The New York Times como referencia

Estamos mirando a New York. Allí está el diario que representa todos los ideales e ilusiones del periodismo occidental, el respetado The New York Times, que a la vez que sufre como ninguno los mordiscos de la crisis económica. Pero el héroe no se rinde y, dispuesto a reinventarse, cada semana aporta nuevas fórmulas de negocio. Sirvan  como ejemplo las tres últimas:

Times Reader 2.0 es una página desarrollada con Flash y que, tras la instalación de una aplición,  “se lee como un periódico” con un sistema de paso de página muy sencillo. Es en realidad un guiño a los lectores tradicionales del periódico en papel, pues mantiene el mismo aspecto.

Time Wire es, sin embargo, una propuesta muy diferente, pensada en los nuevos lectores acostumbrados los formatos del microblogging. Se trata en realidad de una especie de agregador que va incorporando los titulares y una pequeña entradilla de todos los temas publicados en las distintas secciones y blogs del diario digital, a los que enlaza.

Lens es un blog dedicado exclusivamente a la fotografía, vídeo y fotoperiodismo.Con esta sección digital se quiere recuperar una de las facetas más sugerentes de la profesión, la del reporterismo gráfico, que tanto prestigio le ha proporcionado al diario. 

Si se quiere, las novedades no son para tanto. Pero se perciben en todo el mundo como una buena muestra de que el gigante no se rinde. Sigue buscando fórmulas para encontrarse con la mejor manera de informar. El reconocimiento es general, pues con los cinco pulitzer que ha recibido este año cuenta ya con 101. Es el medio que más distinciones de este tipo ha recibido.

frontpageThe New York Times cerró el año pasado con unas pérdidas de 57,8 millones de dólares, tuvo que poner a la venta el nuevo edificio de su redacción y recortar los dividendos y pagos a sus ejecutivos.

El año 2009 no empezó bien. El cinco de enero, víspera de Reyes, publicó por primera vez en su portada un anuncio publicitario (foto derecha). La crisis tocó en ese momento la sacrosanta primera página del diario, un espacio sensible para los periodistas estadounidenses de la ‘vieja escuela’. Ya lo habíamos visto un par de años antes en  The Wall Street Journal, donde bajo la influencia de Rupert Murdoch se empezó a publicar publicidad en portada en medio de airadas protestas por parte de los trabajadores.

En estados Unidos las primeras páginas de los rotativos estaban reservadas hasta hace muy poco a la información. Sólo unos pocos, con USA Today -el periódico de mayor circulación del país- a la cabeza se atrevían a romper con la tradición. Por eso la medida en el NYT se vivió como una claudicación a la publicidad, que invadía de este modo un espacio simbólicamente virgen hasta ese momento. Parecía que, después de esto, ya estaba perdido todo.

En abril los recortes llegaron a los sueldos de la mayoría de de la plantilla (ing.) del diario más leído de los Estados Unidos (una media de 2,8 millones de lectores diarios y 4,2 millones los domingos). Y todos los periodistas del mundo -los que aún no habían sufrido los bandazos del sunami económico- pusieron sus barbas a remojar.

Pero confiamos en la capacidad de superación del medio. Ha demostrado que una innegable habilidad para salir de apuros de todo tipo. Los casos de Jayson Blair y de Judith Miller se encuentran entre lo más oscuro de la  reciente historia del periodismo, pero la cabecera supero el bache con un gran ejemplo de autorregulación (para quienes no conozcan la historia, María Helena Barrera-Agarwal la cuenta bien en “Crisis y autorregulación: problemas en The New York Times“). La conciencia interna de los profesionales que trabajan en este medio es proverbial.

Por eso, y por los detalles que nos siguen llegando de la integridad de sus redactores, seguimos mirando con simpatía hacia Nueva York. El último guiño ocupó una píldora del pasado fin de semana:  Thomas Friedman, uno de columnista los columnistas estrella del New York Times, ha tenido que devolver 75 mil dólares que había cobrado por un solo discurso para una agencia gubernamental.

Por eso, entendí lo que quiso decir Pedro J. Ramírez con su artículo dominical (muy bueno, por cierto), “El periódico es el héroe“. Comprendo que el NYT sea una referencia para todos.

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