Hay periodismos que matan

El argentino La Nación me recuerda en un editorial que el periodismo mata y, la verdad, muy a mi pesar me ha hecho sonreír. Por lo que dice y por lo despistado que soy. Por un momento he pensado que estaba en el diario argentino y no en la página digital del grupo español Intereconomía. Me tendría que haber dado cuenta por el diseño o por la URL, que avisa bien claro que el dominio es español; sin embargo no he caído hasta que he leído “predrojotiano”:

A veces les pasa a las compañías, como a la de aviación United Airlines, que viene un inexperto periodista anónimo y les funde los plomos. Esto es, un novato lee una antigua información de cuando la empresa esta al borde de la suspensión de pagos. La toma por nueva la publica y produce un efecto dominó sobre las acciones de United que bajan un 99% en Wall Street. Este tipo de dramas. Son aún más molestos cuando afecta a las personas.

La empresa del alcalde de Nueva York, Bloomberg, tan seria ella y tan aséptica, editó sin más un obituario del célebre Steve Jobs el fundador y consejero delegado de la compañía de informática Apple (hoy reconvertida en firma de telefonía). Naturalmente, se trataba de una metedura de pata, grande, pero una metedura de pata. Jobs vive y parece que goza de buena salud.

(…)Así que el periodismo mata y arrolla. Produce víctimas de las que debemos sacar provecho, en el mejor sentido, naturalmente, todos los que nos dedicamos a este oficio. Las noticias hay que confirmarlas. Bastante cuesta luego mantenerlas en pie, aun sabiendo que son ciertas.

Esto me recuerda una poco conocida anécdota del periodismo español que refleja el estimulo contrario al de la humildad y el reconocimiento del fallo, cuando lo hay: la contumacia y/o la soberbia. Hace muchos años, el Diario de Irán publicó un obituario dedicado a un popular comerciante de la villa. “Don Fulano de tal falleció ayer en Irán a la edad de 73 años….”, ya saben. Airados, sus familiares recurrieron al diario porque el comerciante no había muerto. Alguien no confirmó la información. Al día siguiente, publicaba, en similares alardes tipográficos, el mentís de su noticia: “Por error, les informábamos ayer del fallecimiento de don tal …”

Quince días después, esta misma persona fallecía. Una especie de saña, de quien no asimiló bien que el periodismo mata guió la pluma de quien escribió la necrológica. “Por fin murió ayer en Irán el comerciante don Fulano de Tal…” Sólo le faltó añadir aquello tan pedrojotiano de: “Como este periódico ya adelantó en exclusiva hace 15 días”. Créanme, el periodismo mata.

3 comentarios

  1. Coño, Félix, ponte a trabajar en lo que debes!!!!

  2. Sí, papá. Tienes razón. Ya se que es antes la obligación que la devoción, pero es que ésta me puede🙂
    Prometo entregar todo a tiempo. Nunca me he retrasado con una entrega. De verdad.

  3. Jajaja. muy divertida la anécdota del final🙂

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