El enlace es una herramienta básica para el periodismo digital, pero no se entiende

Internet no existiría sin el hipertexto. A los periodistas nos ofrece una gran oportunidad que no aprovechamos. Da igual que se clame en desierto de los oídos sordos. Por vagancia, falta de tiempo o desconocimiento, la cultura del enlace es aún una asignatura pendiente para la mayor parte de los profesionales que se acercan a la red.

En este campo se precisa una alfabetización tardía del redactor que le permita entender que con esta herramienta se transforma radicalmente la linealidad de su relato. Antes tenía un principio y un fin predeterminado por él mismo, pero en formato digital eso no es así. En realidad todos tenemos que aprender a leer, escribir y comunicar hipertextualmente.

Ni siquiera las cabeceras importantes, que tanto cuidan su estilo, se han parado a observar el detalle. Se oyen algunas voces de profetas incomprendidos dentro de las redacciones, pero no se ve plasmado su trabajo. Tampoco algunos jóvenes de la generación digital han reflexionado sobre el tema. Ellos han nacido utilizando el hipertexto y nadie va a enseñarles cómo hacerlo correctamente. 

Hace año y medio Esther Vargas me preguntaba por el uso que se hace de los enlaces en la prensa. Poco o nada ha cambiado desde entonces. Yo sigo siendo partidario de una baja densidad de enlaces intertextuales con el fin de no despistar al usuario del artículo que tenemos entre manos. Al final, se pueden añadir todos los que se quiera como información complementaria interesante y seleccionada por el autor. Pero no es una indicación fija, pues cambia con cada entrada o artículo.

A los redactores se les ha enseñado en las facultades a escribir, saben estructurar artículos según el género, conocen la gramática y respetan la ortografía. Pueden distinguir cuándo un compañero tiene un estilo periodístico depurado. Sin embargo, el estilo hipertextual les es ajeno. Ni lo huelen.

Nadie les explicó en qué consiste la gramática hipertextual. Tampoco parece que los talleres de adaptación a las nuevas tecnologías que se han impartido en las nuevas redacciones integradas hayan hecho mucho hincapié en el tema. Quizá por eso la utilización que los periodistas -también los más jóvenes, no nos equivoquemos- hacen de los enlaces es muy simple. Se limita a términos desconocidos y títulos de libros o películas, pero poco más.

Un enlace ha de avisar siempre al usuario. Le tiene que mostrar lo que va a encontrar cuando pulse sobre ese texto subrayado. Una utilización razonada del hipertexto enriquece el discurso y lo dota de una nueva dimensión. A lo largo de un texto, los enlaces se organizan de forma jerárquica y van añadiendo capas de profundidad. Así cada capa ofrece más información y documentación, y puede referirse a la propia notica (información primaria) o a temas relacionados (información secundaria).

El gran problema es que no hay una pauta consensuada para la gramática hipertextual. No hay todavía un manual aceptado que exprese, por ejemplo, que no se deben incluir enlaces en el primer párrafo de un artículo porque es una invitación directa a que el usuario se vaya. Es preferible esperar un poco más para que sepa de lo que le vamos a hablar. El hipertexto es una convención artificial que subvierte el orden lógico que el periodista tradicional imponía en un artículo.

Como norma, hay que usar los enlaces. No hacerlo sería como seguir publicando en blanco y negro pese a tener una imprenta de color, pero hay que tener en cuenta algunos principios básicos:

-No todo lo que puede ser enlazado debe ser enlazado. 
-Muchos tipos de enlaces introducen temas tangenciales y confunden. El autor debe ser un filtro (gatekeeper) de enlaces.
-Demasiados enlaces pueden dar lugar pérdidas de tiempo y huidas (podrían no volver).
-Para no interrumpir a un lector en un punto, es mejor no poner ahí un enlace.
-Pero es bueno proporcionar enlaces externos (completan la información) e internos ( muestran la riqueza de nuestro sitio). Nos proporciona ventaja competitiva.

 

Un usuario experto no tendrá ninguna dificultad para manejarse en un artículo con una alta densidad de enlaces. Incluso le parecerá muy trabajado y, por suspuesto, lo agradecerá. Otro usuario que no esté tan familiarizado puede actuar de dos formas: ignorando los enlaces -lo que tampoco es tan malo si la pieza está bien construida- o pulsando sobre uno y otro hiperenlace hasta desorientarse. No es lo que se busca.

Falta un debate amplio y abierto sobre este tema.

Este mismo mes, la BBC ha cambiado la normativa con respecto al hipertexto. Esto marca un antes y un después para muchos otros medios en todo el planeta porque plantea algunas novedades interesantes.

Se puede comprobar que, por fin, cambia su política anterior en tres puntos principales, algo que todavía se hace en otros muchos medios de forma incomprensible:

– Los enlaces externos (los que van a otros medios) sólo podían ser enlaces directos, es decir, llevar a la  página principal. Ahora se dice, no sólo que “los enlaces son esenciales para el periodismo en internet” (¡Gran descubrimeinto en octubre de 2010!), sino que además “es preferible vincular la información al artículo del que se está hablando (enlaces profundos). Son los que llevan al usuario a los temas de “especial relevancia”.

– Los hipervínculos integrados en el texto no estaban bien vistos. Ahora están permitidos cuando se trata de una fuente primaria. De todas formas, hay que evitar enlazar noticias; es preferible vincular información útil con análisis y explicaciones

– Para un redactor era obligado usar el archivo de noticias. Ahora puede mirar hacia afuera. Con ello la BBC pretende duplicar el número de enlaces a sitios externos, de 10 millones a 20 millones, para 2013.

Lo peor no es que los periodistas no utilicen enlaces. No creo que sea una obligación. Para mí el gran pecado es hacerlo mal. El hipertexto es un elemento más del estilo ciberperiodístico, lo mismo que un vídeo o igual que un adjetivo o un verbo. Un artículo puede estar plagado de adjetivos o presentar un estilo seco y apenas usarlos. Lo que no se entendería es que el periodista decidiera utilizar un montón de adjetivos en el primer párrafo y no añadir ninguno más en todo el artíuclo. Creo que la estructura quedaría descompensada. 

un compañero me decía el otro día que cuando explicaba la gramática hipertextual se sentía como los profesores de literatura, que pontifican sobre lo bien y lo mal escrito sin que ello quiera decir que ellos mismos sean buenos escritores. Pues eso. La técnica se puede enseñar, el resultado del aprendizaje se apreciar después; sin embargo, el talento es algo de cada uno. Ocurre lo mismo con las clases de redacción periodística. El estilo no se enseña en la facultad, pero sí las herramientas del oficio que ahora es profesión y necesita una licenciatura. Bueno, ahora, incluso hay que hacer postgrado para ejercer, aunque sea de becario.

El mecanismo es fácil de entender. Usarlo con estilo no tanto.

Más sobre cómo utilizar los enlaces

1. “Apuntes sobre la utilización del hipertextoEs una entrada en mi otro blog, que escribí en su momento con motivo de un taller de periodismo digital. Aunque algunos enlaces están ya rotos, creo que, en el fondo, todo lo expresado ahí sigue siendo válido.

2. “El enlace tiene ciencia– 14 de noviembre de 2006. Por su interés, restauro este hipervínculo al artículo de Eva Domínguez en “El Cuarto Bit”.

3. “Tipología y formatos de enlaces de hipertexto” . El profesor Orihuela nos enseña cómo hacerlo en la práctica.

4. “Enlazar es importante” . Algunos consejos para enlazar correctamente, según Microsiervos. Sirven para periodistas y para quienes no lo son.

5. Once puntos a tener en cuenta antes de enlazar, según SIGT.net

6. “Un pacto para enlazar y por el derecho de cita” propuesto por Juan Varela

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Responsabilidad de los medios en la alfabetización digital

Encuentro en Caspa.tv una recopilación de reportajes sobre las maldades de la red en El País:

“Lo que más me está llamando la atención es la sección de Sociedad del diario El País, en su versión impresa. Cada semana nos adereza la sección con un reportaje negativo sobre Internet.”

riesgos.jpgCargado de razones y de pruebas, me parece un sugerente trabajo de recopilación que paso al archivo. Encuentro en él algunas pistas interesantes para estudiar la responsabilidad de los medios en la creación de metáforas sociales. 

Es cierto que, aún hoy y según algunos padres, la red es la reencarnación del mal o, al menos, un punto de encuentro con él. Conozco casos así: familias, por lo general muy creyentes, que no desean internet en sus casas porque de esta forma evitan que sus hijos se conecten. Y es cierto que artículos como los recopilados por Caspa.tv no ayudan a que la alfabetización digital avance.

No obstante -y aún sospechando que los resultados van a dar la razón a Antonio Delgado- hay que matizar mucho y decir un par de cosas antes de cargar contra periodistas y periódico:

Primera: Para entender la labor de los periodistas que hicieron esos artículos, habrá que aceptar que no dicen nada incierto. Y que el motivo de su trabajo son noticias pertinentes.

Segunda: Antes de crucificar a los jefes de redacción de El País sería conveniente ver cuántos artículos hay en ese diario sobre ‘las bondades’ de internet. El diario debe informar de todo lo que considere pertinente. Seguro que encontramos muchos temas positivos sobre internet en él, incluso fuera del suplemento ‘Ciberpaís‘ y de la sección de ‘Tecnología‘ y centrándonos como hace Caspa.tv en la sección de ‘Sociedad’.

El señor que muerde al perro se convierte en noticia. O mejor el perro que mata a su dueño, que es una información recurrente no señala una campaña anticanina. ¿Debe producirse una inflexión en las informaciones negativas sobre las nuevas tecnologías? ¿Deberían planteárselo así los redactores jefes de Sociedad?

Habrá que insistir una vez más que internet es una herramientá y que, como tal, se puede utilizar bien o mal. Pero que además, es una herramienta esencial, tanto como los idiomas. Ya no es suficiente con aprender a leer y escribir, sino que se requiere una correcta alfabetización digital con el fin de que las brechas digitales de todo tipo no abran abismos sociales que podrían desembocar en problemas futuros. Aqúi los periodistas tenemos una importante función formativa que, muy a menudo, se olvida.

Si para la población el mensaje reiterativo sobre internet llega con connotaciones delictivas, la hostilidad social no debe sorprender. Si además el poder político y organismos de aparente credibilidad criminalizan a los internautas, no avanzamos.

Recuerdo las palabras de Richard W. Budd, que lleva años pidiendo que los profesionales atiendan a la nueva alfabetización multimediática que se nos ha echado encima: 

Si importantes segmentos de nuestra población no adquieren al menos destrezas elementales con las nuevas tecnologías, y no ganan comprensión alguna sobre cómo la información es creada y distribuida, tendrán denegado el acceso incluso para la más básica información esencial para una vida de calidad. Verdaderamente perderán el control sobre su propio destino (…)

Los cambios nunca fueron tan grandes para los especialistas en información y comunicación y ellos, sin embargo, nos incumben como educadores dondequiera que residamos, en los EE.UU, España, Japón o Marruecos. Como especialistas en la información, hemos buscado mucho para definir las relaciones entre organizaciones, gentes, profesiones, cuerpos de conocimiento, y sistemas para la integración de todos estos diversos elementos. Nosotros, quizás más que ninguna otra profesión, estamos más cualificados para conducir el esfuerzo educativo “multialfabético”.

Patinazo de la FAPE

La nueva plataforma de blogs que presentó ayer la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) para que sus socios (cerca de 15.000 según APM ó 13.500, según La Vanguardia) “gestionen sus propios blogs” tiene mucha miga y desvía mucho dinero en la dirección equivocada.

Bien es cierto que últimamente ha mejorado mucho la gestión, sobre todo en la APM que es la asociación que mejor conozco y de la que soy socio. No obstante, aún queda mucho que mejorar.

FAPE¿Es necesaria una plataforma que cuesta 500.000 euros para esto, con la cantidad de software gratuito que hay?

¿No sería más provechoso que invirtieran el dinero, el institucional y el de los socios, en cursos de alfabetización/actualización tecnológica de los periodistas?

Reacciones en Ciberprensa y en La Tejedora