Diez razones contra la integración redaccional

Me gusta distinguir entre los distintos tipos de convergencias que se están produciendo. Convergencia es una palabra polisémica que puede llevarnos a hablar de un tema mientras nuestro interlocutor piensa en otro. Para la unión de las redacciones de papel y digital resulta muy apropiado hablar de integración. En este contexto no admite más significados.

El Washintong Post y El País han sido los últimos grandes nombres en unirse a la deriva convergente. Es una tendencia mundial aparentemente imparable y parece un anatema oponerse a ella. Sorprendentemente 20minutos, el primer diario español en que convergieron las redacciones, decide desintegrarse. Es extraño porque parece la tendencia es convergente.

 

Dicho esto, me gustaría exponer aquí diez razones para explicar por qué no estoy de acuerdo con la integración de redacciones: 

  1. Internet funciona como es un medio en sí mismo y no tiene que integrarse con ningún otro. Todavía ha de desarrollar sus posibilidades potenciales para convertirse en el medio dominante que será. Mientras se desarrolla, recibe influencias de los medios preexistentes a su aparición. En esta primera fase, sobre todo de la prensa; pero éstas no deben convertirse en interferencias.
  2. La integración, tal y como se entiende ahora, es una absorción. La redacción de papel se come literalmente la digital y, aparte de menospreciarla sin sentido profesional y económicamente, no permite que se desarrolle suficientemente.
  3. Los periódicos han llegado a internet como viejos que piensan que la tecnología les hace parecer, si no más jóvenes, sí más modernos. En algunos casos el fenómeno ha sido más drástico porque, presas del miedo que les han metido en el cuerpo los agoreros de la muerte del papel, han acudido a la Red en busca de la juventud que no encontraban en el quiosco. El papel tiene sobrevivirá por sí mismo y encontrará soluciones imaginativas para perdurar, seguro. Pero sin utilizar otros medios como cachaba.

  4. La integración evita el correcto desarrollo del entorno mediático al no dejar que surjan nuevas cabeceras independientes en la Red. ¿Por qué tenemos que privar a los usuarios de la diversidad que proporciona la multiplicidad de vías de información? ¿Por qué el periodismo en la Red debe vincularse al de los medios anteriores?

  5. Las empresas periodísticas parecen pensar que las únicas cargas están en la redacción. Pero una forma de abaratar  así nunca nos va a llevar al objetivo de un mejor periodismo. Puede que los periodistas sean lo más caro de los periodícos, pero también son lo más valioso. Lo que genera valor para la cabecera son sus firmas.

  6. La integración de redacciones es una decisión empresarial. No viene impuesta por el avance tecnológico, como nos están haciendo creer. Se trata de una decisión empresarial con los objetivos puestos en el negocio. No nos engañemos. Es una falacia eso de que oponerse a la integración significa vivir ajeno al  progreso. La convergencia es una tendencia lógica que viene marcada por la llegada de la tecnología. Oponerse a ella es algo así como adoptar la misma postura de muchos trabajadores que decían que la máquina de vapor les dejaba sin trabajo. Por supuesto que los periodistas han de prepararse para trabajar en múltiples plataformas. Por descontado que el mundo no se detiene y que las exigencias de formación son cada vez mayores.

  7. Las decisiones miran hacia atrás y no hacia adelante. Suelen presentarse de manera repetina, sorprendiendo hasta al comité de empresa. Los ejemplos que estamos viendo de integración -algunos de éxito empresarial incluso- no sirven como ejemplos de buen hacer profesional. El personal no está formado ni suficientemente entrenado. Ni siquiera se ha pensado en la incorporación de nuevos perfiles profesionales de acuerdo con las recién estrenadas exigencias tecnológicias. Las integraciones que se hacen con mentalidad tradicional hasta en la forma de organizar la plantilla, que se realiza siempre con parámetros del papel.  

  8. Integrar no es tener dos en el mismo espacio físico: uno para la edición digital y otro diferenciado para la redacción del papel.

  9. ¿Cómo no se le ha ocurrido a nadie integrar medios ya existentes, como radio y televisión? Algunas de las entrevistas que las radios hacen por las mañanas llegan a los telediarios de mediodía. Al fin y al cabo, radio y televisión -como medios audiovisuales- tendrían más en común que la prensa y la red. 

  10. La alianza, no obstante, podría ser interesante y como utopía no está mal: una convengercia que potencia las sinergias de medios, trabajadores y empresas. ¡Qué bonita palabra, sinergias! Suelen emplearla mucho los empresarios y los políticos, por lo que se ha cargado de connotaciones. Ese es el problema.

Algunas pistas para seguir el debate:

Como el tema es polémico, me gustaría conocer tu opinión. Deja tu reflexión en un comentario.

Una respuesta

  1. […] ha sido siempre uno de los defensores de las redacciones desintegradas. Por eso me han llamado la atención especialmente las palabras que explican por qué en El Mundo […]

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