¿Qué se ofrece en un periódico?

¿A qué se dedica un periódico? ¿Qué venden realmente las empresas periodísticas? ¿Es la redacción una mera excusa para comercializar productos de todo tipo? ¿Producimos noticias o bisutería? A lo mejor ni eso. Tan sólo atrapamos durante unos instantes la atención de unos lectores mientras que los publicistas ceban sus mentes con sugerentes propuestas de consumo.

Acabo de leer que La Vanguardia ha lanzado una promoción con un collar de bisutería (Vía: Jornalismo & Internet). Era algo que faltaba en la fántastica lista de promociones y regalos que nos ofrece el quiosco. Hay una web dedicada a dar cuenta de ello.

Para curiosos, están ordenadas por categorías:

 Cartillas cupones     CD    Cine    Colecciones    DVD     Electrónica    Juguetes     Libros      Música      Regalo    Ropa

El proceso por el que el quiosco se ha convertido en un bazar puede resultar gracioso (para los quiosqueros no) e, incluso, ser un buen tema para una distendida charla de café, pero esconde un trasfondo preocupante. Los periodistas somos productores de información y, hasta ahora, ésa era una labor vocacional, sagrada e hasta bien vista y protegida socialmente. En la actualidad somos productores de contenido para unos medios que, durante un tiempo, fueron plataformas publicitarias y ahora ni eso.

Los periódicos han convertido a sus audiencias en un nuevo producto que vender, como señala Chomsky. Y por eso la guerra de los números se ha hecho encarnizada. También en la red, donde aún no hemos aprendido a contar. Paralelamente, la noticia ha perdido protagonismo hasta percibirse como elemento de relleno. Interesa más si presenta un aspecto lúdico o sensacional. Pero, ¿qué ocurre cuando todos los medios ofrecen lo mismo? Pues que hay que diferenciarse de alguna forma, aunque sea ofreciendo un croissant, como hizo La Razón hace algún tiempo.

En realidad, promociones de este tipo se han hecho desde siempre. En los años 30 los diaros americanos ofrecían biblias a los lectores con el fin de mejorar su imagen ante ellos y fidelizarlos. En los 80 triunfaron los fascículos y a finales de los 90, las colecciones de pago. El gran problema con que se encuentran los editores en el nuevo milenio es que los lectores, avisados de tanta uniformidad en los medios, son mucho más promiscuos. Saltan de un medio a otro según les interese el CD, un DVD o el croissant de regalo.

La gran paradoja del periodismo: más medios no garantizan mejor información al ciudadano. Asistimos -y somos responsables- a una uniformización de los contenidos. No se hace periodismo de investigación porque es caro y lleva mucho tiempo. Como consecuencia, todos decimos prácticamente lo mismo en todos los medios. ¿Para qué comprar, entonces, el periódico si me va a decir lo mismo que ya he visto en la tele y he escuchado en la radio? Peor aún con internet, pues a menudo la lectura del diario produce la sensación de “comer pan duro”, de estar delante de noticias que ya no lo son, por conocidas.

Las promociones, de todas formas, ya funcionan de manera independiente a los lectores. Ni siquiera se utilizan exclusivamente para ganar o fidelizar a esos lectores que atraigan a su vez a los anunciantes. Se han convertido en sí mismos en una suculenta fuente de ingresos para las empresas ¿periódísticas? En 2006 El País facturó más con la venta de estas promociones que con el propio diario. Como consecuencia, se creó Prisa Innova, una unidad de negocio destinada a gestionar y promocionar el nuevo cuerno de la abundancia. El papel en el quiosco se ha convertido -también- en un gran escaparate de venta de productos, y no son precisamente los de las páginas de publicidad.  

¿Dónde queda la función del periodista?

Más sobre el tema de las promociones en:

Cómo aprovechan los periódicos la nueva locura de la promoción.  Artículo de 2005  que se centra sobre todo en diarios ingleses, pero resulta muy esclarecedor.

En los diarios gratuitos, la promoción es de pago.

El fin de la era de la prensa. Wiki a partir de un artículo de Varela publicado en Cuaderno de Periodistas.

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2 comentarios

  1. […] diario lo está pasando mal (como todos), que el negocio de los periódicos son las noticias y no productos de cacharrería varia. Abandonemos -o mejor posterguemos- la cuestión ideológica de fondo -que la hay, y podría […]

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