En la sociedad del conocimiento cambian antes los conceptos que las máquinas

No sé si nos estamos perdiendo en debates apasionados -y apasionantes- sobre nuevas máquinas  y software (en inglés) mientras se nos escapa algo esencial: lo que está cambiando a nuestro alrededor son conceptos, es la forma de percibir y entender el mundo. Siento la necesidad de frenar, de parar un poco y reflexionar con perspectiva sobre la lavadora en la que estamos metidos. Y mientras no salgamos para coger altura,  no veremos el bosque sino algunos árboles. Lo bueno es que somos muchos intentándolo. Lo malo es que el día sólo tiene 24 horas, y hay que estar atento a muchos fogonazos.

(vídeo, 4:10 m.)

La magnitud es global y esta nueva revolución que sufre la información necesita a los periodistas como gestores profesionales que somos de la información. (El vídeo dice que es la segunda revolución, supongo que se refiere a la imprenta como la primera y que ahora estamos en la etapa digital. Quizá sería más exacto hablar de la tercera, pues antes ya fue una revolución en sí el descubrimiento de la propia escritura. También he pensado que se refiere a un segundo paso en la Revolución Industrial, antes estaría el provocado por las máquinas y ahora, el de la información)

Pero, cuidado, como ha señalado Hiroshi Tasaka, la sociedad del conocimiento plantea una paradoja:

(vídeo, 6:44 m.)

Hay que volver a los escalones primarios para explicarlo, tal y como lo hizo Lamo de Espinosa: primero está la información, que es inerte y se puede acumular y es el objeto de trabajo del periodismo; después. En el segundo escalón, cuando la información se estructura conforma el conocimiento, que permite actuar y construir. En el escalón superior, la sabiduría es la meta tanto individual como social.

Los periodistas gestionamos el primer escalón, la información. Tenemos una de las llaves para que la sociedad del conocimiento se estructure correctamente. Las dudas surgen -es lógico- en un momento de cambio drástico de paradigma cuando la red demuestra que tanto información como conocimiento, los dos capitales considerados básicos previamente, se reproducen por sí mismos. Es uno de los efectos de la revolución social 2.0 de la que tanto hablamos.

Es cierto que en economía si yo tengo dos y te doy una, repartimos y pierdo una. En la sociedad del conocimiento repartir significa que nos enriquecemos los dos. Con la sabiduría no es tan fácil. Aún no hemos descubierto ni siquiera sus mecanismos, que están lejos de una simple articulación de conocimientos. Es un bien invisible y no cuantificable. Tampoco está tan claro que se pueda transmitir. Cuántos catedráticos repletos de conocimientos se alejan del concepto que yo tengo de sabio.

Pero, para volver al periodismo. Si la revolución 2.0 va a cambiar completamente todos los principios económicos que conocíamos hasta ahora. ¿Por qué todavía hay periodistas que se niegan a compartir la información? ¿Necesitan más información ellos mismos o un poco de sabiduría para comprender la profundidad de los cambios?

A lo mejor los mecanismos de la inteligencia colectiva también se ponen en funcionamiento en la profesión. Quizá sólo haya que esperar a que la suma de acontecimientos socioeconómicos y tecnológicos desencadene la respuesta de la multitud. Estaremos atentos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: