Lo que dice el teletipo y lo que interpretan los titulares

1.- Europa Press dijo: Fomento facilitó a las TV la conversación sobre el cambio del avión para aclarar una mala interpretación”

2.- ABC tituló:Fomento admite que filtró una cinta para probar que la ministra no mintió”

3.- Expansión, por su parte, lo vio así: AENA se enfrenta a penas de cárcel tras las filtraciones de Fomento” (acceso libre al texto de Expansión vía PRNoticias)

4.- Cada medio hizo su propia interpretación del teletipo.

5.- El Director de Comunicación de Fomento, Antonio Fernández Serrano, se lamenta en la Asociación de la Prensa de Madrid de tantas y tan sesgadas interpretaciones (vídeo 4:09).

Vía PRNoticias, que lo explica todo.

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La batalla de los medios: una forma de retroalimentación periodística

La retroalimentación periodística consiste básicamente en que yo hablo de lo mal que te va a ti, tú respondes denunciando lo explotados que están mis trabajadores y un tercero asegura que nosotros dos usamos fuentes de muy dudosa calidad en nuestras noticias. Y si se piensan que este cruce de parrafadas es una batalla entre medios, andan muy confundidos. Nada más lejos de la realidad, por Dios, ¡no sean ingenuos! Esta supuesta batalla no es nada menos que un verdadero ejercicio de altruismo periodístico mediante el que los medios, a falta de noticias medianamente interesantes, se retroalimentan los unos a los otros con este tipo de contenidos (mucho más interesantes, dónde va a parar).


Los auténticos expertos en la retroalimentación periodística son ese tipo de diarios (digitales, por lo general) cuyos redactores se pasan la mañana entera en la redacción aburridos y pensando qué van a publicar hoy, ahora que ya no les queda nada (o casi nada) por manipular o por inventar directamente. Y los hay de todos los colores políticos, ¿eh? No crean.

Ottoreuss se despacha a gusto en su entrada de Soitu. Y lo hace contra unos y otros. La lectura me parece muy recomendable. Protesta por ese tipo deleznable de dialéctica periódistica que surge cuando no hay nada qué contar.

Un matemático lee el periódico

Cuando un matemático lee el periódico enseguida percibe lo mal que se tratan los números en las redacciones. Y lo cuenta en un libro.

Recupero parte de la reseña de El-escéptico.org y lo anoto como lectura para esta Semana Santa:

matem.jpgEl contenido de las “meteduras de pata” periodísticas es muy variado, pero abundan los relacionados con los porcentajes, lo que implican y cómo se pueden manipular. Veamos un ejemplo sobre los teléfonos móviles: ‘Desde un punto de vista muy particular, los ‘datos’ sugerían un defectuoso argumento matemático que parecía poner de manifiesto que estos aparatos lo que hacen realmente es inhibir la formación de tumores cerebrales […] Había 10 millones de usuarios de teléfonos móviles en este país y que el índice de incidencia del cáncer cerebral entre todos los estadounidenses era de 6 casos anuales por cada 100.000 ciudadanos; multiplicando 10 millones por 6/100.000 averiguamos que entre los usuarios de estos teléfonos había que esperar alrededor de 600 casos de tumor cerebral todos los años; puesto que las pruebas de que haya una relación entre el cáncer y los teléfonos móviles se basan sólo en un puñado de personas que ni siquiera da para 600 casos anuales, la conclusión es que los teléfonos móviles impiden ciertamente los tumores cerebrales. Absurdo, sin lugar a dudas, pero no más (en realidad menos) que la histeria del principio.” (Pág. 117)

“Otro de los grandes temas es los errores en la realización e interpretación de estadísticas y de gráficos. El sacar conclusiones cuando el muestreo es tan reducido que no es representativo porque cuanto menor sea éste es más fácil que se produzcan coincidencias insignificantes, es uno de los más frecuentes. Veamos uno de los más útiles para un escéptico: ‘Uno de los ejemplos que publicó en The Skeptical Inquirer se refería a otros dos presidentes muertos en atentado, William McKinley y James Gardfield. Resulta que los dos eran republicanos, y que nacieron y se criaron en Ohio. Los dos fueron veteranos de la guerra de Secesión y los dos ocuparon un escaño en el Congreso. Ambos defendieron con tesón los aranceles protectores y el patrón oro, y tenían ocho letras en el apellido. Al morir les sustituyeron los respectivos vicepresidentes, Theodore Roosevelt y Chester Alan Arthur que eran de Nueva York, tenían bigote y diecisiete letras en el nombre. Los dos murieron durante el primer mes de septiembre de sus respectivos mandatos, a manos de Charles Guiteau y Leon Czolgosz, los dos con apellidos que parecía extranjero. Pero como no son estrellas de primera magnitud en la historia de Estados Unidos, McKinley y Garfield no producen la misma fascinación que Lincoln y Kennedy.” (Pág. 75)

“Tampoco faltan las equivocaciones en aspectos elementales de las matemáticas: ‘Engañosas o sinceras, las campañas publicitarias, por otra parte, fracasan con frecuencia, aunque pocas veces porque las empresas cometan errores y hagan afirmaciones matemáticas que les perjudican. Una empresa constructora anunciaba que el dinero que se invirtiera en ella aumentaría con los años en progresión logarítmica (es decir, a paso de tortuga, sin duda lo contrario de lo que se quería dar a entender), pero sospecho que su fracaso tuvo poco que ver con esta metedura de pata matemática.” (Pág. 129)

Las palabras de la tribu bajo la lupa

«La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha» (Montaigne)

Bajo este lema se desarrollan las entradas del blog Las palabras de la tribu. que, en cuestiones linguísticas, no pasa una.

La Vanguardia no respeta su ‘etiqueta de credibilidad’

Parece que a Barcelona no han llegado los ecos de las palabras del Defensor del Lector de El País por la distribución junto al diario de de la denominada “Colección Iker Jiménez Cuarto Milenio”, una serie de libros y DVDs sobre “los enigmas de lo oculto”.

La Vanguardia me acaba de enviar en uno de sus newsletters un mensaje publicitario (se ve enseguida el rótulo) con un motivo que al principio es parecido: los esotéricos “fenómenos atemporales del monasterio de San Benet”. Me remite a un vídeo en YouTube de la  misteriosa cadena inglesa 7tv (no la conozco y no he encontrado información sobre ella).

Se trata de una retorcida campaña turística del propio monasterio. No me gusta la forma en que lo hace, aunque reconozco que esté contribuyendo a darla a conocer con este post. Me interesa más el diario que me la sirve y su papel de mediador.

Tenemos una campaña publicitaria basada en falsos documentales que, encima, se cuelgan en YouTube para que el internauta distraído (o aficionado a estos temas) caiga en ellos. También echan el anzuelo por si hay periodistas adormilado:

avanguardia.jpg

El vídeo no merece la pena, pero pongo el enlace para que podáis leer los airados comentarios que ha suscitado. Reproduzco uno:

ADOLFtallerdart

Això és una tonteria! Un rellotge de sorra no pot anar al revès. Si realment fos veritat, tothom estaria allà fent proves.
No sé per què estic perdent el temps escribint això
.

Pero lo peor en micaso es que la broma viene avalada por la credibilidad de un diario de prestigio.

¿Venderá más ejemplares La Vanguardia con esto?

¿Por qué no han aprendido de lo que ya le sucedió a El País?

¿No han pensado que hay un doble ataque a la credibilidad del diario catalán, por el propio tema y por el engaño que conlleva?

“El problema esencial, cuando todo está en Internet, es de credibilidad, y es ahí donde los medios de comunicación siguen teniendo un papel esencial, ya que la gente tiende a dar mayor credibilidad a La Vanguardia, al New York Times, a El País o a El Periódico de Cataluña que a lo que Manuel Castells pueda poner en la red en un momento determinado. En ese sentido, el brand name, la etiqueta de veracidad, sigue siendo importante, a condición de que esa etiqueta se respete, con lo cual la credibilidad de un medio de comunicación se convierte en su única forma de supervivencia en un mundo de interacción y de información generalizada.”

Con estas palabras Manuel Castells hace hincapié en el gran trabajo que tenemos por delante los ciberperiodistas (y los no ciber) para ganar la credibilidad del público. No está de más recordarlas, pues con acciones como éstas un diario gana ingresos en publicidad pero pierde parte del camino recorrido. Estoy convencido de que dentro de unos años este y otros periódicos van a tener que invertir parte de las ganancias de ahora en recuperar el buen nombre de su cabecera, en recobrar la credibilidad.

Esta claro que La Vanguardia no ha respetado la etiqueta de veracidad, el deseado brand name, que  como avisa Castells va asociado a su cabecera.

Pues eso, no deseo que el diario pierda lectores, pero no estaría mal que se produjera un reacción de rechazo y durante una temporada se redujeran las visitas al monasterio. Porque estoy seguro de que tiene muchas otras cosas interesantes que ofrecer, y los publicistas tienen que saber cómo hacerlo sin alterar la ética del juego. No vale todo para vender más.

Y las empresas periodísticas por su parte tienen que saber discernir qué publicidad aceptan y qué formas de llegar a los usuarios eligen.

Pésimo papel de los medios en la política

Interesantísimo y atinado análisis de Rosa Berganza sobre la actuación de los medios en el descrédito de la ciudadanía hacia la actividad política, en el que leo entre otras cosas:

aeleccions_esp.jpgSi tenemos en cuenta cuáles son las prácticas habituales de los medios en España cuando se trata de cubrir campañas electorales, podríamos destacar dos elementos característicos (…): 

En primer lugar, la idea de conflicto permanente reflejado en el cruce continuo de descalificaciones y críticas y en el uso constante del lenguaje de la guerra, de los juegos y de las estrategias.

Y en segundo lugar, la cobertura estilo “carrera caballos”, es decir, el predominio de informaciones basadas en encuestas que subrayan los diferentes ángulos de la contienda electoral: qué candidato va ganando según los sondeos, cuál puede ser el papel de los indecisos o de la abstención en la campaña, etc.El enfoque estratégico y de “carrera de caballos” se contrapone a lo que sería una cobertura temática de la información política. Esta es la que está centrada en la discusión de los temas públicos, en los problemas, sus causas, soluciones y medidas que se pueden adoptar para resolverlos más que en los aspectos de la contienda y sus contendientes y en quién va ganando o perdiendo la batalla electoral. Consistiría, por tanto, en centrar la información en los principales temas de debate otorgando así a las audiencias el conocimiento para conformar sus propias actitudes y opiniones políticas y para poder tomar decisiones de voto de manera informada.(…) podemos concluir que los medios distan cada vez más de jugar un papel benigno en los procesos democráticos que constituyen las elecciones. En vez de dar a conocer posturas acerca de los temas y de fomentar el debate sobre las posibles soluciones a los principales problemas de la sociedad en la que se hallan inmersos, actúan en sus informaciones diarias cada vez con más frecuencia como cadenas transmisoras acríticas de unas estrategias marcadas por los partidos políticos. Unos partidos que son cada vez más hábiles a la hora de diseñar elementos de “marketing político” dirigidos tanto a los medios como a una ciudadanía convertida en población consumidora. Unos partidos que arrastran a los medios hacia un único objetivo final que no es precisamente el de proporcionar conocimientos y argumentos racionales para poder decidir a quién votar sino la de ganar unas elecciones a través de las mejores estrategias de promoción posibles de un determinado candidato o candidata y el descrédito de otros.

Desolador análisis que invita a una lectura detenida y a una reflexión autocrítica por parte de todos.

El artículo se presenta como parte de un completo monográfico sobre Elecciones y Medios de Comunicación realizado por el Portal de la Comunicación en el que se puede leer:

Las campañas electorales y su adaptación al contexto mediático Iñaki Garcia Blanco

El discurso de los políticos y los medios de comunicación Margarida Bassols

Recursos en línea:
Comunicación política

Campañas electorales

Legislación

Otros enlaces sobre elecciones y medios de comunicación

Vía Documentación Periodística

No es publicidad subliminal, es un despiste

Hagamos la prueba. Mira este anuncio en el que aparece el escudo manipulado del Valencia Club de Fútbol que emitió Tele5 anoche. Es muy rápido (vídeo 00:24):

Yo no me hubiera dado cuenta nunca del truco. Pero en eso consiste precisamente el efecto de la publicidad subliminal, propaganda subliminal en este caso. El escudo está sutilmente retocado para que aparezcan las siglas del Partido Popular y una gaviota sobre el nombre del club. Se aprecia mejor si se fija la imagen en el segundo 00:09:

aab.jpg

Sin embargo, según El País,

Fue sólo un error (…) El vídeo se emitió tres veces. Telecinco fue advertida de su equívoco y enmendó el error (…) El encargado de la realización del vídeo promocional utilizó uno de los más famosos buscadores de Internet para obtener el escudo. Y se quedó con una de las primeras entradas. Pero no se percató de que estaba tomando una copia adulterada del mismo.

Esa copia nació de la rivalidad entre los dos clubes de fútbol de la ciudad de Valencia. Un seguidor del Levante, el decano pero más modesto de los clubes de la ciudad, lo creó hace un tiempo como crítica a la supuesta vinculación política entre su rival y el Partido Popular, que gobierna tanto en el Ayuntamiento de Valencia como en la Generalitat.

Pues eso, que ya hemos advertido que los buscadores no son una fuente. Tampoco para las imágenes.