Periodismo low cost, el largo proceso de gestación de un escándalo laboral: #gratisnotrabajo

De vez en cuando el ego se viene arriba. No es dinero porque #gratisnotrabajo. Es, para no ser menos que mis amigos de Twitter, por un ataque de generosidad y porque si te llama un compañero lo menos que puedes hacer es atenderle como a ti te gustaría que te atendieran. Me llamaron de El País, un diario para el que he trabajado y en el que tengo muchos amigos, y les atendí.

 

Otras veces he quedado más satifecho con el resultado de los artículos en los que aporto información . Pero, bueno, supongo que a las fuentes que yo he utilizado para mis artículos también les habrá ocurrido algo así más de una vez. Hay cierta distancia entre lo que expresa el emisor y lo que percibe el receptor. Esta vez quedó así. Supongo que lo que le dije a Aurora se lo habían dicho antes algunos compañeros y tuvo que decidir. Mis palabras fuera de contexto y recogidas lateralmente me resultan extrañas. Nos pasa a todos.

Pero centrémonos. Se trataba de un artículo sobre el hashtag #gratisnotrabajo y la precariedad laboral de los freelance.

Ilustración de Well-Com.es

El día 8 de diciembre el tema afloró a la conciencia colectiva. Lo conté en Twitter y, con la idea de agitar un poco las aguas dormidas, le envié un correo a unos cuantos compañeros bien situados en diferentes redacciones. Había que compartir la información y, a la vez, desahogar la indignación tanto tiempo retenida. También soy un indignado. Comparto el texto de mi mensaje:

Hola:

Supongo que ya os habrá llegado o habréis leído este artículo:

Hace unos días el hashtag #gratisnotrabajo se convirtió en Trending Topic de Twitter. Lo inició una periodista a la que le había llegado una oferta de trabajo. Le ofrecían la fabulosa cantidad de 75 céntimos por cada noticia de 800 caracteres. Artículos en los que tenía que dejar muy bien a una determinada marca de complementos para bodas, bautizos y comuniones. Publicidad encubierta, vamos, y la paga ni siquiera da para tomarse un cafetito tras haber escrito los 800 caracteres.

En fin… Espero ver tiempos mejores para todos. Un abrazo,

Félix

El martes 13 me llamó por teléfono Aurora Muñoz, becaria en El País, de parte de una de las compañeras del diario a la que yo había mandado el correo. Me preguntó cuál era mi postura y qué opinaba de lo ocurrido. Mi contestación fue clara:

“No se trata de algo que haya surgido espontáneamente, sino que es un fenómeno que viene gestándose en la red desde hace varios años. En España, salta ahora a trending topic, pero era algo que se sabía. El hashtag [prefiero este anglicismo a etiqueta, que es el término utilizado en el diario] #gratisnotrabajo, que se convirtió en trending topic.

Una vez más, una realidad cotidiana y conocida por todos adquiere una dimensión inusitada al saltar a las redes sociales y ser rebotada por cientos de tuiteros indignados. Pero la situación no se ha producido por generación espontánea. Las granjas de contenidos son un problema aún sin solucionar en la red. Y hay que pensar en la explotación laboral que suponen y en el problema social que comporta una población alimentada con una información de calidad ínfima como la que ofrecen estas páginas.

Este caso nos permite poner sobre la mesa este problema y reflexionar sobre ello todos juntos. Pero, cuidado, además de Novodistribuciones (la empresa en cuestión) hay algunas otras granjas de contenido en España.”

Como no podía atenderla en ese momento, me ofrecí a enviarle esa misma noche toda la información sobre el tema, cosa que hice. Me alegra saber que habló con una compañera de la Carlos III que sabe bien lo que está pasando y que ésta le contó los precedentes de las granjas de contenidos. No obstante, voy a darme el gusto de exponer aquí algunos puntos que la periodista dejó fuera:

#gratisnotrabajo

Estamos en un proceso de cambio acelerado provocado en gran medida por la llegada de internet a nuestras vidas. En este nuevo escenario los periodistas debemos darnos cuenta de que no somos los únicos fabricantes de noticias y que, cuando lo hacemos, hemos de distinguir entre contenidos, calidad de información y conversaciones. Puede que nuestra próxima actividad se centre precisamente en eso: en filtrar y gestionar la información de calidad de la mucha que circula alrededor del ciudadano, más que en generarla. Y también en moderar la conversación que se produce en torno a los temas de mayor interés, los llamados trending topics.

 

1. Partimos del concepto de crowsourcing

Desde que Jeff Howe acuñó este término en la revista Wired (la biblia de los nerds) como una forma de aprovechar las posibilidades de la red para emplear mano de obra barata proveniente de la multitud de internautas, son muchas las compañías que han buscado jornaleros de todo tipo en páginas web. Muchos de ellos no van a ser especialistas, por lo que el objetivo, como ocurre con el outsourcing es abaratar costes.

Información al respecto:

Hay una página de wired dedicada a este tema de sus inventores.

También Enrique Dans tiene una entrada en su blog para distintas experiencias sobre las que va hablando.

Artículo en El País : ‘La investigación ‘crowdsourcing’ reabre el debate de la explotación laboral’.

En El Mundo: “‘Crowdsourcing’, cuando el pez grande se aprovecha del pequeño

 

2. Primer experimento de crowdsourcing en periodismo: Assignment Zero

Otro artículo de El País resume bien lo ocurrido y apunta el fracaso del experimento.

En el nº 22 de Cuadernos de Periodistas, de la APM (mayo de 2011) publiqué esto:

Páginas de colaboración en la red, una opción en alza. Internet es el mayor escaparate y a la vez el mayor escenario para los negocios del planeta, por eso dos ex redactores de Los Angeles Times, Allen Narcisse y Bill Momary, han optado por aprovechar el potencial para ejercer de emprendedores y ofrecer una oportunidad a otros periodistas en paro de todo el mundo. La idea es muy sencilla: una página para comprar y vender reportajes construida al estilo de la web de subastas eBay, en la que se inspira también su nombre. Aspiran a que Ebyline se convierta en un punto virtual donde un freelance pueda ofrecer sus trabajos periodísticos al medio que más puje. La web, http://www.ebyline.com, apuesta por un modelo periodístico de calidad para diferenciarse del modelo impuesto por Demand Media. Por eso la página exige algunos requisitos a quien quiera aportar trabajos. Ebyline selecciona a los periodistas según su grado de “profesionalidad”, que no es necesariamente su experiencia, antes de darles el visto bueno. Una vez conseguido, éstos ofrecen sus artículos mediante un extracto colgado en la página y responden personalmente a las ofertas de las editoriales.

El objetivo de esta plataforma de colaboradores es aprovechar la tecnología digital con dos objetivos: bajar los costes administrativos y concentrarse en hacer buen contenido. La página es especialmente atractiva para medios pequeños que no cuentan con reporteros en un punto del planeta sobre el que, de repente, quieran informar. Narcisse y Momary se quedan un 8 por ciento de cada transacción. Lanzaron la página en septiembre pasado y ya cuentan con casi medio millar de colaboradores inscritos. Según sus palabras, una treintena de empresas acude regularmente a Ebyline en busca de artículos. Su obsesión es diferenciarse de Demand Media, otra web de servicio editorial online que ofrece a los periodistas unos 15 dólares por hacer refritos de artículos aparecidos en la red.

En Demand Media, que merece un análisis aparte, utilizan un algoritmo robótico parecido al de Google News para detectar rápidamente los temas que más atención están generando en internet. Un ordenador combina los datos de esta información con la del precio que se paga por publicidad asociada a ese tema en sistemas automáticos tipo AdSense y, consecuentemente, calcula la rentabilidad publicitaria de un artículo según el tema elegido. Por ejemplo, con el lanzamiento de iPad 2 cualquier información relacionada con la actualización de la tableta de Apple generaba multitud de comentarios. El sistema lo percibe y lo cataloga como tema de especial atención (trending topic) y ofrece, por tanto, a los posibles editores la realización de artículos del tipo “cómo configurar el iPad” o “cómo mejorar la lectura de revistas en iPad”.

Son dos modelos diferentes de páginas con contenidos para editoriales y de oportunidades más o menos válidas para redactores con ganas de trabajar. Aquí ya conocíamos algunas experiencias temáticas que aprovechan esta forma de crowdsourcing (del inglés crowd, masa, y sourcing, externalización): Practicopedia.com, Parasaber.com, Suite101.net y recientemente Wikio Expert, donde se ofrece al internauta la opción de que se convierta en redactor y gane dinero con ello.

 

3. Fueron los primeros pasos para el periodismo ‘low cost’

Enfrentados como estamos a un momento difícil para las empresas informativas, sometidas bajo la bota de la crisis económica y la consolidación de plataformas digitales cuyo funcionamiento y forma de negocio está aún por descubrir, vemos que el modelo clásico de informador está también en crisis.

Hay audiencia, más que nunca, pero la fragmentación de la red divide los ingresos publicitarios. Aunque están llegando poco a poco (los ingresos por publicidad en internet han superado ya a los medios tradicionales en USA, según eMarketer en 2010 e IAB en 2011).

Sin embargo, los lectores pueden acceder a la información por múltiples vías. No son fieles a un informador y, además, no están dispuestos a pagar. Quieren todo gratis y la tecnología digital satisface sus deseos instantáneamente.

La información, antes un valor y elemento de poder, es ahora se ha depreciada. Los editores no encuentran un modelo sostenible basado en la información de calidad y, como salida, recortan gastos en plantilla. ¿Para qué pagar a un profesional si se puede obtener un producto similar a bajo precio? ¿No habíamos quedado en que los medios se habían convertido en plataformas publicitarias? Pues llevemos la idea hasta el extremo. Al fin y al cabo, la lógica empresarial es la de generar beneficios.

Entre los internautas anglosajones se ha popularizado el término churnalism, que es la información batida en la red y alimentada por el copia y pega de otras páginas.

 

4. En 2010 se produjo el boom de las granjas de contenido. Parecía un escándalo entonces… y Google reaccionó

Un artículo de Ticbeat.com que archivé en su momento, quizá sirva para entendernos. Se titula : ‘Lo mejor de 2010: granjas de contenido’.

Google intentó cortar la sangría procovada por las granjas de contenido en su buscador a principios de 2011, cuando cambió su algoritmo.

Algunos editores (entre ellos Murdoch) habían señalado a al buscador como el gran enemigo de los periódicos, pues Google hacía que los contenidos originales, que tenían dueño y autor, según sus palabras, apareciesen en las búsquedas muy por debajo de páginas que plagiaban sus artículos.

Acción-reacción que ha producido algunos cambios, aunque no determinantes. He aquí unos ejemplos, con crítica, por supuesto:

Primeros despidos en granjas de contenidos castigadas por el algoritmo de Google. El nuevo sistema para elaborar la lista de búsquedas también penaliza a sitios inocentes

 

5. En España #gratisnotrabajo salta ahora a trending topic, pero el fenómeno no es nuevo ni surge por generación espontánea

Una vez más, una realidad cotidiana y conocida por todos adquiere una dimensión inusitada al saltar a las redes sociales y ser rebotada por cientos de tuiteros indignados. Pero la situación no se ha producido de la noche a la mañana. Las granjas de contenidos son un problema aún sin solucionar en la red. Y hay que pensar en la explotación laboral que suponen y en el problema social que comporta una población alimentada con una información de calidad ínfima como la que ofrecen estas páginas.

Este caso nos permite poner sobre la mesa este problema y reflexinar sobre ello todos juntos.

Pero, cuidado, además de Novodistribuciones (la empresa en cuestión) hay algunas otras granjas de contenido en España. Es el caso que te comenté por teléfono, Suite101.net

Ellos no se consideran una granja de contenidos. Hace unos días publicaron este aviso:

Suite101.net podría convertirse en una ‘granja de contenidos’
En ese momento aconsejé a Aurora que se pusiera en contacto con la Asociación de la Prensa de Madrid, cosa que como queda reflejado en le artículo hizo.

 

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“La industria de los medios tiene que resolver un problema de modelo de contenido, no uno de modelo de negocio”

Miguel Ángel Aguilar comenta hoy en La Vanguardia el artículo de Luis Abril en Cuadernos de Periodistas (publicación de la Asociación de  la Prensa de Madrid (APM), en la que colaboro y que cada número está mejor) “En la intersección de dos eras”, en realidad una conferencia para la asamblea  de la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE).

Rapasando las ideas que expone Abril -según las subrayé en su momento- compruebo que muchas  de sus acertadas reflexiones no son más que la constatación de algo que ya hemos dicho varias veces. Sin embargo, al leerlo de nuevo parece que el escalofrío vuelve. Quizá sea porque esta vez lo dice alguien de referencia y que, además, lo expresa bien.

Espero que valga esto como aperitivo proteico de lo allí expresado:

Somos  testigos conscientes de la intersección de dos grandes impulsos, uno social y el otro tecnológico, que están redefiniendo no solo nuestras industrias –los medios y las telecomunicaciones-, sino también una buena parte de las corrientes económicas, políticas y de comportamiento que configuran el mundo como concepto.

Por un lado estamos inmersos en la denominada “era de la información” (…) Por darles un dato (…)

Y, por otro, el mundo crecientemente interconectado en el que vivimos. La conectividad es ubiqua en sí misma y hace ubicua la información. Y mucho más si tenemos en cuenta la expansión explosiva de las redes móviles (…)

Y someto a su consideración cuatro afirmaciones concretas [la distribución es un añadido]:

A)     La conjunción conectividad-movilidad altera definitivamente el “qué”, el “dónde” y  el “cómo” de la relación cliente-medio (…) De hecho, yo pienso que altera hasta la propia esencia de los medios, cambia lo que los medios han sido hasta ahora.

B)     A medida que el volumen, la variedad y la velocidad de la información aumentan, crece también la necesidad de priorizar, filtrar y, en definitiva, adaptar la información al cliente (…)

C)     Según va aumentando la importancia de las redes sociales, estas se van convirtiendo en canales de información, en medios en sí mismas. Las redes sociales filtran, comparten contenidos y generan contenidos propios (…)

D)    Las fronteras entre medios escritos, radio y televisión se van difuminando. El consumidor va a empezar a demandar contenidos, y no periódicos, revistas o emisoras de radio o televisión (…)

La gran prueba que las compañías (…) tendrán que superar es cómo capturar la mayor cuota posible del valor derivado de todos los cambios radicales que  se están produciendo. El laboratorio (…) es Estados Unidos (…)

  • Usan múltiples fuentes online para obtener información.
  • Sin particular lealtad a ninguna de ellas.
  • Se fabrican la información a medida, incluso siguiendo a determinadas firmas cada día.
  • Interactúan con los medios.
  • Comparten información.
  • Consumen con fruición vídeos, gráficos o encuestas, textos aparte, claro está.

Conclusión: su información “base red”, su “experiencia informativa”, se aparta cada día más de la experiencia periódico, o radio, o televisión (…)

Es obvio que hay ganadores en internet [a esto se refiere Miguel Ángel Aguilar en su columna]. Muchos ganadores. Ahí tienen a Apple, Amazon y Facebook. Ninguna de estas compañías produce contenidos. Más bien controlan la distribución, servicios y conexiones a audiencias masivas que confían en su hardware, en su software o en sus redes (…) Si añadimos un par de compañías chinas –Tencent y Taobao- y la japonesa Mixi, los pole positionts parecen ya ocupadas. Pero habrá muchos más, y de eso hemos de ser muy conscientes, porque el juego acaba de comenzar y el dinero a ganar es cuantiosísimos (…)

No cabe acercase a la red como si fuese una plataforma de distribución pura y dura, sino como lo que es: un nuevo medio de comunicación.

Contar una historia en un periódico yo creo que no es lo mismo que contarla en internet (…) Internet es un “nuevo medio”. Y  lo que yo creo que quieren los usuarios de los nuevos medios es que sean precisamente eso: nuevos (…)

En otras palabras, yo creo que el problema que tiene que resolver la industria de los medios no es un problema de modelo de negocio, sino un problema de modelo de contenido (…) Y renunciar directamente a vender el mismo vino en botellas nuevas (…)

Internet es un gran medio para dos tipos de información: las noticias instantáneas y las historias largas y envolventes. Por las primeras nadie va a poder cobrar en un mundo en el que cada poseedor de un móvil es un generador potencial de noticias de alcance. Y, sin embargo, el reto de combinar elementos multimedia en una historia divertida, informativa e interesante, ahí queda (…)”

[Extraído del artículo publicado en Cuadernos de Periodistas nº21,

pp. 23-31]

Philip Bennett, teoría y práctica sobre el periodismo que hay que hacer

El reportaje “Retrato de un país en crisis”, de Philip Bennett en El País me ha recordado que quería revisar y archivar algunas ideas interesantes de este periodista estadounidense, que fue editor del Whasington Post desde 2004 hasta 2008.

El síndrome de cíber Sthendal  puede convertirse en un peligro cierto. De repente, en la red hay demasiadas personalidades a las que atender, demasiados pensamientos sobre los que depositar unos minutos de atención. No hay tiempo. Y ése, más que la evolución vertiginosa de los dispositivos y las tecnologías, será uno de los factores determinantes que van a marcar –al menos a corto plazo- la evolución y la percepción de internet: el tiempo, o mejor dicho su limitación.

Ahora, sumido en esa especie de vértigo que produce atender a demasiadas luces a la vez, repaso algunas de las cosas que leído últimamente. Intento (¿en vano?) ordenar las ideas y recuperar datos que no quiero que se pierdan en los límites de mi memoria. Este blog me ayuda en esa labor de rastreo, reflexión y archivo de fogonazos sobre la profesión. Aquí dejo hallazgos como éste que considero que merece la pena compartir. Seguro que para muchos no serán nuevos, pero con la redundancia de la blogosfera muchas de las ideas afortunadas no se perderán y, en su caso, se oirán con más claridad:

El Cuaderno de Periodistas de la APM, una publicación con la que colaboro, ha reproducido en su último número una ponencia de Philip Bennett durante el debate sobre lo que pasó en los medios periodísticos en 2009 y las expectativas para 2010. El encuentro, organizado por la Fundación Nuevo Periodismo Iberoaméricano, tuvo lugar en Bogotá (Colombia) el pasado 16 de diciembre.Entre los subrayados que hice veo:

“Hoy en día, muchos de los periodistas más ilustres pasan más tiempo pensando en los nuevos modelos de negocio del periodismo que en los nuevos modelos de periodismo. Creo que esta es una oportunidad perdida.”

“Nos propusimos lograr la modesta tarea de imaginar juntos el sitio de noticas del siglo XXI. Esa tarea no ha sido lograda por ninguna empresa de noticias y nosotros no lo logramos tampoco.”

Lectura aconsejable, tanto la del reportaje (para entender mejor el alcance de la crisis en España y para analizar un artículo admirablemente estructurado) y la ponencia (para situar las perspectivas del periodismo tras la primera década de la Edad de Google).