Twitter, sólo el periodista separa el grano y la paja

Twitter se ha hecho mayor como herramienta periodística. El terremoto en China del año pasado, los ataques terroristas a Bombay, las inundaciones del Sur de Brasil o el aterrizaje forzoso de un avión en el río Hudson son sólo una pequeña prueba de lo que puede conseguir el microblogging en casos de emergencia. en los últimos meses. Pero ha levantado ciertas suspicacias entre los profesionales.

Se han oído voces críticas, que señalan que se trata de una fuente caótica y absolutamente falta de credibilidad en la que resulta difícil separar grano y paja. Porque es cierto que un usuario que se acerque a Twitter sin conocimiento previo corre el riesgo de no encontrar lo que busca. En nuestro entorno, Lluís Bassets anunciaba su desinterés no hace mucho en su blog:

Siempre hay experimentos en marcha, como ha sido el caso este año de la BBC con su corresponsal Philip Weber, que ha utilizado twitter para escribir nanocrónicas de 15 palabras. La prueba es bastante controvertida. La primera impresión que se desprende de las redes sociales en las que yo mismo he empezado a introducirme, Facebook y Twitter en concreto, es que sirven fundamentalmente para la exposición a veces impúdica de la vida privada y para hurgar sin reparo en la vida de los otros. Mark Zuckerberg, el joven empresario (25 años) de Facebook lo dijo claramente en Davos frente a quienes se preocupaban por la privacidad: el negocio es la privacidad. Me parece muy bien, pero a mí no me interesa. Lo que me interesa, en cambio, es el uso periodístico de estos instrumentos, si acaso es posible, para proporcionar información y análisis a los ciudadanos. Una cuestión para marcarla con un punto de recordatorio. Y sigo

Para acercar el tema a quienes aún no lo conozcan, Twitter es una aplicación web cuyo nombre significa gorjeo, y es una mezcla de blog, red social y mensajería instantánea que no permite más de 140 palabras por entrada. Sus partidarios reclaman atención para un fenómeno informativo que no por novedoso y diferente se puede ignorar.

Es importante tener fuentes primarias que, en momentos de emergencia, relatan sus impresiones justo desde el punto donde se produce la noticia y están dispuestas, incluso, a aportar fotos y vídeos de lo sucedido. Por eso me quedo con la conclusión del excelente análisis que sobre el tema hizo Esther Vargas en Tinta Digital (y que encontré gracias a Sergio M. Mahugo):

Jeff Howe, autor de ‘Crowdsourcing‘, un ensayo sobre el poder de las masas, calma a los que sostienen que este servicio acabará con los medios tradicionales: “Imagina un accidente de tren. En las primeras horas, lo que quiero es gente sobre el terreno; en eso, Twitter es imbatible. Pero, pasadas las horas, hace falta gente que contraste los datos, que interrogue a las autoridades… Y eso debe hacerlo un profesional, no un tipo que sólo pasaba por ahí”.

Un periodista debe saber qué es Twitter. Ignorar este servicio digital es perderse una potencial fuente de información. Sería perfecto que este periodista tuviera un smartphone con aplicación para twittear, y que en el camino haya establecido una buena red de contactos. Un periodista twittero, sin duda, llega mejor equipado al campo de batalla.

Ampliación del tema:

Cinco barreras que frenan a los periodistas en Twitter, según Eva Cobo

 

Los diez peligros de Twitter, según Emilio Rey

Diez direcciones imprescindibles en Twitter que todo periodista debería seguir (en inglés), según Paul Bradshaw, quien obliga a sus alumnos de Periodismo a abrirse una cuenta en esta plataforma de microblogging.

ReportingOn

ReportingOn (en inglés) es un servicio de microblogging recién creado exclusivamente para periodistas. Ya cuenta con más de mil miembros registrados. El auspicio del Knight Center ha permitido traducir al español las preguntas más frecuentes y permitirá desarrollar más funcionalidades, pues el sitio aún se encuentra en fase de prueba. La pregunta principal, que en Twitter suele ser “¿qué haces?”, aquí es “¿Sobre qué estás escribiendo?”

Anuncios

La información se hace nano, micro, pequeña

‘Reuters experimenta con con Twitter’. Me informa Soitu y, aprovechando la ‘percha’, hace un exclarecedor artículo de por dónde va el microperiodismo:

Se trata de un uso simplemente publicitario y poco ambicioso, como el que hacen otros medios que vuelcan a través de RSS enlaces a sus noticias. Formas de ganar tráfico. En tiempos de infoxicación y audiencia necesitada de que optimicen su tiempo por ella, el microperiodismo, un elogio a la brevedad, puede ser una disciplina a explotar y de la que ya se han hecho pruebas, como 20 Palabras, un proyecto puesto en marcha por Pablo Mancini y Darío Gallo y que, tras cuatro meses relatando la actualidad en dos decenas de palabras, ha decidido tomarse un descanso. Desde Ecuador nos llega también el experimento que hacen en diario Hoy, que muestra la manera en que Twitter puede ser integrado en las redacciones de los medios emitiendo titulares de última hora, información concebida de manera exclusiva para esta servicio, twitter.com/hoydeportes. Se popularizó como un simple método de respuesta a una sencilla pregunta dirigida a “narcisistas ególatras y casi megalomaníacos”, “¿Qué haces?”, pero ha encontrado un sitio en la Red y parece que ha venido para quedarse. Ahora Twitter, al igual que los blogs superaron sus banales comienzos, ha madurado y está listo para hacerse mayor.

Quizá, como complemento, yo pondría dos visiones diferentes del fenómeno:

Experiencias interesantes de gente seria, de pioneros del nuevo periodismo se me abren junto a muestras de esnobismo barato de algunos geeks con mucho tiempo libre. Ahora, utilizaciones publicitarias de la novedad. No sé, no sé. Seguiré pensando.

aaa.jpg

Viñeta de Favelis