Crisis, crisis en los medios y percepción del problema

Las crisis económicas tienen un componente psicológico importante, por eso me ha extrañado mucho la insistencia con la que los medios “nos han metido en ella”. La lógica moderación por parte del informador cuando trata de asuntos económicos delicados se ha esfumado. Tanto es así que, con mis nulos conocimientos de economía, tengo la sensación de a la crisis del ladrillo y las hipotecas se ha unido otra, la del empecinamiento periodístico. Los medios quieren que nos enteremos de que la crisis es muy muy profunda. 

Al principio, sobre todo con El País, pensé que tanta insistencia se debía a un ajuste de cuentas del Grupo Prisa con el Gobierno por un quítame allá esos derechos de fútbol; pero ahora creo que la cosa no es tan sencilla. Mi tendencia obsesiva a leer entre líneas, incluso aunque no haya nada escrito en ese espacio en blanco, me va a matar.

¿Hay algún interés por parte de las empresas periodísticas para que haya la sensación crisis sea intensa? Sigue leyendo

Anuncios

Hay periodismos que matan

El argentino La Nación me recuerda en un editorial que el periodismo mata y, la verdad, muy a mi pesar me ha hecho sonreír. Por lo que dice y por lo despistado que soy. Por un momento he pensado que estaba en el diario argentino y no en la página digital del grupo español Intereconomía. Me tendría que haber dado cuenta por el diseño o por la URL, que avisa bien claro que el dominio es español; sin embargo no he caído hasta que he leído “predrojotiano”:

A veces les pasa a las compañías, como a la de aviación United Airlines, que viene un inexperto periodista anónimo y les funde los plomos. Esto es, un novato lee una antigua información de cuando la empresa esta al borde de la suspensión de pagos. La toma por nueva la publica y produce un efecto dominó sobre las acciones de United que bajan un 99% en Wall Street. Este tipo de dramas. Son aún más molestos cuando afecta a las personas.

La empresa del alcalde de Nueva York, Bloomberg, tan seria ella y tan aséptica, editó sin más un obituario del célebre Steve Jobs el fundador y consejero delegado de la compañía de informática Apple (hoy reconvertida en firma de telefonía). Naturalmente, se trataba de una metedura de pata, grande, pero una metedura de pata. Jobs vive y parece que goza de buena salud.

(…)Así que el periodismo mata y arrolla. Produce víctimas de las que debemos sacar provecho, en el mejor sentido, naturalmente, todos los que nos dedicamos a este oficio. Las noticias hay que confirmarlas. Bastante cuesta luego mantenerlas en pie, aun sabiendo que son ciertas.

Esto me recuerda una poco conocida anécdota del periodismo español que refleja el estimulo contrario al de la humildad y el reconocimiento del fallo, cuando lo hay: la contumacia y/o la soberbia. Hace muchos años, el Diario de Irán publicó un obituario dedicado a un popular comerciante de la villa. “Don Fulano de tal falleció ayer en Irán a la edad de 73 años….”, ya saben. Airados, sus familiares recurrieron al diario porque el comerciante no había muerto. Alguien no confirmó la información. Al día siguiente, publicaba, en similares alardes tipográficos, el mentís de su noticia: “Por error, les informábamos ayer del fallecimiento de don tal …”

Quince días después, esta misma persona fallecía. Una especie de saña, de quien no asimiló bien que el periodismo mata guió la pluma de quien escribió la necrológica. “Por fin murió ayer en Irán el comerciante don Fulano de Tal…” Sólo le faltó añadir aquello tan pedrojotiano de: “Como este periódico ya adelantó en exclusiva hace 15 días”. Créanme, el periodismo mata.

El mensaje del maestro Restrepo

Consulta 871.
En una reunión de concejales se dio lectura a una carta anónima que denunciaba irregularidades en el manejo del presupuesto municipal. Un periodista que cubría la reunión informó porque había ocurrido en el encuentro de concejales; otro periodista se abstuvo porque la carta era anónima y las irregularidades no habían sido comprobadas. ¿Cómo se debió proceder?   

Respuesta:
El buen periodismo rechaza los documentos anónimos, a menos que una investigación a partir de sus datos, confirme las aseveraciones del anónimo De este enunciado general se desprende:
  • Toda fuente debe ser sometida a comprobación, tanto de su autenticidad ( que la fuente sea quien dice ser) como de la veracidad de sus afirmaciones.
  • Es obligatorio dar a conocer al lector la fuente de donde proceden las informaciones que se publican. La excepción se da cuando de conocerse el nombre de la fuente, correrían peligro su vida o su trabajo.
  • La fuente anónima, lo mismo que los rumores, exponen al periodista y su medio a ser objeto de manipulación por parte de quienes se valen del nombre y el rostro del periodista y del medio, para atacar sin dar la cara.
  • El periodista es mucho más que un simple intermediario que trae y lleva informaciones de documentos o de entrevistas. Profesionalmente debe estar preparado para someter cualquiera información a comprobación, análisis y desarrollo.
  • Documentos anónimos y rumores, sin embargo, pueden ser el punto de partida para una investigación con otras fuentes, con el fin de validar la información sin nombre, o para invalidarla definitivamente.
 
Referencia Bibliográfica:
 
  • El rumor no es noticia en El Colombiano. Publicarlo es darle entidad de hecho comprobado, con los naturales riesgos para la credibilidad del periódico y para las personas involucradas. El rumor debe utilizarse solo como una pista que puede conducir a hechos comprobables.
  • Los testimonios de fuentes anónimas a través de cartas, grabaciones o conversaciones telefónicas deben ser examinados minuciosamente y confirmados con otras fuentes antes de su publicación. Inclusive las conversaciones telefónicas con fuentes que se identifican, deben ser sometidas a un examen de autenticidad.
    Manual de Estilo y Redacción de El Colombiano. Medellín, a. 2.1.1 y 2.1.16.
  • Los rumores no son noticia. Cuando el rumor sea utilizado por algún grupo como arma contra otro, se podrá denunciar este hecho, pero sin citar las acusaciones difundidas mediante esta argucia.
    Libro de Estilo de El País, Madrid. A 113.
  • Al procesar comunicados o boletines oficiales de cualquier organización, este debe identificarse con toda claridad y precisión.
  • La autenticidad de todo comunicado o boletín deberá ser comprobada, cualquiera que haya sido el medio para su difusión.
  • En toda comunicación telefónica el periodista establecerá plenamente la identidad del interlocutor y se asegurará de haber captado con exactitud su declaración.
    Manual de Redacción del diario El Tiempo, de Bogotá. Aa 201.09 20110 20111.

 

 

 

De cuando en cuando -menos de lo que me gustaría- me acerco al Consultorio Ético de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano para disfrutar de la respuesta a consultas como ésta. Lo lleva magistralmente Javier Dario Restrepo, probablemente la autoridad máxima en nuestro idioma en asuntos de ética y un verdadero referente en toda América Latina. Creo que es una de esas pocas pocas personas que nos hacen olvidar que las referencias clásicas para el “gran periodismo” están más al Norte y sólo en inglés.

A muchos quizá lo que más le suene de Restrepo es la máxima que acompaña siempre a sus talleres, y que en realidad es una frase de García Márquez: “La ética no es una condición ocasional, sino que debe acompañar siermpre al periodismo como el zumbido al moscardón”.El zumbido y el moscardón” es precisamente el título de su libro más conocido. Se trata de una recopilación de las lecciones que imparte desde 1995 junto a algunas de las cosultas más interesantes de este consultorio.

Aunque lo veas, puede ser mentira

El diario británico Telegraph publica las 20 fotografías falsas más sorprendentes, interesantes y polémicas de los últimos años.

Periodista Digital añade unas cuantas más, y 20 Minutos cambia la presentación y lo titula “El arte de engañar con la imagen”.

La fotografía perdió la inocencia muy temprano. Es algo que sabemos desde hace tiempo. Nos hemos acostumbrado a vivir con la manipulación de la imagen, que se ha convertido en una constante de nuestra prensa y en una preocupación para todos.

Tengo archivados otros fotomontajes curiosos. Me sorprendió uno del As recogido por Mahugo, quien hace una muy interesante reflexión sobre el tema en ese mismo post.

 

Una pista más para quienes estén interesados en fotomontajes y manipulación digital: Tíscar tiene un apartado en su blog dedicado a este material. También lo utiliza en sus clases.

Los chascarrillos adquieren dimensión periodística

Los chascarrillos de cafetería que casi nunca lograban salir de la tasca de turno, y si lo hacían rara vez se les dejaba penetrar en las redacciones de los medios, ahora, gracias a Internet, adquieren una dimensión planetaria en cuestión de horas.

El País, por boca de Francisco Peregil, se cae del burro por fín. El artículo a doble página está dedicado en realidad a la vida cada vez menos privada de los políticos para los medios de comunicación. Y la primera culpa (¿la responsabilidad?) parece recaer en internet.

Se trata simplemente del nuevo mecanismo de producción de noticias: aparece un bulo en la red, un medio tradicional de amplia audiencia, generalmente televisión, se hace eco de ello y le da marchamo de credibilidad. Pero eso no quiere decir que sea verdad, no nos engañemos.

En este caso hay ligeras variaciones para la fórmula, pero el resultado es el mismo:

El diario digital marroquí L’Observateur el pasado miércoles (…) aseguraba que el bebé que espera la ministra francesa de Justicia, Rachida Dati, soltera de 42 años, es hijo de Aznar.

En España sólo algún medio digital sin apenas resonancia se había hecho eco del infundio publicado por el diario marroquí. Pero Aznar a las seis y diez de la tarde del miércoles, a través de la fundación FAES, emitió un comunicado en el que amenazaba con “emprender todas las acciones legales contra quienes han vertido tales falsedades o quienes se hagan eco de ellas”. A partir de ese momento, los medios digitales recogieron la mentira y su desmentido. Y al día siguiente hubo diarios de difusión nacional que le dedicaron al chascarrillo hasta dos páginas con sus correspondientes análisis.

La batalla de los medios: una forma de retroalimentación periodística

La retroalimentación periodística consiste básicamente en que yo hablo de lo mal que te va a ti, tú respondes denunciando lo explotados que están mis trabajadores y un tercero asegura que nosotros dos usamos fuentes de muy dudosa calidad en nuestras noticias. Y si se piensan que este cruce de parrafadas es una batalla entre medios, andan muy confundidos. Nada más lejos de la realidad, por Dios, ¡no sean ingenuos! Esta supuesta batalla no es nada menos que un verdadero ejercicio de altruismo periodístico mediante el que los medios, a falta de noticias medianamente interesantes, se retroalimentan los unos a los otros con este tipo de contenidos (mucho más interesantes, dónde va a parar).


Los auténticos expertos en la retroalimentación periodística son ese tipo de diarios (digitales, por lo general) cuyos redactores se pasan la mañana entera en la redacción aburridos y pensando qué van a publicar hoy, ahora que ya no les queda nada (o casi nada) por manipular o por inventar directamente. Y los hay de todos los colores políticos, ¿eh? No crean.

Ottoreuss se despacha a gusto en su entrada de Soitu. Y lo hace contra unos y otros. La lectura me parece muy recomendable. Protesta por ese tipo deleznable de dialéctica periódistica que surge cuando no hay nada qué contar.

Habrá que hablar de nuevo de las esencias de la profesión

Estas vacaciones, el golpe emocional del accidente de Barajas me ha zarandeado con una fuerza feroz. Ya de por sí ha sido algo tremendo sin palitivos, pero yo iba a pasar por el aeropuerto madrileño  a los dos días para coger un avión, y de Spainair precisamente. Afortunadamente no hubo ninguna incidencia. Para volver tampoco; tres horas de retraso, pero nada más. La compañía, pesarosa, me invitó a cenar.

 

Me pregunto si estarán pesarosos algunos periodistas por la cobertura que han realizado del accidente y de los días posteriores. Porque nos pasamos la vida discutiendo sobre cómo afecta la tecnología a los medios y elucubrando mundos virtuales, imaginando pros y contras de la convergencia total, y aplaudiendo o denigrando escenarios repletos de ciberperiodistas ciudadanos. Sin embargo, con tanta innovación, nos hemos olvidado de la esencia del oficio, de lo realmente importante, de lo que ni siquiera se aprende en las facultades.

Creo que, entre todos, hemos perdido el sentido común.
Y si alguien no entiende a que me refiero, que eche un vistazo a la red.
Lean si no las palabras de la diputada socialista Elena Valenciano:

El espectáculo de reporteros y reporteras -jóvenes y, probablemente mal pagados- micrófono en mano con el logotipo de su cadena de televisión, correteando por los pasillos del IFEMA y por las lágrimas y la pena de los familiares es, sencillamente, repugnante y ha llegado a rozar la crueldad.

La necesidad de rellenar horas y horas de “información” en las teles y en algunas radios ha producido verdaderos “esperpentos de la comunicación”.

Pero esto no es más que el principio de un post en el que hay que leer los numerosos comentarios  sobre el estado de la profesión, casi todos identificados con nombres y apellidos. Es tan sólo un ejemplo de lo que se ha dicho estos días en internet sobre el periodismo. Tremenda la imagen que los ciudadanos tienen de nuestra profesión. Y no vale eso de que en agosto los verdaderos profesionales están de vacaciones o que la culpa la tienen los programas del corazón, porque se está viendo que muchas de las formas de actuar de éstos se utilizan constantemente en los informativos, a los que hasta no hace mucho se les suponía cierta seriedad. Como mucho se podría dudar de su sesgo ideológico, pero pocas veces se iba más allá. ¿Es que no hay redactores jefes o editores en las redacciones? ¿Hasta dónde vamos a llegar en la deriva?
Como perros guardianes, estamos acostumbrados a clamar contra todo lo que consideramos incorrecto, incluso hemos puesto en tela de juicio -y nunca mejor dicho- ciertas actuaciones judiciales. No pasamos una a los políticos ni a los médicos negligentes o a los empresarios corruptos. Ha llegado el momento de que empecemos a considerar el problema que tenemos en casa. No sirve de nada discutir sobre convergencia mediática o periodismo ciudadano si no tenemos claro qué es periodismo. No es de recibo entristecerse por la agonía del periódico de papel cuando se nos está muriendo entre los brazos el propio periodismo.
Un repaso por algunas de las cosas leídas estos días dan que pensar. Ahí van algunas para agravar el síndrome postvacacional (si es que eso realmente existe):

  •  “Parece una competición de falta de ética periodística y hay medallas para todos”, opinaba Nacho Escolar. El director de Público reflexiona sobre una información de la cadena de televisión argentina Todo Noticias (TN), que emitió el jueves por la noche, el día siguiente del accidente, una información donde aseguraba tener la transcripción de las últimas frases que se cruzaron el comandante del JK5022 y su copiloto. (Vídeo 3:42)

 

Puede que no sea un tema de control, sino de principios. De definición. De saber quiénes somos, qué hacemos y cuáles son nuestras obligaciones.

Puede que tengamos que hablar de nuevo de las esencias de la profesión. Y de la ética, la deontología y todo eso.