El periodista como integrante de una red social, para su trabajo o para uso personal

Las encuestas reflejan en números y gráficos la evolución que, al ritmo que marca la red, se ha producido en muy poco tiempo en el consumo de información. Las más recientes, “Navegantes en la Red” del EGM, en España, y “Understanding the Participatory News Consumer”, del Instituto Pew en Estados Unidos, confirman que la influencia de las audiencias a través de las redes sociales es cada vez mayor. Un fenómeno que los periodistas deberíamos seguir de cerca.

Acabo de leer queFacebook da pasos de gigante para convertirse en un auténtico medio:quiere conocer su audiencia para controlar mejor la publicidad. Su reciente alianza con Nielsen –materializada la herramienta BrandLift– asegura información detallada sobre los usuarios de los anuncios aparecidos en Facebook (en inglés). Jeff Jarvis ya nos avisó de que la red social creada por Mark Zuckerberg mantiene el control sobre las identidades porque eso le permite beneficiarse, en lugar de dejar que cada uno controle sus datos y pueda relacionarlos con el resto de su identidad online presente en otras plataformas y redes sociales. Y RinzeWind manifiesta, a continuación en una entrada titulada  “Facebook y la privacidad”, por qué él nunca se hará una cuenta en esta red social, las razones deja que las expliquen “otros que lo han hecho mejor de lo que lo podría hacer yo”.

Aprovecha para mostrar este gráfico que se ha publicado en DeObfuscate. Muestra cómo la política de privacidad de la red social va evolucionando con el tiempo y con la cuota de mercado que va adquiriendo:

 

 Podría parecer que se trata de algo ajeno a nuestra profesión, pero no es así. Antes que nada, me gustaría recordar que, en una lista de las 1000 webs con mayor tráfico en todo el mundo elaborada por Google, Facebook es ya la página más visitada:

  1. Facebook.com: 540 millones de usuarios únicos.
  2. Yahoo.com: 490 millones de usuarios únicos.
  3. Live.com: 370 millones de usuarios únicos.
  4. Wikipedia.org: 310 millones de usuarios únicos.
  5. Msn.com: 280 millones de usuarios únicos.
  6. Microsoft.com: 230 millones de usuarios únicos.
  7. Blogspot.com: 230 millones de usuarios únicos.
  8. Baidu.com: 230 millones de usuarios únicos.
  9. Qq.com: 170 millones de usuarios únicos.
  10. Mozilla.com: 140 millones de usuarios únicos.
  11. Sina.com.cn: 130 millones de usuarios únicos.
  12. WordPress.com: 120 millones de usuarios únicos.
  13. Bing.com: 110 millones de usuarios únicos.
  14. Adobe.com: 110 millones de usuarios únicos.
  15. 163.com: 98 millones de usuarios únicos.
  16. Taobao.com: 98 millones de usuarios únicos.
  17. Soso.com: 97 millones de usuarios únicos.
  18. Twitter.com: 96 millones de usuarios únicos.
  19. Youku.com: 89 millones de usuarios únicos.
  20. Ask.com: 88 millones de usuarios únicos.

(La lista completa se puede consultar en “The 1000 most-visited sites on the web”. Como nota al margen, nótese que los medios de comunicación “tradicionales” no aparecen hasta el puesto 43, ocupado por la BBC. La CNN está en el 64 y The New York Times, en el 83. Por otra parte resulta significativo para un apunte de nuevas formas de dominación cultural que en esta lista es abrumadora la presencia de empresas estadounidenses)

En un momento en que hasta Obama se salta a los periodistas para difundir su mensaje, con lo que, además de aprovechar la máxima difusión, se ahorra alguna que otra pregunta inoportuna y más de una foto indiscreta, Facebook se convierte en botín de ciberpiratas, que también los hay. Sin ir más lejos, investigadores de VeriSign iDefense han detectado el intento de venta de 1,5 millones de cuentas de esta red social a través de un foro digital. Conclusión apresurada: los datos personales que inocentemente reflejamos en las redes sociales están adquiriendo cada vez más valor. La información personal que almacenan estas cuentas cuentan –como nos avisa Jarvis– mucho de los usuarios, de sus gustos, de lo que hacen y de lo que piensan.

Los periodistas, como usuarios tanto en su trabajo como en el ámbito personal, se encuentran inmersos en una de las oleadas laterales que ha provocado el sunami de las redes sociales. Pero los valores pueden ser muy diferentes para ellos, o al menos pueden observarse desde perspectivas distintas. Hay muchísimas muestras a favor de la incorporación de blogs y redes sociales a las rutinas periodísticas. De hecho un reciente informe de la Fundación Nieman para el Periodismo de la Universidad de Harvard (informe completo en inglés) ha reunido una treintena de artículos en los que se describe cómo puede aprovechar un profesional de la información las oportunidades que le ofrecen herramientas como Facebook o Twitter.

Las empresas, por su parte, se muestran cada vez más preocupadas por el comportamiento de sus redactores en estas redes sociales. Tanto la agencia Associated Press como los diarios The New York Times o Wall Street Journal ya han dispuesto diversas medidas para intentar controlar qué dicen y qué muestran sus empleados en sus perfiles personales. Uno de los últimos en tomar cartas en el asunto ha sido Washington Post, que ha enviado a su plantilla instrucciones para que no comenten en la internet nada relativo con el trabajo de la redacción, ni, por supuesto, a negociaciones que se lleven a cabo en el periódico o comentarios sobre la competencia. El documento, donominado “The Washington Post Social Networks Guidelines” parte de la idea de que los periodistas representan al medio para el que trabajan, incluso cuando entran en la red con nombre propio y para solventar cuestiones privadas. Por ello, han de proteger la “integridad profesional” identificándose  siempre como periodista del diario y manteniendo, también en estas redes, principios como la transparencia, exactitud, claridad y concisión en los mensajes.

En línea con otros medios que se habían manifestado antes al respecto, el caso del Washington Post ha tenido un eco global por lo pormenorizado del mensaje –muy restrictivo- y la influencia que tiene esta cabecera, tanto en Estados Unidos como fuera. La guía del Washington Post señala que todos sus periodistas “deben renunciar a algunos de sus privilegios como ciudadanos particulares” y les prohíbe “escribir o publicar cualquier cosa que pueda reflejar una parcialidad o favoritismo político, racial, religioso o sexual”. En este punto ha recibido muchas críticas.

Para los responsables del diario es importante que los trabajadores de WP no publiquen nada reprobable en la red ni cometan el error de incluir entre sus contactos de una red social personas o grupos considerados políticamente incorrectos. No desean que problemas racistas, sexistas o religiosos les salpiquen innecesariamente porque un redactor haya bajado la guardia en una red social. Si el periodista se encuentra inmerso en una investigación y necesita romper estas normas, precisará la aprobación de un superior.

Al controvertido caso del Washington Post, que ha sido el último y el más estricto hasta ahora en cuanto a sus recomendaciones, se le suma el manual de la National Public Radio (NPR). La prestigiosa radio pública estadounidense ha pedido a su plantilla, en un tono mucho más realista, que utilice las plataformas digitales “como una forma de conectar con la audiencia” pero sin hacer “nada que dañe a su credibilidad ni a la de NPR”.

Paper Papers, en una entrada muy crítica, que titula “Torquemadas digitales” http://paperpapers.blogspot.com/2009/09/los-torquemadas-digitales.html , reúne algunos de los consejos de la NPR:

-Los periodistas tienen que asumir que todo lo que escriben o reciben en las redes sociales es público;
-Se debe usar el nivel más alto de privacidad para controlar la actividad en estas plataformas, en orden a que nadie puede dar a conocer a la comunidad lo que uno pretende que esté en su esfera privada;
-Los profesionales no se deben comportar de forma diferente en estas redes sociales a como lo harían en cualquier lugar público;
-Aunque es recomendable que se enlacen contenidos de NPR, los periodistas no podrán utilizar material con derechos de autor sin permiso previo;
-Los periodistas deben recordar que los términos de servicio de un medio social se aplican más allá de lo que se postea y más allá de ese site.
-Se debe asumir que las mismas reglas éticas que se aplican al mundo «offline», también se aplican a la información en internet. En relación a esto, se recuerda a los periodistas que no deben perder de vista nunca cómo se actúa en NPR y ello trasladarlo a internet;
-Los periodistas tienen que confirmar toda la información que toman de estos medios sociales a través de los métodos tradicionales de trabajo (a través de conversaciones telefónicas u otros recursos similares); en este sentido, se insiste en varios puntos sobre la necesidad de verificar la fuente;
-La actividad de los periodistas de NPR en las redes sociales no puede caer en la «polarización» sobre determinados valores. No puede haber un posicionamiento en ellos;
-Es imprescindible que los profesionales de la entidad asuman que cada red social tiene su cultura y sus peculiaridades y, en consecuencia, debe respetarlas;
-Y, dos últimas cosas, si se va a escribir en alguna de estas plataformas el periodista tendrá que cerciorarse si estos contenidos se van a grabar o no y, en caso de duda, deberá consultar a su editor.
Esta guía sobre cómo se deben comportar los profesionales de NPR en su actividad diaria y personal en las redes sociales se suma a las reglas que componen el código ético del que dispone esta organización independiente.

Entre todas las recomendaciones, la influyente cadena estadounidense no olvida solicitar a sus redactores que utilicen las opciones de privacidad que ofrecen las redes sociales y se comporten al igual que lo harían en público para evitar malentendidos y problemas. Todo de sentido común y que no debería sonar a nuevo a ningún periodista. En cuanto a la propiedad intelectual, la NPR recuerda que las reglas offline también se deben aplicar al online, y que no pueden publicar el contenido íntegro de su trabajo para NPR sino sólo un resumen o extracto con enlace a la fuente original. Además se insiste en mantener la práctica de contrastar la información y consultar a varias fuentes también cuando se trata de datos conseguidos a través de la Red-

Este mismo mes de junio, la agencia de noticias Associated Press ha publicado una nueva edición de su libro de estilo (en inglés) en donde, como era de esperar, aborda este tema. Se incluyen recomendaciones para el uso de redes sociales como herramientas de trabajo con una mentalidad mucho más abierta que la expresada anteriormente por otras agencias internacionales, como Reuters. En 42 entradas se aborda cómo comprobar la procedencia de las expresiones declaradas a través de Twitter o Facebook, realiza un acercamiento a los blogs, los RSS, los motores de búsqueda y otros términos con los que los profesionales de la agencia se tienen que familiarizar.

AP creó una cuenta en Twitter (@APStylebook)  donde se pudo seguir el proceso de elaboración del libro de estilo. Una experiencia interesante que aglutinó a más de 44.000 seguidores que hicieron preguntas y comentarios sobre el tema. La agencia, en este caso, no desea comprometer el ámbito personal de sus periodistas.

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