Los cinco mandamientos de Rupert Murdoch

Entre otras cosas de Murdoch, Pablo Pardo nos cuenta en El Mundo cuáles son las recetas del millonario para The Wall Street Journal:

Murdoch quiere hacer un poco más macarra el periódico que acaba de comprar, para que arrebate el título de diario de referencia de EEUU ‘The New York Times’, la némesis del Partido Republicano y, de paso, el único diario aún más elitista que ‘The Wall Street Journal’. Y, más o menos, así se lo ha explicado a la plantilla. Primero, en su reunión de diciembre. Y ahora, en otro encuentro, hace un mes, en California. Éstos son los ‘Cinco Mandamientos de Rupert Murdoch’ para que sus chicos del ‘Journal’ se coman a los del ‘Times’:

1. “No te pasarás editando los textos”. A Murdoch le molesta que en ‘The Wall Street Journal’ corrijan los textos hasta dejarlos absolutamente impecables. “En este momento, cada historia en el diario está siendo corregida o editada, en promedio, por 8,3 personas. Todo el mundo que ve una noticia dice «qué pasa con esto, qué pasa con esto otro”, dijo en mayo.

2. “Escribirás noticias cortas”. Eso es algo que provoca sarpullidos a los redactores del Journal, porque les parece que es caer a los niveles de ‘Financial Times’, un periódico que siempre ha tratado, sin éxito, de alcanzar el puesto prominente del diario financiero neoyorkino. Pero Murdoch opina que las noticias eternas que son marca de la casa de The Wall Street Journal no tienen razón de ser: “No hay una sola noticia en la que no puedas meter todos los hechos en la mitad de espacio”.

3. “Buscarás exclusivas”. Una de las primeras consignas que Murdoch dio a los jefes de The Wall Street Journal es que quiere exclusivas. Algo más que notable porque ese diario destaca, entre otras cosas, por las noticias que levanta, sobre todo en su edición online. Pero eso no es suficiente. Como dijo en mayo, “tenemos que tener más periodistas donde los necesitamos”.

4. “No buscarás el prestigio”. A Murdoch no le importa demasiado la respetabilidad. En la reunión de diciembre, su mano derecha en ‘The Wall Street Journal’, Robert Thomson, explicó a la redacción que “es importante ser respetado; pero quedar enterrado en la historia es, ciertamente, mortal”. El dueño de News Corporation, además, opina que la presión de internet está haciendo que los periódicos hayan iniciado una carrera cuesta abajo en cuestión de calidad.

En otras palabras: hay un amplio margen para empeorar. El mes pasado ya dijo que las empresas de medios impresos de EEUU “han realizado todas las reducciones de costes posibles en la producción, pero no en el periodismo. Ahora van a empezar a hacerlas en el periodismo, y éste se va a deteriorar tremendamente”.

La estrategia comercial de Murdoch refleja que el prestigio no le importa. Dentro de unos meses, ‘The Wall Street Journal’ se venderá conjuntamente con el tabloide ‘The New York Post’, también de News Corporation, por un dólar (0,64 euros).

5. “Asumirás riesgos”. Sacar más exclusivas, editarlas menos y no preocuparse por la reputación equivale a asumir grandes riesgos. En el primer trimestre del año, el número de rectificaciones en ‘The Wall Street Journal’ ha crecido un 25% en relación al mismo periodo de 2007. Aunque eso no parece preocuparle a Murdoch. Porque, como dijo Thomson, “el que se quede quieto, será arrasado”.

Y, aunque eso no lo dijo, el que no esté de acuerdo, puede irse, como ya ha hecho una parte considerable de la plantilla de ‘The Wall Street Journal’ desde que el diario pasó a manos de News Corporation. Es algo que a Murdoch parece que no le importa. Ahí está para confirmarlo la frase con la que se despidió de sus empleados en diciembre: “Bueno, esto es todo lo que tengo que decir. Así que volver a vuestros sitios y aseguraros de que no os pisen ningún tema mañana”.

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De cómo Murdoch arrebató Dow Jones a los Bancroft

Al hablar de Paul E. Steiger (foto) en el post sobre ProPublica, me he acordado de que quería escribir algo sobre el ‘Wall Street Journal’ y su extraña evolución empresarial del año pasado. Nunca es tarde, pero en lugar de explayarme, prefiero aconsejar la lectura del artículo que sobre este tema ha escrito Juan Antonio Giner. Describe con un estilo agil y ámeno como Murdoch le quitó Dow Jones de las manos a los Bancroft y, por extensión, hace un rápido retrato de todo un sector de la prensa.

Descargar el artículo en PDF.

Me quedo con las cuatro lecciones que Giner extrae de la compra de Murdoch:

  • Primera: las empresas periódisticas familiares que no arriesgan, no invierten y tienen miedo al futuro están llamadas a desaparecer, aunque algunos miembros de la dinastía aparezcan como gestores.
  • Segunda: frente al pesimismo de quienes no creen en el futuro de la prensa escrita, necesitamos muchos más Murdoch, personajes con “tinta en las venas” que saben que ahora es el momento de invertir también en plataformas multimedia.
  • Tercera: que a la hora de pagar primas, la credibilidad, el prestigio, la visión de futuro y la independencia periodístia son los intangibles que ponen precio de verdad a ventas como la de Dow Jones.
  • Cuarta: que las redacciones y sus periodistas han sido, son y serán siempre la columna vertebral de todos los grandes negocios informativos. Y no importa cuáles sean las tecnologías imperantes.

ACTUALIZACIÓN (17:42): Precisamente a partir de hoy ‘The Wall Street Journal’, da una muestra del cambio post Steiger y abre su opinión a internet de forma gratuita. La decisión es de gran calado para todo el periodismo económico mundial, debido a la influencia global del TWSJ.

“Desde el año 2000 este diario había mantenido un sistema dual en su edición online: mientras que la mayoría de los textos de opinión se ofrecían bajo suscripción en wsj.com/opinion, había determinados artículos de acceso libre en OpinionJournal.com, donde además se ‘colgaban’ artículos elaborados en exclusiva para internet. A partir de ahora el diario integra ambos ‘sitios’ y los convierte en un único espacio editorial, al que se podrá acceder desde las dos URLs anteriores.”

Hasta ahora la mayoría de los editores había optado por guardarse los contenidos de opinión y ofrecérselos exclusivamente a los suscriptores de pago. Veremos cuántos se pueden resistir a la gran marea que esta decisión supone.

Vía El Mundo