El ‘Huffington Post’ español sale y no paga a sus blogueros, ¿por qué se extrañan?

Novedades en el panorama informativo digital. La versión española del Huffington Post se presenta mañana, poco (¿?) antes del lanzamiento de @eldiarioes. Pero mientras que éste es un medio profesional, el @ElHuffPost lo es sólo a medias. El grueso de su contenido vendrá de blogueros que no van a cobrar y de enlaces a los medios.

El debate lleva unos días en los medios y en Twitter. Por aplastante mayoría, parece un anatema que se pida a los blogueros que no cobren. Todavía está caliente la polémica del #gratisnotrabajo.

Personalmente lo tengo muy claro. Una cosa es la actividad profesional –siempre cobro- y otra la privada en la que hago lo que quiero cuando me da la gana –es un hobby sin otra compensación que ganar un pedacito de eternidad-. No me fío nada de Arianna ni de su nueva imagen de periodista seria. Pero sí que me da muchas garantías que detrás de este proyecto esté una profesional como Montserrat Domínguez.

Aquí nadie obliga a nadie. Si no quieres asociarte al proyecto, no lo hagas. Yo no cobro nada por este blog, del que probablemente se beneficia WordPress, ¿por qué no hacer una simbiosis con el @ElHuffPost? Yo le doy contenido y él me da visibilidad.

Algunos apuntes para tomar postura con conocimiento de causa:

“El Huffington Post ¿una mala influencia?” Decíamos en septiembre de 2009 (y sigue siendo válido) https://felixbahon.wordpress.com/2008/09/19/el-huffington-post-%c2%bfuna-mala-influencia/

Hay quien piensa que la inquieta cultura blogger está cambiando para bien la mentalidad de los políticos, y también la forma de entender y practicar la política. Y el proceso no tiene por qué afectar al periodismo ni a la esencia de la información. La propia Arianna Huffington opina que el periodismo debe buscar la verdad, porque es su esencia:

“The pursuit of truth, no matter what, without any kind of flavor — that has always been the heart of good journalism.”

Montserrat Domínguez, la directora de El Huffington Post en español, explicó la personalidad que quieren dar al nuevo medio -en el que participa Prisa (El País)- en el #BYM9 de Granada generó mucho debate (vídeo 1:43:21). Para quienes no tengan tiempo, en el minuto 59:32 la periodista deja caer su reflexión sobre que “bloguear no es un trabajo” y en el 1:04:00, declara su independencia de Prisa. Innteresante subrayar también que “el HuffPost “no es la hermana tonta de El País” y que “el peor enemigo en la redacción es la autocensura” (55:24). Mientras escuchaba sus palabras, yo pensaba en los 149 blogueros redaccionales de El País que sí cobran por ello, porque la integración impuesta en el último año ha hecho que muchos periodistas tradicionales compaginen su trabajo para el papel con entradas, más o menos regulares según quién, en sus nuevos blogs.

En 1001Medios hacen una estupenda y completísima entrada sobre el tema: “El Periodismo “canalla” de El Huffington Post

Y para completar, por si alguien se ha despistado, en Cuaderno de Periodistas escribí en noviembre del año pasado lo siguiente:

El hilo de Arianna teje una red informativa global

En febrero pasado, el gigante mediático AOL (America OnLine) dio un manotazo empresarial con la compra del Huffington Post, el exitoso agregador de noticias que está transformando el ecosistema informativo en la red. Esta adquisición, valorada en 315 millones de dólares (230 millones de euros), se ha interpretado como “la más descomunal llamada de atención al negocio de los medios”, acosados por competencia con Google y Facebook, y sometidos a la dura adaptación a internet y los nuevos dispositivos móviles, incluido el iPad. Sangre vieja renovada con una joven cabecera nacida en 2005 que aprovecha la gran economía del enlace para exprimir hasta la última gota de todos los nuevos elementos sociales y comunicativos que proporcionaban las nuevas herramientas digitales.

Pocas personas han entendido tan bien el proceso de cambio informativo en la red como Arianna Huffington. Pocos profesionales han sido tan controvertidos como ella. Ahora transformada en presidenta y editora en jefe de todas las publicaciones de AOL, ha aprovechado para iniciar un periodo de expansión y redefinición como personaje público: ha aumentado su plantilla, ha vuelto a hablar de las esencias del periodismo tradicional con un nuevo fondo dedicado exclusivamente a la investigación, ha superado en internet la audiencia del mismísimo The New York Times (35,6 millones de visitas únicas mensuales frente a los 33,5 millones mensuales según los últimos datos publicados en junio) y ha abierto sucursales en Canadá e Inglaterra. En Francia se ha asociado sorprendentemente con Le Monde para lanzar la versión en francés y a España llega de la mano de El País, que la ha incorporado al Consejo de Administración del diario con la vista puesta en el mercado global de habla hispana. Ya ha anunciado que pronto vendrán ediciones en Brasil, Italia y Turquía.

Convencida de que la redacción ha de interactuar con los usuarios para proporcionarles además de información experiencias que los fidelicen y generen comunidad, Arianna ha comprendido que hay tres líneas principales que están conformando el dibujo del periodismo que se realiza en los nuevos medios. La primera la marca el desarrollo de un lenguaje propio de la red, tan definido como el que han conformado la radio o la televisión. Tras una primera etapa de adaptación, se habla con naturalidad de un periodismo de radio y otro de televisión, diferente del periodismo escrito y cada uno con sus características propias. El periodismo digital por su parte se muestra multimediático, pues agrupa las características de todo lo conocido hasta ahora, pero también multiplataforma: ha superado las barreras de la pantalla del ordenador y ya se mueve con soltura en móviles y tabletas. El segundo vector de cambio es la utilización de los enlaces en los textos periodísticos. Afrontarlo exige elaborar una gramática hipertextual, que como cualquier gramática es una construcción artificial y debe aprenderse –y utilizarse- tanto por parte de los emisores-profesionales como por los usuarios-receptores. Los periodistas tenemos aquí la responsabilidad de aprender antes que cualquier otro internauta cómo usar los enlaces, dónde colocarlos y hacia dónde dirigirlos, pues hasta esto si se dirige intencionadamente la atención puede tener un uso opinativo encubierto. La tercera línea es la de utilizar las redes sociales para interactuar con los usuarios.

Esta triple fórmula, junto a una estupenda agenda que ha sabido manejar bien, ha asegurado a su portal muchas visitas y a ella un puesto entre las comunicadoras más influyentes del mundo. Arianna, inmigrante griega primero en Inglaterra y luego en Estados Unidos, es periodista e hija de periodista. Intentó acceder a la política enfrentándose al actor Arnold Schwarzenegger y ha pasado los últimos seis años –justo los que tiene de historia el HuffPo– soportando acusaciones de falta de ética por parte de los profesionales estadounidenses. Sin embargo, con el dinero de la venta y las riendas editoriales de AOL en sus manos, ha emprendido una campaña de recuperación de imagen.

Las recriminaciones han sido constantes. Se le reprocha haberse beneficiado del trabajo de los demás, tanto de medios -a los que enlaza- como de miles de blogueros -a los que no paga-. También se sospecha que ha utilizado ingeniería de posicionamiento (SEO, por sus siglas en inglés) para conseguir que sus contenidos aparezcan bien visibles en las búsquedas de Google. Su estrategia no está muy lejos de la utilizada por las denostadas granjas de contenido, como Demand Media (ver Cuadernos de Periodistas, nº 22, pág.141), aunque en versión muy mejorada. En abril de este año, las agencias dieron cuenta de lo que se dio en llamar “la revuelta de los blogueros del Huffington Post”. Una demanda colectiva, llevada a cabo en nombre de miles de blogueros por el sindicalista y antiguo colaborador del portal Jonathan Tasini, quien acusaba a Arianna de enriquecerse indebidamente y no repartir los beneficios obtenidos de AOL con esos miles de colaboradores.

Pero Huffington es una luchadora y le encanta el escenario público en cualquiera de sus facetas. Con gran cintura, ha dado un vuelco a su imagen acercándose a diarios tan serios como Le Monde o El País. Antes, en colaboración con  un esfuerzo colaborativo del Centro para la Integridad Pública – y con un equipo de 37 reporteros y editores, además de colaboradores independientes, ha lanzado este año iWatch News, una página dedicada al periodismo de investigación en la que se ha querido ver una recreación de ProPublica. Al igual que esta, se trata de una organización sin ánimo de lucro que se sostendrá a base de donaciones de usuarios y filantropía. Parte con una donación de 250.000 dólares por parte de entidades como el Knight Center.

El Centro para la Integridad Pública de Estados Unidos ya se dedicaba al periodismo de investigación antes de la creación de iWatch. La simbiosis con Arianna le permite publicar a diario en una gran plataforma digital. A ella le ofrece una rehabilitación profesional que le permite dar conferencias por todo el mundo reclamando periodistas que “sepan filtrar en una cacofonía de voces” que se produce en el ecosistema informativo actual. Para ello afirma que solo contrata “periodistas anfibios”, que saben manejarse con los principios clásicos de la profesión -“precisión, comprobación, ecuanimidad, búsqueda de la verdad o impacto informativo”- y al mismo tiempo se desenvuelvan en un mundo de “nuevas reglas, tiempo real y tecnología” que permiten interactuar y participar a los usuarios. “Y no todo el mundo está preparado para ambas facetas”, añade Arianna.

Periodismo low cost, el largo proceso de gestación de un escándalo laboral: #gratisnotrabajo

De vez en cuando el ego se viene arriba. No es dinero porque #gratisnotrabajo. Es, para no ser menos que mis amigos de Twitter, por un ataque de generosidad y porque si te llama un compañero lo menos que puedes hacer es atenderle como a ti te gustaría que te atendieran. Me llamaron de El País, un diario para el que he trabajado y en el que tengo muchos amigos, y les atendí.

 

Otras veces he quedado más satifecho con el resultado de los artículos en los que aporto información . Pero, bueno, supongo que a las fuentes que yo he utilizado para mis artículos también les habrá ocurrido algo así más de una vez. Hay cierta distancia entre lo que expresa el emisor y lo que percibe el receptor. Esta vez quedó así. Supongo que lo que le dije a Aurora se lo habían dicho antes algunos compañeros y tuvo que decidir. Mis palabras fuera de contexto y recogidas lateralmente me resultan extrañas. Nos pasa a todos.

Pero centrémonos. Se trataba de un artículo sobre el hashtag #gratisnotrabajo y la precariedad laboral de los freelance.

Ilustración de Well-Com.es

El día 8 de diciembre el tema afloró a la conciencia colectiva. Lo conté en Twitter y, con la idea de agitar un poco las aguas dormidas, le envié un correo a unos cuantos compañeros bien situados en diferentes redacciones. Había que compartir la información y, a la vez, desahogar la indignación tanto tiempo retenida. También soy un indignado. Comparto el texto de mi mensaje:

Hola:

Supongo que ya os habrá llegado o habréis leído este artículo:

Hace unos días el hashtag #gratisnotrabajo se convirtió en Trending Topic de Twitter. Lo inició una periodista a la que le había llegado una oferta de trabajo. Le ofrecían la fabulosa cantidad de 75 céntimos por cada noticia de 800 caracteres. Artículos en los que tenía que dejar muy bien a una determinada marca de complementos para bodas, bautizos y comuniones. Publicidad encubierta, vamos, y la paga ni siquiera da para tomarse un cafetito tras haber escrito los 800 caracteres.

En fin… Espero ver tiempos mejores para todos. Un abrazo,

Félix

El martes 13 me llamó por teléfono Aurora Muñoz, becaria en El País, de parte de una de las compañeras del diario a la que yo había mandado el correo. Me preguntó cuál era mi postura y qué opinaba de lo ocurrido. Mi contestación fue clara:

“No se trata de algo que haya surgido espontáneamente, sino que es un fenómeno que viene gestándose en la red desde hace varios años. En España, salta ahora a trending topic, pero era algo que se sabía. El hashtag [prefiero este anglicismo a etiqueta, que es el término utilizado en el diario] #gratisnotrabajo, que se convirtió en trending topic.

Una vez más, una realidad cotidiana y conocida por todos adquiere una dimensión inusitada al saltar a las redes sociales y ser rebotada por cientos de tuiteros indignados. Pero la situación no se ha producido por generación espontánea. Las granjas de contenidos son un problema aún sin solucionar en la red. Y hay que pensar en la explotación laboral que suponen y en el problema social que comporta una población alimentada con una información de calidad ínfima como la que ofrecen estas páginas.

Este caso nos permite poner sobre la mesa este problema y reflexionar sobre ello todos juntos. Pero, cuidado, además de Novodistribuciones (la empresa en cuestión) hay algunas otras granjas de contenido en España.”

Como no podía atenderla en ese momento, me ofrecí a enviarle esa misma noche toda la información sobre el tema, cosa que hice. Me alegra saber que habló con una compañera de la Carlos III que sabe bien lo que está pasando y que ésta le contó los precedentes de las granjas de contenidos. No obstante, voy a darme el gusto de exponer aquí algunos puntos que la periodista dejó fuera:

#gratisnotrabajo

Estamos en un proceso de cambio acelerado provocado en gran medida por la llegada de internet a nuestras vidas. En este nuevo escenario los periodistas debemos darnos cuenta de que no somos los únicos fabricantes de noticias y que, cuando lo hacemos, hemos de distinguir entre contenidos, calidad de información y conversaciones. Puede que nuestra próxima actividad se centre precisamente en eso: en filtrar y gestionar la información de calidad de la mucha que circula alrededor del ciudadano, más que en generarla. Y también en moderar la conversación que se produce en torno a los temas de mayor interés, los llamados trending topics.

 

1. Partimos del concepto de crowsourcing

Desde que Jeff Howe acuñó este término en la revista Wired (la biblia de los nerds) como una forma de aprovechar las posibilidades de la red para emplear mano de obra barata proveniente de la multitud de internautas, son muchas las compañías que han buscado jornaleros de todo tipo en páginas web. Muchos de ellos no van a ser especialistas, por lo que el objetivo, como ocurre con el outsourcing es abaratar costes.

Información al respecto:

Hay una página de wired dedicada a este tema de sus inventores.

También Enrique Dans tiene una entrada en su blog para distintas experiencias sobre las que va hablando.

Artículo en El País : ‘La investigación ‘crowdsourcing’ reabre el debate de la explotación laboral’.

En El Mundo: “‘Crowdsourcing’, cuando el pez grande se aprovecha del pequeño

 

2. Primer experimento de crowdsourcing en periodismo: Assignment Zero

Otro artículo de El País resume bien lo ocurrido y apunta el fracaso del experimento.

En el nº 22 de Cuadernos de Periodistas, de la APM (mayo de 2011) publiqué esto:

Páginas de colaboración en la red, una opción en alza. Internet es el mayor escaparate y a la vez el mayor escenario para los negocios del planeta, por eso dos ex redactores de Los Angeles Times, Allen Narcisse y Bill Momary, han optado por aprovechar el potencial para ejercer de emprendedores y ofrecer una oportunidad a otros periodistas en paro de todo el mundo. La idea es muy sencilla: una página para comprar y vender reportajes construida al estilo de la web de subastas eBay, en la que se inspira también su nombre. Aspiran a que Ebyline se convierta en un punto virtual donde un freelance pueda ofrecer sus trabajos periodísticos al medio que más puje. La web, http://www.ebyline.com, apuesta por un modelo periodístico de calidad para diferenciarse del modelo impuesto por Demand Media. Por eso la página exige algunos requisitos a quien quiera aportar trabajos. Ebyline selecciona a los periodistas según su grado de “profesionalidad”, que no es necesariamente su experiencia, antes de darles el visto bueno. Una vez conseguido, éstos ofrecen sus artículos mediante un extracto colgado en la página y responden personalmente a las ofertas de las editoriales.

El objetivo de esta plataforma de colaboradores es aprovechar la tecnología digital con dos objetivos: bajar los costes administrativos y concentrarse en hacer buen contenido. La página es especialmente atractiva para medios pequeños que no cuentan con reporteros en un punto del planeta sobre el que, de repente, quieran informar. Narcisse y Momary se quedan un 8 por ciento de cada transacción. Lanzaron la página en septiembre pasado y ya cuentan con casi medio millar de colaboradores inscritos. Según sus palabras, una treintena de empresas acude regularmente a Ebyline en busca de artículos. Su obsesión es diferenciarse de Demand Media, otra web de servicio editorial online que ofrece a los periodistas unos 15 dólares por hacer refritos de artículos aparecidos en la red.

En Demand Media, que merece un análisis aparte, utilizan un algoritmo robótico parecido al de Google News para detectar rápidamente los temas que más atención están generando en internet. Un ordenador combina los datos de esta información con la del precio que se paga por publicidad asociada a ese tema en sistemas automáticos tipo AdSense y, consecuentemente, calcula la rentabilidad publicitaria de un artículo según el tema elegido. Por ejemplo, con el lanzamiento de iPad 2 cualquier información relacionada con la actualización de la tableta de Apple generaba multitud de comentarios. El sistema lo percibe y lo cataloga como tema de especial atención (trending topic) y ofrece, por tanto, a los posibles editores la realización de artículos del tipo “cómo configurar el iPad” o “cómo mejorar la lectura de revistas en iPad”.

Son dos modelos diferentes de páginas con contenidos para editoriales y de oportunidades más o menos válidas para redactores con ganas de trabajar. Aquí ya conocíamos algunas experiencias temáticas que aprovechan esta forma de crowdsourcing (del inglés crowd, masa, y sourcing, externalización): Practicopedia.com, Parasaber.com, Suite101.net y recientemente Wikio Expert, donde se ofrece al internauta la opción de que se convierta en redactor y gane dinero con ello.

 

3. Fueron los primeros pasos para el periodismo ‘low cost’

Enfrentados como estamos a un momento difícil para las empresas informativas, sometidas bajo la bota de la crisis económica y la consolidación de plataformas digitales cuyo funcionamiento y forma de negocio está aún por descubrir, vemos que el modelo clásico de informador está también en crisis.

Hay audiencia, más que nunca, pero la fragmentación de la red divide los ingresos publicitarios. Aunque están llegando poco a poco (los ingresos por publicidad en internet han superado ya a los medios tradicionales en USA, según eMarketer en 2010 e IAB en 2011).

Sin embargo, los lectores pueden acceder a la información por múltiples vías. No son fieles a un informador y, además, no están dispuestos a pagar. Quieren todo gratis y la tecnología digital satisface sus deseos instantáneamente.

La información, antes un valor y elemento de poder, es ahora se ha depreciada. Los editores no encuentran un modelo sostenible basado en la información de calidad y, como salida, recortan gastos en plantilla. ¿Para qué pagar a un profesional si se puede obtener un producto similar a bajo precio? ¿No habíamos quedado en que los medios se habían convertido en plataformas publicitarias? Pues llevemos la idea hasta el extremo. Al fin y al cabo, la lógica empresarial es la de generar beneficios.

Entre los internautas anglosajones se ha popularizado el término churnalism, que es la información batida en la red y alimentada por el copia y pega de otras páginas.

 

4. En 2010 se produjo el boom de las granjas de contenido. Parecía un escándalo entonces… y Google reaccionó

Un artículo de Ticbeat.com que archivé en su momento, quizá sirva para entendernos. Se titula : ‘Lo mejor de 2010: granjas de contenido’.

Google intentó cortar la sangría procovada por las granjas de contenido en su buscador a principios de 2011, cuando cambió su algoritmo.

Algunos editores (entre ellos Murdoch) habían señalado a al buscador como el gran enemigo de los periódicos, pues Google hacía que los contenidos originales, que tenían dueño y autor, según sus palabras, apareciesen en las búsquedas muy por debajo de páginas que plagiaban sus artículos.

Acción-reacción que ha producido algunos cambios, aunque no determinantes. He aquí unos ejemplos, con crítica, por supuesto:

Primeros despidos en granjas de contenidos castigadas por el algoritmo de Google. El nuevo sistema para elaborar la lista de búsquedas también penaliza a sitios inocentes

 

5. En España #gratisnotrabajo salta ahora a trending topic, pero el fenómeno no es nuevo ni surge por generación espontánea

Una vez más, una realidad cotidiana y conocida por todos adquiere una dimensión inusitada al saltar a las redes sociales y ser rebotada por cientos de tuiteros indignados. Pero la situación no se ha producido de la noche a la mañana. Las granjas de contenidos son un problema aún sin solucionar en la red. Y hay que pensar en la explotación laboral que suponen y en el problema social que comporta una población alimentada con una información de calidad ínfima como la que ofrecen estas páginas.

Este caso nos permite poner sobre la mesa este problema y reflexinar sobre ello todos juntos.

Pero, cuidado, además de Novodistribuciones (la empresa en cuestión) hay algunas otras granjas de contenido en España. Es el caso que te comenté por teléfono, Suite101.net

Ellos no se consideran una granja de contenidos. Hace unos días publicaron este aviso:

Suite101.net podría convertirse en una ‘granja de contenidos’
En ese momento aconsejé a Aurora que se pusiera en contacto con la Asociación de la Prensa de Madrid, cosa que como queda reflejado en le artículo hizo.