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Qué pasa con los derechos de autor que generan nuestros artículos

Hay algo que no entiendo, y creo que me costará mucho tiempo hacerlo: la actitud de los periodistas ante los derechos de autor. Parece que por pudor o no sé muy bien por qué hemos delegado en los editores, que se han convertido en los propietarios absolutos de todo lo que compete a nuestros artículos. ¿Qué pasaría si las discográficas hicieran lo mismo con la obra de los músicos o las editoriales con la de escritores y traductores?

Los fotógrafos, esos compañeros de fatigas, espabilaron a tiempo y tienen su terreno bien acotado. No es momento para reivindicar derechos de autor, pues se basan en una legislación pensada para la Inglaterra preindustrial y se adaptan mal a los nuevos tiempos de intercambio global de conocimiento. Las leyes no nos sirven, los legisladores no muestran cintura y, encima, los jueces tampoco parecen entenderlo o, como en este caso, se atienen a literalmente a lo que está escrito.

Acabamos de asistir al último episodio de una batalla en la que los editores han ganado algo que no les corresponde, los derechos de autor de la información. ¿O sí? Los juzgados españoles han reconocido a los editores como propietarios exclusivos de los contenidos de sus diarios. Los periodistas aquí no cuentan.

No es momento, repito, de reivindicar. Porque va contracorriente, pero tampoco parece una buena opción quedarse impasible mientras otros (los editores) se apoderan de una propiedad que, de existir, no es suya.

Qué ha ocurrido: El  juzgado 6 bis de lo Mercantil de Madrid da la razón, después de más de dos años de litigio, a la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE). Documentación de Medios, empresa dedicada a lo que se conoce como press-clipping (elaborar resúmenes de prensa y boletines temáticos mediante recortes, fotocopias y enlaces a medios), debe cesar en su actividad cuando no cuentan con la debida autorización de los propietarios de la información. Es la primera sentencia que se produce en España en este sentido. La batalla legal la han ganado 55 editores españoles, asesorados por el despacho de abogados Cremades & Calvo-Sotelo.

Qué dice la sentencia: Se fundamenta en que este tipo de empresas deben alcanzar acuerdos previamente con los editores, que son los propietarios de la información, puesto que la elaboración de resúmenes y recortes de prensa de lo publicado en los diversos medios es una actividad de un gran volumen de negocio que, en ocasiones, se realizaba sin las correspondientes autorizaciones. La sentencia considera que “recopilar y a realizar fotocopias y digitalizaciones de artículos periodísticos con cita del medio impreso diario y del día a que corresponde (…) carece de creatividad o esfuerzo creativo alguno”. Ganar dinero con ello es”una remuneración con aprovechamiento del esfuerzo y actividad empresarial y comercial ajena”. No considera en ningún momento que los editores están reclamando un rendimiento por un esfuerzo ajeno, el de los periodistas.

Qué dice la Ley:  la Ley de Propiedad Intelectual (LPI), aprobada en 2006 -artículo 32-, deja claro que el propietario de los derechos de autor de una noticia es el autor, el periodista. No obstante, la patronal de editores, que cuenta con el apoyo de los grandes grupos mediáticos (léase PRISA, Vocento o Unedisa) ha rebuscado en la legislación hasta encontrar el artículo adecuado, el 8, que considera que “el periódico es una obra colectiva”. El juicio ha dejado claro que “los periodistas ceden los derechos de autoría” mientras que los fotógrafos no lo hacen.

Qué pasa con el clipping en España: Hay dos tipos de empresas que elaboran resúmenes de prensa: por una parte, un grupo acogido bajo el parapeto de la Asociación de Empresas de Seguimiento de Información y Publicidad, la AESIP, (Documentacion de Medios, la condenada -creo, pues no he podido confirmarlo aún- pertenece a ella) ha buscado un acuerdo con las asociaciones de la prensa (PDF) para pactar una cantidad que, más tarde, repecutiera en los periodistas como autores. La sentencia recoge que este tipo de acuerdos no son legalmente válidos. Por otra parte, están las empresas que hacen ‘clipping’ a gran escala, como Sofres y Acceso Havas-Mediaplanning, que pantan directamente con los grandes editores.

Qué pasa(rá) en la Red: La sentencia descarta también modelos de negocios que puedan surgir. Literalmente dice: “al amparo de la excepción de la cita del artículo 32.1 de la Ley de Propiedad Intelectual puedan desarrollarse modelos de negocio que se limiten a reproducir y digitalizar contenidos de otros y a percibir una remuneración aprovechándose, así, del esfuerzo de los editores” [que reconozca sólo el ‘esfuerzo de los editores’ llama la atención]. Todas las miradas se dirigen ahora a Google News y los problemas legales que se plantearán cuando comience a incluir publicidad. Después a otros agregadores. Ya hay jurisprudencia en España que descarta que al amparo de la excepción de la cita del artículo 32.1 de la Ley de Propiedad Intelectual puedan desarrollarse medios digitales que se limiten a reproducir y digitalizar contenidos de otros y a percibir una remuneración aprovechándose, así, del esfuerzo de los editores. Algunos medios, como El País o El Periódico, ya lo dejan bien patente en sus webs.

 Seguiremos hablando del tema, más que nada porque la LPI ya se presentó desde el principio como poco satisfactoria para la mayoría de las partes(PDF). De lo que tendríamos que hablar es de nuestros derechos. Si no, otros lo harán –y cobrarán- por nosotros.