de si han de seguir publicándose en papel o en soporte electrónico me parece absolutamente marginal respecto al contenido verdadero de la discusión, que consiste en saber cómo la eliminación de los elementos tiempo y espacio en el universo digital va a influir en la construcción de la convivencia y en el método de conocimiento y comunicación entre los ciudadanos.

3. Las transformaciones a las que estamos asistiendo son por el momento, mucho mayores y profundas de lo que queremos reconocernos. Políticos y periodistas, y toda otra clase de intermediarios que en el mundo han sido, continuamos aferrados a nuestras viejas normas y tradiciones, como si el cambio al que estamos asistiendo no consistiera en el orto de una nueva civilización.

4. La cuestión reside no tanto en saber cómo se transformarán dichos medios tradicionales, sino si subsistirán y en qué ámbito, si serán reemplazados por otros, o si la nueva realidad virtual se basta tanto a sí misma que puede prescindir de ellos.

5. Y aunque todavía hay mucha confusión y ruido en torno a estas cuestiones, el tiempo no pasa en vano. La aparición de nuevos terminales, notablemente la de las llamadas tabletas, ha arrojado nuevas luces también sobre el comportamiento de nuestros usuarios, lectores, oyentes o televidentes, que ha de condicionar el del periodismo profesional.

6. Pero la desaparición de muchas intermediaciones antes existentes está dando pábulo a la creación de una nueva: la de la compañía capaz de diseñar el aparato y de colocarlo masivamente en el mercado. Propietaria como es del software, puede acabar siéndolo también de la información que circula a través del sistema y de los datos de identidad de quienes la utilizan (..) 

7. Los periódicos se van a convertir, por eso, de manera progresiva y rápida en empresas de servicios, y los periodistas en agentes de esas empresas. Lo que el propietario de un terminal móvil, sea un teléfono celular, una tableta, o una computadora portátil quiere hacer, y de hecho hace, es pasearse por un ecosistema complejo y gigantesco (información, cultura, entretenimiento) que le permite no solo acceder al conocimiento universal sino participar de su elaboración. Para eso nadie le ha de pedir, como no se hace ya en el llamado periodismo ciudadano, ninguna credencial, preparación o experticia de ningún género. La tarea del periodismo profesional no puede ser otra que la de servirle de guía y acompañante durante ese paseo, en una palabra la de ejercer el liderazgo de una colectividad, agrupada quizá, pero no de manera exclusiva, en una de las muchas redes sociales que el periódico tiene la responsabilidad de contribuir a crear.

8. Wikileaks, se dice, ha acudido a los periódicos porque necesitaba de ellos. Pero eso no obsta para que ayer mismo el abogado de Julian Assange declarara que el fundador del sitio de Internet y antiguo hacker es también un tipo especial de periodista. Tan especial como que él no se dedica ni a buscar y encontrar información, ni a analizarla. Solo a facilitar que los demás lo hagan. Esta confusión interesada entre la fuente de la noticia y el redactor o transmisor de la misma es un ejemplo más de la versatilidad actual de las fronteras entre el periodismo ciudadano y el periodismo a secas.

9. Los periodistas de hoy tienen qué saber que se dirigen no solo a un tipo de lectores muy variado y disperso, incapaz de ser identificado solo como lector de ese periódico concreto, sino cuyo comportamiento es también volátil y diferente según los terminales que utilice en cada momento. El primero por el que la gentes se entera ahora de lo que sucede, y lo comenta de inmediato, es lo que llamamos teléfonos móviles o celulares y que se tratan en realidad de ordenadores o computadoras portátiles multiuso. Sin embargo nuestros diarios, la mayoría de ellos, no ponen lo mejor de sus esfuerzos en atenderlos y recibirlos en esa primera puerta de entrada al ecosistema. Quizá sí existe esa intención por parte de directores, redactores y gestores de medios, la idea y el proyecto de hacerlo así. Pero muy pocos se han dotado de los instrumentos y herramientas necesarias para llevarlo a cabo, de la norma y el libro de estilo imperante en la red que es, nuevamente el software.
10. Las decisiones y jerarquizaciones sobre las noticias en Google News no las toma un equipo de periodistas, como tampoco es un grupo de expertos el que clasifica y ordena los resultados de las búsquedas semánticas. Son máquinas y algoritmos funcionando veinticuatro horas sobre veinticuatro, las que han comenzado a gobernar el lábil universo de la información.

11. Pero, paradójicamente, la amenaza de pérdida de esa identidad en el océano proceloso de la red permite a los más avispados, a los ayatolás sin escrúpulos, cualquiera que sea la religión que practiquen, alzarse con el santo y la limosna. Los medios de comunicación han sido siempre fabulosos creadores de mitos, y el Wikiperiodismo es capaz de fabricarlos por toneladas, de manera inmediata y a escala planetaria. La labor del periodismo responsable, ni wiki ni friki, del periodismo a secas, es contribuir a desmontarlos.

12. No creo que haya nadie que pueda anunciar sin asomo de dudas de que los periódicos, tal y como los hemos conocido durante doscientos años, sobrevivirán en el plazo de un par de décadas. En un momento en el que imperios del entretenimiento como Blockbusters o redes de distribución de libros como Borders han ido a la bancarrota es difícil predecir cómo será el mundo de la cultura, la información y el entretenimiento en el mercado global. Pero pervivan o no los periódicos, lo harán los periodistas, se llamen como se llamen, y seguirán siendo necesarios. La ciudadanía seguirá necesitando, quizá más que nunca, gente con las tripas, el corazón y la voluntad de servir a sus vecinos mediante ele ejercicio de contarles la verdad y desvelarles los secretos que el poder pretende ocultar. Esas gentes han de tener la inteligencia y la capacidad de análisis, el sentido común y el bagaje de formación necesarios para ejercer esa tarea de forma racional, para apoderarse del software y ponerlo a disposición de la comunidad.

Si los medios son ‘la voz de su amo’, ¿qué hacemos aquí los periodistas?

Mecido por los vaivenes del cablegate, la integración de Cuatro en el universo de Telecinco, la portada más doce páginas que le dio el EPS a Belén Esteban o la desaparición de CNN+, he llegado a pensar que el universo informativo ha encontrado el verdadero final de ciclo en 2010.

A los que piensan que nos hemos quedado huérfanos y que ya ni los diarios de referencia son refugios seguros para la información de calidad, les aconsejo que lean  un libro esclarecedor: El crash de la información: los mecanismos de la desinformación cotidiana, de Max Otte.

Mientras, y para animar el debate con el nuevo año, recupero dos vídeos (de penosa calidad, lo siento) de una entrevista a Arcadi Oliveres. Este profesor de Economia Aplicada de la Autonoma de Barcelona analiza lo que ocurre en el mundo sin quitar responsabilidades a los medios

(vídeo 1, 10:00)

1:54 Nuestra obligación es ir a buscar estas ‘nestlés’ (empresas cuyo poder está por encima del poder político)

2.15 Quién está detrás de los 12-14 principales mass media de Estados Unidos. Son quienes marcan la opinión pública en general. Son atendidos por medios de todo el mundo para lazar las noticias importantes (dirigen la agenda).

4.10 Por encima de estos grupos empresariales hay organizaciones más discretas que intentan controlar el poder, como el Foro Económico de Davos y el Grupo Bilderberg

(vídeo 2, 6.16)

00:22 También hay al menos media docena de personajes españoles.

2:06 Cámara de Comercio en Bruselas, que actúa con enorme fuerza, pues 15.000 lobystas hacen presión sobre los funcionarios allí representados.

3.15 ¿Cuál es la función de los medios de comunicación junto a estas influencias? No lo sé, pero los medios colaboran a encumbrar determinadas figuras y son intermediarios indirectos en sus negocios.

 

En realidad Oliveres y Otte, movidos ambos por su formación de economistas, siguen un mismo razonamiento: existen mecanismos que contribuyen a alterar el estado de la información que recibe la sociedad. Pero no se trata de ninguna conspiración extraña, es el mundo que hemos construido. Otto, uno de los pocos economistas serios que anunció la debacle de 2008, lo repite varias veces en el libro e insiste en ello en las muchas entrevistas que le hacen. Extraigo esto de una para El País:

P. ¿Por qué habla de feudalismo?

R. Vivimos en una sociedad dirigida por el dinero. Por ejemplo, hay ministros que mientras lo son ya se están procurando un trabajo para cuando dejen de serlo. Luego los vemos en una gran empresa. Y eso lleva a una cierta corrupción, porque no realizan sus políticas de forma independiente. Por otra parte, las grandes sociedades están comprando la opinión pública. Contratan a relaciones públicas, pagan a gente para que escriba bien de ellos en los blogs de Internet… No estoy hablando de que haya una conspiración, lo que ocurre es que el dinero puede comprarlo todo.

P. ¿No es contradictorio hablar de desinformación en la era de Internet?

R. No. A través de Internet tenemos más desinformación. Se confunde al consumidor para ganar más dinero o lograr más poder. E insisto, no es ninguna conspiración.

P. Pero la Red parece haber democratizado la información…

R. En Internet hay chats o foros… Eso no aporta información. La información requiere pensar. Y periodistas cualificados, pero cada vez hay menos porque en Internet casi todo es gratis. No creo en el periodismo ciudadano. Los bloggers a veces descubren cosas, y eso está bien, pero no creo que sean reporteros porque para serlo se requiere especialización, cualificación y una institución detrás para tener editores. Una sola persona no puede hacer todo eso. Necesitamos profesionales.

Lo cierto es que la globalización nos ha proporcionado muchas más fuentes para informarnos, cuando no ha permitido que las mismas de siempre lleguen a nosotros de una forma directa y contundente, sin intermediarios. Pero más fuentes y más información no es sinónimo de ciudadanos mejor informados. Ya lo hemos aprendido.

La forma en que los gabinetes de comunicación y los departamentos de márketing (ahora se llaman periodistas de fuente) actúan es increíblemente eficaz: reconfiguran los datos con una predisposición aparentemente positiva, minimizan circunstancias, desvían la atención y desorientan a sabiendas a periodistas especializados y, cómo no, nos hacen ver lujosamente vestido al rey desnudo. Es el virus de la desinformación al que estamos contribuyendo.

Otto, como Oliveres, insiste en que la enfermedad es ya una pandemia. Nos ha llevado nada menos que al colapso de los mercados, que se han puesto por encima de gobiernos elegidos democráticamente. Explica que la venta masiva de títulos de riesgo que fue ocultada sistemáticamente tiene la culpa. Pero al final no es sólo eso. El sistema permite que muchos Madoff sigan dirigiendo la economía mundial.

Cuando Otte cuenta que las grandes empresas de alimentación confunden al consumidor con los datos, a veces incomprensibles de las etiquetas -y eso ocurre en un escenario de consumidores exigentes-, no se pude explicar cómo no llegamos a firmar nuestras operaciones financieras con el mismo criterio. Pocos son los que conocen la letra pequeña de sus cuentas bancarias, de sus créditos o lo que dicen las cláusulas de sus planes de pensiones. Y lo peor, aunque conozcan los detalles, presuponen riesgos que no aceptarían en otras facetas de sus relaciones personales. ¿Por qué?

Por si fuera poco las cláusulas ocultas y la desinformación se extiende ya a las compañías de telecomunicaciones, a las que nos suministran la energía… La desinformación social a que nos vemos sometidos en ciertos temas, solo en ciertos temas, nos pone a los periodistas ante nuestras responsabilidades.

Los medios, empujados por la deriva económica, puede que sean la voz de su amo. ¿Lo somos también los profesionales que trabajamos en ellos?

La información está en crisis. Pero estamos apuntando a la tecnología como si fuera ella la única culpable.

 En la contraportada Max Otte ya nos avisa:

Desfigurar, dar datos falsos, minimizar las circunstancias agravantes con mensajes positivos pero inanes, desorientar deliberadamente, soliviantar o aturdir, exagerar… Todo eso pertenece al repertorio de la desinformación y en nuestra sociedad es, desde hace mucho, más que una moneda corriente (…) Los buscadores de internet utilizan la información como auténtica materia prima para vender a empresas que buscan adelantarse a las necesidades del cliente. Prácticas ilegales, en su mayoría permitidas, y que muy poca gente denuncia realmente. 

Los periodistas contribuyen notablemente a la desinformación. Las informaciones financieras no se basan en una sensata pericia, sino en la dramatización o la falacia; y los gobiernos proclaman tener a los bancos y la economía en sus manos, cuando en realidad actúan como su agente.

ACTUALIZACIÓN, 4/02/2011: No puse en su momento que Otte fue entrevistado en la magnífica “La Contra” de La Vanguardia. Es una ampliación de esta entrada que merece quedar aquí anotada.

La semana del ‘Cablegate’: por la pendiente del periodismo declarativo

Somos testigos a lo largo de esta semana de un verdadero festín de periodismo de nuevo cuño gracias a unas filtraciones masivas. El País puso a una treintena de sus mejores periodistas a investigar durante las semanas de embargo. Se había comprometido a comprobar y profundizar sobre los datos ofrecidos por Wikileaks. Comprobamos cada día el verdadero alcance de la anunciada bomba informativa. Hasta que ayer viernes hemos visto a cuatro columnas el peligro de las noticias basadas en declaraciones.

A partir de la premisa de que Wikileaks no es nada sin el trabajo posterior de los periodistas -que son quienes filtran, ordenan y ofrecen elaborada la ingente cantidad de información que ofrecen sus documentos-, amanecemos en un mundo en el que ya no es tan sencillo ocultar datos.

Habrá que recordar que, entre otras cosas, periodismo es dar a conocer información que alguien intenta ocultar.

Y hay mucha

El otro día dije que el periodismo de investigación tenía una buena oportunidad ahora. Es obligada una matización. Éste Este es el resultado de lo que hasta ahora nos ha dejado el elegido en español con la ayuda de tres decenas de soberbios profesionales trabajando a destajo en la “mina chilena” durante semanas. Creo que, en conjunto, el resultado es impresionante; aunque hay peros:

Lunes 29 de noviembre:

Portada de El País (España)

Martes 30 de noviembre:

Portada de El País (España)

Miércoles 1 de diciembre:

Portada de El País (España)

Jueves 2 de diciembre:

Portada de El País (España)

Viernes 3 de diciembre:

Portada de El País (España)

Dicen que dijo entonces

Se estropeó todo el viernes. De repente se entramos de lleno en el titular del fulanito dijo. En este caso es titular de “los papeles dicen que fulanito dijo”. Lo peor, lo hizo en 2007, cuando la situación política española era muy diferente a la actual. Hasta el propio Partido Popular ha cambiado mucho.

Un lector comenta en las Cartas al Director:

Pedir EL PAÍS en el quiosco a las siete de la mañana y ver la portada del viernes 3 de diciembre ha sido una de las experiencias más desagradables que he tenido recientemente. Sí, leer la insinuación del señor Aznar sobre su posible vuelta a la política, en portada a cuatro columnas, es aterrador.

Sin embargo, compruebo que este lector está aterrado por la posible vuelta del ex presidente, no por el tipo de periodismo que hace el diario que acaba de leer. Qué decepción, pensé que se iba a quejar de la portada y la descontextualización de una frase.

Sábado 4 de diciembre:

Portada de El País (España)

Una nueva forma de guerra ha estallado

Asistimos a la Primera Guerra Mundial Cibernética. Ya tenemos cierta experiencia. Las filtraciones en 1998 del fragmento de una carta del embajador español en La Habana, Enrique Dupuy de Lome, a José Canalejas insultando al presidente de los Estados Unidos de entonces, Mckinley, se publicaron en el New Jork Journal. Dieron lugar a una guerra que acabó con la independencia de Cuba y Filipinas.

Brotes verdes en el periodismo de investigación gracias a Wikileaks

El viernes pasado, en la primera sesión del Laboratorio de Periodismo de la APM, a la que me invitaron como orientador del debate, se habló largo y tendido sobre el estado de la profesión. Y entre quejidos y lamentaciones, que hubo varios como es lógico, fueron abriéndose paso algunas ideas. En futuras reuniones se intentará centrar el tema con el fin de que la foto de la profesión tenga una mayor definición.

Es bueno que los periodistas hablen sobre periodismo y que no lo hagan solo en las cenas con los amigos y compañeros. (vídeo 5:00).

 Muchas reflexiones sobre la mesa para empezar. Personalmente me quedo con dos ideas que merece la pena desarrollar:

1.       Juanjo Amorín, CEO de la red social Kedin y directivo de la APM, expreso la necesidad de trabajar más en la narrativa digital y reprochó cortésmente que en las universidades que no se esté haciendo. Eso, tengo que confesar, me alteró un tanto. En la mía se hace. ¿Qué imagen estamos dando de lo que aprenden los nuevos periodistas?

2.      ¿Dónde ha quedado el periodismo de investigación? Desde luego ha abandonado los periódicos. Dos elementos nuevos en el ecosistema mediático cubren la aguda carencia de trabajos de profundidad: las fundaciones sin ánimo de lucro, tipo ProPublica(ing.) y los movimientos de denuncia como Wikileaks.

 

Poco ha habido que esperar para que Wikileaks nos descubra lo que ha dado en llamarse el Cablegate. Si no es periodismo propiamente dicho, es una organización empeñada en hacer cumplir los mismos fines que cimenta la profesión. Su integridad ética se quiere poner en duda, pero hasta ahora Assange ha demostrado un férreo compromiso con eso que llamamos “principios éticos”. 

Algunos apuntes rápidos frente a todo lo que se nos viene encima:

Lo mejor: se ha animado un panorama últimamente en declive. Los periodistas, en lugar de clamar contra “esa caja de filtraciones”, deberíamos estar contentos de ver cómo renace el periodismo de investigación. El Watergate, que es el gran orgullo del género, nació también de filtraciones de una garganta profunda. Ahora se ha proporcionado la información a cinco grandes medios para que investiguen y confirmen los datos. Nada sospechoso.

El making-of de la filtración a El País. Se puede leer en Proyecto C, un blog escrito desde “la mina chilena”,  que es como han llamado en el diario al grupo encargado de la investigación de los datos proporcionados por Wikileaks. Lo escribe Joseba Elola.

 Joseba Elola firmó precisamente la entrevista a Assange. Un buen documento para centrar el tema (y el problema de este hombre, que es el de toda su organización).

Próximas entregas en español de la filtración de Wikileaks: El País ha hecho un extraordinario despliegue en la red, pero los documentos dan para mucho: “En los próximos días difundiremos informaciones relevantes sobre Venezuela, México, Bolivia, Cuba y otros países (…) Hoy mismo arrancamos con Argentina”, anuncia Javier Moreno.

“Tal vez lo que estamos presenciando no sea el nacimiento de un nuevo tipo de periodismo, sino un mundo donde ahora es muchísimo más arduo para los gobiernos y otros ocultarle información a la opinión pública.” Hillary Bishop

 

¿Los periódicos en los que se explota pueden denunciar la explotación?

Ésta es la secuencia temporal de un episodio que esta semana me ha llegado por varias vías. Trata de cierta hipocresía desarrollada por los medios (por todos). El País denuncia lo que ocurre fuera, pero no arregla lo que ocurre en su casa. Que nadie ponga el grito en el cielo, podríamos buscar más ejemplos en otras cabeceras con el fin de provocar el fuego cruzado. Sería catárquico.

17 de septiembre

Una sentida carta al director de la cacereña Diana Díaz Jiménez “No sé cómo tomármelo” removió muchas conciencias en la redacción de El País. La misiva comienza así:

Dominique Strauss-Kahn, director gerente del FMI, me ha llamado Generación Perdida. Y no sé cómo tomármelo. Bueno, sí que lo sé, porque después de escuchar aquello de Lost Generation en las noticias, y mientras metía los platos en el lavavajillas, una lágrima se coló en el dosificador de jabón. Entonces, miré a mi madre, que en esos momentos buscaba un trapo mañoso con el que desenroscar la cafetera, y solté casi convencida: “Yo no quiero ser una Generación Perdida”.

19 de septiembre (dos días después)

Silvia Blanco y Carmen Pérez-Lanzac firman un artículo de denuncia social bajo el epígrafe“Esta generación busca un plan B”. En él se pueden leer párrafos como éstos:

“El mercado laboral español es cruel con los extremos. No absorbe a quienes no estudian y frustra a los más formados. La sobrecualificación es uno de los viejos problemas estructurales que padecen los jóvenes. “Supone un derroche de talento que apenas se corrige, tampoco con la edad”, dice Almudena Moreno, coautora del informe Juventud 2008. En Panorama de la educación 2010, la OCDE constata que un 40% de universitarios españoles se tienen que conformar con puestos que no requieren título superior “

“Porque si ya era difícil “meter la patita”, ahora lo es muchísimo más. “Los que se incorporan al mercado laboral en un periodo recesivo sufren más precariedad, mayor sobrecualificación y peores salarios a lo largo de su vida que los que entran en un periodo expansivo”, advierte José García-Calvo, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona”

Viñeta de Forges en www.forges.com

20 de septiembre 

Maruja Torres, que no se calla ni debajo del agua, ha escrito un post en su blog  dirigido a su empresa y titulado “Pues tiene narices”. Quien vaya a pulsar por enlace que sólo lo haga para ver los comentarios, pues la entrada es muy concisa y dice exactamente:

“… que en los periódicos, en donde se da uno de los índices más altos de explotación y falta de futuro de los jóvenes, se denuncien estas cosas como ajenas. No le echéis la culpa a mi generación, que ya ha sido jubilada, sino a los becarios de hace 20 años, hoy en el poder. Chimpón.”

 

El debate estaba sobre la mesa, ahora, gracias a la Torres, la polémica navega en la red.

A los de Periodista Digital les ha faltado tiempo, y han publicado una reseña titulada:

“Hoy los medios los llevan los becarios de hace 20 años”

Maruja Torres frena en seco las ‘moralinas’ de El País

 

Empieza a notarse el trabajo de Sindo Lafuente en El País

El País está inmerso en una serie de cambios redaccionales que conviene seguir de cerca, porque es el primero de la clase y porque en diciembre contrató a Gumersindo Lafuente y, después, éste se trajo a su equipo.

Sobre uno de estos cambios decía ayer el diario que Eskup ha sido “desarrollada íntegramente por el equipo técnico de El País”. Pero ya sabíamos que esta aplicación, de uso abierto y gratuito, se basa en la tecnología desarrollada bajo la marca Utoi por la gente de Soitu.es, medio que cerró en octubre pasado y del que Gumersindo Lafuente –hoy adjunto a la dirección del diario de Prisa–  era su fundador y director. No sé. Habrá que leer más sobre el tema porque la cuestión del desarrollo propio no está clara.

 Silvia Cobo entrevista a Lafuente y a Borja Echevarría, su mano derecha y subdirector del periódico, para que le expliquen los cambios que han introducido en la redacción de El País y hacia dónde lo quieren llevar.

Sindo ha sido siempre uno de los defensores de las redacciones desintegradas. Por eso me han llamado la atención especialmente las palabras que explican por qué en El Mundo se resistió a la convergencia y ahora en El País la vende como única vía posible. Si hasta en Huesca el pasado mes de marzo confesó que no le gustaba la palabra “integración”, que prefería denominarlo “trabajar de otra manera”:

Siempre he dicho que hay una solución para cada momento y para cada redacción. En su día, en El Mundo teníamos un producto muy ideológico y a la vez, quería ser líder en Internet. Para tener la suficiente agilidad no podíamos trabajar con la redacción de papel, pero que, curiosamente, estaba físicamente en la misma redacción. La separación era de mando.

 El momento actual es muy diferente. Han pasado diez años y con la situación económica actual, ya no puedes permitirte solapamientos de gastos. Ahora, con el mismo esfuerzo de la redacción, por muy complicado que sea, hay que diseñar el presente y el futuro.

Pero eso no nos lleva necesariamente a la integración completa de las redacciones, sino a darle la vuelta por completo a la manera de elaborar la información. Hoy el modelo de negocio es todavía inmaduro, el modelo de producto lo sigue siendo también, pero el tiempo para hacer experimentos se nos ha acabado.

(…) Porque, o nos espabilamos o vamos acabar muriendo poco a poco. Y no lo queremos, no lo vamos a permitir. Tenemos una marca y mucho talento en la redacción sobre el que trabajar.

De todas formas, la integración redaccional en El País ya es una realidad de facto, aunque aún a medias y muchos de los redactores ni creen en ella ni han asumido como propio el objetivo empresarial. Sindo la ve así:

No es una receta cerrada ni que pueda ser exportada a ninguna otra parte. Depende del momento, de las características de cada medio. Pero creo que el final está claro: que tendremos una redacción grande trabajando para la primera salida, que es la digital, y un grupo pequeño haciendo un producto de papel. Eso es un futuro de aquí 5 años, no mañana.

Va ser cierto eso de que de tanto dar vueltas a cómo va a ser el negocio periodístico no vamos pararnos nunca a reflexionar en cómo tiene que ser el periodismo. Lafuente y Echevarría han dado pruebas de tener la mente bien amueblada y de dar siempre pasos en la dirección correcta, por eso de momento me quedo con el papel que ambos entrevistados otorgan a los periodistas en el nuevo escenario, como prescriptores y como individualidad:

Lafuente: El periodista ha sido siempre prescriptor. Una de las misiones del periodista de hoy es ésta: ser administrador de los flujos de información y enriquecedor de noticias con sus fuentes.

Echevarría: Muchos no se dan cuentan de que algunos nombres de la redacción de El País lo son. Queremos reforzar esa capacidad de recomendar. Es lo que hablamos al principio, el periodista como marca. No pretendemos debilitar la marca del individuo frente al todo, sino al contrario, fortalecer la marca del individuo.

Entrevista en Escacc (en catalán)

Entrevista en Lolacomomola (traducida por la propia Silvia)