Hasta siempre, Julio

Esta mañana han incinerado a Julio Alonso. Cuesta hacerse a la idea.

 

Pese a todas las pistas que me has dado, aún no me lo creo. Ese ‘café en el Gijón’ que tenemos pendiente queda en el aire, Julio. No lo olvido. Como tampoco olvido el día en que llamaste a la puerta de mi correo electrónico para pedirme el teléfono y ofrecerme -a mí, el maestro me ofrecía a mí- que hiciera la sección ‘Tendencias’ de Cuadernos de Periodistas.

El día que hablé contigo para concretar cómo entendías la revista, cómo veías mi trabajo, fue un gran día. No dejaba de pensar que iba a colaborar con uno de los (pocos) profesionales que admiraba en esta profesión y en un proyecto que me gustaba de verdad. Hoy, mientras escribo esto, siento que este viernes es un mal día.

Hasta la superstición se cuela en un pensamiento que lucha por mantener la sensatez. Viernes 13. Un día 13 me diagnosticaron un cáncer muy cercano al tuyo. Tuve suerte. No me tocó el páncreas como a ti, y no pasé por la horrenda cadena de quimioterapia con la intesidad que lo has hecho tú. Pero en parte lo he sufrido contigo. En estos casos la empatía es mucha. Como muchas son las coincidencias, si me permites compararme en algo, que ya quisiera. Deja siquiera que comparta ese trozo de infortunio.

Aprendí de ti, sin que lo supieras, a preocuparme por los pequeños detalles del oficio. Cuando te puse nombre, compartí contigo la preocupación por el presente y el futuro de la profesión, de este triste y maravilloso acto de fe que es el periodismo.

Tu obra está impresa y queda también, en parte, en la Red. Porque en Internet, como en la memoria, todo queda. Hasta siempre, Julio. Tu blog sigue entre mis favoritos.

 Si la medida de tu grandeza la dan las despedidas, no hay mucho más que añadir. El Periodismo está de luto:

 “Julio Alonso, amigo, compañero, maestro“. Despedida de Fernando González Urbaneja

Homenaje a Julio de Juan Varela

“Julio Alonso, maestro de periodisas”. Semblanza de Alfonso Armada en ABC

“Julio Alonso, periodista”. Obituario de Juan Cruz en El País

Una respuesta

  1. Este escrito me ha conmovido mucho. Es un ejemplo de compañerismo y amistad en una profesión marcada por el rivalismo.

    Te deseo mucha vida y amor.

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