Obama anima el cotarro mediático

Leo en Infoperiodistas.info que los estadounidenses han perdido definitivamente la confianza en los medios con las pasadas elecciones presidenciales:

La mayoría de los estadounidenses desconfía de lo que oye o ve en la prensa sobre los candidatos y considera que los periodistas han hecho una labor mediocre en la separación de opiniones y hechos, según una encuesta de la Universidad de Harvard.

La investigación se hizo antes de la elección de Obama. Se hablaba de un cierto ‘hartazgo informativo’. Pero, después, algo ha cambiado ¿O no?

Serenidad por Guerra Eterna.

Portada más elegante de la victoria, según Sáenz de Ugarte.

El País titulaba: “EE UU hace cola para leer la noticia en los periódicos“:

Buenas noticias para los periódicos. Los ciudadanos siguen buscando información en soporte de papel ante los grandes acontecimientos, ante las noticias que cambian el curso de la historia. Es lo que ocurrió el miércoles en EE UU. Más de 70 millones de norteamericanos habían visto por televisión la gran noche electoral, habían tenido acceso a la elegante aceptación de la derrota de John McCain, al emocionante discurso de Obama. Habían podido seguir en un sinfín de webs, minuto a minuto, cómo se iba moviendo el mapa electoral. Querían más. Por la mañana los ciudadanos corrieron a los quioscos a comprar periódicos. A ver y guardar las históricas portadas.

Hubo colas y reventas. En e-Bay y en la página web Craigslist se revendían periódicos por 50 y hasta 200 dólares. Las tiradas especiales de los principales diarios no fueron suficientes.

The Washington Post imprimió un 30% más de su tirada habitual pero los ejemplares se agotaron en cuestión de horas. Pusieron a la venta también una edición especial conmemorativa de 350.000 copias.

Los Ángeles Times, que en un primer momento había impreso 40.000 copias extra, amplió la tirada con 30.000 más.

The New York Times sacó 225.000 diarios más a la calle. Lo mismo ocurrió con la mayor parte de la numerosa prensa local. Los ciudadanos se quitaban de las manos las primeras páginas que anunciaban lo que en ese momento ya se sabía: “Obama gana”, “Obama hace historia” o, simplemente, “Obama”.

Chicago Tribune, como el resto de los diarios de Chicago, la ciudad que celebró la victoria, fueron los más beneficiados. Esa misma noche se empezaron a vender los primeros ejemplares del  junto a Grant Park. Se hizo a la antigua usanza. Periódico en mano, los vendedores pregonaban: “Llévese el Tribune. Hoy se ha hecho historia. Compre su ejemplar, que se acaba”.

Hoy El País vuelve con el tema para decirnos que algunos ejemplares de periódico se han convertido en piezas de coleccionista. A El Mundo tampoco se le ha escapado la noticia:

La demanda llegó a tal magnitud que unas horas después de agotarse todos los diarios impresos, a través de Ebay ya se subastaba un ejemplar del periódico neoyorkino por la friolera de 850 dólares (casi 670 euros).

En Chicago, feudo de Obama, la redacción de ‘The Chicago Tribune’ fue ‘cercada’ por una muchedumbre de lectores deseosos de encontrar la edición especial del día. El periódico, que ya había lanzado 690.000 periódicos en su primera edición, volvió a lanzar desde sus rotativas 120.000 ejemplares extra.

Aparece un interesante componente de fetichismo hacia el papel. Es algo concreto, que se toca y se puede comerciar con él. Sin duda también habrá que reflexionar sobre la necesidad de los estadounidenses de profundizar en un hecho histórico y esperanzador más allá de las pantallas de televisión o del ordenador. El periódico tiene esos componentes de credibilidad y capacidad de análisis como bazas a jugar durante algún tiempo.

No obstante, en todo lo ocurrido, yo no perdería de vista lo que nos recuerda Andrés Azócar:

Obama fue el candidato que más dinero gastó en su campaña en toda la historia de EE.UU. La web fue su centro de atención y el día de su elección, internet (junto a la TV) aprovecharon de sacar provecho a la imagen que ellos mismos crearon. Drudge Report, el sitio que puso en las cuerdas a Bill Clinton 10 años atrás (y que deambula por el amarillismo) duplicó el número de visitas del NYT durante la elección. El día de la elección CNN.com logró 12,8 millones de visitas únicas, el Washington Post 2,3 millones y Google News 3,2 millones.

Más allá de la movilización mediática que logró Obama (en buena parte gracias al desastre que deja Bush), y que es digna de estudio, es impresionante como el candidato demócrata manejó la agenda de los medios a su gusto, incluso dejando fuera la médula periodismo, que es la duda. El “encanto” por el nuevo presidente de EE.UU. pondrá a los medios (que deberán enfrentar uno de los años más duros financieramente en 2009) a prueba en su capacidad por recoger los conflictos, los lados B y la obligación de diferenciarse de lo que encanta a la audiencia.

portadaActualización 9 de noviembre, 2008: Al departamento de diseño de  Público también le ha gustado la portada del ‘día después’ del Chicago Sun-Times.

Hoy el diario reproduce la misma foto, aunque ha recortado el encuadre y no se han podido resistir a la seducción del texto. El resultado no es tan equilibrado y pierde la contundencia del mensaje escueto.

¿Aquí la imagen necesita más palabras? Seguramente sí, pero no tantas. ¿ Por qué hasta los periódicos más arrevistados se resisten a un cambio inevitable?

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