• "Señor Boot, soy un periodista de 250 dólares a la semana. Se me puede contratar por 50. Conozco los periódicos por delante y por detrás, de arriba abajo. Sé escribirlos, publicarlos, imprimirlos, empaquetarlos y venderlos. Puedo encargarme de las grandes noticias y de las pequeñas. Y, si no hay noticias, salgo a la calle y muerdo a un perro. Dejémoslo en 45." (Charles Tatum / K. Douglas en 'El gran carnaval', Billy Wilder)
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La batalla de los medios: una forma de retroalimentación periodística

La retroalimentación periodística consiste básicamente en que yo hablo de lo mal que te va a ti, tú respondes denunciando lo explotados que están mis trabajadores y un tercero asegura que nosotros dos usamos fuentes de muy dudosa calidad en nuestras noticias. Y si se piensan que este cruce de parrafadas es una batalla entre medios, andan muy confundidos. Nada más lejos de la realidad, por Dios, ¡no sean ingenuos! Esta supuesta batalla no es nada menos que un verdadero ejercicio de altruismo periodístico mediante el que los medios, a falta de noticias medianamente interesantes, se retroalimentan los unos a los otros con este tipo de contenidos (mucho más interesantes, dónde va a parar).


Los auténticos expertos en la retroalimentación periodística son ese tipo de diarios (digitales, por lo general) cuyos redactores se pasan la mañana entera en la redacción aburridos y pensando qué van a publicar hoy, ahora que ya no les queda nada (o casi nada) por manipular o por inventar directamente. Y los hay de todos los colores políticos, ¿eh? No crean.

Ottoreuss se despacha a gusto en su entrada de Soitu. Y lo hace contra unos y otros. La lectura me parece muy recomendable. Protesta por ese tipo deleznable de dialéctica periódistica que surge cuando no hay nada qué contar.