John Reed se regala hoy con Público

Esta mañana el quiosco tenía una sorpresa agradable. Por dos euros me he traído a casa Público y el libro “Diez días que estremecieron el mundo”. Espero que el aviso llegue a tiempo para quienes, como yo, no estaban avisados.

Dejemos por un momento aparte que este diario lo está pasando mal (como todos), que el negocio de los periódicos son las noticias y no productos de cacharrería varia. Abandonemos -o mejor posterguemos- la cuestión ideológica de fondo –que la hay, y podría desviarnos peligrosamente la conversación, aunque podría llevarnos por vericuetos interesantísimos-. Centrémonos en la figura de John Reed por un momento. Como sabéis, fue el gran cronista de las grandes revoluciones del siglo XX. Fue uno de esos reporteros a los que los historiadores tienen que recurrir para explicar una época.

Reed es un periodista a reivindicar en la red, por la necesidad de periodismo y de periodistas a que nos enfrentamos en el nuevo escenario. También, porque sus palabras parecen sacadas de una manual para ciberperiodistas. En la página 34 del libro que regala Público, por ejemplo, se puede leer toda una lección para reporteros: enseña tus fuentes sin miedo.

Para la redacción de este libro he utilizado, como fuentes, gran parte de mis propias notas. Pero he recurrido también a centenares de periódicos rusos muy diversos, que forman una serie casi completa del período estudiado.

Me he servido, asimismo, del diario inglés Russian Daily News y de los dos diarios franceses Journal de Rusie y Entente.

Mucho más útil y precioso me fue, sin embargo, el Bulletin de la Presse, publicado diariamente por la Oficina Francesa de Información en Petrogrado, el cual relata todos los acontecimientos importantes y cita los discursos y los comentarios de la prensa rusa.

Poseo una colección casi completa que comprende desde la primavera de 1917 hasta finales de enero de 1918. Poseo, además, casi todas las proclamas, decretos o avisos fijados en los muros de Petrogrado desde mediados de septiembre de 1917 hasta el fin de enero de 1918, los textos oficiales de todos los decretos y órdenes gubernamentales y el texto publicado por el gobierno de los tratados secretos y otros documentos descubiertos en el ministerio de Negocios Exteriores, al ser ocupado por los bolcheviques.

Mostrar las fuentes, que en la red se prodría traducir por enlazar con ellas, contribuye a aumentar la credibilidad que el usuario deposita sobre el trabajo del periodista. Esto es especialmente importante cuando no tenemos detrás una gran cabecera que nos respalde con la fuerza de la marca, que va a ser la tónica general en el periodismo que se hace en la red.

John Reed no permitió que su ideología nublara las crónicas que relataba y, al contrario, esta característica dota a su prosa de una pasión que transmite a lector.  Es algo que invita a reflexionar en un momento en el que el periodismo sin ideología, aunque ésta sea empresarial, no encuentra hueco. El periodista puede tener una ideología, pero esta no ha de contaminar su trabajo y, además, es bueno que el lector la conozca. 

Reed ofrece diez consejos para reporteros que deberían entregar fotocopiados a todos los alumnos de primero de Periodismo:

1) Utilizar un estilo directo y sin retóricas

  2) Desarrollar el sentido de la   observación

  3) Documentarse bien antes de entrevistar y escribir

  4) Buscar testimonios y documentos

  5) Describir el paisaje y los personajes

  6) Ser detallista con los hechos y las acciones

  7) Buscar el lado humano del tema

  8) Relatar historias singulares

  9) Hay que ser siempre cortés, pero incrédulo

  10) Estar bien informado para poder informar

Por qué dar el producto gratis es rentable (también en prensa)

Wired Magazine, la biblia de la tecnología, se pregunta por qué el gratis total puede convertirse en un buen negocio. En la publicación están seguros de que el futuro de las empresas, incluidas las editoriales, está en la fórmula del coste cero:

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Interesante la reflexión del director redactor jefe de Wired, Chris Anderson, autor de la teoría de la “Larga Cola”, quien se detiene a analizar varios modelos ya probados en viajes, contenidos, música o telefonía.

Parte de las propuestas de mercadotecnia conocidas como freeconomics (en inglés), la economía de la gratuidad, donde todos los costes tienden a cero, y de la experiencia pionera de Gillette, que regala sus maquinillas o las comercializa muy baratas para cobrar después las cuchillas.

Y para predicar con el ejemplo, nada mejor que regalar ejemplares de marzo. Wired  enviará a los 10.000 primeros solicitantes su número de marzo por nada, free, zilch, como explica en su promoción.

Habrá que tomar buena nota, porque como dice L.F. en El País:

El gratis total que domina Internet no parece una tendencia pasajera, como se pensaba a principios del 2000 cuando la crisis puntocom hizo pensar que la única vía para la rentabilidad era el pago de los servicios. Pero hoy, Internet sigue siendo el terreno del todo gratis. Al contrario, la gratuidad o el casi gratis se está extendiendo a muchos más sectores como los viajes, las música o los contenidos.

Prensa de cuchillos afilados

Hoy he echado un vistazo tranquilo a “Se nos ve el plumero. Noticias (y no noticias) comparadas”, el blog de Martínez Soler,  y no quiero que se me os escape su entrada del pasado 22 de enero: “Cuchillos gratis, fuera de los titulares de pago”.

“Si Federico (por García Lorca) levantara hoy la cabeza… Quizás se sorprendiera, como muchos de nosotros, al comprobar que los cuchillos más afilados no son los que brillan a diario en los titulares de la prensa. Ahora te los dan gratis, al comprar el diario por un euro, o te los venden por un euro y, a cambio, te regalan el diario (…) Hoy me enteré de que, agotados los utensilios de cocina, los diarios de pago van a vender y/o regalar productos textil-hogar (servilletas, mantelerías, toallas, etc.). Debemos estar atentos para cuando acaben con la cocina y el comedor y le toque el turno al cuarto de baño o al dormitorio. Junto a promociones tan afiladas, los titulares pueden parecen hermanitas de la caridad.”

Una delicia de post, más afilado que los cuchillos, los titulares o el mensaje de las fotos que compara. Sirva esto de adelanto para los que quieran seguir el enlace:

“¿A qué diario de pago pertenece la foto del alcalde Gallardón, entretenido con su móvil sin antender al discurso de su jefe Rajoy?

¿A qué diario de pago pertenece la segunda foto de Gallardón aplaudiendo con fervor el discurso de su jefe Rajoy?

El País: el Defensor no defiende de la pseudociencia

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Estimado lector:
La difusión y venta junto al diario EL PAIS de una colección de programas de Cuarto Milenio que dirige Iker Jiménez y que emite la cadena de televisión Cuatro, que es gestionada por el Grupo Prisa, ha generado su protesta así como la de otros lectores.
 Entiendo y comparto sus razones ya que la mayoría de los reportajes de esa colección de programas tendría un difícil encaje en las páginas del diario. De hecho, en sus más de de treinta años de historia la parapsicología, las apariciones o los ovnis han sido ignorados por EL PAIS y cuando han sido abordados se ha hecho siempre con un criterio razonable alejado de cualquier actitud crédula.
La decisión de ofrecer ese coleccionable a los lectores del diario responde, como es obvio, a razones estrictamente comerciales cuya valoración, como se me ha recordado, no forma parte de las competencias del Defensor del Lector de acuerdo con su Estatuto, que acota sus funciones a los contenidos del periódico y a vigilar que el tratamiento de las informaciones sea acorde con las normas éticas y profesionales del periodismo. Siempre será discutible si el diario ve comprometido su prestigio en función de la calidad de los productos que comercializa que cada día son más variados. Pero le aseguro que éste defensor no puede ni quiere entrar a valorar sus prácticas comerciales, ni a garantizar la calidad de esos productos.
Atentamente
                                 José Miguel Larraya

Esta es la carta que el Defensor del Lector de El País se ha visto obligado a enviar a los lectores que han protestado por la distribución, junto con el periódico del domingo pasado, de la denominada “Colección Iker Jiménez Cuarto Milenio”, una serie de libros y DVDs sobre “los enigmas de lo oculto”.

En BitacorARP exponen con claridad lo que significa para la credibilidad del diario, reflexionan sobre el tema y proponen respuestas. Lo suscribo todo. Además, para quitar hierro, reproducen la viñeta de El Listo que abre este post.

Público busca su ídem en el videoclub del quiosco

Ayer me hicieron unas preguntas en el quiosco para averiguar por qué no había comprado Público. Fui sincero: me gustan más los diarios que llevaba bajo el brazo, que son los que compro habitualmente, El País y El Mundo. No obstante, es cierto que le sigo la pista con interés en la red (Genial la portada de anteayer con sus tres verbos al estilo anglosajón: Esperanza amenaza Rajoy cede Gallardón cae).

En papel, lo compré los primeros días para ver el producto de Ignacio Escolar y porque regalaban vídeos interesantes, aunque se trataba de películas que ya había visto, la verdad. Después, se me quedó un poco corto.

Ahora vuelven al vídeo y suben el precio cuando lo reparten, para compensar el gasto. También dan un pequeño retoque a la portada. ¿Tan pronto? Público salió a la calle el 26 de septiembre pasado.

Paco Oca analiza los cambios desde el punto de vista del diseño:

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PRNOticias habla de cierto descontento entre los redactores jefe.

No sé. Quizá sea demasiado pronto. Las ideas novedosas, y Público lo es, necesitan un tiempo para asentarse. Aún tiene que ganarse a sus lectores potenciales, jóvenes alternativos y políticamente progresistas que están cansados de la prensa tradicional y que buscan un periodismo más ágil y comprometido. 

El nicho de mercado estaba libre. Ningún editor había llegado ahí antes que Roures. El problema es que tampoco estaban allí los lectores potenciales. Hay que atraerlos. Con buenos periodistas, que los tiene, no parece suficiente. ¿Lo serán los vídeos y los suplementos culturales?

ACTUALIZACIÓN (15:30): Hoy Público regala, por medio euro más, un libro sobre Van Gogh y un décalago para informar sobre la violencia de género. No está mal. Lo anuncia así en recuadro de la sección de Actualidad:

“Por primera vez en España un periódico, Público, se dota de un Código autorregulatorio para informar sobre la violencia de género.”

  1. Usaremos los términos “violencia de género”, “violencia machista”, “violencia sexista” y “violencia masculina contra las mujeres”, por este orden. Rechazamos las expresiones “violencia doméstica”, “violencia de pareja” y “violencia familiar” (*).
  2. La violencia de género no es un suceso, sino un problema social. Por ello, no le daremos este tratamiento. No publicaremos fotos ni detalles morbosos.
  3. Nunca identificaremos a las víctimas ni incluiremos información que pueda perjudicarlas a ellas o a su entorno.
  4. Respetaremos siempre la presunción de inocencia de los agresores. Una vez haya sentencia condenatoria, los identificaremos debidamente, destacaremos el castigo e intentaremos incluirlo en los titulares.
  5. Nunca buscaremos justificaciones o “motivos” (alcohol, drogas, discusiones…). La causa de la violencia de género es el control y el dominio que determinados hombres ejercen contra sus compañeras.
  6. Evitaremos las opiniones de vecinos o familiares que no hayan sido testigos directos de los hechos. En cualquier caso, nunca recogeremos opiniones positivas sobre el agresor o la pareja.
  7. Intentaremos ofrecer opiniones de personas expertas en la materia. Priorizaremos las fuentes policiales y de la investigación. No se informará con precipitación.
  8. Sólo incluiremos testimonios de víctimas de malos tratos cuando no se hallen en situación de emergencia o bajo cualquier tipo de presión.
  9. Denunciaremos también la llamada violencia continuada (agresiones, maltrato psicológico… aunque no tenga resultado de muerte).
  10. Siempre incluiremos en la noticia el teléfono gratuito de ayuda a las víctima (016) y cualquier otra información que les pueda ser útil.

(*) Aunque la RAE no acepta oficialmente, por el momento, la expresión violencia de género, sí lo hace en la edición de su Diccionario Panhispánico de Dudas (octubre, 2005). También el  Diccionario de Español Urgente (Agencia Efe, 2000) afirma que el término “género” se emplea “para describir el distinto comportamiento de hombres y mujeres en la sociedad según las distintas condiciones en que se mueven: educación, familia, cultura, etc.”

¿Qué se ofrece en un periódico?

¿A qué se dedica un periódico? ¿Qué venden realmente las empresas periodísticas? ¿Es la redacción una mera excusa para comercializar productos de todo tipo? ¿Producimos noticias o bisutería? A lo mejor ni eso. Tan sólo atrapamos durante unos instantes la atención de unos lectores mientras que los publicistas ceban sus mentes con sugerentes propuestas de consumo.

Acabo de leer que La Vanguardia ha lanzado una promoción con un collar de bisutería (Vía: Jornalismo & Internet). Era algo que faltaba en la fántastica lista de promociones y regalos que nos ofrece el quiosco. Hay una web dedicada a dar cuenta de ello.

Para curiosos, están ordenadas por categorías:

 Cartillas cupones     CD    Cine    Colecciones    DVD     Electrónica    Juguetes     Libros      Música      Regalo    Ropa

El proceso por el que el quiosco se ha convertido en un bazar puede resultar gracioso (para los quiosqueros no) e, incluso, ser un buen tema para una distendida charla de café, pero esconde un trasfondo preocupante. Los periodistas somos productores de información y, hasta ahora, ésa era una labor vocacional, sagrada e hasta bien vista y protegida socialmente. En la actualidad somos productores de contenido para unos medios que, durante un tiempo, fueron plataformas publicitarias y ahora ni eso.

Los periódicos han convertido a sus audiencias en un nuevo producto que vender, como señala Chomsky. Y por eso la guerra de los números se ha hecho encarnizada. También en la red, donde aún no hemos aprendido a contar. Paralelamente, la noticia ha perdido protagonismo hasta percibirse como elemento de relleno. Interesa más si presenta un aspecto lúdico o sensacional. Pero, ¿qué ocurre cuando todos los medios ofrecen lo mismo? Pues que hay que diferenciarse de alguna forma, aunque sea ofreciendo un croissant, como hizo La Razón hace algún tiempo.

En realidad, promociones de este tipo se han hecho desde siempre. En los años 30 los diaros americanos ofrecían biblias a los lectores con el fin de mejorar su imagen ante ellos y fidelizarlos. En los 80 triunfaron los fascículos y a finales de los 90, las colecciones de pago. El gran problema con que se encuentran los editores en el nuevo milenio es que los lectores, avisados de tanta uniformidad en los medios, son mucho más promiscuos. Saltan de un medio a otro según les interese el CD, un DVD o el croissant de regalo.

La gran paradoja del periodismo: más medios no garantizan mejor información al ciudadano. Asistimos -y somos responsables- a una uniformización de los contenidos. No se hace periodismo de investigación porque es caro y lleva mucho tiempo. Como consecuencia, todos decimos prácticamente lo mismo en todos los medios. ¿Para qué comprar, entonces, el periódico si me va a decir lo mismo que ya he visto en la tele y he escuchado en la radio? Peor aún con internet, pues a menudo la lectura del diario produce la sensación de “comer pan duro”, de estar delante de noticias que ya no lo son, por conocidas.

Las promociones, de todas formas, ya funcionan de manera independiente a los lectores. Ni siquiera se utilizan exclusivamente para ganar o fidelizar a esos lectores que atraigan a su vez a los anunciantes. Se han convertido en sí mismos en una suculenta fuente de ingresos para las empresas ¿periódísticas? En 2006 El País facturó más con la venta de estas promociones que con el propio diario. Como consecuencia, se creó Prisa Innova, una unidad de negocio destinada a gestionar y promocionar el nuevo cuerno de la abundancia. El papel en el quiosco se ha convertido -también- en un gran escaparate de venta de productos, y no son precisamente los de las páginas de publicidad.  

¿Dónde queda la función del periodista?

Más sobre el tema de las promociones en:

Cómo aprovechan los periódicos la nueva locura de la promoción.  Artículo de 2005  que se centra sobre todo en diarios ingleses, pero resulta muy esclarecedor.

En los diarios gratuitos, la promoción es de pago.

El fin de la era de la prensa. Wiki a partir de un artículo de Varela publicado en Cuaderno de Periodistas.