Lo que es o no noticia

En un artículo de opinión sobre el Acinetobacter baumanii, la bactería que ha causado una tremenda infección nosocomial en el hospital madrileño 12 de Octubre,  José Luis de la Serna no se explicaba como había llegado a la portada de los periódicos algo así.

Atención porque son palabras de un subdirector del diario El Mundo:

Científicamente no es una noticia… relevante. Por eso es difícil de entender que el periódico de mayor tirada de España dedique cuatro columnas de su portada de un domingo al que haya existido una bacteria común en las dependencias de una Unidad de Cuidados Intensivos. Más aún si en la información que sigue al ‘preocupante’ titular no hay un solo dato que sugiera negligencia, impericia o mala práctica médica.

Ahí queda eso, escrito en tinta negra sobre papel de periódico, que todo lo aguanta. He tardado estos dos días en recuperar el artículo porque en la red sólo está disponible para suscriptores (no entiendo por qué), con lo que me he visto obligado a buscar mis claves de la uni para llegar a ella. Suelo leer los periódicos en papel y los dejo en el banco del tren para fomentar la lectura en otras personas, al estilo de lo que piden los gratuitos. Sin embargo, ya veo que luego no todo está disponible en la red como pudiera pensar en principio.

Pero no quiero perder el hilo. Se refiere De la Serna, claro, a El País, que según mi punto de vista -y creo que no soy el único– sí que sugiere negligencia ya en portada (“El brote en la UCI del 12 de Octubre tardó 20 meses en ser erradicado”). Es más, al pasar a la red, el titular se hace activo para dejar clara la responsabilidad (“El hospital tardó 20 meses en acometer las obras que acabaron con el brote“). Me parece un matiz importante.

Si el brote de infección nosocomial más importante registrado en España no es noticia, cuando hay afectados 252 pacientes y 18 muertos, apaga y vámonos.

Si no fuera lector compulsivo de varios diarios, me quedaría con la idea de lo exagerados que son los periodistas de El País, que se dejan llevar por el sensacionalismo de una noticia que tienen en el hospital cada día. Ya sabes, eso de que no es noticia que un perro muerda a un niño y sí lo es que el niño muerda al perro.

Pero, es curioso, pues el propio De la Serna se contradice a sí mismo cuando concluye su artículo con la frase siguiente:

Cerrar las Unidades que están más afectadas por brotes del bacilo, para limpiarlas a fondo, no suele ser la norma.

La información de El País dice (y no es precisamente lo que ha leído él) que:

El centro admite que la opción más drástica, el cierre de la UCI y el traslado de los enfermos a otros hospitales, ha sido ‘barajada desde el principio’ y que al menos en cuatro ocasiones se procedio ‘al cierre parcial del servicio para desinfectar a fondo algunas zonas’ (…) Al final, tras un año y medio de lucha, el 12 de Octubre apsotó el pasado verano por la solución final: recolocar a los pacientes en otras unidades de críticos del centro y echar la UCI por tierrra para construirla de nuevo y ya libre de bacterías.

Para no ser la norma, ¡cuatro veces! cerrada y, después, demolida… Tengo que discrepar con todo un sudirector de uno de los diarios más importantes de España. Y eso sin contar los muertos y afectados.

Me he planteado varias opciones para explicar el razonamiento del subdirector en su artículo, pero ninguna de ellas me gusta nada:

a) que De la Serna es médico y no periodista

b) que no ha sido su medio el que levantó una noticia de tanta trascendencia y él es, precisamente, el responsable del área de salud de El Mundo

c) que la Comunidad de Madrid va a verse salpicada, y este tema puede ser utilizado con intereses políticos contra ella, algo que a la dirección del periódico puede no gustarle demasiado

Si alguien tiene otra explicación para justificarlo, por favor, los comentarios están abiertos a cualquier opinión.

Con todo esto me ha venido a la cabeza algo que dijo Fernando Jauregui recientemente en una conferencia: “noticia es todo aquello que alguien quiere que no se sepa”. Pues, si no fuera por la minudencia de los muertos, de los numerosos afectados, de las medidas excepcionales o de la cercanía que provoca cualquier tema relacionado con la salud, tan sólo por eso, el Acinetobacter baumanii es noticia.

Acceso a la información y transparencia de las fuentes

El tema del oscurantismo de la información institucional me preocupa y, por eso, cada cierto tiempo lo traigo al blog. Para refrescar las memorias y remover las conciencias. Ayer el profesor y periodista Juan Luis Manfredi opinaba en El País sobre la relación que tiene transparencia informativa y democracia, y entre otras cosas muy reseñables -mejor leer el texto original, por supuesto- resalto cuatro párrafos:

  • El buen periodismo no entiende de papel, web, radio o televisión. El medio no determina el mensaje, sino que son las fuentes y los contenidos los que determinan el nivel de calidad y de interés público de la información. Por eso, el ejercicio del periodismo consiste básicamente en hacer preguntas. Habitualmente, quien tiene las respuestas no quiere responder porque en su control radica su poder.
  • La prensa es sólo la correa de transmisión entre públicos y Gobiernos. No tiene más derechos, si bien actúa como referente y creadora de espacios públicos para la opinión y el intercambio de ideas. La prensa libre impulsa el buen gobierno de las administraciones públicas y es un factor determinante para la reducción de la corrupción.
  • Durante la reciente campaña, el PSOE ha prometido una ley de información pública que cubra este vacío legal [en España] (…) Sin estas herramientas, la democracia está incompleta.
  • Aquello que no es secreto oficial, que no atenta contra la seguridad y la lucha antiterrorista, que no perjudica la averiguación de delitos y la protección de datos personales, tiene que ser por definición público y de libre acceso.

Afortunadamente el diario más importante en español se muestra muy activista. Hace unos días publicó un amplio reportaje:

Lo que se oculta a los ciudadanos. Las administraciones practican el cerrojazo informativo – España es uno de los pocos países de la UE que no garantiza por ley la transparencia. Rosario G. Gómez 03/05/2008

 Precisamente la FAPE abre su último boletín con un artículo de Borja Bergareche que escaneo y reproduzco aquí integramente (no lo han colgado aún en la red y no sé por qué). Se titula “El (escaso) acceso a la información”:

Desde que Suecia aprobara la primera ley de ac­ceso a la información en 1766, esta herramien­ta fundamental de las sociedades abiertas ha crecido en importancia y sofisticación a medi­da que el control y la gestión de ese poder intangible que llamamos información se convertía en el deporte cortesano preferido. En el contexto europeo, una serie de iniciativas impensables por ahora en España han mul­tiplicado las posibilidades de sacar noticias de donde antes no las había. Farmsubsidy.org propone el siguiente juego. En menos de tres segundos, asocie este nombre a una profesión: ¿Isabel II de Inglaterra? Agricultora. ¿Mario Conde? Campesino. ¿Alberto Alcocer? Empresa­rio agrícola. ¿Alberto de Mónaco? Jornalero. En efecto, esta iniciativa de acceso a las cifras de la política agríco­la de la Unión Europea -que recibió el premio Periodista Europeo del Año 2006- ha permitido establecer por pri­mera vez el mapa de los beneficiarios de la PAC, con un resultado sorprendente. Y noticioso. Si la Reina de Ingla­terra recibió en 2006 más de 350.000 euros en concepto de pago único por sus propiedades rústicas, Mario Con­de recibió un cheque de Bruselas de 220.000 euros por una finca en Ciudad Real. Empresarios como Alberto Al­cocer y un aristócrata como Alberto de Mónaco figuran también en la “lista verde”.

En el mundo existen unos 76 países que disponen de leyes de libertad de información o de acceso a la infor­mación, según datos facilitados por la organización radi­cada en Madrid, Access Info Europe. 42 de los 47 miem­bros del Consejo de Europa y 22 de los 27 socios comu­nitarios tienen leyes específicas en esta materia. Una ho­norable liga en la que no juega España, que es con Gre­cia el único estado miembro de la UE de más de un mi­llón de habitantes que no cuenta con una regulación es­pecífica. ¿Para qué sirven estas leyes? En un país como Gran Bretaña, que cuenta con una avanzada “Freedom of Information Act” (FOIA), en vigor desde el 1 de enero de 2005, sirve para que el sitio web de la BBC tenga una sección y un portal específico para temas FOIA. Una rá­pida consulta muestra el potencial informativo que ofre­cen las solicitudes de datos en manos de la Administra­ción realizados al amparo del FOIA. En “El primer gusto por el poder de Brown”, un redactor explica que “se ha hecho más luz sobre el activismo juvenil de Goráon Brown después de la publicación de documentos en ma­nos de la Universidad de Edinburgo a raíz de una solici­tud de la Unidad de Libertad de Información de la BBC”.

En opinión de Brigitte Alfter, editora del blog sobre ac­ceso a la información www.wobbing.eu, “se trata de una estupenda herramienta periodística”. El problema es que, como destacó Sol Gallego, subdirectora de El País, en un debate celebrado en la Asociación de la Prensa el 22 de enero, “en España es mucho más fácil saber dón­de va a cenar el Príncipe de Asturias que cuántos avio­nes han aterrizado en el aeropuerto de Barajas”. El PSOE ha incluido en su programa electoral la aprobación de una “ley sobre el derecho al libre acceso a la informa­ción”, una promesa que ya recogía su programa de 2004. El PP no contiene esta propuesta. En todo caso, como explica Hefen Darbishire, directora de Access Info (entrevistada en ABC el 20 de febrero) el proyecto de convención europea sobre acceso a los documentos pú­blicos que discutirán los miembros del Consejo de Euro­pa en Estrasburgo en primavera”obligará a hacer cam­bios en España”. Unos cambios que requieren, más allá del ámbito legislativo, un cambio cultural tanto en la ges­tión que hace la Administración de la información que detiene como en el uso exigente (y exigible) de ella que hacen los administrados, comenzando por el gremio pe­riodístico. 

 

La Coalición Pro Acceso promueve en España la creación de una ley que haga más accesible la información institucional. Lucha por el ‘derecho a saber’.

El inesperado cierre de Sorpresa! y Única

Sorpresa! y Única recibieron el miércoles pasado el aviso repentino de que cerraban. La explicación oficial dada por RBA a los boquiabiertos trabajadores es que “la revista no cumple las expectativas ni se adapta a la línea editorial deseada por la empresa editora”.

En la redacción esta explicación “suena a tontería para salir del paso, pues son los editores los que marcan esa línea. ¿Cómo pueden aducir que una publicación no cumple sus directrices? ¿Por qué no dimiten algunos miembros del staff por ineptos?”

Es probable que la decisión empresarial se haya precipitado por la demanda de Telma Ortiz a cincuenta medios de comunicación. La vista se celebra hoy. El Semanal Digital apunta esta posibilidad, pero informa incorrectamente de que  los trabajadores han sido reubicados. Desafortunadamente no ha sido así. Han ofrecido el máximo que ofrece la ley en los despidos, pero de reubicar no se ha hablado nada, ni siquiera a los miembros del comité de empresa.

[La información incorrecta no es lo único que me ha llamado la sorprendido de este confidencial. Atención a la execrable utilización de enlaces-cebo, que parece que remiten a una información interesante pero que, en realidad, envían a una página publicitaria. Merece que hablemos de ello en otra ocasión]

 Así ha contado PRNoticias el inexperado cierre de las revistas Sorpresa y Única.

En 2006 RBA Revistas y Edipresse crearon RBA Edipresse, editorial de la que RBA posee un 67%, Única formaba parte de RBA Revistas y Sorpresa! formaba parte de Edipresse.

Me enteré por Quinta Tinta y eso que tengo amigos en estas redacciones y en otras de RBA. Pero la información en la red va a la velocidad de la luz. Es cierto que por allí nadie se lo esperaba. A finales de abril estuve hablando con una amiga que trabajaba en Sorpresa y, lo que es la vida, se mostraba muy preocupada por el futuro de su marido en la revista Tiempo, una cabecera que tiene una amenaza crónica de cierre pero que resiste.

Hay dos cuestiones que quedan sobre la mesa. Por una parte se confirma que el papel vive momentos de precariedad hasta en redacciones donde no se esperaba; por otra,  parece que el corazón, tras la suspensión de El Tomate y algunas sentencias recientes, está imerso en una decadencia que hace un año nadie imaginaba.

 

¿Birmania o Myanmar? Con los topónimos a vueltas

Con los topónimos a veces uno se sorprende. La gran discusión en las redacciones es habitualmente cómo llamar a algunas ciudades españolas que han cambiado de nombre.

Siempre hay puristas del idioma y miedos a no ser políticamente correcto:

En momentos así, los libros de estilo actúan como jueces y salvan el pellejo del becario en apuros, y también de algún que otro redactor despistado. Por eso, en casos como el de Birmania/Myanmar, de plena actualidad por culpa de un desdichado ciclón y la tremenda reacción de sus autoridades, debería actuarse de la misma forma. No parece que se haya hecho así.

Según el Diccionario Panhispánico de Dudas:

Birmania. Aunque la denominación oficial de este país asiático ha adoptado la forma vernácula Myanmar, sigue siendo mayoritario y preferible en español el uso del topónimo tradicional Birmania, al menos en los textos de carácter no oficial. En estos últimos se recomienda recordar la denominación tradicional, junto con el nuevo nombre oficial. El gentilicio es birmano, que deriva del nombre tradicional y designa también la etnia mayoritaria de este país, así como su lengua oficial: «El Gobierno birmano dice que no tiene planes de liberar a la líder opositora» (País [Esp.] 20.6.03).

 

No obstante, la Wikipedia avisa de que oficialmente, en la Unión Europea y en la ONU, el nombre que se le da desde 1989 es Unión de Myanmar, o sencillamente Myanmar:
El término es utilizado en la documentación en español de las Naciones Unidas[1], recomendado por el Grupo de Expertos de las Naciones Unidas sobre Nombres Geográficos, y empleado también oficialmente por la Unión Europea.
 
Según el medio se utiliza una u otra denominación, y hay para todos los gustos:
El País no sigue los criterios academicistas, pese a que la RAE lo pone como ejemplo. No obstante, a veces advierte del cambio mediante la utilización de ambos términos.
No obstante, parece que sólo lo hacen cuando utilizan despachos de Efe, que es una de las pocas páginas que pone ambas denominaciones, una entre paréntesis. Terra es otra.
El Mundo, Cuatro  y Reuters utilizan directamente Myanmar y confían en que sus lecotores estén avisados.
Sin embargo, La Vanguardia, ABC, El Periódico, Público, La Razón, ADN o BBC prefieren seguir las recomendaciones de la RAE.

Convergencia: de qué estamos hablando

Hay cierta dispersión mental cuando se habla de convergencia. Sospecho que es porque en ocasiones quien habla se refiere a una cosa y el que escucha entiende otra.

En periodismo se aceptan habitualmente cinco tipos de convergencia:

1. Convergencia del capital. Se refiere a que los grupos financieros tienden a agruparse, a absorber a otros hasta crear grandes emporios mediáticos. Hay muchos condicionantes legales, éticos y sociales que, aunque sólo sea en teoría (algunos hay), deberían marcas caminos y límites para que no sea sólo el negocio quien decida algo tan trascendente para toda la sociedad. 

2. Convergencia tecnológica. Las innovaciones aportan nuevas herramientas digitales que nos llevan hacia un vértice que con toda probabilidad será una pantalla única. Aún está por ver cuál de las cuatro pantallas en liza (tv, ordenador, móvil o pda) será el vértice; pero todo apunta hacia el móvil.

3. Convergencia de los contenidos. Hasta ahora cada medio mantenía una versión perfectamente diferenciada. Todavía hoy la formación que se imparte en las facultades marca la divergencia conscientemente: por un lado están las titulaciones de Periodismo y, por otro, las Audiovisuales. La adaptación de los planes de estudio a la realidad del mercado no se produce con suficiente velocidad, los profesores se ven desbordados y los alumnos desconcertados.

4. Convergencia de redacciones, mediática o editorial, según autores. También se le ha llamado integración de redacciones. Es la más polémica y suele ser el centro de las conversaciones entre colegas, sobre todo porque lleva asociada una consecuencia inevitable: la reducción de plantillas. Se trata de reunir en un mismo lugar lugar a los productores de información que alimenten a distintos medios y plataformas.

5. Convergencia periodística. Reclama la vieja idea del periodista todoterreno, aunque en este caso más que aquel que se adapta a todos los géneros y secciones de una redacción, reclama un profesional conocedor de todos los medios y sus herramientas. La imagen de esta deseada versatilidad la vimos con la película Kika de Almodóvar, donde Victoria Abril lleva a cuestas todo tipo de aparataje para emitir al instante en cualquier formato. Fuera de España se conoce como “periodismo de mochila” (backpack jurnalism) o “de navaja suiza”.

La tecnología trastoca el ecosistema mediático cada cierto tiempo. Los profesionales lo vivimos como una verdadera revolución, lo celebramos, hablamos de nuevas crisis (cuándo no) y, finalmente, nos adaptamos a la realidad. La linotipia, el offset, la llegada de los ordenadores a las redacciones… ahora internet, son  escalones en la innovación profesional que conllevaron cierta tensión. Y ante el progreso no queda otra opción que asumirlo, aprovechar todas sus ventajas e intentar minimizar cualquier inconveniente.

Es cierto que las redacciones digitales integradas se muestran como el paradigma del progreso, la victoria del conocimiento que da servicio a todo tipo de nanoaudiencias, que ayuda a los empresarios a racionalizar costes y a anunciantes a encontrar sus nichos.

Pero también lo es que estas plataformas multimedia capaces de integrar imágenes texto y sonido no han revelado, tal y como recuerdan Fogel y Patiño, “subida alguna de la calidad ni de la rentabilidad de las empresas”. Porque la experiencia no es nueva. Ya habíamos visto intentos de convergencia en radio y televisión. Por eso, estos autores señalan que “La suma de las redacciones nunca llegó a buen puerto, mientras que la división del talento se esboza con unos periodistas que trabajan al mismo tiempo en internet y en otro medio”. Y ahí está el principal riesgo de la convergencia de redacciones, que se convierta en la partición del talento.

Lo que hay que preguntarse es si más allá de la convergencia tecnológica, lo que realmente nos está abrumando es la convergencia de los intereses económicos, que conlleva una concentración del poder de decisión en pocas manos. Tenemos que preguntarnos si esto es algo consustancial a la globalización o uno de sus daños colaterales. Porque en nuestro campo, la convergencia digital es algo más que un proceso tecnológico -contra el que se sitúan sólo unos pocos desinformados-. Supone, no nos engañemos, un cambio de gran trascendencia para la comunicación, para el periodismo, para los periodistas y para su objeto de trabajo, la información. 

No podemos aceptar lo que se nos viene encima sin más, sin reflexionar, sin debatir.

Hoy por hoy, hay tres bandos bien diferenciados en la profesión a la hora de hablar de integración de redacciones:

1. Los indiferentes. Son la gran mayoría. Ni siquiera se plantean el tema y se limitan a seguir con su rutina sin más. Es curioso que se trate de personas con una gran capacidad de percepción y análisis y un desarrollado espíritu crítico hacia todo tipo de cuestiones sociales.

2. Los defensores. En las redacciones suelen ser pocos, muy jóvenes y con altos conocimientos tecnológicos. Son optimistas exarcebados y verdaderos apóstoles de la integración. Su número aumenta si buscamos en internet, sobre todo en blogs de tecnología, o sondeamos a periodistas especializados en temas digitales. También los editores se muestran muy proclives, aunque de momento pocos han dado el paso. Quienes lo han hecho hasta ahora parecen movidos por cuestiones de prestigio. Los argumentos a favor se basan en el aprovechamiento de la polivalencia de los periodistas, que puede redundar en mejor aprovechamiento para los distintos medios en distintos niveles:

Fuentes e ideas. Compartirlas reforzará el producto en las distintas plataformas de emisión. Es positivo para la elaboración de temas, pues las piezas conjuntas tienen un planteamiento global con una cobertura más amplia.

Recursos. Se aprovechan mejor, sobre todo en la cobertura de acontecimientos imprevistos.

Imágenes y documentos sonoros. Se ahorra mucho tiempo y esfuerzos al compartirse en distintos soportes.

Renovación. Las redacciones del papel tienen una gran oportunidad para rejuvenecerse y dar esquinazo al riesgo de desaparición. Además, es una forma de atraer nuevos lectores.

3. Los detractores. Tampoco son muchos. Se notan más en círculos sindicales y en los esclarecedores análisis de algunos docentes. Temen que de una operación de índole empresarial y de reducción de costos -algo lícito-, se desprenda un periodismo más barato, estereotipado y mucho menos elaborado. Sus argumentos son dos:

La calidad de la información se resiente cuando un redactor tiene que atender a más de una tarea. Es algo humano.

Es un ardid empresarial para incorporarse a la red sin que suponga una gran inversión, pues rentabilizan la mano de obra que ya tienen.

Pere Massip debate en Brasil sobre convergencia (vídeo 6:13)

Personalmente estoy más cerca de este tercer grupo. Soy muy escéptico con las redacciones integradas aunque me maravillan las inmensas posibilidades que plantea la tecnología para la información. Tan sólo se trata de aprovecharlas, pero, por favor, no sólo para ganar dinero. Es importante atender a la forma en que se aplica la convergencia, que en sí misma es un fenómeno inevitable y positivo.

Los vértices sin pulir en este poliedro son demasiados. Hasta el Derecho quedará tocado por la convergencia mediática. Aunque según la Ley de Propiedad Intelectual el soporte de la obra no debería afectar a su protección, es evidente que los nuevos soportes generan nuevas modalidades de explotación y modifican casi todos los conceptos legales, como por ejemplo: el concepto de obra de autor, la atribución de autorías y derechos, los derechos morales, los derechos económicos, la transmisión de derechos, los sistemas de protección y los sistemas de gestión.

Hasta ahora los movimientos de convergencia redaccional más significativos se han producido en el ámbito anglosajón y, salvo alguna incursión de las televisiones, suele ocurrir entre medios impresos y digitales. Hay muchos ejemplos:

El Financial Times unificó a los redactores del diario impreso y digital en 1999.

El New York Times muestra con orgullo su redacción integrada, cuyo proceso comenzó en agosto de 2005 con el objeto de “ganar calidad y operatividad”.

En diciembre de 2005, USA Today también decidió dar el paso. Su fin “crear una sola empresa informativa de 24 horas”.

En España, El Mundo está probando de momento con la convergencia de algunas secciones. Comunicación, Deportes y Ciencia están integrados desde septiembre de 2007, y trabajan indistintamente para el periódico y la edición online.

20 Minutos es el ejemplo más exitoso y mejor implementado en nuestro entorno de convergencia redaccional.

Roy Greenslade tomó el pulso a la integración de las redacciones de tres importantes medios británicos, The Daily Telegraph, Financial Times y The Times, en enero pasado (en inglés). Su visión es optimista, aunque reclama planificación empresarial y cambio de mentalidad  en los periodistas, que deben ser más creativos y aprender nuevas técnicas para su trabajo.

Pero también es cierto, aunque puede verse como un daño correlativo al progreso, algo que ya conocieron los primeros trabajadores de la revolución industrial con la llegada de las máquinas de vapor, que estas decisiones acarrean reducciones de plantilla. Por ejemplo, a principios de diciembre de 2005, el Orlando Sentinel despidió a 33 periodistas y el Chicago Tribune puso en la calle a otros 28 por esta razón (aunque hay otras). En este momento hay muchos de los 1.300 trabajadores del New York Times están esperando a que les echen. La “optimización de recursos” y “aprovechamiento de sinergias” son razones que todos entendemos en estos momentos de crisis editorial.

Hay casos muy señalados, como The Washington Post o The Guardian que no han integrado sus redacciones y, sin embargo, han demostrado que el modelo divergente funciona perfectamente, tanto en calidad y como en beneficios (aunque el segundo ha anunciado que se replanteará su organización para el otoño). Tan sólo se trata de encontrar el modelo de negocio en la red.

“No se trata de hacer un periodismo más barato, sino de hacerlo mejor. Los informadores actuales y los nuevos periodistas tienen que recibir una formación multimedia y acostumbrarse a trabajar en redacciones convergentes y polivalentes. Nos oponemos al informador multiuso, convertido gracias a las herramientas digitales en una especie de navaja de explorador

Son palabras del profesor José Álvarez Marcos en el Manual de Redacción Ciberperiodística que traigo como ejemplo de que para muchos investigadores y profesionales (antes hablé de Fogel y Patiño) la convergencia redaccional es tanto fenómeno inevitable como sinónimo de más trabajo y menos calidad informativa.

La solución no es resistirse, es debatir. ¿Por qué la era de la superespecialización no llega a las redacciones? ¿Seguiremos hablando de lo mismo cuando se aclare el negocio en la red? ¿Estamos observando el tema desde la perspectiva adecuada? 

 
 
 
 

 

La tele se resiente más que los periódicos por la aparición de internet

Internet transforma inexorablemente los hábitos de los lectores de prensa, que dedican menos tiempo a leer el periódico. Pero no nos engañemos, para el 78% las cosas no han cambiado y dedican el mismo tiempo a esta actividad.

Repetimos como un mantra que internet se come al papel; no obstante, el medio que más se resiente es, sorpresa, la televisión. Según el II Estudio de la Fundación BBVA sobre internet en España, el 27% de los encuestados dedica menos tiempo a verla desde que tiene conexión a la red. Habrá que tomar nota.

Acceso al documento en formato pdf

[foto de la noticia]

El estudio según los medios: 

El Mundo: Aumenta el porcentaje de españoles que se informa a través de Internet

La Vanguardia: Internet gana terreno en detrimento de la televisión

ADN: Internet no desplaza por ahora a la prensa, la tele o el cine (vídeo 1:10)

Público: El 75% de los internautas no paga ni pagará por las descargas

Presentación del estudio anterior (2005)

‘Planeta Web 2.0’ salta de la red al papel, del gratuito al pago

Gracias a Marcos Palacios me entero de que Planeta Web 2.0 ha superado en menos de medio año (lo colgaron en septiembre pasado de forma gratuita) la prueba de la red, lo que le catapulta directamente al papel. Curioso recorrido inverso, y no sólo por pasar de lo digital a lo analógico cuando lo habitual es lo contrario. La transmutación desde lo gratuito al pago es algo que también habrá que observar.

Los pioneros marcan camino mientras que los mirones nos limitamos a señalar con el dedo.

Descargar libro

Hugo Pardo, uno de sus autores (el otro es Cristóbal Cobo), informa de ello en Twitter, que también es una forma novedosa de hacerlo:

Más de 90.000 copias bajadas de Planeta Web 2.0 y esta semana sale de imprenta en México DF la versión papel “revisited”. (Twiter 02:03 AM May 05, 2008 from web)

Supongo que esta entrada -la mía, no la de Pardo- sirve más de felicitación que como reseña de lectura aconsejada, que también. Porque se trata de un libro que rastrea perfectamente los territorios ideólogicos que fundamentan el universo tecno-social que nos rodea. Unas letras para centrarnos sobre lo que hablamos cada día en esta parte de la blogosfera, vamos.

Como sus autores confiesan: “pretende desde su primer capítulo ser un aglutinador de ideas, al diseñar un breve marco teórico para el darwinismo digital de la World Wide Web y recopilar un vasto mapa de lecturas para aquellos interesados en comprender y profundizar en este momento evolutivo de Internet”.

Pues nada: pasen y festejen el éxito o pasen y lean.