• "Señor Boot, soy un periodista de 250 dólares a la semana. Se me puede contratar por 50. Conozco los periódicos por delante y por detrás, de arriba abajo. Sé escribirlos, publicarlos, imprimirlos, empaquetarlos y venderlos. Puedo encargarme de las grandes noticias y de las pequeñas. Y, si no hay noticias, salgo a la calle y muerdo a un perro. Dejémoslo en 45." (Charles Tatum / K. Douglas en 'El gran carnaval', Billy Wilder)
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Arcadi Espada, la satisfacción y la pena

Pues eso, Arcadi Espada acaba de darme una doble satisfacción y un pequeño disgusto.

Empecemos por las sensaciones placenteras, que vienen por la reafirmación que hace de algo dicho aquí recientemente:

  • Primero, que su sección más que un blog es una columna de ombudsman (no quiero utilizar el término ‘defensor del lector’) que utiliza el formato de blog.
  • Segundo, que los periodistas, al tratar noticias relacionadas con el periodismo hacemos de altavoces innecesarios, aunque sea con buena intención. “Un periódico no debe publicar los planes de los terroristas. Con la intención de exhibir su perversidad contribuyen a hacerla efectiva”, concluye Espada.
  • El sabor amargo me lo deja el “alma de novela” (Espada dixit) del periodismo.

Yo tampoco quiero pensar en cómo se han quedado los trabajadores de Azca con la información de El Mundo a que se refiere. Ni tampoco imaginar que haya policías equivocados que piensen que la publicidad enfatiza la grandeza de las detenciones. Pero, en fin, ése es otro tema.