Mañana de confusión

Al venir a casa me he encontrado en la Gran Vía con algunos compañeros de la Cadena Ser que estaban manifestándose por el atentado contra las rotativas de El Correo. Me han venido a la mente otra vez los cinco kilos de explosivo dedicados a callar la boca de quien no opina como ellos, a quitar la palabra al contrario.

Iba con prisa y no he podido determe unos minutos, lo que ha removido mi conciencia y me ha dejado mal sabor. No pensaba escribir nada aquí sobre el atentado porque me interesa mucho cómo tratan los periodistas al terrorismo y a los terroristas, pero no cómo actúan las bombas y los tiros en la nuca de la profesión. Miento. Me interesa también, pero de otra forma. Para eso hay otros foros a los que estoy suscrito. No obstante, voy a manifestar aquí mi solidaridad con esos cincuenta trabajadores que en ese momento estaban en los talleres de Zamudio y salieron ilesos, con la empresa que no se ha amilanado y sacó el periódico a la calle ese día y, cómo no, también con los lectores a los que la banda terrorista ha querido privar de una fuente de información libre. Lo recuerda el grupo en un editorial:

“La bomba contra nuestras instalaciones en Zamudio no parará nuestra rotativa ni mucho menos pondrá mordaza a nuestra voz, la que habla por la boca de cientos de miles de vascos que lo único que anhelan es el fin de ETA” 

Los medios de comunicación, objetivo de ETA (El Mundo)

La buena noticia es que pese a los indeseables, la vida sigue y el grupo Correo acaba de estrenar una sección de blogs de corresponsales al estilo de lo que hace ya ABC en la empresa. Cronistas como Mercedes Gallego, que ubica su cuartel general en Nueva York; Fernando Iturribarria, que escribe desde París; Iñigo Gurruchaga (Londres); Fernando Pescador (Bruselas); Enrique Müller (Berlín); Íñigo Domínguez (Roma) y Rafael M. Mañueco (Moscú) escriben ya en su nuevo blog.

Tenemos que encontrar otro nombre para estas bitácoras profesionales, pues en este caso el blog es sólo un instrumento para aprovechar una red de informadores ya tejida por una empresa. Y no es lo mismo. Y si no es lo mismo la palabra tampoco debería ser la misma. Es más, no creo que una misma palabra pueda definir al blog que escribe un corresponsal en el extranjero y al blog que, a modo de columna digital de opinión, mantiene un analista político desde la redacción.

Este tipo de blogs amplía el espectro de la información. Ofrecen una visión complementaria, más personal e intimista, de los corresponsales en otros países. Se trata de un paso más hacia una globalización informativa real, pues también ellos pueden contestar a sus lectores y prestarles sus ojos y sus oídos, entrenados de forma diferente a la de los informadores ocasionales que también puedan cruzarse.

Si alguien tiene una sugerencia para nombrarlos, se admiten ideas.

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