Hay periodistas y periodistas (y otro periodismo es posible)

Afortunadamente cada vez somos más los periodistas que dejamos constancia de que algo no funciona bien en los medios. Hay quien echa la culpa a la (eterna) crisis y hay quien prefiere cargar contra la aceleración tecnológica y la inadaptación demostrada por las empresas. Prefiero atender a los que se detienen a observar lo que ocurre. La realidad es cambiante, pero puede analizarse.  Aumentan las voces que dejan a un lado el tono profético (que tanto cansa ya) para poner el acento en que, a pesar de los pesares, podemos hacerlo de otra forma.   

Olga Rodríguez, reportera de Internacional en Cuatro, se lamenta de hasta dónde hemos llegado en la profesión. Piensa que las cosas se pueden hacer de otra forma. No es la única. Ha expuesto su posición en dos extensas entradas en Periodismo Humano, donde tiene un blog, El Minotauro anda suelto.

Otro periodismo es posible (I) 

Pero en España parece que se ha optado por otro modelo de periodismo. Consiste en fichar a la entrada y la salida de las empresas y permanecer en ellas, en las redacciones – más que redacciones habría que llamarlas oficinas- nueve o diez horas seguidas con la mirada fija en el ordenador, viendo cómo caen, uno tras otro, los teletipos.

De ese modo los periodistas limitan su mirada: los que se encargan de la información internacional ven la actualidad a través de dos o tres grandes ojos, los de las dos o tres grandes agencias de noticias del mundo. Estas agencias suelen hacer un trabajo digno, pero su cobertura es insuficiente para narrar el mundo.

Es una situación un tanto orwelliana: los grandes medios de comunicación, conocidos como mass media, prescinden cada vez más de sus propios ojos y oídos, de su propia red de corresponsales o enviados especiales, y depositan toda la tarea periodística en las agencias de noticias.

Lo mismo ocurre con la información nacional: los periodistas suelen ver el país a través de las notas de prensa y comunicados de organismos oficiales -o de ruedas de prensa a veces sin derecho a preguntas- porque el modus operandi impuesto en las redacciones no les deja tiempo para indagar en otros temas.

Y así, la tarea de los periodistas de los mass media se ve reducida cada vez más al copy-paste: me llega el teletipo o el comunicado, lo copio, y poco más.

Sin duda alguna el medio de comunicación en el que más se produce este fenómeno es la televisión: un ciudadano enciende la tele, comienza a hacer zapping y comprueba que en todos los canales le cuentan las mismas noticias, con los mismos planos, las mismas imágenes, el mismo enfoque.

Otro periodismo es posible (II) Es aconsejable seguir el enlace y leer hasta el final:

Hay periodistas que creen en el periodismo que se ejerce en los grandes medios y trabajan en ellos con orgullo; están convencidos de que sólo ése es el periodismo real.

Otros permanecen en los mass media porque de vez en cuando tienen la fortuna de poder realizar desde ellos una buena labor periodística y de ese modo la frustración pasajera es recompensada temporalmente para dar paso a otra frustración y así sucesivamente, últimamente con predominio de las etapas de barbecho.

Los hay que se mantienen por una cuestión económica, necesitan pagar la hipoteca.

También están los que se cansan y se van. Renuncian a una nómina, a un contrato indefinido, incluso a un buen sueldo, con la esperanza de poder practicar un periodismo al margen de la agenda impuesta por los grandes poderes.

Unos escriben libros para plasmar en ellos el periodismo que no cabe en los mass media; otros realizan documentales autofinanciados que encuentran hueco en los circuitos de festivales extranjeros o en cadenas de prestigio internacional.

Hay quienes trabajan como free-lance y ofrecen sus crónicas a los mass media, que cada vez “compran” menos y pagan peor.

Algunos han llegado a ofrecer su trabajo gratis, hartos de que les pongan como excusa la falta de dinero para pagarles, y aún así, no han conseguido que sus reportajes, a veces de gran calidad, sean difundidos. No hablo solo de principiantes, sino de reporteros con mucha experiencia.

Entre esos periodistas que han abandonado grandes medios están los que buscan -y encuentran- en Internet el modo de poner en práctica la máxima de que otro periodismo es posible. La información en la Red no necesita del gran capital para ser difundida, no precisa de caros envíos por satélite ni de rotativas. Así han surgido importantes iniciativas como Propublica.org en Estados Unidos o Mediapart.fr en Francia.

En los países anglosajones, con una sociedad civil más participativa en este tipo de cuestiones, algunos de estos proyectos obtienen financiación a través de filántropos, de las donaciones mensuales y voluntarias de sus lectores o por ambas vías. Es el caso de la ya histórica Democracynow.org.

Aquí en España iniciativas de calidad como Periodismohumano.com han optado por este tipo de financiación sin duda valiente -basada en las donaciones de los lectores- en un país en el que nos quejamos mucho de la calidad de la información pero no nos damos cuenta de que tenemos algunas herramientas para conseguir que otra sea posible.

 

2 comentarios

  1. Solo un matiz: Olga Rodríguez ya no trabaja en Cuatro. Tengo entendido que se ha ido a intentar hacer otro tipo de periodismo.😉

  2. Gracias por la información. Pensé que aún andaba por allí.

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