Cámara oculta: la legalidad frena el derecho a la información

A doble página, Rosario G. Gómez anuncia en El Páis que “La cámara oculta sale a la luz”. El reportaje da un repaso a los casos más sonados de utilización de grabaciones camufladas en periodismo.

Tal y como explica la presidenta de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE), Magis Iglesias. “La cámara oculta es un instrumento muy bueno para los periodistas, pero debe utilizarse conforme a unos principios deontológicos y sólo cuando no existan otros métodos para la investigación”. Es también necesario que el objeto esa investigación “cumpla una función social”. Esto es: que se trate de asuntos de interés general y no de un mero espectáculo.

Varios ejemplos de medios europeos (The Sunday Times, The Daily Telegraph, BBC…) y nacionales (Telecinco, Antena 3, Canal 9, Telemadrid…) muestran su utilidad con casos muy sonados. Muchos de ellos muestran que, además de un problema ético, existe un problema legal. Aquí se enfrentan dos derechos fundamentales: el de la libertad de información y el de la intimidad. Para la autora del reportaje, ha ganado el primero, pero el conflicto sigue abierto:

La justicia española tiende a poner frenos al derecho a la información (…) El catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Pompeu Fabra Marc Carrillo precisa que la instalación de cámaras ocultas en un reportaje informativo puede incidir no sólo sobre el derecho a la intimidad -“esto es, el derecho a preservar al margen del conocimiento de otros aquel ámbito de la vida privada de una persona que es inaccesible a los demás, salvo que medie su propio consentimiento”-, sino, sobre todo, su derecho al secreto de las comunicaciones -“la garantía formal de que la comunicación que una persona mantiene con otra no está siendo sometida a una interceptación”-. Y añade: “Naturalmente, ello es así, excepto que medie una previa autorización judicial para la interceptación de la comunicación”.

Por eso, opina que la instalación de cámaras invisibles u otros instrumentos técnicos en un reportaje, de forma subrepticia y sin autorización del interesado -salvo que medie autorización judicial y sólo para la policía-, constituye “una lesión de los derechos fundamentales al secreto de las comunicaciones y, en su caso, también del derecho a la intimidad”. Por ello, cualquier prueba obtenida así sería “jurídicamente inválida”.

Creo que es una cosa (más) a revisar en la legislación española. Me quedo con el modelo de la BBC, porque aunque coincido con el presidente del Club Internacional de Prensa (CIP), Francisco Giménez-Alemán, para quien el fin no justifica los medios para conseguir una información -“El periodista debe acreditarse, decir quién es y hacer las preguntas que correspondan. Y la persona con la que habla tiene derecho a hablar o no, a exhibir su imagen o no”, afirma-, puede convertirse en un ‘ultimo recurso’ muy útil, siempre y cuando queden perfectamente delimitados sus límites.

Recomiendo la lectura del reportaje y, ya que es un tema polémico, espero opiniones y comentarios ¿por qué no?

El enlace es otra forma (discutida) de crowdsourcing

Por San Blas las cigüeñas han traído unas cuantas letras y han completado el nombre del proyecto i, desde ahora lo llamaremos Lainformación.com. Supongo que esto se hará con permiso de los del Diario de Navarra , con los que se van a confundir en los buscadores.

Sea como sea, hasta ahora el trabajo que hacen es brillante, como también lo es la campaña viral desplegada para el proyecto, con sugerentes própositos para enmendar la realidad que nos ahoga (de lectura obligatoria para cualquiera que desee mantener una conversación coherente sobre lo que nos estamos jugando en la partida digital. Anda, pierde unos minutos y enlaza a estos diez puntos. No te arrepentirás). Los primeros son reveladores:

1. El periodismo de enlaces como ejercicio de transparencia.

2. La agregación de contenidos como aliada del nuevo periodismo.

Por ahí van los tiros más certeros del momento. Y si no que se lo digan a Espada, que alertaba ‘al periódico’ (al suyo, claro) de que Soitu.es ya ha abierto camino:

El ejemplo de Soitu. Desde hace pocos días han instalado el llamado Selector y han construido una nueva home con él, que recuerda mucho en su estructura física el cajetín “Mi Mundo” del periódico, con lo más interesante (dicen) que aparece en la red (…)  La idea de soitu es excelente, y se ha practicado con éxito en periódicos y blogs fundamentalmente americanos; pero es la primera vez (que yo sepa) que se aplica en España a esa escala. La excelencia tiene una oscura contrapartida: la nueva home es lo más interesante de soitu, como no podía ser de otro modo, dado su nivel de producción propia. Se plantea de nuevo quién paga esa home. Es cierto que la mayoría de las veces soitu se limita a poner un breve telegrama y el link original: pero no acabo de ver que eso pague las historias. En realidad el periodismo agregado (¡segregado!) sólo hace que repetir el viejo esquema de las agencias y los periódicos. Una fuente original (ayer agencia, hoy periódico, blogs o microblogs) elabora una noticia y otros (soitu, huffington o quien pase por ahí) la redifunde, más o menos retocada y con mayor o menor legalidad. En el tiempo viejo se sabía quién y cómo pagaba. No digo que no acabemos sabiéndolo; pero de momento no lo sabe nadie.

Y al periódico le convendría mucho saberlo. Y ya no digamos al periodismo. Una cosa es el periodismo y otra el centrocampismo. Este último sólo reparte juego. Segregando y agregando, segregando y agregando. Al parecer, los nuevos medios.

La (bendita) polémica está servida. Y más ahora que La Vanguardia ha contraatacado con HagoClic.com, una selección diaria de enlaces de actualidad. Espada no se resiste:

Aún no conocía el experimento, en fase beta, de La Vanguardia. Hagoclic.com, inspirado hasta en el color en el prototipo del Times, el magnífico Blogrunner. No acaba de entenderse que el digital haya desaprovechado hasta ahora la oportunidad de poner en marcha el ingenio. Renunciar a incoporar a la propia web el trabajo destacado de los otros (periódicos o blogs) es colocarse voluntariamente en una situación de inferioridad. Así, La Vanguardia o Soitu pueden enriquecerse con los contenidos del periódico (y lo hacen a menudo, mediante links ortodoxos, aunque Soitu exige un doble clic para acceder a la fuente original de los temas más destacados), pero no a la recíproca. No tiene lógica. La cuestión clave es que cualquier material publicado en internet está hoy al alcance de cualquiera y parece absurdo limitarse por misteriosa prescripción facultativa al goce múltiple. Si el negocio no va a estar en la protección del material propio, sino en su diseminación (juntemos las manos para que esté ahí), ¿por qué el periódico no acude a recoger los frutos diseminados en el gran zoco digital?

Simplificando mucho: ¿El ejercicio de rastreo, una forma evolucionada de las revistas de prensa tradicionales, va a complementar/sustituir sin aportar nada más por parte de sysop (system operator) en que se va a convertir el profesional de la información?

Después de la batalla judicial que se ha iniciado en Estados Unidos por enlazar información sin permiso entre New York Times y la empresa GateHouse Media, que engloba a 125 cabeceras, podría sentarse un precedente judicial con innegables consecuencias en todo el mundo. La cosa se pone interesnate. Y eso sin meternos todavía en harina con otro de los vértices del periodismo de crowdsourcing que se avecina y para el que los profesionales deben prepararse, por supuesto: los usuarios.

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Los profesionales, tal y como bien han reflejado los chicos de Dixired se quedan en el centro. La crisis nos está demostrando que sí, que el periodismo tradicional tal y como lo entendíamos hasta ahora se tambalea, pero lo que de verdad se hunde es el modelo de negocio de la información.

Atención a lo que viene diciendo Varelay no sólo él- desde hace tiempo. Los vientos animan a abrir las velas del hipertexto y a buscar soluciones imaginativas:

1. La necesidad de un nuevo periodismo más participativo y con criterio social.
2. Medios abiertos para una economía del enlace que genere más valor del que captura.
3. El periodismo y los medios como un proceso informativo, personal y social
para la ciudadanía 3.0 y las identidades de dominio público, más allá del producto acabado y cerrado.
4.
Medios distribuidos y negocio distribuido. El fin de la centralización y cómo los contenidos se independizan de su soporte.
5. Redacciones más pequeñas y eficientes,
órganicas, flexibles, conectadas, abiertas y multimedia.
6.
Nuevos periodistas con las habilidades imprescindibles de siempre y las nuevas (tecnología, gestión participación, multimedia, transparencia, etc.)
7. Medios como plataforma, herramientas donde la información se use y procese por el público.
8. Redacciones distribuidas, con menos gente dentro para tareas mecánicas y más gente fuera, profesionales y aficionados, para generar más información.
9. Nuevas formas de propiedad centradas en la responsabilidad social y el dominio público. Otra vez el modelo de la influencia de Philip Meyer y más atrás, el modelo de transmision ritual de James Carey fortalecido por el software libre y la cultura participativa de internet.
10. Y nuevos modelos de rentabilidad, de la gratuidad y el periodismo como servicio, alejándose de la
comoditización, evolucionando hacia modelos freemium ante la caída de la publicidad.

Rectifiquen la Ley, tenemos un vacío legal

Me entero por la APM de que en España hay un verdadero agujero en la legislación que provoca un vacío legal en lo competetente a la rectificación en los medios electrónicos. Bueno, ya para la próxima legislatura:

aborrar.jpgEl derecho de rectificación está reconocido en la Ley Orgánica 2/1984, de 26 de marzo, pero ésta se ha quedado obsoleta al no contemplar Internet y dejar a criterio del juez cuándo hay que rectificar.