Philip Bennett, teoría y práctica sobre el periodismo que hay que hacer

El reportaje “Retrato de un país en crisis”, de Philip Bennett en El País me ha recordado que quería revisar y archivar algunas ideas interesantes de este periodista estadounidense, que fue editor del Whasington Post desde 2004 hasta 2008.

El síndrome de cíber Sthendal  puede convertirse en un peligro cierto. De repente, en la red hay demasiadas personalidades a las que atender, demasiados pensamientos sobre los que depositar unos minutos de atención. No hay tiempo. Y ése, más que la evolución vertiginosa de los dispositivos y las tecnologías, será uno de los factores determinantes que van a marcar –al menos a corto plazo- la evolución y la percepción de internet: el tiempo, o mejor dicho su limitación.

Ahora, sumido en esa especie de vértigo que produce atender a demasiadas luces a la vez, repaso algunas de las cosas que leído últimamente. Intento (¿en vano?) ordenar las ideas y recuperar datos que no quiero que se pierdan en los límites de mi memoria. Este blog me ayuda en esa labor de rastreo, reflexión y archivo de fogonazos sobre la profesión. Aquí dejo hallazgos como éste que considero que merece la pena compartir. Seguro que para muchos no serán nuevos, pero con la redundancia de la blogosfera muchas de las ideas afortunadas no se perderán y, en su caso, se oirán con más claridad:

El Cuaderno de Periodistas de la APM, una publicación con la que colaboro, ha reproducido en su último número una ponencia de Philip Bennett durante el debate sobre lo que pasó en los medios periodísticos en 2009 y las expectativas para 2010. El encuentro, organizado por la Fundación Nuevo Periodismo Iberoaméricano, tuvo lugar en Bogotá (Colombia) el pasado 16 de diciembre.Entre los subrayados que hice veo:

“Hoy en día, muchos de los periodistas más ilustres pasan más tiempo pensando en los nuevos modelos de negocio del periodismo que en los nuevos modelos de periodismo. Creo que esta es una oportunidad perdida.”

“Nos propusimos lograr la modesta tarea de imaginar juntos el sitio de noticas del siglo XXI. Esa tarea no ha sido lograda por ninguna empresa de noticias y nosotros no lo logramos tampoco.”

Lectura aconsejable, tanto la del reportaje (para entender mejor el alcance de la crisis en España y para analizar un artículo admirablemente estructurado) y la ponencia (para situar las perspectivas del periodismo tras la primera década de la Edad de Google).

El mensaje del maestro Restrepo

Consulta 871.
En una reunión de concejales se dio lectura a una carta anónima que denunciaba irregularidades en el manejo del presupuesto municipal. Un periodista que cubría la reunión informó porque había ocurrido en el encuentro de concejales; otro periodista se abstuvo porque la carta era anónima y las irregularidades no habían sido comprobadas. ¿Cómo se debió proceder?   

Respuesta:
El buen periodismo rechaza los documentos anónimos, a menos que una investigación a partir de sus datos, confirme las aseveraciones del anónimo De este enunciado general se desprende:
  • Toda fuente debe ser sometida a comprobación, tanto de su autenticidad ( que la fuente sea quien dice ser) como de la veracidad de sus afirmaciones.
  • Es obligatorio dar a conocer al lector la fuente de donde proceden las informaciones que se publican. La excepción se da cuando de conocerse el nombre de la fuente, correrían peligro su vida o su trabajo.
  • La fuente anónima, lo mismo que los rumores, exponen al periodista y su medio a ser objeto de manipulación por parte de quienes se valen del nombre y el rostro del periodista y del medio, para atacar sin dar la cara.
  • El periodista es mucho más que un simple intermediario que trae y lleva informaciones de documentos o de entrevistas. Profesionalmente debe estar preparado para someter cualquiera información a comprobación, análisis y desarrollo.
  • Documentos anónimos y rumores, sin embargo, pueden ser el punto de partida para una investigación con otras fuentes, con el fin de validar la información sin nombre, o para invalidarla definitivamente.
 
Referencia Bibliográfica:
 
  • El rumor no es noticia en El Colombiano. Publicarlo es darle entidad de hecho comprobado, con los naturales riesgos para la credibilidad del periódico y para las personas involucradas. El rumor debe utilizarse solo como una pista que puede conducir a hechos comprobables.
  • Los testimonios de fuentes anónimas a través de cartas, grabaciones o conversaciones telefónicas deben ser examinados minuciosamente y confirmados con otras fuentes antes de su publicación. Inclusive las conversaciones telefónicas con fuentes que se identifican, deben ser sometidas a un examen de autenticidad.
    Manual de Estilo y Redacción de El Colombiano. Medellín, a. 2.1.1 y 2.1.16.
  • Los rumores no son noticia. Cuando el rumor sea utilizado por algún grupo como arma contra otro, se podrá denunciar este hecho, pero sin citar las acusaciones difundidas mediante esta argucia.
    Libro de Estilo de El País, Madrid. A 113.
  • Al procesar comunicados o boletines oficiales de cualquier organización, este debe identificarse con toda claridad y precisión.
  • La autenticidad de todo comunicado o boletín deberá ser comprobada, cualquiera que haya sido el medio para su difusión.
  • En toda comunicación telefónica el periodista establecerá plenamente la identidad del interlocutor y se asegurará de haber captado con exactitud su declaración.
    Manual de Redacción del diario El Tiempo, de Bogotá. Aa 201.09 20110 20111.

 

 

 

De cuando en cuando -menos de lo que me gustaría- me acerco al Consultorio Ético de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano para disfrutar de la respuesta a consultas como ésta. Lo lleva magistralmente Javier Dario Restrepo, probablemente la autoridad máxima en nuestro idioma en asuntos de ética y un verdadero referente en toda América Latina. Creo que es una de esas pocas pocas personas que nos hacen olvidar que las referencias clásicas para el “gran periodismo” están más al Norte y sólo en inglés.

A muchos quizá lo que más le suene de Restrepo es la máxima que acompaña siempre a sus talleres, y que en realidad es una frase de García Márquez: “La ética no es una condición ocasional, sino que debe acompañar siermpre al periodismo como el zumbido al moscardón”.El zumbido y el moscardón” es precisamente el título de su libro más conocido. Se trata de una recopilación de las lecciones que imparte desde 1995 junto a algunas de las cosultas más interesantes de este consultorio.