Mahoma, la monarquía y el respeto de los periodistas

Un pequeño juego: ¿Son comparables estas dos caricaturas?

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La primera se ha publicado en un medio dedicado al humor, El Jueves , y la segunda pertenece a una serie publicada  en un medio conservador danés, el Jyllands-Posten. Tienen en común que ambas, como es obvio y coherente en una carícatura, distorsionan y ridiculizan una realidad para ponerla sobre la mesa. Pero una aborda un tema nétamente político -social-, la monarquía, la otra uno religioso -personal-, aunque imbricado por la política.

Las dos tocan fibras sensibles de la sociedad y, además, de una forma que sobrepasa las barreras del buen gusto para entrar en la ofensa. Por la primera, al autor y a su publicación les secuestraron la publicación y llevaron a juicio.  Penoso. Por la otra, a sus autores les han amenazado de muerte y, lo que es peor, han intentado ejecutar la amenaza. Bueno, es más, gobiernos enteros se han movilizado para que quienes ‘han permitido’ la blasfemia no lleguen a ocupar cargos internacionales. Más penoso todavía y mucho más preocupante. Me refiero a las reacciones, no a las caricaturas, advierto.

Primer NO: Esto NO es un debate

He estado sondeando a mis amigos esta semana sobre el tema a raíz de un comentario en este blog  sobre la reedición de la caricatura de Mahoma que han hecho los periodista daneses, por una parte, y de un post que leí en Sin Futuro y sin un duro sobre la inmunidad de la familia real. Vamos, que me motivaron las posiciones de jóvenes periodistas ante dos temas que atravesaban el cuestionamiento de la libertad de expresión.

Me parecía sugerente abrir el debate a mi alrededor y lo he intoducido como tema de conversación varias veces a lo largo de la semana, pero, sinceramente, estoy decepcionado. No hay debate. Sólo posturas esclerotizadas, encastilladas en prejuicios o en supuestos respetos. “No me vas a convencer” es el argumento que más he oído.

Y, creedme, no intento convencer a nadie. Estoy abierto a que mis posiciones se muevan al ritmo del razonamiento. Esto es imposible si no lo hay, si cada uno de nosotros nos encapsulamos en una lista de razones a favor y en contra.

No hablamos de monarquía. No hablamos de religión. Hablamos -intento hacerlo- de algo diferente: libertad de expresión.

Tengo la sensación de que flota en el ambiente la idea de que el respeto está por encima de todo. ¿La libertad de expresión acaba donde empieza el respeto del prójimo? ¿Cómo se establece este respeto?

Me recuerda un ejercicio muy habitual en talleres de periodismo de opinión. Se pregunta a todos los presentes si creen que todas las formas de pensar son respetables para a continuación ponerles delante ejemplos claros de casos en los que, por mucho que se esconda una ideología detrás, el periodista no debería respetar en sus informaciones: movimientos terroristas, nazismo, seguidores de equipos de fútbol violentos…

Segundo NO: El respeto NO se impone

El respeto es un sentimiento que hay que reservarlo para quien se lo gana. El redactor no debe regalárselo a todas las ideologías ni a todos los personajes por igual. El pensamiento políticamente correcto ha hecho mucho daño al pensamiento. Y hay que recordar que las caricaturas van asociadas al periodismo desde su nacimiento.

Times Online hizo en su momento una recopilación de blasfemias (ing.) que recogía veinte muy significativas.  Aconsejo una visita y, cómo no, una posterior reflexión ante esta forma de evaluarlas por separado, según su vulgariad, criminalidad, impacto político y muertes que han producido. Seguro que podríamos seguir con el juego con otras imágenes.

En muchas ocasiones he detestado el mal gusto y el humor grosero, prejuicioso y sin matices de El Jueves, una revista que nunca compro, vaya por delante; pero cuando vi esta portada pensé que algo hemos perdido en Occidente.

 

 Por eso, comprendo perfectamente la pataleta de los periodistas daneses al reeditar la caricatura de Mahoma. No estoy de acuerdo con la postura de El Jueves, pero saldría a la calle para defender que sigan azuzando con su mal humor. Me repatea la idea de meterse con la fe de los demás, pero defiendo que cualquiera pueda criticar todas las creencias del mundo -sin exclusión-. Si no, volvemos a la Edad Medio. Son temas que nos afectan a todos, no sólo a los periodistas.

Tercer NO: La civilización occidental NO está moralmente por encima

A pesar de lo dicho, dudo de la conveniencia de llevar a cabo propuestas como las del ministro alemán Shäube, que pidió que las caricaturas se publicaran a la vez en todos los diarios de europa para demostrar que, aunque “las caricaturas nos parezcan miserables, a la libertad de prensa no puede responderse con violencia”.

Hay que tener cuidado con las posturas de superioridad moral. Occidente muestra continuamente supuesta actitud democrática y éticamente intachable, pero todos conocemos los trapos sucios del sistema. Y eso carga de razones a quienes no están de acuerdo con que se publiquen caricaturas como éstas.

4 comentarios

  1. Pedazo de artículo, sí señor. Tendré que pasarme más por este blog. Un saludo compañero.

  2. […] Mahoma, la monarquía y el respeto de los periodistasfelixbahon.wordpress.com/2009/04/21/mahoma-la-monarquia-y-el… por Trapi hace pocos segundos […]

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